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Mujer

La ley de Armenia contra la violencia machista que no termina de llegar

Cada vez más, el problema de la violencia familiar es un tema de debate público en Armenia

Pero esta mayor atención no se traduce todavía en una ampliación de los programas de asistencia a las víctimas ni de medidas para superar las carencias de las políticas en la materia

Armenia alcanzó un récord nefasto en 2012, cuando seis mujeres de entre 21 y 50 años fueron asesinadas en un plazo de seis meses, en casos que involucraron a sus esposos o suegros. Su fallecimiento dejó en total 12 niñas y niños huérfanos.

No hay registros de episodios de violencia en el ámbito familiar en Armenia. Pero una encuesta realizada en 2008 por la organización humanitaria Amnistía Internacional, con sede en Londres, a 1.000 mujeres de este país reveló que más de tres de cada 10 habían sufrido agresión física y 66 por ciento de las consultadas, abuso psicológico. El malestar público por las últimas muertes hizo pensar a las activistas que el gobierno habilitaría fondos para la protección y el tratamiento de las víctimas de violencia machista. Pero el 21 de enero, el gobierno bloqueó un proyecto de ley que hubiera sido la primera de este país contra la violencia de género, con el argumento de que había que revisar la legislación existente y el propio borrador.

Ante la falta de fondos del gobierno, organizaciones no gubernamentales se esfuerzan por cubrir las necesidades. “Hay muchos casos y no basta solo con el trabajo de las ONG”, comentó Susanna Vardanian, directora del Centro de Derecho de las Mujeres, una de las que respaldó el proyecto de ley.

Actualmente todo lo que existe para atender a las víctimas de violencia doméstica son tres refugios privados, dos en esta capital y uno en la vecina ciudad de Armavir, y varios servicios telefónicos de ayuda, provistos por ONG.

En los últimos dos años, el Centro para los Derechos de las Mujeres, que gestiona dos líneas directas, cuatro centros de crisis y un refugio, recibió 2.557 llamadas de mujeres en busca de ayuda, indicó Vardanian. En un centro de la fundación de beneficencia Lighthouse, en la localidad de Ptghunts, las 55 residentes están casi siempre desempleadas y criando hijos o embarazadas. El refugio ofrece capacitación laboral básica, así como atención psicológica.

Durante décadas, la violencia en el ámbito familiar golpeó a las mujeres, sin que el problema fuese reconocido o abordado por las autoridades. Pero ahora eso comienza a cambiar, y los agresores son procesados por sus actos violentos.

Haykanush Mikayelian fue condenada a 10 meses de prisión en 2012 por su participación en la agresión continuada contra su cuñada de 23 años, Mariam Gevorgian, durante un tiempo prolongado, que comenzó en 2009.  Según los testimonios del juicio, Mikayelian quemó el cuerpo de Gevorgian con una plancha y un encendedor, la golpeaba habitualmente y la dejaba encerrada bajo llave.

Podría decirse que los oficiales de policía tienen mayor conciencia del problema de la violencia familiar que hace varios años, pero según las ONG de género están desconcertados por la falta de refugios estatales y mecanismos legales para evitar el abuso que sufren las mujeres a manos de sus esposos u otros parientes. “En lo que se refiere a medidas concretas, parece que encontramos la misma resistencia”, observó Lara Aharomian, directora del Centro de Recursos de Mujeres, otra ONG de Ereván muy comprometida con la causa.

El proyecto de ley que rechazó el gobierno en enero hubiera fortalecido las medidas de protección a las víctimas mediante órdenes de restricción al agresor y la instalación de más refugios, entre otras disposiciones. Las activistas creen que los seis casos fatales de violencia doméstica de 2012 se habrían evitado si Armenia hubiera contado con una ley que ofreciera respuestas al abuso y, por consiguiente, dispusiera asistencia estatal para los refugios.

“La ley dispuso la creación de varios centros y la capacitación de la policía, que son medidas de prevención”, indicó Anna Nikoghosian, gerente de proyectos de la ONG, Una sociedad Sin Violencia. Si hubieran existido refugios cerca de la casa de las seis mujeres asesinadas, que vivían a las afueras de Ereván, “algunas podrían estar vivas”, apuntó. “Hay muchas mujeres desesperadas por ayuda, pero es imposible albergarlas a todas en tres refugios”, coincidió la directora de Lighthouse, Naira Muradian.

Lala Ghazarian, directora del departamento de Familia, Mujeres y Asuntos Infantiles del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social, remarcó que el proyecto de violencia familiar no desapareció del todo. “Solo necesita algunos cambios” para ajustarla al derecho penal existente, arguyó. “Somos todos conscientes de que necesitamos una ley, refugios, policías capacitados y herramientas operativas, pero cambiar la legislación implica un gran trabajo, aunque pero se hará”, aseguró.

Algunas figuras del gobierno dijeron que el Parlamento, con mayoría del conservador y gobernante Partido Republicano, podría aprobar una ley sobre la violencia familiar en 2014 o 2015, una vez que se termine la actual reforma del Código Penal.

A medida que el estigma del tema desaparece, cada vez más personas afirman abiertamente que están deseosas de encontrar soluciones. Varias mujeres de Burastan, a 30 kilómetros de Ereván, entrevistadas por EurasiaNet.org en 2006, dijeron que los problemas de violencia dentro de los hogares “destruyen a la familia tradicional armenia”. Siete años después, ellas mismas destacan que los abusos son asuntos que “deben ser atendidos”.

“Nuestros hijos han crecido en ambientes con golpes y peleas”, comentó Karine Galstian, de 67 años y cuatro hijos. “Recién ahora nos damos cuenta de lo malo que es guardar silencio, por lo menos deberíamos enseñar a nuestras hijas a que el marido debe respetar a su esposa, no debe golpearla ni humillarla en frente de los niños”. Ante la falta de medidas de las autoridades, esa toma de conciencia puede marcar una diferencia fundamental.

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