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En conflicto

Refugiados en Shusha

Reportaje fotográfico del campamento de refugiados de Shusha, en la frontera tunecina de Libia.

Muro que separa Libia de Túnez (N.J.V.)

A consecuencia de la guerra civil desatada en Libia, se ha producido un éxodo masivo de trabajadores extranjeros que habitan el país, y que huyen de las atrocidades de la guerra. La huida masiva produjo un colapso en Ras el Ajdir, uno de los pasos fronterizos de Libia con Túnez. Tras caminar varios días desde ciudades como Misrata, Trípoli, Zuara, Sebrata y Zauiya, durante los cuales muchos de ellos presenciaron matanzas y vejaciones, y la gran mayoría sufrieron robos, golpes y amenazas por parte de los militares del gobierno Libio y de algunos locales, tienen que aguardar días enteros en Ras el Ajdir.

Tuviron que dormir sin cobijo ni alimentos en las noches invernales del desierto para poder pasar la frontera y llegar a Túnez, un país que ha vivido muy poco antes una revolución y que no esta´preparado para afrontar semejante migración. Es en Ras el Ajdir, en territorio tunecino, donde se crea el campamento de refugiados de Shusha.

Allí han llegado personas originarias de países como Bangladesh, Ghana, Malí, Somalia, Nigeria, Pakistán, India, Egipto, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Chad, entre otros. Muchos de ellos trabajaban como mano de obra barata en plantas de petróleo, construcción de carreteras, conductos de agua… Habían aprovechado acuerdos bilaterales que a partir del año 2007 favorecían la bienvenida de trabajadores extranjeros y, en busca de una vida mejor, decidieron cambiar su residencia a Libia.

Los refugiados son guiados por un voluntario tunecino hacia el campo de fútbol, instalado en el centro del campo de refugiados, donde el terreno es plano. Allí se les separa por nacionalidades y cada grupo es conducido al área correspondiente a su país, donde se le proporciona tiendas de campaña. Cientos de personas se ofrecieron como voluntarios en Túnez para colaborar en el campo de refugiados (N. J. V.)

El campo de refugiados de Shusha está en continuo movimiento, cientos se van y miles llegan cada día desde la frontera. Según organismos internacionales, a principios de febrero llegaron a haber 70.000 refugiados antes de ser repatriados a sus países de orígenes. La mayoría de las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria están presentes para tratar de paliar la situación (Media luna roja/Cruz Roja, UNHCR, Médicos sin Fronteras). Aún así, la ayuda no es suficiente y muchos terminan sin conseguir algo que comer o beber tras pasar horas en una larga cola. Todo controlado por los militares tunecinos que desbordados hacen lo que pueden y civiles que se han movilizado desde todo Túnez para llegar hasta la zona para prestar su apoyo.  Son organizados por nacionalidades para evitar conflictos y colocados en tiendas de campaña donde comparten entre 15 o 20 personas.

A la mañana la actividad comienza con el aseo personal y las largas colas comienzan a formarse para conseguir agua y comida. En la periferia del campo, se agrupan entorno a un altavoz, en el que todos los días durante horas, se comunica por nombre a los que pueden recibir su pasaporte y su día de salida. Una vez finalizada una nacionalidad, se cambia a otra, se producen corridas y otra vez el ritmo de la llamada comienza, así hasta el anochecer. Los que han conseguido su pasaporte, son llevados a un autobús que los conduce al aeropuerto de Djerba, y de ahí a sus países de origen. Los migrantes económicos, ahora refugiados, se adecuan lo mejor que pueden a la situación, con un actitud tan digna como inolvidable. No he visto a ninguno perder la buena conducta y la humanidad, en una situación de inestabilidad donde no saben si comerán, cuando podrán recibir sus pasaportes y si podrán ver pronto a sus seres queridos.

Amanece en el campamento de Susha. Algunos salen de sus tiendas y comienzan a andar, entumecidos por el frío,en busca de un lugar en el desierto en el que hacer sus necesidades. Poco a poco, más y más gente se va reuniendo en las callejuelas de arenas improvisadas (N. J. V.)

(N. J. V.)

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Un grupo de refugiados somalíes duermen a la intemperie en la periferia del campamento (N. J. V.)

Refugiado en el bus que lo llevará al aeropuerto de Djerba para ser repatriado a su país de origen, en este caso de Bangladés.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

1 comentario

  1. [...] Chapa, Blito y Jose han viajado a Túnez para actuar para la población refugiada proveniente de Libia que desde hace más de un año vive en campos de refugiados. La misión de Payasos Sin Fronteras va a realizar una gira de espectáculos en el campo de Choucha. [...]

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