Mujer
La paridad en la Corte de Justicia de Ecuador
“Es el primer país del mundo en el que hay un avance de esta envergadura”, con estas rotundas palabras, el juez español Baltasar Garzón, califica la nueva Corte Nacional de Justicia de Ecuador.
Por primera vez, un tribunal superior de justicia está integrado por hombres y mujeres de forma paritaria.
“Es el primer país del mundo en el que hay un avance de esta envergadura”, con estas rotundas palabras, el juez español, Baltasar Garzón, calificó la nueva Corte Nacional de Justicia de Ecuador, constituida recientemente tras el referéndum celebrado el año pasado. Por primera vez, un tribunal superior de justicia está integrado por hombres y mujeres de forma paritaria.
De los 21 candidatos elegidos para formar la Corte Nacional de Justicia (CNJ), 12 son hombres y 9 son mujeres, además de 12 conjueces y 9 conjuezas. La selección ha estado regida por el principio de paridad de género, garantizado en la Constitución de 2008, que exige que la Corte no esté integrada por más del 60% de un sexo.
Para Garzón, coordinador del equipo internacional que ha supervisado el proceso, se trata de un hecho “importantísimo” porque la perspectiva de género va a estar muy presente y “era ya tiempo”. Para el juez, se trata de “un hito para la justicia de género y para la protección de la mujer, quien ha permanecido en un olvido ancestral”.
En Ecuador, una de las mujeres que más satisfecha está con el resultado es Ana Lucía Herrera, presidenta de la Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y de la Igualdad de Género, para ella se trata de “un hito histórico para la democracia que renueva la confianza en la justicia”.
El hecho de haber logrado que la función judicial, uno de los poderes más representativos del patriarcado, tradicionalmente reaccionario e injusto en su definición del papel de la mujer en la sociedad, se someta al principio de paridad, es un paso significativo pues podría derivar en fallos y sentencias con una clara mirada de garantía de los derechos de las mujeres, es decir, una justicia de género en gestación.
Además “la presencia de mujeres en altas cortes es simbólicamente importante pues constituye un ejemplo para las nuevas generaciones”, dice Herrera, feminista, activista por los derechos de las mujeres y, hoy, tras un decreto presidencial, al frente de un órgano transitorio que debería dejar paso al Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género. Pero este es otro cantar, dice Herrera.
La nueva Corte de Justicia, a la que se recurre en última instancia, deberá resolver, entre otros, la actual “papa caliente”, esto es el caso Correa Vs. Diario El Universo, y tendrá que ejercitarse en un momento político de creciente polarización, con acusaciones, internas y externas, contra el ejecutivo de criminalizar a los medios de comunicación y a las organizaciones sociales de base. La CNJ llega además tras unas declaraciones del presidente Rafael Correa que levantaron revuelo por su sesgo machista y cínico, pues muchos creen que fue una maniobra de distracción. Entre otras perlas, y durante una cena de fin de año en el Palacio de Carondelet, Correa dijo: “Yo no sé si la equidad de género mejora la democracia lo que sí es seguro es que ha mejorado la farra impresionantemente”.
Para la abogada ecuatoriana Paulina Palacios, la nueva Corte cobra un significado muy especial porque, por primera vez, las abogadas aprueban por sus conocimientos y méritos, en igualdad de condiciones y con base en la paridad, de esta forma se concreta que éste sea “un estado constitucional y de derechos”. Por primera vez, una mujer indígena será jueza de la Corte Superior, la abogada kichwa Mariana Yumbay.
Las acciones de la Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y de la Igualdad de Género “han dado como resultado final la presencia equilibrada de las mujeres en un 41% de la Corte, siendo una muestra de que la aplicación de medidas de acción afirmativa son mecanismos útiles para avanzar en la igualdad real para las mujeres ecuatorianas”, concluye Ana Lucía Herrera, en referencia a las medidas “persuasivas” que tuvieron que adoptar desde la Comisión para no dejar pasar el momento.
Este es un precedente también para las estrategias globales que buscan la paridad, como un paso hacia la igualdad, en la designación de cargos públicos en cualquier parte del mundo. Sin duda, el caso ecuatoriano supone un avance significativo en la conquista de una justicia más justa con las mujeres.
En las estrategias de paridad, los procesos de selección de candidatos son claves, porque ahí es “donde se produce la ‘cocina’ de las candidaturas”, afirma la División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe: “La paridad política en América Latina y el Caribe. Percepciones y opiniones de los líderes de la región”. Precisamente, la Comisión que dirige Herrera se aplicó a fondo en las semanas previas a la selección y, siguiendo su propio mandato, puso en marcha una Acción de Observancia.
La Acción de Observancia No. 01-2012-ACC-OBS, fue una “alerta [que] será de utilidad para el Consejo de la Judicatura y permitirá concluir el proceso en estricto cumplimiento del mandato constitucional y marco internacional de derechos humanos”. Es decir, la Comisión presionó para que se respetara el criterio de paridad amparándose en diversos artículos de la propia Constitución y de la CEDAW.
Según el estudio de CEPAL, hasta la fecha cuatro países incorporaron la paridad política de género en América Latina, el Estado Plurinacional de Bolivia, Ecuador, la República Bolivariana de Venezuela y Costa Rica. Sólo los tres primeros la han puesto en práctica.
Los doce jueces y las nueve juezas ejercerán su mandato durante los próximos nueve años; tiempo en el que las defensoras y activistas de los derechos de las mujeres esperan ver fallos sin precedentes en favor de los derechos de las mujeres.










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