Mujer
Rompiendo el silencio
Unas cinco mil mujeres fueron violadas durante la guerra civil de Guatemala
Un movimiento por el restablecimiento de su dignidad recorre el país

Familiares y víctimas sobrevivientes de la violencia sexual durante la guerra rompen su silencio y empiezan a reclamar justicia (A. M.)
Me tuvieron secuestrada siete días. Desde la primera noche empezó la tortura, el interrogatorio. Primero me agarraron los soldados, me pusieron boca abajo en el piso, me sostuvieron las piernas abiertas, los brazos y una bota sobre mi cabeza. Luego, imagino que fue el oficial el que me violó primero. Yo era una niña y no entendía muchas de las cosas que estaban sucediendo.
Treinta y cinco años después de que ocurrieran estos hechos, Sandra García ha decidido romper con su silencio. Procedente de una de las regiones más devastadas por la guerra en Guatemala, Ixcán, ella es el único testimonio que ha hecho público su nombre, de entre los 8 presentados en el país ante el Primer Tribunal de Conciencia contra la Violencia Sexual ocurrida durante el Conflicto Armado Interno.
En este evento histórico un mar de voces femeninas se adueña de la gran sala donde, cubierta por una tela que protege su identidad, cada mujer, una tras otra, relata de manera anónima lo sucedido. En achí, en kakchikel, en q´eqchí, en español. No se ven sus rostros, no se saben sus nombres, pero su dolor debería poder traspasar cualquier barrera, conmover cualquier conciencia.
“El Ejército llegó a mi casa, eran varios hombres y me violaron. Me dejaron embarazada y ahora mi hijo pregunta por su padre, quiere saber quien es, pero yo no sé qué responderle. Me siento con miedo, avergonzada por lo que me ha pasado, no solo en aquel tiempo, todavía ahorita, aunque sé que no fui yo la única y que no es culpa de los pueblos, si no del Gobierno, que fue quien permitió que esto pasara.” Le sigue otra voz más aguda, a ratos entrecortada por las lágrimas.
“Llegaron los militares y me dijeron que me iban a violar. Por miedo yo grité, pero nadie me escuchó. Mi esposo estaba trabajando y yo estaba sola con mi hijito. Me pegaron hasta tirarme al suelo. Primero me violó uno, después el otro, entre ellos reían y me dejaron sangrando cuando yo apenas tenía un mes de haber dado a luz. Me quedé callada, con todo ese dolor. Tenía mucho miedo pero no pude decir nada, ni siquiera a mi marido, porque amenazaron con matar a toda mi familia si lo hacía.”
Hoy, sin embargo, lejos de enmudecer, otras mujeres como ellas, víctimas y supervivientes a una vez, siguieron hablando durante horas, denunciando, reclamando. No quieren perder su oportunidad, por primera vez en décadas parece que alguien las está escuchando.
Pasado latente

Entre 1960 y 1996, tiempo que duró el conflicto bélico en Guatemala, se estima que más de 5000 mujeres fueron abusadas sexualmente, el 80% de las cuales eran indígenas, originarias principalmente de Quiché, Huehuetenango y Las Verapaces, los departamentos donde se registró un mayor número de masacres y operaciones de tierra arrasada. Siguiendo con las estadísticas, el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, “Memoria del Silencio”, indica que, si bien también se dieron algunos casos en la guerrilla, en un 89% fue el Ejército, apoyado por el Estado, el principal ente responsable de estos delitos.
Sandino Asturias, Director del Centro de Estudios de Guatemala (CEG) y Perito en Estrategia Militar, explica que estos actos formaron parte de una política de contrainsurgencia integrada nacida de la Guerra Fría, donde la lucha anticomunista y el desarrollo de la doctrina de “Seguridad Nacional” fueron los elementos protagonistas de un proceso en el que, escudándose tras la supuesta existencia de un “enemigo interno al que había que combatir”, el Gobierno guatemalteco, la oligarquía, el Ejército y los Estados Unidos de América aprobaron, planificaron e implementaron en el país, de manera sistemática y premeditada, estrategias de terror para la consecución de sus fines, entre ellas, la agresión sexual.
En un contexto de pugna por el poder y de dominación del otro, añade, la violación fue utilizada como arma de guerra que afectó específicamente a las mujeres y cuyo objetivo fue exterminar cualquier tipo de resistencia, voluntad de transformación u otra forma de oposición protagonizada por las comunidades indígenas mayas en contra del régimen establecido.
Los expertos en temas psicosociales y los distintos estudios e intervenciones realizados con mujeres sobrevivientes, coinciden con esta idea al evidenciar que la violencia sexual revistió múltiples formas, desde la desnudez obligada a la esclavitud sexual, y fue, junto con la desaparición forzada, uno de los métodos de tortura más desestructurantes para las víctimas y su entorno, debido a las graves secuelas físicas y psicológicas que se derivan de ella. Enfermedades de transmisión sexual, esterilidad y otras lesiones, embarazos no deseados, sentimientos permanentes de culpa, miedo, frustración y vergüenza, la estigmatización social.
“El fin último de estas acciones – comenta Jeannette Asencio, especialista en relaciones de género – fue paralizar a la población para destruir a un grupo, pues torturando el cuerpo de las mujeres, también se torturaba el cuerpo social, se atacaba a la identidad, a la cultura y a la sociedad de la que éstas formaban parte”.

La violación sexual, junto con la desaparición forzada, fue una de las armas de guerra más desestructurantes para la mujer y su entorno (A. M.)






Estremecedor.
Un reportaje intenso, emocionante y, sobre todo, documentado.
Felicidades, por el trabajo y, sobre todo, por contarlo.
Estas cosas sólo existen cuando se cuentan. La única arma de las débiles es hacer que se sepa. Contar esto e sel primer paso para que se investigue, que se castigue a los culpables y se apoye debidamente a las víctimas.
Gracias.
Un documento muy interesante para conocer y reconocer la historia de Guatemala. Personalmente tuve el placer de estar durante 8 meses y documentarme de diferentes formas directas, de modo oral, escrita. Y bajo mi punto de vista no se trato de un guerra civil. En algunos documentaciones y en los acuerdos de paz se hablaba de conflicto interno dado que no se trataba de dos frentes (o mas) en “igualdad de condiciones”. El ejercito, oligarcas con todo sus fuerzas y saña destruyeron, torturon y mataron a millares de personas. Realizando una comparación histórica (entendiendo que todas las comparaciones son odiosas y a veces perjudiciales para según que temáticas) con la guerra civil vivida en España, es “similar” al perido de los makís cuando el frente nacional, fascista ya habia derrocado al estado demócratico y repúblicano instaurado n el momento. La Historia y el tiempo nos ha eseñado que en las guerras tod@s perdem@s (analizando la proporcionalidad). Pienso que fue (y así lo reconocen bastante organizaciones especializadas en derechos humanos)una masacre, un genocidio con “una carga de racismo, discriminación” hacia los poblador@s originarios.
Apabullada, así me ha dejado el reportaje. Tengo 57 años y hasta ahora me creía una persona informada.
Está claro que, si la guerra incivil (guerra y civil me parecen antitéticos) duró 36 años y no tenía ni idea de la misma, informada lo que se dice informada no estoy.
Gracias @phumano
“La verdad nos hará libres”, repetía Monseñor Juan Gerardi, mártir de la Guatemala postguerra. En la medida que se sepa las verdades de los conflictos habrá posibilidaades de justicia, reparación y reconciliación para las víctimas. En la Guatemala sin guerra nos sigue matando la impunidad. Gracias Alesia y P+DH.
CREO QUE DEBEMOS UNIFICAR ESFUERZOS PARA QUE ESTA CLASE DE PERIODISMO CREZCA Y LOGRE CAMBIOS IMPORTANTES EN LA SOCIEDAD Y EL MUNDO.
FELICIDADES ALESIA, BUEN TRABAJO.
Gracias por la decisión atrevida y el coraje de quienes os habéis responsabilizado en ofrecernos PERIODISMO HUMANO tanto para airear testimonios, como para conocerlos de primera mano.
El Poder ha intentado e intenta acumular complicidad de verdugos y víctimas; muy importante y efectivo va a resultar para que la VERDAD NOS LIBERE el que no puedan contar ya (y con retraso) con la complicidad más o menos responsable de sus VICTIMAS.
