Enfoques
La mentira de Colombia asesina la verdad de Ana Fabricia
Ana Fabricia Córdoba fue asesinada por un disparo en la cabeza cuando iba a su casa en Medellín.
Esta mujer, que ha visto cómo los paramilitares han matado y violado a numerosos miembros de su familia, era conocida por su valentía en uno de los barrios donde viven los desplazados.
Fuera era sólo una baja más.
Por Olga Gayón
Periodista
El pasado 7 de junio Ana Fabricia Córdoba se subió al autobús que la llevaría hasta su casa en la comuna nororiental de Medellín, lugar de favelas o invasiones, como se denominan en Colombia las laderas de las ciudades habitadas por miles de personas que ni siquiera cuentan para las estadísticas de la pobreza. Eran las 10 y 30 de una mañana soleada. Ana Fabricia, de 51 años y negra como la tierra que hubo de abandonar hace años, tomó asiento; instantes después, un hombre que se subió con ella en la misma parada le pegó un tiro en la cabeza que hizo estallar la ventana en mil pedazos. Acto seguido se apeó del autobús sin problemas.
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