Migración

Documentación, por favor

El Sindicato Unificado de Policía denuncia que siguen teniendo la orden de hacer controles a inmigrantes sin papeles en la calle

A Serigne lo pararon ayer por la mañana en una boca de metro madrileña

Ferrocarril Clandestino ha elaborado "9 ideas para no cruzarte de brazos"

(Olmo González/Flickr)

Ayer por la mañana cuando Serigne se bajó del metro en Avenida de América una chica le preguntó tenía si tenía papeles.  ‘Ahí fuera hay dos policías pidiendo la documentación‘, le dijo. La advertencia le hizo dudar pero había quedado con una amiga y tenía que coger un autobús así que no había tiempo para volver a montarse en el metro y bajarse en otra parada más lejos. Siguió, arriesgó y lo pararon, como él sabía que pasaría. “Documentación, por favor”, escuchó de uno de un policía de paisano. “Estaba saliendo mucha gente pero me tocó a mí“. Después vino el procedimiento habitual. “Enseña lo que tengas para identificarte”.

Mostró la orden de expulsión y lo dejaron seguir camino a su cita pero no siempre es así. “Cuando no tienes orden te dicen que les acompañes a comisaría, te sacan las huellas, te dejan en el calabozo por lo menos 24 horas y entonces te dan la expulsión y te mandan a la calle”. Está acostumbrado a que le paren a menudo, la última vez fue hace 15 días. “Piensa en la imagen que dan a la gente que todos los días pasa por un lugar y ve cómo la policía para a los de color y les pide la documentación. Nos hacen vivir una vida vergonzosa y que la gente tenga miedo de nosotros. Lo ves cuando cogen su bolso con fuerza cuando pasas a su lado”.

Serigne pertenece a la Asociación de Sin Papeles de Madrid que junto a otras organizaciones, como Ferrocarril Clandestino, vienen denunciando desde hace un año la existencia de las controles policiales masivos. Dicen que cada vez son más individuales, a pesar de que el Ministerio del Interior lo haya negado por activa y por pasiva. El año pasado las Naciones Unidas advirtieron a España de que las actuaciones policiales basadas en el color de piel de las personas “son discriminatorias”, son “contradictorias con una política efectiva de lucha contra la discriminación racial”, “podrían propagar actitudes xenófobas entre la población” e incumplen los acuerdos internacionales sobre derechos civiles que España se ha comprometido a cumplir. Todo a raíz del caso de Rosalind Williams.

La denuncia también llega desde dentro de la policía, y no es la primera. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) afirma que los agentes siguen teniendo la orden de detener a los inmigrantes sin papeles. “Ahora las instrucciones no se dan como se daban antes por escrito. Les dicen que hay que combatir la inmigración ilegal y hay que ir a los puntos donde se encuentran los inmigrantes para abrir los expedientes oportunos. Hablamos de la plaza de Lavapiés, de los locutorios, de las bocas de metro y de otros lugares que ellos frecuentan”, nos cuenta José María Benito, portavoz del SUP. El sindicato ha recurrido en los tribunales una circular de la Jefatura de Policía de enero en la que justifica estas detenciones, calificándolas como “detenciones preventivas”.

Según Benito, los policías están mandando escritos a sus superiores para consultarles sobre la legalidad de su actuación. “Tememos que puede empezar a haber denuncias contra compañeros por detenciones ilegales lo que conlleva la expulsión del cuerpo y en algunos casos pena de cárcel. Por eso la gente quiere actuar con la debida seguridad jurídica que no se le está dando. Hay asociaciones de juristas que dicen que lo que hacemos no está bien hecho y nosotros estamos preocupados porque mañana podemos tener condenas a policías que han cumplido su trabajo porque han sido ordenados por sus jefes y pueden verse en esta situación”.

(Olmo González/Flickr)

Ferrocarril Clandestino ha elaborado un informe con las declaraciones de un centenar de inmigrantes que respaldan su denuncia. “No han cometido ningún tipo de delito, se detiene a gente sólo por su características raciales, por ser gente asiática, negra o latina y se les aplican medidas de carácter penal cuando lo único que están haciendo es una infracción administrativa como es el hecho de no tener papeles”, afirma Javier Alhambra portavoz de Ferrocarril. Denuncian que no hay relación directa entre identificaciones y delitos porque las personas que han prestado su testimonio no han sido acusadas de ningún delito por lo que “esa justificación que se hace desde el Ministerio del Interior asegurando que se realizan controles de identidad buscando a delincuentes se cae por su propio peso”.

Eso piensa también Serigne. “El Gobierno dice que no hay cupos y que son controles para pillar a terroristas y otros delincuentes. ¿Pero quién son los terroristas? ¿Qué tipo de gente creen que somos? Si buscan a terroristas tienen que pedirle la documentación a todo el mundo no sólo ir a por una raza”. No siempre fue como ahora, dice que cuando llegó a España hace cuatro años y se fue a vivir a Madrid no sentía esta presión policial. “Cuando llegué no había estos problemas. Cuando empezaron a hablar de ‘crisis, crisis, crisis’ empezaron las redadas”. Dice que a veces está tan cansado que piensa en que la deportación sería la mejor salida, volver a su país y empezar de nuevo. Está cansado de buscar los tres pies al gato. “Tenemos que andar solos en la calle porque ir dos o tres es un peligro. Te para seguro la policía si van tres. Eso es vergonzoso. Te pegan al muro, te piden la documentación. A veces te registran en la calle, los bolsillos y todo, como si fuésemos gente mala”.

En el informe la mitad de los entrevistados aseguran que han sido tratados con malas maneras, incluso insultos, cacheos violentos, agresividad y poco respeto durante las detenciones. Una vez dentro de comisaría, dicen que falta de comida y agua, hace frío, les prohíben salir al servicio, hay suciedad en las celdas y en muchos casos les niegan del derecho a realizar una llamada. También denuncian el hacinamiento, la falta de explicaciones sobre lo que va a sucederles y el maltrato verbal y físico con empujones y tirones para obligar a moverse. Pocas personas declaran haber podido ejercer el derecho a la llamada, y en muchos casos, cuando ha sido solicitado, se ha denegado según Ferrocarril Clandestino. El sindicato de policía niega la mayor y asegura que el trato es bueno. “El trato es exquisito lo que pasa es que no entienden que se les detenga, que se les tenga en los calabozos el tiempo en el que se está intruyendo el expediente, etc. Supongo que es a eso a lo que llaman maltrato, pero es el procedimiento”.

En la Asociación Sin Papeles de Madrid ha colaborado en la recogida de los testimonios, Serigne asegura que no es una situación que afecte sólo a inmigrantes indocumentados. “Hay gente en la asociación que tiene papeles, a ellos también les paran porque son de fuera. Muchos están trabajando y pueden tenerlos en medio de la calle parados mucho tiempo. Llegan tarde al trabajo, también es una situación que va en contra de sus derechos y su dignidad”.

Desde Ferrocarril Clandestino han publicado un listado de propuestas, 9 ideas para no cruzarte de brazos. “Ante la negación contínua del Ministerio del Interior y de la Delegación del Gobierno hemos decidido dar un paso más allá. Queremos que los ciudadanos sepan qué pueden hacer ante un control , acercarse, preguntar por qué se está realizando… Ayudar. Además, proponemos dos modelos de denuncia para que tanto la persona que sufre un control de identidad como el que lo ve pueda denunciar la situación”. Los modelos están en el informe de Ferrocarril Clandestino (pdf).

Actuar como lo hizo ayer la chica que avisó a Serigne. “A veces te encuentras con gente buena. Pero otras no. En nuestros países los recibimos como reyes y aquí nos tratan así. ¿Se creen superiores? Pues no lo son”.

Nueve ideas de Ferrocarril Clandestino para no cruzarte de brazos cuando veas un control de identidad por apariencia racial

  1. Ayudar. Como buen/a ciudadano/a responsable puedes acercarte con sigilo y buenas maneras para informarte sobre lo que ocurre. Si es oportuno, puedes recordar a la policía su misión de “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana” de todas las personas, sin excepciones, claro. Desde luego no se trata de obstruir, ni de entorpecer ¡faltaría más! Sólo de facilitar que se cumplan sus principios de actuación, por ejemplo: no discriminación racial y desobediencia de órdenes superiores contrarias a las leyes (art. 5, ley 2/1986).
  2. Puedes recordar amablemente que los controles masivos de identidad sólo pueden hacerse excepcionalmente para perseguir peligrosos delitos (art. 19, ley 1/1992) y que no tener papeles de residencia no es un delito, ni es peligroso (es una infracción administrativa, art. 53, ley 4/2000).
  3. Puedes recordar también que no es manera de tratar a los vecinos/as con los/as que convives. Que no es plan andar gastando tanto tiempo, recursos y dinero para perseguir algo tan poco importante haciendo tanto daño. Que no se pueden montar estos escándalos parando a la gente por su color de piel. Que el racismo es una cosa muy fea y que te avergüenzas de que esto ocurra.
  4. Puedes poner una queja en ese mismo momento llamando al teléfono de urgencia del Defensor del Pueblo 914 327 900 para que las instituciones tengan constancia de lo que pasa y puedan hacer algo cuanto antes. Conviene que les cuentes cuantos más detalles mejor, incluso para facilitar la identificación de los responsables. También puedes presentar la queja en internet: www.defensordelpueblo.es Cuantas más quejas más claro quedará que esto ocurre en nuestras calles, que luego dicen por ahí que esto no pasa.
  5. Si el control ocurre en el metro puedes solicitar el libro de reclamaciones en taquilla y presentar una queja describiendo con detalles lo ocurrido.
  6. Puedes ofrecer tu apoyo como testigo a la persona identificada (dejándole tu teléfono, por ejemplo). Para ser un buen testigo conviene recoger información objetiva para documentar con detalle la actuación. Seguro que sabrás emplear prudentemente todos los avances tecnológicos a tu disposición.
  7. No dudes en compartir lo que has visto y has hecho. Hay diferentes grupos que están recogiendo información sobre lo que ocurre. Puedes encontrarlos en internet.
  8. Puedes ayudar a que la policía no tenga exceso de trabajo. Por ejemplo, paseándote por las calles cercanas al control e invitando a los demás paseantes a continuar su paseo por una zona más tranquila. También puedes abrir las puertas del portal de tu casa e invitar a tu vecino a tomar un café, que siempre nos falta tiempo para conversar.
  9. Puedes avisar y animar a otras personas a hacer todo lo anterior para que se sepa que somos muchas las que sabemos que esto es inaceptable. No te calles, cuéntalo, exprésate. Date tarifa plana para hablar sin parar de lo que ocurre en nuestras calles.