Migración

Teatro al servicio de un derecho

La obra de teatro Proyecto Youkali cuenta qué es y cómo vive un refugiado

Sus personajes son actores pero las historias son reales

Proyecto Youkali (Andrés de Gabriel/Teatro Español)

Gabriela es jueza en un país latinoamericano. Aunque mejor hablar de ello en pasado, hace tiempo que dejó de serlo por negarse a a entrar en la telaraña de corrupción que se tejía a su alrededor. Eso le costó abandonar a los suyos, fingir su propia muerte y salir del país. Rocambolesco, tan rocambolesco como real. En el escenario, Gabriela es un papel interpretado por Sonia Ofelia Santos, pero en la vida real no hay roles, hay persecuciones y gente huyen, como quien inspiró su personaje.

La jueza, un periodista africano amenazado de muerte, detenido y torturado por denunciar los excesos que las grandes multinacionales comenten en su país, una cantante lesbiana internada en un psiquiátrico por su condición sexual y una mujer maltratada, acosada y amenzada por su marido, son historias que van cruzándose durante el Proyecto Youkali. Perfiles poco relacionados, generalmente, con la imagen del refugiado. “No queríamos que sólo apareciera el refugiado político que es quizás el más conocido. Queríamos que aparecieran otros menos visibles, como la persecución por condición sexual, malos tratos o el periodismo ecológico. Y de esos hay muchos entre los informes de los abogados de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que son terroríficos”, nos cuenta Miguel del Arco, su director.

Uno de esos informes podría ser el de la vida de Donat Mbuyi, que interpreta al periodista perseguido sobre el escenario, y que hace años fue solicitante de asilo en España. Mbuyi, congoleño, fue detenido en su país por manifestarse contra el gobierno de Joseph Kabila. Consiguió escapar gracias a un cura y coger un avión hacia Londres. Hizo escala en Madrid y lo detuvo la Policía española. A partir de ahí su vida fue una carrera de fondo burocrática en la que fue asesorado por CEAR hasta que le denegaron el asilo. Al final consiguió el permiso de residencia en España, tuvo “suerte” y hoy es actor, pero sobre todo, libre.

Proyecto Youkali es, más allá de la sensibilización, una bofetada a los medios de comunicación. Los protagonistas participan en un programa de televisión que les ha elegido para hacerles un seguimiento desde su llegada a España buscando asilo, abusando del sensacionalismo y ateniéndose a las pautas que llegan de “arriba”. “Si la gente tiene una visión muy específica de lo que es un refugiado es por la imagen que sale de ellos en los medios. Acabamos de ver la representación de los refugiados cubanos, ellos lo han tenido más fácil porque venían con su permiso bajo el brazo y el Gobierno aprovecha para mostrar que está haciendo grandes cosas sociales, pero hay muchas otras historias de gente que está aquí y de la que no sabemos absolutamente nada a la que no se le llega a conceder ese permiso. Aunque su vida esté en peligro”. Por eso es tan importante para el director personalizar, “para que los millones de refugiados que van y vienen tengan cara”.

Sonia Ofelia Santos interpreta a Gabriela (Andrés de Gabriel/Teatro Español)

Estará en el Teatro Español de Madrid hasta el 19 de septiembre, después “¿quién sabe?” se pregunta su director, con razón. La idea inicial era que fuese una sola representación para conmemorar el 20 de junio, día de los refugiados. “Pero nos fuimos liando y hemos llegado de una cosa esquemática a un espectáculo de cabo a rabo con escritura, dramaturgia, muchos ensayos, canciones…”. Canciones como Youkali de Kurt Weill que da nombre a la pieza y habla de una tierra que acoge a todos los seres humanos. “Donde pueden entrar para aliviar su dolor, donde todo el mundo es acogido y donde el amor es la moneda común. Pero dice también que un país así no es más que un sueño, una locura… como todas las utopías”, dice Del Arco.

Entre el público que asiste estos días hay muchos refugiados, nos cuenta, “estoy seguro de que es importante para ellos saber que hay gente que se preocupa por su situación, por saber cómo viven y cómo se siente un refugiado. Para nosotros también está siendo una gran experiencia hacerlo y poner nuestro teatro al servicio de un derecho”.

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