Migración

Expulsados del limbo… 5 años después

La policía detuvo ayer a 50 bangladesíes en el CETI de Melilla que van a ser trasladados a la península para su deportación

La mayoría lleva en España entre 3 y 5 años sin poder salir de la ciudad autónoma ni tener acceso a los papeles

Imagen de previsualización de YouTube

Vídeo: una tarde de domingo en el limbo (3’30 minutos)

A las siete y media de la mañana las puertas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes estaban bloqueadas por varios coches y furgones policiales. Entraron por sorpresa cuando todavía no había empezado la vida en el recinto, como es habitual. Esta vez no buscaban a subsaharianos, marroquíes ni argelinos, en la lista sólo aparecían nombres de bangladesíes. Cogieron a 50 de los 63 que vivían en el centro. Algunos de ellos llevaban casi cinco años viendo cómo la policía iba a por inmigrantes de otras nacionalidades para trasladarlos a la península y desde allí ser deportarlos a sus países. La única forma de la que pueden salir de Melilla. A ellos por la falta de acuerdos diplomáticos nunca les había tocado, hasta ahora.

En el grupo de 50 hay 13 de ellos que completarán 5 años en España antes de final de año, 22 que llevan cuatro años y de los que quedan la mayoría lleva 3 años. Un tiempo en el que no han hecho otra cosa que esperar. Sin papeles no han tenido opción a trabajar ni devolver las deudas con las que cargaron a sus familias para viajar a Europa. Cuando llegaron a Melilla creyeron que el próximo paso sería trabajar, pero se equivocaron. Sus rostros son ya habituales en la ciudad autónoma. “No sabes el cariño que les tenía la gente. Trabajaban ayudando a llevar la compra, lavaban coches, no les quedaba otra”, cuenta José Palazón de la Asociación Pro Derechos de la Infancia.

Las historias de los bangladesíes se asemejan, con distintos rostros y nombres pero todas largas y difíciles, como la de Shafi, que vendió su casa para pagarse el viaje a Europa, su testimonio forma parte del documental El muro más grande del mundo de periodismohumano.

El grupo de bangladesíes en una de las muchas concentraciones que han hecho en el último año y medio (José Palazón)

Desde la Delegación del Gobierno confirman que en los próximos días serán enviados a los Centros de Internamiento de Extranjeros de la península para que “siga su curso la ley de extranjería”, es decir, que sean deportados. Mientras, pasan las horas en los calabozos de la comisaría melillense. “Están resignados, cuando me vieron ni siquiera me hicieron preguntas o pidieron ayuda. Están muy cansados”, nos cuenta Mercedes Rubio, la abogada de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) del CETI, que tuvo que acudir a comisaría a sacar a uno de los detenidos, solicitante de asilo, cuyo nombre se había colado entre los de los bangladesíes.

Los abogados de oficio han intentado paralizar las expulsiones respaldándose en el tiempo que llevan en España. A las doce y media de la noche continuaban siendo trasladados a los juzgados algunos de los bangladesíes para encontrarse con el juez que lleva su caso. El problema, según José Palazón, son las consecuencias psicológicas que esta incertidumbre genera en los inmigrantes, “ellos mismos decían ‘si vuelvo me mato’. Son personas que llevan mucho tiempo en España si vuelven a sus países lo hacen como unos fracasados. Dejaron a sus familias en muchos casos arruinadas y ellos eran su esperanza. Lo que está haciendo el Gobierno que se hace llamar socialista es inhumano, pero ya nos tiene acostumbrados a tratar así a la inmigración”.

Imagen de previsualización de YouTube

En los últimos días estaban más nerviosos, asegura Palazón, porque les habían llegado rumores de otros amigos bangladesíes que estaban en la península afirmando que el Gobierno había empezado a deportar a los de su nacionalidad. Los “blanga” como les conocen en Melilla, llevan más de un año y medio realizando manifestaciones y concentraciones en las calles de la ciudad (a las que se han sumado gente desde otros puntos de España), pidiendo al Gobierno que dé una salida a su situación, que los traslade a la península y conseguir así la documentación que les autoriza a quedarse. Documentación que ya han solicitado desde Melilla pero que siempre ha sido rechazada porque no tienen pasaporte. Ahora sólo les queda esperar, otra vez.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie