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Migración

“A veces hace tanto frío que no se puede dormir”

Human Rights Watch denuncia la situación de los centros de emergencia en la que viven los menores no acompañados que llegan a Canarias

Asegura que estas instalaciones incumplen el Derecho internacional

El Gobierno canario ya ha anunciado el cierre del centro que recibe más críticas para diciembre

Puerto de los Cristianos, Tenerife. (AP Photo/Arturo Rodriguez)

En el año 2006 llegaron a Canarias casi mil menores inmigrantes sin padres u otros familiares y el Gobierno autonómico tuvo que hacerse cargo de ellos. Hasta entonces, los menores extranjeros no acompañados habían sido acogidos en residencias pequeñas que al quedarse cortas obligaron a poner en marcha los llamados centros de emergencia, unas instalaciones más grandes y de carácter temporal. A día de hoy siguen abiertos y en ellos habitan 189 menores. Según denuncia Human Rights Watch en un informe (pdf) publicado recientemente estos centros no cumplen las normas mínimas de atención para niños inmigrantes que exige la ley.

“Las autoridades no han incluido a los centros dentro del marco legislativo vigente que define unas normas mínimas para la acogida temporal, ni han fijado límites de ocupación. Como resultado, los centros ofrecen unas condiciones muy dispares, incluyendo casos en los que se incumplen las normas internacionales, así como las nacionales. Las condiciones, las prácticas y la falta de garantías frente a abusos suponen el incumplimiento de los derechos de los niños de acuerdo con el Derecho internacional y la legislación nacional”, asegura la organización.

El que más críticas recibe es La Esperanza (un antiguo reformatorio juvenil que acoge a 70 menores aunque han llegado a ser 400 en el pasado), cuya situación tachan de inaceptable, “los frecuentes casos de violencia, la mala calidad de la comida, la falta de calefacción y de agua caliente, así como el número limitado de mantas por menor, se viola el derecho del niño a la protección contra la violencia y puede constituir un trato inhumano y degradante, incumpliendo el Derecho internacional”, dice el documento. Uno de los menores cuenta que “es muy duro, sobre todo en invierno… por supuesto, tengo frío por la noche. Tengo una manta… no sirve de nada pedir otra. No te la dan. Nadie tiene dos… A veces hace tanto frío que no se puede dormir”.

Dos policías ayudan a salir de la patera a un menor inmigrante en la costa de Tenerife en agosto de 2006. (AP Photo/Arturo Rodriguez)

A pesar de que la dirección lo ha negado, los niños aseguran que no hay agua caliente cara todos. “El agua está fría. Los valientes se duchan con agua fría. Yo solo puedo ducharme cuando hay agua caliente. Solo hay agua caliente para los primeros niños que se duchan… luego está fría… A veces no me ducho porque el agua ya está fría”. El centro también se caracteriza, según la organización, por la tensión que se viven en su interior debido a la violencia generalizada entre los niños, los robos reiterados, las sanciones rutinarias a los menores por incumplir las normas del centro, el consumo de drogas y, en ocasiones, los conflictos con el personal. Los trabajadores de La Esperanza niegan la mayor, aseguran que el informe no se ajusta a la realidad y que “el que pasa frío es porque quiere”.

Estas denuncias no son nuevas, en 2007 la misma organización había criticado que las instalaciones estaban saturadas y que eran frecuentes los malos tratos a menores por parte del personal y la violencia de niños más mayores contra más pequeños. Coincidiendo con la presentación de este nuevo informe, el Gobierno canario ha anunciado su cierre para diciembre amparándose en que ya no llegan tantos menores a las islas, (en lo que llevamos de año sólo suman 20) las cifras han pasado de los 1500 que había en 2006 a los 629 que hay actualmente. A finales de este mes se clausurará también el de Icod de los Vinos.

Quienes vivían en estos recintos serán trasladados a centros de larga duración que gestionan los cabildos o a otros de emergencia. HRW cree que, en el caso de éstos últimos, la respuesta es insuficiente porque las instalaciones de emergencia no eran más que una respuesta temporal en 2006 que se ha convertido en un lugar de acogida permanente para los niños, en algunos casos por periodos superiores a tres años. Tras el anuncio del cierre de La Esperanza, HRW insta a las autoridades a “asegurarse de que los centros de emergencia de Arinaga y Tegueste operen dentro del marco jurídico vigente, que limita el cupo de ocupación para menores en régimen de acogida temporal a 20 niños por institución y fija el tiempo máximo de estancia en centros temporales de ese tipo en 30 días, plazo en el que se debe evaluar la situación del menor e identificar una solución duradera”. HRW afirma que la masificación fomenta frecuentemente la violencia entre los menores y que cuanto mayor es el número de niños que alberga una institución, mayor es el riesgo.

“Ahora se está mejor aquí. Antes éramos muchos y había mucho ruido… antes todo era peleas. Yo también me metí en peleas [porque] se reían de mí. La diferencia principal es que hay menos niños y se han ido los que daban problemas. Al principio éramos 180″, dice un menor del centro de Arinaga que ahora tiene alrededor de 50 menores.

Otra de las principales preocupaciones de la organización es que los menores no tienen suficiente acceso a la información sobre el asilo. “Los directores de los centros nos comentaron que el personal que está en contacto con ellos detectaría si hay motivo para solicitar protección internacional”. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Gran Canaria, solo conoce un caso en el que un menor no acompañado haya solicitado asilo en el pasado. Su oficina en Tenerife tenía conocimiento de solo dos casos de niños que hubieran solicitado asilo en los últimos tres años. “Teniendo en cuenta la presencia de numerosos menores de países de África Occidental y del Sahara Occidental y que, además, los niños pueden ser víctima de formas específicas de persecución infantil”, dice HRW, “resulta necesario contar con un mecanismo operativo a disposición de los menores para que puedan acceder al procedimiento de asilo”.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

3 comentarios

  1. Magnífico ejemplo de las nuevas formas de hacer periodismo. Los medios de desinformación nos bombardean con el dato y la noticia sin información. Frente a ellos (junto a ellos), vosotros. Cada día es más cierto que sin medios como el vuestro la información acabaría como el terrón de azúcar en café. Ánimo.

  2. [...] Periodismohumano.com Temas: acogida menores inmigrantes, centros de menores Canarias, Informe Human Rights Watch [...]

  3. [...] “A veces hace tanto frío que no se puede dormir”: situación de los menores inmigrantes no acompañados en Canarias, centros de acogida, incumplimiento de unas normas mínimas para la acogida temporal, trato inhumano y degradante… realidad denunciada en un informe de Human Rights Watch. [...]

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