Migración
Otra redada en Oujda
La Policía irrumpe de madrugada del martes en la facultad de Oujda persiguiendo a los subsaharianos que dormían en el campus
Quemaron sus pertenencias y están a la espera de expulsarlos por la frontera de Argelia

Oujda, Marruecos. 2008 (Sergi Cámara / Piravan)
Pocos han sido los arrestados esta noche en Oujda, la mayoría han logrado huir.
Dos inmigrantes senegaleses, obligados a salir corriendo sin zapatos como la mayoría, han sufrido cortes importantes en pies y manos.
Las redadas son comunes en esta zona de la frontera entre Marruecos y Argelia, punto caliente de entrada de inmigrantes procedentes de Africa subsahariana.
“No es algo nuevo. De hecho sucede con frecuencia, así que ya no parece ser noticia. Pero creo que la vulneración constante de derechos humanos debería ser siempre noticia porque es una costumbre. En estas redadas nos persiguen como animales, nos hieren, nos detienen, nos tiran a la frontera de nuevo”, declara S., refugiado costamarfileño.
El asedio militar forma parte de las estrategias de control fronterizo en países terceros. Un efecto de la externalización de fronteras implementada por la Unión Europea.
Es la respuesta en estados donde no existen reglamentos que aporten una gestión legal de la migración y además hay una nula aplicación de Convenciones Internacionales de los Derechos Universales.
“Estábamos durmiendo. Ha llegado la policía, traían una máquina para juntar nuestras cosas, la ropa, los plásticos, donde cocinamos. Después de juntar todo en un montón le han prendido fuego. Estoy detenido usando un teléfono que hemos escondido y llevo una camiseta y un pantalón, ni siquiera me ha dado tiempo a recoger los zapatos. Había sólo dos mujeres en la facultad, una con un bebé han conseguido huir. Las mujeres suelen dormir más escondidas porque son las que más sufren en las redadas”, nos cuenta uno de los detenidos.
La mayoría de agresiones denunciadas por mujeres subsaharianas se producen en frontera y un porcentaje muy alto durante las deportaciones. Señalan desde violencia física y sexual hasta el pago de sobornos.
La indefensión del asedio militar se ensaña con los colectivos más vulnerables, mujeres y menores.
Seguramente esta noche los detenidos serán reconducidos a la frontera argelina y expulsados al amparo de la nocturnidad.
Los argelinos no consideran que estas devoluciones sean legales, puesto que la frontera terrestre con Marruecos permanece cerrada como efecto colateral del conflicto saharaoui.
En el otro lado se producirán de nuevo violaciones de derechos fundamentales del colectivo de inmigrantes.
“Hay una responsabilidad de los estados europeos en estas redadas. Recuerdo cuando en Nador los militares patrullaban con enormes palos, no tenían fusiles. Después todo cambió y Marruecos como socio de España bien pagado por ello pudo comprar fusiles. Tal vez España invertir más en la mejora de los derechos humanos y menos en armamento”, reitera J. de nacionalidad camerunesa.
Hay que recordar que una sentencia de un Tribunal español asegura que uno de los muertos en las vallas de Melilla alojaba en su cuerpo una munición prohibida, una bala que después de penetrar en la carne explosiona.








ES UNA VERGUENZA Q EL TAN MENTADO PROGRESO NO LOGRO ELIMINAR LA XENFOBIA Y EEL HAMBRE CUANDO SE GASTA TNATO EN ARMAMENTOS Y DESTRUIR A LA IMUNIDAD EN NOMBRE DEL PROGRESO
otra verguenza mas para la humanidad que tanto se jacta del progreso cuando matan y abusan de sus propios congeneres…..
APARTHEID OCCIDENTAL. Felicitaciones a periodismohumano por informarnos de lo que ocurre al otro lado de nuestras fronteras. Comparto la observación final del articulista sobre nuestra responsabilidad por el trato inhumano que en los paises fronterizos causan a los inmigrantes que buscan sobrevivir en occidente.
A nosotros nos toca ahora decidir si asumimos nuestra responsabilidad y aprendemos a ver que los inmigrantes, -como los negros y blancos de Sudafrica que se señala en otro articulo de hoy-, tambien son seres humanos.