Migración

Tras las huellas de las remesas

Cómo la arquitectura producto de la migración está transformando Guatemala

Una casa construida con remesas procedentes de Estados Unidos

Julián tenía poco más de un año de casado y un bebé recién nacido cuando decidió irse para el norte, en el 2001. Consiguió pasar la frontera con Estados Unidos tras salvar numerosos peligros en su viaje con coyote, es decir, una persona que se dedica al negocio ilegal de acompañar a los inmigrantes centroamericanos en su viaje a Estados Unidos. Desde Phoenix a Kentucky, tuvo que trabajar durante años para saldar su deuda del viaje, destazando pollos en una industria local. En total 60 mil quetzales, unos seis mil euros, incluído el 10% de intereses que le cobró su prestamista.  Una vez devueltos, empezó a ahorrar dinero para su casa y su negocio en San Mateo Ixtatán, en el departamento de Huehuetenango, Guatemala, lugar al que decidió regresar en 2008 y donde, junto con su familia, sigue viviendo actualmente.

Al igual que él, se estima que alrededor del 20% de los guatemaltecos emigran temporalmente fuera de su país, lo que supone que uno de cada cinco está en el extranjero, eligiendo en un 83% de los casos Estados Unidos como destino, según los datos del PNUD para 2009. Las causas, múltiples. Las principales, arguyen los propios migrantes, son la falta de fuentes de trabajo, la degradación de la vida campesina, la pobreza y la violencia, fruto de una larga historia de crisis políticas y agroeconómicas que durante décadas han venido afectando a la región, condicionándola en su prosperidad.

Signos aparentes de bonanza

Sin embargo, la motivación compartida que en última instancia impulsa la partida es, sobretodo,  el deseo de alcanzar el tan ansiado “sueño americano”, entrando a formar parte de la sociedad de consumo propia del modelo capitalista y su voluntad de ascender en posicionamiento social dentro de las comunidades de origen. En este contexto las remesas, las cantidades de dinero enviadas por los migrantes a sus países, son la primera puerta de entrada a los anhelos de éxito de quienes se van. El perfil: el 81% son hombres, de entre 20 y 44 años de edad (el 50.2%), procedentes del área rural y en su mayoría indígenas.

El programa de Naciones Unidas para el Desarrollo indica que tanto en Guatemala, como en El Salvador, este flujo de capital es una de las fuentes de ingresos principales del país, y puede llegar a alcanzar entre el 10 y el 16% del PIB nacional. Este hecho se puso especialmente de manifiesto entre 1999 y 2003, período en el que se duplicó el número de migrantes que traspasaron las fronteras norteamericanas. Según las fuentes consultadas, en 2009 alrededor de 4 millones y medio de guatemaltecos recibieron remesas desde el extranjero, de los cuales un 47% vive en áreas urbanas, principalmente en la ciudad capital, mientras que el 52% restante reside en el campo, siendo Huehuetenango y San Marcos dos de los departamentos más beneficiados.

Una cultura en obras

A pocos días de haber entrado en vigor en Arizona la polémica SB1070, Andrés, guatemalteco de 17 años, sueña y prepara su partida, henchido de fe y poco más. Los gobiernos del llamado triángulo norte centroamericano, suspiran aliviados tras el bloqueo a las disposiciones más controversiales de esta ley y en Estados Unidos se preparan para los comicios de noviembre, teniendo como tema prioritario la reforma migratoria. Mientras, el altiplano maya muta en lo visible y lo invisible, sin prisa pero sin pausa,  al ritmo de una gran paradoja: su transformación se acelera en la medida que más promotores del cambio, hijos de esta tierra, se alejan de él.

Magdalena, sin embargo, nunca ha salido de San Mateo Ixtatán, donde vive junto a sus tres hijos. Los ha criado sola. Su marido, Mateo, vive en Missisipi desde hace 4 años y desde allí envía cada semana pequeñas sumas de dinero.  Aunque ha logrado cumplir su sueño  -construir una casa para su familia- , todavía no ha regresado.  Se trata de un matrimonio “transnacional” y basta con echar un vistazo a su hogar para darse cuenta que, en el área rural, el cambio ocasionado por el envío de remesas es mucho más evidente que en el ámbito netamente urbano.

Cambios desde lo visible y lo invisible

La generalización del ladrillo de cemento frente al adobe y la teja, la presencia de la estética neoclásica capitalista, la sobrecarga decorativa. Construcciones monumentales coronadas por el águila o la bandera estadounidense, que nada tienen que ver con el bucólico paisaje de antaño y que poco a poco van cambiando los espacios y usos de habitación tradicionales en Guatemala. Estas transformaciones arquitectónicas, tal y como indica la antropóloga Ruth Piedrasanta , no se deben ni a las ONG ni a las políticas gubernamentales, sino al aporte diario e individual que hacen los migrantes desde el exterior.

En las grandes urbes, en cambio, las casas de remesas no buscan destacarse de sus vecinas, sino que tratan, más bien, de camuflarse en su entorno. Ello responde a un comportamiento de herencia colonial más tendente al hermetismo, así como a una precaución necesaria en tiempos donde la violencia y las extorsiones son cada vez más frecuentes. Pese a la existencia de reglas y prácticas sociales distintas, la lógica de la edificación en ambos contextos se vincula a una voluntad de progresión personal enmarcada en un proceso que va más allá de lo fáctico y lo material, y que no es sino una plasmación de la hibridación cultural que supone la experiencia migratoria.

Tal y como muestra la Encuesta Nacional sobre Emigración de Guatemaltecos de 2002 – 2003, cubiertas las necesidades básicas, un 12. 1% del dinero percibido se destina a la inversión, estando en primer lugar la construcción de viviendas y la apertura de nuevos negocios. En este sentido, la incidencia de las remesas se hace notar en los cambios de las estructuras económicas, sociales y culturales que éstas propician en los países que las reciben, siendo la arquitectura y su evolución uno de los escenarios en donde mejor queda reflejada esta transformación, como se amplía en el estudio presentado recientemente en Guatemala, “Arquitectura de Remesas”, dirigido por Elena Madrazo, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Exposición del trabajo "Arquitectura de remesas" (Darío Chiquito)

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie