Mujeres

Despedida de una fundación humanitaria por estar embarazada

Sarah Youx ha sido despedida de la Fundación G3T, dedicada a la cooperación al desarrollo en Burundi, por estar embarazada.

En España, el 25% de las mujeres son despedidas cuando se quedan embarazadas.

(AP)

El 25% de las mujeres que se quedan embarazadas son despedidas en España según un reciente estudio de la Fundación Madrina, dedicada a la atención de los problemas sociales derivados del embarazo, y que ha sido respaldado por la Comisión de Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo. Una cifra que llega a alcanzar el 50% cuando piden la jornada reducida tras dar a luz y reincorporarse al trabajo.

En la mayoría de estos despidos improcedentes no queda registrado en ningún sitio que la maternidad es la causa. Sin embargo, en 2008 el Tribunal Constitucional emitió dos sentencias que venían a confirmar el artículo 55.5 del Estatuto de los Trabajadores: “será nulo el despido que tenga por móvil alguna de las causas de discriminación prohibidas en la Constitución o en la Ley, o bien se produzca con violación de derechos fundamentales o libertades públicas”. Pero para que no volviera a haber dudas, las sentencias del TC  señalaban que “será nulo el despido de las trabajadoras embarazadas desde la fecha de gestación hasta la baja maternal”. Y sería nulo siempre, tuviera la empresa conocimiento o no del embarazo.

Sin embargo, según varios estudios, el embarazo sigue siendo la primera causa de despido y amenazas por parte de las empresas a las mujeres.

Éste es el caso de Sarah Youx, una francesa de 26 años residente en Barcelona y estudiante de un Máster de Cooperación al Desarrollo. Sarah ha trabajado como voluntaria en Haifa en la organización Ittijah, dedicada a defender a los palestinos de la discriminación israelí, a través de la ONG española ACSUR Las Segovias. También tenía experiencia como profesora de francés y otros trabajos más ocasionales.

Hace tres meses hizo una entrevista para trabajar en la Fundación G3T, de la empresa con el mismo nombre dedicada a la gestión de sociedades de cartera, es decir, la compraventa de acciones con el fin de invertir. Su presidenta es Carmen Godia, también vicepresidenta de la empresa de infraestucturas de movilidad y telecomunicaciones Abertis, y una de las mujeres más ricas de España. La fundación GT3 se dedica a la ayuda humanitaria en la región de La Colina de Gatonde, una región con unos 23.000 habitantes en Burundi, donde construye infraestucturas dedicadas al ámbito de la educación y la salud.

“Primero me entrevistó el coordinador,  y después el director de Recursos Humanos. Me preguntó si tenía pareja, a qué se dedicaba éste, si teníamos hijos, si teníamos previsto tenerlos… Preguntas muy personales. Sabía desde hacía muy poco que estaba embarazada, estaba en el paro, necesitaba el trabajo y viendo las preguntas decidí no decir que estaba embarazada. Me hicieron un contrato indefinido con un mes de prueba”. El presidente de la Fundación Madrina y director de informe mencionado anteriormente, Conrado Giménez, nos explica que estas preguntas son ilegales porque “atentan contra el derecho fundamental a la intimidad”.

Sarah pasó el mes de prueba sin problemas. Su labor era ayudar en todo al coordinador de la Fundación, que se financia exclusivamente a partir de donaciones de bancos y otras empresas privadas.

Poco después Sara decidió contar que estaba esperando un bebé. “El coordinador se iba a marchar todo el mes de julio a Burundi, entonces decidí contarle con quince días de antelación a su viaje que estaba embarazada para ver cómo nos organizábamos. Se lo cuento y me dice que felicidades pero que no sabe cómo se lo va a tomar el director de Recursos Humanos que está de vacaciones”.

Una semana más tarde, el miércoles 23 de junio, el coordinador y el director de RRHH se reunieron con Sarah. “Me dijeron que mi trabajo no cumplía con las exigencias de la Fundación y que a partir de ese momento estaba despedida. Yo hacía bien mi trabajo, no tenían ningún motivo para despedirme. Me quedé muy confusa, no me había planteado en ningún momento que me fueran a despedir, me parecía tan fuerte que ni me lo planteé. Les dijé ‘sabéis perfectamente que estoy embarazada, sabéis que esto tendrá consecuencias, una mujer en estado tiene derechos’…. Ellos no me escuchaban. Me dieron un papel para que lo firmara, me presionaron mucho. El documento decía que aceptaban que era un despido improcedente y que yo estoy conforme con el despido. Pero yo dije que no lo iba a firmar que me lo llevaba a casa y lo estudiaba. Entonces me dijeron muy bien, como quieras. Pero me sacaron un cheque con mi sueldo del mes de juni y los 230 euros de la indemnización, todo junto. Y me dijeron que para cobrar mi salario tenía que firmar otro papel que era el finiquito. Se me saltaron las lágrimas y empecé a decir joder, joder… No veía bien el papel, me decían que si no lo firmaba no me podía llevar el cheque… Y yo pensaba necesito mi sueldo, tengo veinte euros en la cuenta. Y lo firmé”. Periodismohumano se ha puesto en contacto con el director de Recursos Humanos de G3T, pero no quiso hacer declaraciones al respecto.

La mayoría de las veces las empresas no proceden directamente al despido sino al mobbing, según Giménez. “Presionan para que la embarazada se vaya por su cuenta. Y muchas veces lo consiguen y se van con una mano delante y otra detrás”.

Sarah está embarazada de cinco meses. Va a ser niña. Lo cuenta con rabia: “que esto pase en Barcelona en pleno siglo XXI…”. Sarah se fue al sindicato CNT, donde le dijeron que tenían que readmitirla porque era un despido ilegal. También le dijeron que no cobrará el cheque. “Un despido nada tiene que ver con mi sueldo. Una cosa es que yo acepte la indemnización o no, pero mi sueldo me lo tendrían que haber dado independientemente”.

Según el estudio de la Fundación Madrina, sólo un 20% de las mujeres denuncian el mobbing o los despidos por estar embarazada. “Esta claro que tienen que readmitirla, pero muchas no quieren volver a un sitio donde la han tratado así”,explica Giménez.

Los abogados de Sarah están ya llevando el asunto. Y no hay lugar a dudas. Es un despido ilegal. Pero la realidad sigue siendo que la maternidad sigue sin ser aceptada por las empresas o, en este caso, una fundación dedicada a la cooperación al desarrollo, como una etapa natural de la vida laboral de sus trabajadoras, sino como una enfermedad o un gasto evitable. Probablemente, la madre de Sarah no imaginaba que su hija tendría que volver a luchar contra obstáculos del pasado.

Recomendaciones de la Fundación Madrina

  • No firmar ningún documento entregado por la empresa vinculado con el despido.
  • Denunciar durante los primeros veinte días tras el despido.
  • Buscar un buen abogado. Según la Fundación Madrina, algunos abogados aconsejan a la víctima llegar a un acuerdo para llevarse un porcentaje de la compensación económica.
  • Ponerse en contacto con organizaciones como Institutos de la Mujer, ONG sobre los derechos de la mujer, o Fundación Madrina para asesoría legal y acompamiento.

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