Desde la recta final de mi vida, y habiendo compartido experiencias de riesgos en la lucha por los que de ayuda necesitaban, os animo a manteneros fuertes y generosos para que la Razón de la fuerza deje de primar sobre la Fuerza de la razón. Llenemos de justo sentido LA FRATERNIDAD HUMANA y que los silencios, cómplices o forzados, no apoyen más la impunidad de los violentos criminales
Gracias por iniciar esta labor con un reportaje sobre Guatemala. En especial, informando sobre el Tribunal de Conciencia que se realizó recientemente: nuestras amigas y compañeras son unas heroínas, merecen que esta verdad no sea silenciada. Un saludo muy cariñoso.
Queremos dejarles nuestra web para que conozcan nuestro trabajo como guatemaltecas residentes en España y como activistas de Derechos Humanos.
http://www.mujeresdeguatemala.org
fecebook: Asociación Mujeres Guatemala
Hola, enhorabuena por esta iniciativa. Os deseo suerte. Nosotros también hemos puesto en marcha una web sobre asutnos internacionales (http://miradasdeinternacional.wordpress.com/) aunque es mucho más modesto. Pero lo iremos mejorando poco a poco.
Saludos
Gracias…desde el corazón. Soy otra más de esas 5,000 mujeres guatemaltecas violadas durante el conflicto. A diferencia de la mayoría, yo tuve la posibilidad de salir del país, y sanar mi dolor. Ahora, lo más importante, es que las mujeres que nunca lo contaron lo hagan, y sobre todo LLOREN, CADA UNA, POR SU DOLOR. Y lloremos, todos por el dolor de cada una. Sólo así nacerán cosas nuevas…
Silvia: Si quisieras ponerte en contacto con nosotras, en algún momento, escríbenos.
Un saludo muy cariñoso, paisana.
Enhorabuena, Alesia. Desde Europa, estos hechos terribles que cuentas son, si acaso, pequeños breves en una esquina del periódico o de una web (la crisis, ya sabes). Por eso es necesario lo que has hecho: enseñárnoslos sin tapujos (y bien documentada), dar presencia a esas mujeres doloridas y humilladas. ¿Quién más digno que ellas?
[...] http://periodismohumano.com/mujer/rompiendo-el-silencio.html [...]
[...] con una entrada de la página Periodismo Humano: Rompiendo el silencio Unas cinco mil mujeres fueron violadas durante la guerra civil de Guatemala Un movimiento por el [...]
MUY INTERESANTE,ROMPEIS MOLDES,UNA BOCACANADA DE AIRE FRESCO DENTRO DE LA POLUCIÓN Y BASURA QUE NOS RODEA.RENOVARSE O MORIR.VOSOTROS SOIS LA RENOVACIÓN EL CAMBIO ANTE UN FUTURO IMPREVISIBLE.
No dejen de ver entrevistas en youtube o un trailer del documental “La isla” de uli stelzner
http://www.iskacine.com
Primera Muestra de Cine Internacional
Memoria Verdad y Justicia del 12 al 17 de abril en Ciudad de Guatemala
El director alemán Uli Stelzner realizó un documental sobre los archivos de la policía Guatemalteca: “La Isla, Archivos de una tragedia”.
En un conflicto que duró 36 años, ¿Cómo es posible saber cuántas mujeres fueron violadas? Me refiero a un método confiable, preciso, científico; si es que existe. Ahora sucede lo de los espejitos de la conquista, pero al revés. Hay personajes que en Guatemala no pueden ganarse la vida en forma decente. Trabajando. Como debe ser. Entonces deciden venderle espejitos a la comunidad internacional, y tenemos como resultado, entre muchos, el reportaje “Rompiendo el Silencio”. Miren ustedes qué interesante; resulta que Sandino Asturias, ahora brillante “Perito en Estrategia Militar” (vaya Dios a saber qué es eso y quién le otorgó tan rimbombante título) dice que “la violación fue una política de contrainsurgencia integrada nacida de la Guerra Fria”. ¿Sabían ustedes que el señor Asturias se dedicó al secuestro de mujeres a cambio de dinero en las postrimerías de la guerra en Guatemala? No me refiero al secuestro por ideales, para canjear prisioneros o conseguir dinero para la causa. Me refiero al secuestro con fines de lucro personal. Pueden ustedes investigar sobre el caso de la señora de Novella. Pues bien, él es vendedor de espejitos para los españoles. Y los vende caros.