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Mujer

Ingoma Nsha, tambores de reconciliación

Último de los tres reportajes sobre las consecuencias en la actualidad del genocidio ruandés.

Ingoma Nsha es una organización que reúne a 140 mujeres para tocar los tambores y reconciliarlas con la sociedad y con ellas mismas.

Reportaje de Radio

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Seraphine es una mujer de cuerpo minúsculo que ya cumplió su pena, por genocidio. Pero la libertad no hizo de ella una mujer radiante. ¿Cómo? ¿Cómo lidiar con la brutal repetición de aquello que pocos pueden lograr entender? Ella tampoco comprende… ¿Cómo y cuándo empezó?Los tambores no se lo explican. Aunque, de alguna manera, sosiegan, apaciguan su magullada alma. Cuando empuña las baquetas y se deja llevar por el retumbar de la percusión, sus menudos brazos encuentran fuerza y se embalan. Los golpes se confunden con los de las demás y es imposible distinguir, quién fue perpetradora, quién fue víctima. Aquí tocan juntas.

“Mi corazón estaba sucio, no amaba a las personas, no quería ver, cruzarme con ningun otro ser humano. Estaba absolutamente encerrada en mí misma, porque no me sentía persona. Aquí he aprendido a volver sentirme persona, tengo ganas de hacer cosas, de  tocar, tengo ilusión…”, explican Seraphine.

Ensayan. Aprenden ritmos. Absorben los tonos de la percusión. Es una pausa al duro pasar del día, de la semana, del tiempo. Y logran olvidarse de sus tormentos. Tanto física como mentalmente, desconectan. O no, mejor dicho, se conectan, entre ellas. Y sin darse cuenta, aprenden a convivir. Terapia, individual y colectiva.

“Aquí algunas tenemos los padres muertos, otros son asesinos, cada una tiene su propia historia, pero el pasado no es importante. Lo importante es lo que hacemos ahora, y que ahora ya no hay diferencias”. Aunque Regina era una niña cuando se encendió la llama del genocidio, el desprecio popular la castiga como a una genocida más. Paga por los delitos de su padre. Casta de crímenes, ha perdido a su progenitor en vida, que cumple pena en la cárcel, y a su acusador vecindario. En Butare, las noticias circulan rápido. Es difícil empezar de cero cuando las calles te juzgan.

“Trabajaba como vendedora de leche en la ciudad. Un día estaba sentada en un bordillo cuando una mujer se me acercó y me dijo ‘pareces muy triste. Conozco un lugar donde enseñan a las mujeres a tocar los tambores. ¿Quieres venir?”.

En el proyecto participan unas 140 mujeres, un conjunto muy especial que se ha erigido como ejemplo a seguir para las nuevas generaciones. Ingoma Nsha, que así se llama, significa, en Kinyaruanda, Nueva generación. Porque aparca las etnias y las confrontaciones. Pero también porque utiliza, para hacerlo, una herramienta de hombres: los tambores. En la tradición ruandesa la percusión es un arte prohibido para las manos femeninas. Pero Ingoma Nsha ha decidido revisar más de un cliché.

“Yo estoy sola. No tengo padres, ni hermanos y tampoco esposo. Ingoma Nsha me ha aportado algo fundamental: me llena. Al venir hasta aquí me encuentro con otras mujeres, y comparto”, explica Seraphine.

Gloria Mugabo es la líder del proyecto: “Ellas continúan creciendo y les hace felices. Vinieron cuando eran miserables, estaban tristes, pero aquí tienen la posibilidad de sentirse libres, independientes y de hacer algo que no se les permite a las mujeres. Es un placer ver como disfrutan juntas”.

Regina, una de las fundadoras del grupo, lo considera mucho más que un plan de reconciliación: “Con alguna hablamos de lo que pasó, con las más cercanas, y con otras no. Pero esto no es una cuestión prioritaria. Estamos creando fuertes vínculos, nos ayudamos las unas a las otras, y las percusionistas se han convertido en mi gran apoyo para la vida. Cuando tengo alguna dificultad sé que puedo contar con ellas y, mientras tanto, compartimos la alegría que nos brinda la música.

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2 comentarios

  1. ENVIO TODO MI AMOR Y APOYO A TAN ADMIRABLES Y VALIENTES MUJERES.
    UN FUERTE ABRAZO DESDE VALPARAIÍSO CHILE.
    ¡ ADELANTE CON FUERZA.!

  2. ¿Nueva Generacion, nuevas herramientas que devuelven vida, ritmos que pueden lavar la Memoria? Siempre es mayor la victoria de las victimas.
    Siguiendo todas las noticias que nos acercais desde Ruanda. Nos descorreis las cortinas del odio, para unirnos a las vibraciones que puedan oir nuestras mejores esperanzas para iniciar una danza que traspase los limetes del Orbe.
    ¡ Tambores de Paz!

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