Mujeres

Mi vida en un carrito

Fotorreportaje sobre el trabajo de las carretilleras de Cochabamba.

Para la comodidad o falta de tiempo de muchos y muchas, desde muy  temprano en la  mañana hasta altas horas de la noche, podemos encontrar cualquier cosa que necesitemos en la calles: desde api con pastel, toda clase de jugos, tomar un refresco, sopas, un café calentito hasta comer un trancapecho, salchipapas, anticuchos, hamburguesas, cualquier tipo de “segunditos”… ¡Todo lo que nos apetezca!, pero lo más sorprendente, es que lo hallamos en casi todas las calles de Cochabamba. En ellas, vemos deambular carritos que ofrecen todo tipos de ventas. Pero, ¿quiénes empujan esos carritos que deambulan por la cancha y las calles de Cochabamba?

Pues son  bolivianos y sobretodo bolivianas que trabajan en el  comercio informal.

Adela

En términos laborales, esto expresa un problema estructural del país, relacionado a la falta de oportunidades y empleos que enfrenta un pueblo que encuentra en el sector informal una estrategia de supervivencia.

Trabajar en este ámbito tiene grandes desventajas como no tener un salario estable, siendo la mayoría de las veces muy escaso para el desarrollo  de una vida digna;  tener horarios interminables, inseguridad laboral y física además de estar al margen de la Ley General del Trabajo y de los beneficios de la seguridad social. Estudios de REMTE  aseguran que el empleo informal por cuenta propia, representa la más importante ocupación de las mujeres, ya que de un 60% de las personas que se dedican a este sector, un 40% son mujeres.

Camila

El trabajo precario con rostro de mujer

Nos preguntamos, entonces, ¿por qué el comercio informal  tiene principalmente  rostro de  mujer? ¿A qué responde esta problemática?

Basilia López, Camila Pérez, Deysi  Álvarez, Alicia Choquehuanca, Adela Choque, Lidia Poquechoque y Lizeli. Son mujeres carretilleras de Cochabamba y las protagonistas de éste foto reportaje. Ellas nos dan algunas respuestas a nuestros cuestionamientos.

Estas mujeres nos han hablado de un día cotidiano en sus vidas y hemos descubierto algunas características comunes entre todas ellas.

Basilia

Todas se hacen cargo de su familia, sino de hijos, de hermanos y hermanas; la mayoría han migrado a la ciudad; las que tienen pareja, trabajan en su carrito porque sus maridos no tienen trabajo estable (“trabaja en lo que puede”) y por ello les falta  el dinero para terminar el mes. Ninguna tiene un nivel superior de estudios, aunque aseguran que les  hubiera  gustado continuar estudiando, pero no pudieron por falta de recursos y tiempo al  hacerse cargo de sus wawas. Otras mujeres como Alicia trabajan para poder pagarse sus estudios, ella quiere ser policía.

Con sus carritos ganan un monto muy bajo, pero fundamental para aportar al hogar, llegando a ganar una media de  600 a 1000 Bs al mes.

Camila

La mayoría afirman que hacen este tipo de trabajo porque les permite cuidar a sus hijos, aportar a la casa y  hacerse cargo de otras responsabilidades, ya que algunas tienen otros trabajos como limpiadoras, trabajadoras del hogar, atención en restaurantes, cocina y costura. Trabajan jornadas interminables, una media de 9 a 16 horas al día sin contar el trabajo doméstico, no valorado en el sistema actual.

Todas desean otro tipo de trabajo, la mayoría un negocio propio.

¿Llegará algún día en que podamos cumplir nuestros sueños…?

P: ¿Nos podría contar algún sueño que tenga?

R: No se puede soñar ¿para qué? ¡Para qué voy a soñar con tener una casa propia  ¡si nunca la voy a conseguir!, es mejor no hacerse ilusiones…

Las mujeres se sitúan en las estadísticas más críticas del empleo. El desempleo esta feminizado, seis de cada 10 personas que buscan trabajo y no lo encuentran, son mujeres (UPADE). Estos testimonios nos indican algunas de  las razones por las que las mujeres entran masivamente a un mercado de trabajo que tiende a segregarlas, destinándolas a empleos precarios con ocupaciones de bajos ingresos.

Basilia

Ser carretilleras les permite cierta flexibilidad de horarios (aunque permanentes inseguridades) para atender sus múltiples obligaciones: cuidar a los hijos, trabajar en otras actividades y atender los quehaceres en el hogar y familia. Por ello una gran mayoría de las mujeres acaban trabajando en este sector.

No es aleatorio que sean mayoría mujeres. Diferentes estudios como los de la OIT  o el PNUD nos muestran que  las mujeres tienen menos posibilidades de obtener un empleo digno y estable, consecuencias de la discriminación ya que  tienen menos acceso a la educación y salud. En el campo, 7 de cada 10 personas analfabetas son mujeres, y a nivel nacional el porcentaje de hombres es superior al de mujeres en todos los niveles de educación (primaria, secundaria, superior).  En el ámbito de salud, Bolivia es el país de América Latina con la tasa más alta de mortalidad materna, 2 mujeres mueren al día por causas evitables relacionadas con embarazo, parto y posparto.

Más info sobre

, ,

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie