Migración

Prohibido documentar las redadas invisibles

Edu León ha vuelto a ser detenido por fotografiar los controles a inmigrantes

La exposición Fronteras Invisibles muestra la realidad de las redadas a pesar de las negativas del Gobierno

"Llegas a pensar que estás haciendo algo malo cuando haces tu trabajo"

Edu León lleva siempre la cámara de fotos encima, durante las horas de trabajo y las de tiempo libre, con ella registra cada control policial a inmigrantes que encuentra en cualquier barrio de Madrid. Hace unos días, iba a coger el metro cuando vio cómo una pareja de policía secreta pedía los papeles a un joven extranjero. Sacó la cámara y un vigilante que andaba por la zona avisó a los agentes, que tras retenerlo primero en las instalaciones del transporte público y llevarlo después a la comisaría, decidieron requisarle su cámara. Desde entonces no puede trabajar. “Se amparan en la seguridad del metro porque dicen que allí no se hacen fotos, pero sí puedes hacerlas si consideras que hay un hecho noticiable. Y yo considero que estos controles discriminatorios a personas que tienen un color de piel más oscuro son noticia”, asegura León.

No es la primera vez que se enfrenta a una situación así. A finales de junio también fue detenido y llevado a la misma comisaría por el mismo motivo. Es colaborador del periódico Diagonal, y junto a su compañero fotógrafo Olmo Calvo, lleva meses capturando imágenes que demuestran que las redadas contra inmigrantes existen a pesar de las reiteradas negativas del Ministerio del Interior. Con ellas han producido la exposición Fronteras Invisibles, imágenes de esas fronteras que surgen y  desaparecen en el interior de las ciudades como Madrid. “Son controles que arma la policía en los metros, las paradas de autobuses o en cualquier esquina de cualquier barrio. Son fronteras invisibles porque para los nacionales y los que tienen papeles no existen pero sí para los que no tienen papeles y viven este drama de, incluso, tener hecho un mapa mental de los lugares donde habitualmente está la policía para no ir por esas zonas porque saben el riesgo que corren”, nos cuenta Olmo Calvo. El vídeo de la exposición tiene licencia Creative Commons, “para que todo el mundo lo vea”.

Control a inmigrantes en el metro (Edu León)

Su archivo de fotografías no ha parado de crecer en los últimos dos años, y lo sigue haciendo día a día. “Empezamos a tratar este tema porque hacían las redadas en una plaza muy cerca de donde tenemos el local del periódico y vimos que no tenía reflejo en los medios de comunicación masivos a pesar de que era un tema que todo el mundo conocía y que todo el mundo veía en los metros y las plazas de diferentes barrios”, asegura Olmo Calvo. Hace cinco meses publicaron un especial y fue ahí donde empezaron a dedicarle más tiempo a este proyecto que cuenta con la financiación de la Secretaría Nacional del Migrante de Ecuador. “Nos íbamos por la noche con las cámaras y nos levantábamos temprano para ir a lugares donde sabíamos que iban a detener incluso a gente que iba a buscar trabajo, como la plaza Elíptica (en Madrid)”.

Pero dicen que el mayor esfuerzo no ha sido buscar los controles sino el trabajo en sí, sorteando los encontronazos con la policía. “He sufrido muchas amenazas y un trato denigrante y despectivo en la mayoría de los casos. Me han dicho: ‘A ver a quién le haces fotos, no se las hagas a los policías porque te vas a llevar una sorpresa’, o nos exigen que borremos las fotos”, cuenta Olmo. “Imagina que te llegan cuatro patrullas de policía con el comisario a la cabeza y te dicen ‘vente a hablar 100 metros más para allá’ mientras sus compañeros te borran las fotos y él te dice que vas a tener problemas. ‘Si sigues con esa actitud te vamos a romper la cara’, como me han dicho a mí”.

Esas amenazas que denuncian los fotógrafos no quedan recogidas en las imágenes pero sí van acumulándose y minando sus fuerzas hasta rozar la autocensura. “Son amenazas que ya no se quedan en lo personal del momento sino que va creando un poso que te obliga a autolimitarte hasta que llegas a pensar: ‘Ahí hay un policía, voy a guardar la cámara’. Pero ¿cuál es el problema de que te dediques a hacer tu trabajo? ¿Si no es una rueda de prensa o una manifestación no puedes hacer una foto en la calle?”, se pregunta Olmo Calvo. Edu León dice que la presión de los últimos meses le ha terminado pasando factura en lo personal. “Te provoca tal malestar que llegas a pensar que estás haciendo algo malo cuando haces tu trabajo, y aunque no fuera mi trabajo no hago nada malo si fuera un simple ciudadano que documenta un abuso policial”.

A raíz de sus propias experiencias fueron preguntando a otros compañeros de profesión y dicen que está más extendido de lo que conocemos. “Nadie se anima a denunciar porque eso conlleva pedirle el número de placa al policía, que él te denuncie a ti, y todo un proceso en el que pierdes tiempo, dinero y te creas problemas. La gente tiene asumido que si la policía le dice que borre las fotos lo tiene que hacer.  Es algo muy grave, no solo con las redadas a inmigrantes, sino con la libertad de prensa en general. A Edu ya una vez le quitaron la tarjeta, no denunció en su momento, y ahora le han quitado la cámara por hacer su trabajo. Lo increíble es que esto lo asumamos como algo natural y nos hagan que nos censuremos a nosotros mismos”.

Reconocen que han terminado cambiando su forma de trabajar, antes se acercaban a los controles, ahora las fotos las hacen desde lejos, a veces desde el balcón de un vecino, entre los arbustos o los contenedores de basura. “Aunque estemos en nuestro derecho intentamos hacerla desde la distancia sin que nos vean”, afirma Calvo. “La propia policía anima a las personas que está deteniendo a que nos denuncie para proteger su derecho a la imagen. Ellos, que son quienes están violando los derechos de esa persona por pedirle los papeles en función de su aspecto“.