Sociedad

¿Necesitan los políticos a los medios?

Los críticos denuncian que la falta de presencia ante los medios es una forma de controlar la información

"No parece que teman las preguntas, todo indica que temen las respuestas"

Desde la campaña electoral de 2008, Barack Obama sentó las bases de cómo utilizar internet y las redes sociales para enganchar a los votantes. Consiguió sus votos y consiguió su dinero. Desde entonces, cualquiera que añadiera su email a la lista de seguidores del presidente demócrata recibe mensajes casi a diario. A veces pide donaciones para el partido demócrata. Otras explica en un vídeo los detalles de la última reforma legislativa. El mensaje es siempre directo y personalizado. Los ciudadanos se enteran de lo que piensa Obama de los nuevos seguros médicos en su buzón de correo electrónico. Ya no tienen que esperar a la entrevista en exclusiva de un periódico.

Obama trabajando en un discurso en la Casa Blanca - White House Photo, Pete Souza

La comunicación directa entre el candidato y los votantes pasó de ser una estrategia electoral más a cómo el presidente maneja ahora el contacto con los norteamericanos. Y la información, saltándose muchas veces canales tan tradicionales como dar una entrevista en televisión. Los mensajes radiofónicos son equiparables ahora a los vídeos semanales en la página web de la Casa Blanca. Los ciudadanos no tienen que esperar a un especial de cualquier revista para saber cómo se vive dentro de la residencia presidencial. El equipo de Obama cuelga regularmente fotos en la red social Flickr.

Y para disfrute de los periodistas, a veces el secretario de comunicación Robert Gibbs cancela una rueda de prensa a través de Twitter.

“Las tecnologías digitales permiten transmitir información sin que los medios hagan de intermediarios. El presidente Roosevelt provocó una reacción similar al lanzar mensajes radiofónicos semanales para comunicarse con la población y sin depender de los periodistas”, afirma Joshua Benton, director del Instituto Nieman de Harvard. “Es lo mismo que los anuncios televisivos durante campañas electorales”.

Benton intenta quitar importancia a esta situación. A pesar de que los políticos tienen ahora una capacidad mucho mayor para conectar con los ciudadanos, no logran el mismo alcance a través de internet. “No puedes comparar la audiencia de YouTube con la de la televisión, pero la prensa tendrá que ajustarse a los cambios”, dice Benton.

Los corresponsales de la Casa Blanca han visto cómo la sala de prensa ha dejado de ser el único centro de producción de información estos últimos años. No ha perdido relevancia, pero los periodistas con uno de los puestos más prestigiosos en Estados Unidos se encuentran más de una mañana mirando cómo Gibbs se enzarza con un periodista a través de Twitter. En vez de provocar ellos la noticia en la rueda de prensa diaria, un mensaje de 140 caracteres les puede poner la zancadilla y cambiar la noticia que irá en portada al día siguiente.

“Nos hemos dado cuenta de que los periodistas que cubren las ruedas de prensa presidenciales o las conferencias de Obama en la Casa Blanca no añaden ninguna información de valor que el ciudadano ya no tenga”, dice Benton.

Quizás el presidente y su equipo de portavoces hayan decidido utilizar otros canales porque el sistema tradicional no le sirve. Pero ha recibido críticas porque detrás de su ausencia puede haber un intento de manipular la información.

“El control de los mensajes se realiza eliminando las oportunidades en las que el presidente puede encontrarse con una pregunta incómoda”, según Clint Hendler, experto en transparencia gubernamental para el departamento de periodismo de la Universidad de Columbia de Nueva York.

Obama inició la tendencia de reducir sus apariciones ante la prensa. Y en tiempo de campaña electoral, muchos de los candidatos a las elecciones legislativas del 2 de noviembre han seguido el mismo camino. Para POLITICO, es “el año del candidato desaparecido“. En Slate, el experto en medios Jack Shafer defiende que “a veces es mejor que los candidatos no hablen con la prensa”.

La primera en hacerlo fue la candidata republicana a la vicepresidencia y ahora vocal del Tea Party Sarah Palin. Conseguir su agenda -y planificar la cobertura mediática en función de dónde va a estar- es sólo el primer obstáculo. Muchos candidatos se niegan a adelantar información sobre los eventos que van a celebrar o en qué ciudades van a hablar. Le ha costado críticas incluso dentro del partido republicano.

¿Se esconden de la prensa para evitar preguntas incómodas? ¿Tienen miedo a hacer la declaración más ridícula de la semana? La cobertura de las elecciones legislativas se ha convertido en una sucesión de afirmaciones disparatadas por parte de los candidatos. Del coqueteo con la brujería de Christine O’Donnell -candidata a senadora por el estado de Delaware- a la enrevesada petición de un lobby hispano para que los votantes hagan lo “más radical” este noviembre: no votar.

Sería logico pensar que los políticos no quieran hablar con unos medios que sólo parecen tener tiempo -y espacio en antena o en papel- para declaraciones que saltan de las redes sociales a YouTube pasando por la televisión y vuelta a empezar. Según Shafer, no hay ningún indicio de que los candidatos reduzcan sus comparecencias ante la prensa por el buen trabajo que hace ésta. “No parece que teman las preguntas, todo indica que temen las respuestas”.

Los mensajes de Sarah Palin en Twitter, también sin filtro ni intermediarios

Los políticos saben que dirigirse al público forma parte de su trabajo y los candidatos que ganen, necesitan cierta práctica. Simplemente han elegido hacerlo sin los periodistas como intermediarios. Sólo el tiempo dirá si es suficiente para los ciudadanos, empezando por el 2 de noviembre. De momento, el Centro Pew ya ha hecho una encuesta sobre qué políticos están comunicando mejor sus mensajes a la población. Y Obama, a pesar de todas las quejas por lo poco que aparece ante la prensa, sigue por delante de los republicanos.

Para Benton, la situación no es alarmante. “No creo que los medios deban preocuparse. Los ciudadanos no van a dejar de consultar las noticias simplemente porque los políticos hayan encontrado otro canal para compartir información. Lo que sí ha cambiado es que los medios han perdido la capacidad de establecer qué es noticia y qué no lo es”, afirma Benton.

Howard Kurtz, analista de medios para Washington Post durante 20 años y ahora columnista de The Daily Beast, opina que esta transición en el papel del periodismo político y cómo los legisladores aprovechan las nuevas tecnologías tiene una consecuencia importante. Según Kurtz, han hablado de la candidata que aconsejó a víctimas de abusos sexuales que siguieran el refrán, “si la vida te da limones, haz limonada”; han debatido sobre la brujería de Christine O’Donnell y sus ideas sobre la masturbación y el adulterio, sobre las polémicas declaraciones del candidato a gobernador de Nueva York sobre la homosexualidad… pero algo falta, algo se ha escapado entre líneas, porque todos estos candidatos siguen siendo favoritos. Aunque alguno de sus contrincantes lleve más de 23 años trabajando en el Senado.

“En unas elecciones tan confusas, una solución sencilla sería… ¡culpar a los votantes!” ironiza Kurtz. “Están tan concentrados en culpar a Obama por todo menos por el mal tiempo, tan hipnotizados por el ruido de la derecha que no ven la realidad. (…) Pero hay un problema: son los mismos votantes que rompieron con la tradición de más de dos siglos con un hombre blanco en la Casa Blanca al elegir a Obama. ¿No les felicitamos entonces por su juicio y tolerancia?”

La queja no es nueva. Durante la reforma sanitaria, muchas organizaciones protestaron porque la cobertura que realizaron los medios no ayudó a los ciudadanos a entender el cambio de legislación. La Casa Blanca estaba escuchando. Cuando el mes de junio marcó el momento en que cambiaban las reglas del juego -seis meses después de la aprobación de la reforma- no hubo entrevistas ni anuncios. La página whitehouse.gov se convirtió en medio de comunicación, con vídeos de familias explicando la alegría que sentían ahora que sus hijos disfrutan del seguro de sus padres hasta los 26 años. O la mujer que acaba de contratar un seguro porque ninguna compañía puede rechazarle al haber padecido cáncer.

Y los medios… Los medios no informaron que empezaba la reforma. Parte de la noticia era que un nuevo medio había adelantado la noticia: la Casa Blanca.