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En conflicto

Pagar por ser refugiados

Miles de refugiados sirios se ven obligados a pagar un alquiler por el terreno donde montan precarias tiendas de campaña en el Líbano

El Gobierno de Beirut, que reconoció recientemente la existencia de refugiados -antes les calificaba de huéspedes para evitar asumir gastos- busca aún fórmulas para financiar la ayuda humanitaria

El Líbano ya acoge a 310.000 sirios huidos de la guerra y se estima que, a mediados de año, la cifra alcanzará los 700.000. En total, hoy en día hay 900.000 sirios en territorio libanés

Imagen del 'campamento de Fatima', en un terreno privado de Bar Elías. (Mónica G. Prieto)

Imagen del ‘campamento de Fatima’, situado en un terreno privado de Bar Elías. (Mónica G. Prieto)

Tras padecer dos años de convulsión política y conflicto bélico, Abu Khaled atravesó la frontera sirio-libanesa hace apenas 10 días. Junto a su esposa y dos hijos, dejó atrás su ciudad natal de Homs para buscar refugio en el Líbano: tras superar el cruce fronterizo, se encaminaron hacia la localidad de Bar Elías, donde sabían que otros vecinos se habían instalado en miserables tiendas de campaña, lo único que se pueden permitir pagar en el país del Cedro. Pero al llegar al terreno, situado en el exterior de la villa, un capataz sirio fue a buscarles en nombre del dueño de la finca. “Me dijo: ‘Si no tienes dinero, no tienes derecho a una tienda’. Nos hemos quedado estos días con la familia de Abu Mohamed, y al final hemos conseguido un préstamo para pagar”, explica con el rostro perlado de sudor mientras se apresta a construir su propia tienda de campaña, ayudado por sus nuevos vecinos.

Abu Khaled y Abu Mohamed alinean las frágiles láminas de madera que servirán como soporte de sacos de tela vacíos y plásticos. A su alrededor, otros habitantes del campo de refugiados les ayudan a levantar la precaria vivienda o les ofrecen consejo. “En el Líbano, hay que pagar por todo”, explica Abu Mohamed, blandiendo el martillo con el que clava madera. “Cada seis meses, el dueño viene a cobrarnos el alquiler del terreno: 200.000 libras libanesas (200 euros). Aparte tenemos que pagar por los materiales para levantar las tiendas, el agua y la luz…”

Un refugiado explica las condiciones de vida en Líbano en el interior de su tienda. (Mónica G. Prieto)

Pese a ser el país con más refugiados sirios de toda la región, el Líbano sigue siendo el único que no ha habilitado campamentos para hacer frente a las 325.000 personas que, se estima, han encontrado asilo -la mayoría de forma ilegal- tras cruzar las fronteras sirias. Durante un año y medio, el Gobierno -formado por varios partidos afines a Hizbulá, aliado de Bashar Assad- calificó a quienes huían de huéspedes -una forma de evitar tener que asumir los gastos derivados de la mera presencia de los refugiados- hasta que, recientemente, Beirut participó en las conferencias de donantes destinadas -al menos retóricamente- a aliviar la situación de los civiles que huyen de Siria. Sin embargo, la creación de campos de refugiados es una cuestión tabú en el Líbano, probablemente por la experiencia palestina: los 12 campamentos establecidos tras las guerras de 1948 y 1967 siguen acogiendo a 400.000 personas y el sombrío papel de sus facciones armadas en la guerra civil permanece en la memoria colectiva.

Se estima que un tercio de los refugiados sirios son acogidos de forma gratuita por ciudadanos libaneses, sobre todo en la provincia norteña de Wadi Khaled, donde la población suní se siente muy identificada con la rebelión siria y mantiene vínculos familiares o tribales con familias sirias del otro lado de la frontera, y también en el valle de la Bekaa. