Migración

Testigos afirman que hubo decenas de heridos a ambos lados de la valla de Melilla

Mientras la Delegación del Gobierno dice haber acogido a más de 100 inmigrantes que entraron “con agresividad” en un salto en el que no hubo heridos, testigos afirman que más de 40 inmigrantes han sido atendidos a ambos lados de la frontera por diversas heridas, algunas de consideración.

Según afirman algunos inmigrantes, muchos de ellos fueron expulsados de forma irregular a través del vallado fronterizo y desde el CETI cifran en casi la mitad los inmigrantes acogidos tras el salto.

Ha pasado una semana desde que el miércoles 26 de junio un grupo de más de 300 subsaharianos intentase entrar a Melilla superando la triple alambrada metálica de más de seis metros de altura por la zona conocida como Río Nano, una de las más utilizadas para acceder debido a la accidentada orografía del terreno.

Según el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, en torno a las 4 de la madrugada los inmigrantes comenzaron a saltar el vallado, accediendo a Melilla “con mucha agresividad”, llegando incluso a publicar algún medio local afín al Gobierno autónomo que saltaron “lanzando piedras contra los agentes”.

Pese a la agresividad mostrada por parte de los subsaharianos que se juegan la vida semidesnudos en el intento de entrada a España, El Barkani afirmó que no hubo que “lamentar heridos”, siendo acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) los más de 100 inmigrantes que lograron acceder finalmente a suelo europeo.

Pero la realidad dista mucho de las versiones oficiales en la ciudad autónoma de Melilla –algo por otra parte bastante habitual, llegando incluso a darse desgraciadas curiosidades como la sucedida el pasado 12 de junio de 2012, cuando la representación gubernativa en Melilla reconoció que no habían entrado 2 inmigrantes, como aseguró en nota de prensa, sino 48; después de que durante ese fin de semana diferentes medios y asociaciones denunciaran públicamente que la entrada de subsaharianos había sido mayor y que la Delegación falseaba los datos-.

Al menos 20 heridos en Melilla

Dos de los heridos la pasada semana durante el salto, internos del CETI (no muestran su rostro ni sus nombres por miedo a represalias)

En territorio español, la asociación Prodein, presidida por José Palazón, fue testigo de la atención sanitaria en distintos centros de Melilla a al menos cinco inmigrantes. Posteriormente, el estudio y la investigación de esta y otras organizaciones han permitido saber que en torno a una veintena de subsaharianos fueron atendidos en Melilla tras el salto y en los dos días posteriores con numerosos esguinces, cortes y contusiones.

Además, según estas asociaciones defensoras de los derechos humanos, tan sólo fueron acogidos tras el salto unas 60 personas y no un centenar como defienden las fuentes oficiales.

La mayoría de estas personas que accedieron a Melilla la pasada semana son de Mali, aunque también abundan los guineanos, y huyen de la guerra y de la miseria que asola sus países. Siete de estos inmigrantes, tres de ellos visiblemente heridos –con vendajes, parches y muletas- confirman que al menos una veintena de ellos tuvieron que ser atendidos por diferentes heridas y contusiones causadas por la propia valla, en la huída y en el forcejeo de las detenciones.

Denuncian abusos y expulsiones ilegales

En territorio marroquí, la Delegación de Migraciones en Nador confirmó que tras el salto fueron atendidas 18 personas en el hospital provincial público Hassani, tres de ellos con heridas y contusiones de gravedad. Aunque, en los días posteriores, otra veintena de subsaharianos que se encontraban escondidos en los bosques que rodean el monte Gurugú necesitaron asistencia sanitaria tras haber protagonizado este intento grupal de entrada.

De los 18 que fueron atendidos en un primer momento, 14 confirmaron al padre Esteban Velázquez, delegado de Migraciones del Arzobispado de Tánger en Nador, que habían conseguido llegar a Melilla pero que la Guardia Civil los devolvió a suelo marroquí de forma ilegal a través de las puertas del vallado fronterizo.

Varios de ellos tenían rozaduras en las muñecas, causadas por los grilletes que los agentes españoles les ponen tras la detención, e incluso uno portaba todavía uno de estos cepos de cuerda negros utilizados por el Instituto Armado.

Los inmigrantes atendidos en los días posteriores al salto denunciaron a las asociaciones que trabajan en el lado marroquí haber sufrido fuertes golpes con todo tipo de objetos a ambos lados del vallado, tanto por parte de la Guardia Civil española como de las Fuerzas Auxiliares alauíes.

Grilletes de cuerda que los miembros de la Delegación de Migraciones en Nador quitaron a uno de los heridos en el salto

Algunos subsaharianos afirman que llegaron a entrar en territorio español entre 100 y 150 personas, por lo que podrían ser muchas las que fueron expulsadas a través del vallado fronterizo incumpliendo la Ley de Extranjería y los acuerdos bilaterales entre ambas naciones.

 

Más medios, menos soluciones 

Tras esta última entrada grupal de inmigrantes, el Gobierno de España toma nuevas medidas y destina más medios para la “lucha contra la inmigración irregular” en la frontera de Melilla pero no aporta verdadera soluciones. Se refuerza el número de efectivos de la Benemérita en frontera con 60 nuevos agentes que integran dos Módulos de Intervención Rápida (MIR) de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) “especializados en el control de masas” y preparados para “repeler” con material antidisturbios y por la fuerza “la entrada irregular de inmigrantes por la valla fronteriza”.

La Policía Nacional también colabora para “repeler” a los inmigrantes en la valla

También se ha aumentado la dotación de policías nacionales asignados a los pasos fronterizos con 20 nuevos agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) llegadas desde la Península. Y se ha sumado un nuevo helicóptero del Cuerpo Nacional de Policía al ya existente del Instituto Armado y que sobrevuela diariamente la ciudad autónoma.

Todo ello con vistas a conseguir “una completa impermeabilización” de la frontera, según se desprende de la nota de prensa remitida tras la reunión el pasado viernes del director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, y el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani.

“Estamos ante una situación de alerta, ellos están desesperados, en cualquier momento intentarán entrar a la fuerza y es nuestra obligación poner más medios para impedirlo”, declaraba El Barkani hace un año cuando comenzó la llamada ‘oleada de saltos’ del verano 2012.

Palazón cree que “nada ni nadie puede parar el hambre” y que por muchas medidas de este tipo que pongan “no conseguirán frenar los sueños de tantos jóvenes”. Este veterano activista cree que sería más eficaz “quitar la valla y el CETI” y dejarlo todo como estaba hace quince años, ya que cree que “alrededor de la valla hay un mito, un reto, una ilusión. Y tanto el CETI como la frontera sirven de reclamo para ellos y les hace pensar que tras un muro con tanta seguridad tiene que haber un mundo mejor que el que ellos tienen”.

Los guardias civiles abren con normalidad las puertas de la valla para expulsar inmigrantes a Marruecos