Enfoques
Conciencias dormidas

Conocí al marine Jimmy Massey hace algunos años. Con aspecto de hombre duro, mirada esquiva, corpulento, doce de años de carrera militar a sus espaldas, hablaba en voz baja pero sin dudar de las palabras que pronunciaba.
-He sido un juguete en manos de mi gobierno. He sido un asesino, admitía.
Llegó a aquella conclusión después de haber participado en la invasión de Irak en 2003.












