ocultar/mostrar banner

Mujer

La justicia tiene nombre de mujer en México

Jacinta Francisco fue encarcelada junto a otras dos vecinas acusada de secuestrar a 6 policías federales

Después de tres años en prisión fue liberada por falta de pruebas

Ahora pide que la declaren inocente y que le reparen el daño

¿Se imaginan que tres mujeres que caminan descalzas, miden poco más de metro y media y el único deporte que realizan es el trabajo diario en el campo y el mercado, secuestren a 6 policías federales, con entrenamiento especializado y armados? Deberían ser super heroinas de tebeo o de Hollywood para que nos lo creyeramos.

Jacinta Francisco junto a su família en un evento después de su liberación. Imagen/Centro Prodh

Sin embargo, en el surrealismo mexicano todo cabe.  Jacinta Francisco, Teresa González y Alberta Alcántara son tres campesinas indígenas otomís del mexicano estado de Querétaro, en el centro del país. Los domingos vendían agua y jugos en el mercado de Santiago Mexquititlán, su municipio. El 26 de marzo de 2006, seis policías federales llegaron sin identificarse y sin uniforme al mercado, para decomisar mercancía en un supuesto operativo antipiratería. Para presionar a los vendedores los agentes empezaron a llevarse la mercancía destrozando los puestos violentamente. Como en la plaza de Fuenteovejuna los vendedores se amotinaron y rodearon a los policías. Les exigieron su identificación y la orden judicial. Los agentes llamaron a sus jefes que se desplazaron hasta el pueblo y finalmente pagaron los destrozos. Pero se la juraron al pueblo. Y la pagaron estas tres mujeres, que se identificaban claramente entre la multitud en una foto publicada en un periódico local sobre los incidentes.

Esta imagen fue prueba suficiente para que la Fiscalía ordenase al cabo de 4 meses, el arresto de estas tres indígenas, bajo la acusación de haber secuestrado ellas solas a estos seis policías federales. Han pasado tres años en prisión.

El director del Centro Prodh, Luis Arriaga junto a Jacinta Francisco presentaron a los medios la petición de reparación del daño interpuesta ante la justicia mexicana. Imagen/Centro Prodh

“No se trata de actitudes aisladas, de hechos realizados por un grupo de seis agentes. Hay condiciones que hacen posible la violación de los derechos humanos de los indígenas en México, específicamente, en este caso, dentro del sistema jurídico. Muchas de ellas se manifestaron con toda claridad en el proceso penal seguido contra ellas”, asevera Luis Arriaga director del Centro de Derechos Humanos Miguel Angel Agustín Prodh, quién apadrinó el caso.

Y es que el encarcelamiento de Jacinta, Teresa y Alberta es paradigmático y fruto de las graves deficiencias del sistema de justicia mexicano, que profundizan la discriminación, así como del uso fraudulento del sistema de justicia y de la criminalización de la oposición a los abusos de la autoridad. Porque el único delito que cometieron fue ser mujeres, indígenas y pobres, en un país donde la justicia se aplica discrecionalmente, no se aseguran los derechos a los detenidos y son comunes las irregularidades en cualquier proceso judicial. “Por ser indígenas, por no saber nuestros derechos, por eso estuve 3 años en la cárcel. Los agentes cometieron un gran error porque yo no sabía mis derechos”, así resume su experiencia Jacinta Francisco.

Y es que hasta el gobernador de Querétaro, José Calzada afirmó que éste era un caso “sui generis”. No es así. En México hay muchas Jacintas, Teresas y Albertas.

Un país donde rige la presunción de culpabilidad, es decir, cualquier acusado debe de probar su inocencia si quiere salir libre. Pero primero es encarcelado. Jacinta Francisco fue arrestada en agosto e inmediatamente puesta ante un tribunal. Nunca le facilitaron un traductor, pese a que prácticamente sólo hablaba otomí, y ni el abogado de oficio ni el juez quisieron ver lo que sentenciaban. El 19 de diciembre de 2008, después de un año y medio presa, Jacinta fue condenada por secuestro a 21 años de prisión. Aunque nunca fue una sentencia firme porque finalmente el Centro de Derechos Humanos Miguel Angel Agustín Prodh apadrinó el caso y presentó una apelación.

El abogado del Prodh, Leopoldo Maldonado lo explica así: “En México se criminaliza la pobreza. No hay condiciones para que una persona sin recursos pueda defenderse de una imputación. La prueba es que más del 50% de las personas  presas están en la cárcel por  robos menores a 30 euros. Además, la prisión preventiva es regla general, las personas enfrentan su defensa desde al prisión y no en libertad como debería de ser en un régimen de presunción de inocencia. Es el caso de Jacinta, nunca llegó una sentencia firme, y sin embargo pasó tres años en prisión, y también el de Alberta y Teresa”. Y de tantas otras.

Por suerte la desfachatez de la condena a estas tres mujeres causó revuelo hasta en los medios más progubernamentales. Amnistía Internacional declaró a Jacinta presa de conciencia y el caso llegó hasta la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Todas estas acciones finalmente tuvieron eco y en septiembre del año pasado la fiscalía decidió no presentar conclusiones acusatorias en contra de Jacinta Franciso. Y a los pocos días fue liberada. Sin embargo esta misma instancia se negó a reconocer su inocencia.

Pero haber dejado la cárcel no es sinónimo de acceso pleno a la justicia, es solamente uno de los pasos iniciales. Por eso, Jacinta ahora ha alzado la voz, para exigir justicia. En las últimas semanas ha presentado una demanda de reparación del daño a la Fiscalía para que se reconozca su inocencia y se le compense por los tres años de encarcelamiento. “Para mi fue muy difícil, tuve que dejar a mi familia, a mis hijos. Además de estar presa y fuera de la casa de mi familia. Yo no tenía un salario fijo pero trabajaba todos los días para mantenerlos, y no lo pude hacer durante 3 años” relata con una voz tenue y un español escaso que prácticamente ha aprendido en la cárcel. Y es que aunque hace un año que vuelve a estar en su pueblo y con sus hijos, asegura que todo ha cambiado. “Antes estaba muy tranquila bien no tenía problemas y ahora no me siento bien como antes”, confiesa.

Es la exigencia de dignidad de una mujer que ha tomado conciencia a palos. “No fui nada más yo. Hay muchos indígenas en el penal porque no conocemos nuestros derechos, o que no hablamos por no saber, por miedo. Nos han hecho creer que no tenemos derechos, pero si los tenemos (…) y vamos a luchar por ellos”, asegura convencida.

Jacinta Francisco denunció su caso y pidió justicia. Imagen/Centro Prodh

La pelota está pues en el tejado de la Fiscalía. Tanto Jacinta como sus abogados esperan que se resuelva favorablemente su reparación del daño, basada en las irregularidades en la averiguación previa, y porque nunca se reconoció su inocencia. Pero su demanda va mucho más allá. “Lo que pretendemos es abrir la discusión de la poca claridad que hay en las leyes mexicanas y que incurren en tantos agravios y buscamos garantizar que estos hechos no se repita”, aclara Maldonado.

De momento, después de Jacinta, también lograron salir Alberta y Teresa, el 29 de abril pasado. Su proceso fue un poco más complicado, y tuvieron que llegar hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quién finalmente ordenó su liberación inmediata, por considerar que no se comprobaron ni se acreditaron los delitos que se les imputaron y que las sentenciaban a 21 años de prisión.

Pero en ninguno de los tres casos se las declaró inocentes. Ahora, Jacinta, clama justicia.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

1 comentario

  1. ¡Que gran belleza emana de estas grandes mujeres indigenas!
    De una gran injusticia, naceran mil grandes mujeres. No habran ido a otra universidad que la del atropello. Pero estan muy hechas, como la tortas de maiz, a dar las vueltas, a todo.
    Cada dia, una gran mujer.
    Cada dia,…tras los mayores atropellos.

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa