ocultar/mostrar banner

Migración

Precious

Una de cada tres mujeres subsaharianas son violadas en el camino hacia Europa

Salieron de sus países huyendo de los conflictos, la violencia doméstica y matrimonios forzados

Médicos Sin Fronteras insta a Marruecos y a la Unión Europea a asumir su responsabilidad

La llaman Precious pero su historia no está en los cines sino oculta por un manto de humillaciones que comenzaron cuando salió de su país, Nigeria, en el año 2003. Siguió la ruta de la inmigración africana que viaja a Europa, y lo hizo engañada como tantos otros, hasta llegar a Tánger donde fue forzada a prostituirse. “Todo el dinero que han gastado te lo piden cuando llegas y si no lo tienes te llevan con una madame… Estaba triste porque la persona que me trajo de Nigeria no me dijo la verdad, ¿sabes? En nuestro camino aquí, no sabía adónde iba…Yo doy gracias a Dios que sobreviví (pero) muchas chicas murieron allí, muchos chicos murieron en mi presencia.” cuenta al personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) que trabaja sobre el terreno.

Precious superó las caminatas en el desierto, superó los viajes hacinados en camiones, y superó la violencia y el maltrato de las mafias. “Si no aceptas lo que dicen, te puedes morir, te pueden matar allí mismo. La gente se muere delante de sus ojos, así es como lo hacen. A ellos no les importa Europa, no la necesitan”. Pensaba que todo había acabado cuando cruzó la frontera marroquí por Maghnia, en Argelia, pero no había hecho más que empezar. “En Maghnia violan a las mujeres. Cuando llegas, dices que no quieres estar con ningún hombre y te violan. Y no será uno el que te viole, serán más, hasta cinco”.

Al cruzar la frontera argelina las cosas no son diferentes. Oujda es la primera ciudad del lado marroquí, una puerta para los que llegan como ella y otra para los que salen deportados por la gendarmería de Marruecos que los abandona en el desierto exponiéndolos a las agresiones de grupos de delincuentes que les roban y golpean. En Oujda, las mafias encierran a los inmigrantes hasta que consiguen atravesar la frontera. “Cuando ellos quieren, vienen y les dan de comer, y si no quieren, simplemente te dejan allí hasta que les pagues el dinero que te piden, o si tienes a alguien en Europa que les envíe el dinero. “Si no nos pagas, te dejaremos aquí, te podemos pegar”, te dicen. Y así pueden pasar años, uno, dos años, o más”. En Marruecos, según los datos de MSF, viven 4500 inmigrantes subsaharianos, los últimos en los escalafones sociales, sobre todo si eres mujer, negra y sin papeles.

Las huellas de la violación sufrida en el camino no se difuminan con el tiempo, y a Precious se las recuerda ,además día tras día, su hijo. “Cuando me quedé embarazada fui a ver al médico y le dije que no quería al niño. Y él me dijo que no me podía ayudar, que aquí no hacían abortos ni nada de eso. Yo le dije que era muy difícil para mí porque no hay trabajo…El hombre que me dejó embarazada huyó, no le he visto nunca más…El bebé nació en 2004, ahí empecé a sufrir, mendigando…”. Ahora sobrevive con lo que consigue mendigando en las calles de Tánger.

Otras no han tenido tanta “suerte” como ella, a Aurelie le contagiaron el sida. “Cuando me dijeron que mi examen era positivo, no sabía qué hacer”. No sabe cuándo fue. Podría haber sido mientras la violaban en Mali o cuando la violaron en Marruecos. “Yo acababa de llegar a Marruecos. No había nadie delante. Me golpeó mucho ese día. Yo dejé de resistirme porque me había pegado mucho. Como me dejé hacer, él acabó. Termino de hacer lo que quería hacer y se levantó. Y me dijo: “Creías que eso te iba a matar?”.

Mujer subsahariana en Oujda. Marruecos. (Sergi Cámara)

Como Precious, la mayoría de las mujeres subsaharianas que esperan su oportunidad para cruzar a España provienen de Nigeria y de las zonas más conflictivas de la República Democrática del Congo, según el informe “Violencia sexual y migración. La realidad oculta de las mujeres subsaharianas atrapadas en Marruecos de camino a Europa”, en el que Médicos Sin Fronteras recuerda al Gobierno marroquí que debe garantizar, además de la atención médica, una protección legal, social y económica a los inmigrantes e insta a la Unión Europea a asumir las responsabilidades del impacto que están teniendo sus políticas de inmigración y asilo, cada vez más restrictivas.

El estudio recoge que de estas mujeres una de cada tres ha sido violada, de ellas el 23 por ciento se quedaron embarazadas. Salieron de sus países huyendo de los conflictos, de la violencia doméstica y de matrimonios forzados, como Marienne, camerunesa que fue obligada a casarse cuando tenía 18 años. “La vida era de por sí difícil pero se hizo aún más dura… me daba bastonazos y era golpeada todo el tiempo”, pero la huida no fue menos dura. “No fue nada fácill. A veces fuimos obligadas a ir con hombres…así…para tener algo de… no sé…un poco de productos alimenticios, vaya”.

Violadas una vez, diez, o treinta. El silencio y la vergüenza son las mejores cómplices a la hora de ocultar las cifras. Alice, lleva 5 años en Marruecos. “Mi clítoris no se parece al de otras mujeres”, son las secuelas de los días cruzando el desierto. “Algunos hombres se nos acercaron y nos dijeron: ‘Necesitamos mujeres’. Les pregunté por qué necesitaban mujeres. Entonces me volvieron a repetir que necesitaban mujeres y empezaron a pegarme. Eran muy fuertes. Me violaron durante cinco días, uno tras otro, cinco días. No me pude negar…Deseas estar muerta. Pero la muerte no llega. Violada, violada. Te fuerzan, por delante y por detrás. Aunque grites, no hay nadie. Nadie que pueda venir a ayudarte. Estas ahí en la arena, te hacen eso durante días. Estás cansada. Lloras, lloras al mismo tiempo que tu cara se hincha. No hay nadie que te ayude. Nadie”. Y porque conoce ese miedo, no está dispuesta a ser cómplice. “Quiero trabajar, quiero decir que han violado a mujeres. Debemos liberarnos de los sufrimientos que hemos padecido, no hace falta esconder esos sufrimientos, hace falta sacar eso fuera. Cuando te escondes, te destruyes“.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

7 comentarios

  1. He leído muchas histórias como esta y no puedo acostumbrarme. Dicen que los periodistas acabamos siendo inmunes. Nada de esto, por lo menos en mi caso.
    Hay que denunciar , contar estas histórias desde la empatía para hacer llegar, en la medida de lo posible, lo que se puede llegar a sentir siendo un “pária”.

  2. Laia

    Con el silencio, efectivamente, no se consigue nada. Hay que hablar alto y claro, no mirar para otro lado. Gracias por este trabajo tanto a MSF como Phumano.

  3. Pampa

    ¿Algún día nos animaremos a salir de la burbuja de la Europa blanca y defensora de los DDHH para darnos cuenta que nuestro gobiernos financian las atrocidades que suceden al otro lado de la frontera?…al menos, que nuestra respuesta que no sea demasiado tarde…

  4. ciudadanoNick

    Siento vergüenza de ser humano, aún así no me rindo y quero trabjar por una Humanidad mejor. Siento que en el colegio o instituto me engañaron, la Historia está en el presente, la Edad Media está aquí, y la Edad Moderna, y la Contemporánea, sólo basta cambiar de continente, de país, de gentes, para ir de una época a otra. ¡Quedan tantas revoluciones que hacer en tantas partes del mundo!, sobre todo en África. ¡Viva la Revolución Africana!

  5. [...] La llaman Precious pero su historia no está en los cines periodismohumano.com/migracion/precious.html  por xoxeinha hace 2 segundos [...]

  6. Vanessa

    Gracias por tu artículo Lydia, yo trabajo con mujeres del áfrica subsahariana que están en situación de prostitución y cuando te cuentan sus historias te resulta imposible distinguir entre la esclavitud de hace algunos siglos y la actual. A mi me cuentan que cuando llegan a territorio marroquí las violaciones lejos de disminuir, se multiplican. Tengo a muchas que salen siendo menores… En fin, gracias por ponerlo por escrito.

  7. [...] y contrabandistas que operan en la zona donde son abandonados. Muchos inmigrantes son golpeados y las mujeres son castigadas, además, con violaciones, como denunciaba hace unos meses un informe de Médicos Sin Fronteras. La organización afirma que [...]

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa