Enfoques
Teleoperadores: precariedad enfermiza
“Tengo zumbidos en los oídos todas las tardes y muchas veces me falla la voz un par de días por semana, pero eso no es lo que peor llevo. Me siento como una estafadora. No es que esté deprimida o ansiosa en este momento concreto, es que se ha convertido en mi estado de ánimo casi perpetuo”
Quien habla es una teleoperadora, una actividad laboral con la que iniciamos la serie En precario, en nuestro enfoque Consume y muere.
Hace unos meses escribí un artículo sobre una dudosa campaña de Movistar para promocionar Imagenio. Muchos trabajadores de telemarketing de ésta y otras empresas se pusieron en contacto conmigo para expresar su sentimiento de culpa por formar parte de estos métodos engañosos. Muchas de ellas (la inmensa mayoría eran mujeres), me hablaban de la precariedad que sufrían y cómo afectaba a su vida, autoestima y futuro. He querido recoger y completar algunos de estos testimonios.
“Tengo zumbidos en los oídos todas las tardes y muchas veces me falla la voz un par de días por semana, pero eso no es lo que peor llevo. Me siento como una estafadora. No es que esté deprimida o ansiosa en este momento concreto, es que se ha convertido en mi estado de ánimo casi perpetuo”. L.D. cursó estudios universitarios pero cuando terminó nadie quiso hacerle un contrato y , como necesitaba dinero, se puso a trabajar como teleoperadora “provisonalmente”. Hoy, después de seis años, depende económicamente de su sueldo como trabadora de venta telefónica, un oficio tan digno como cualquier otro, pero en el que las condiciones laborales empeoran cada día.

Foto: Vlima












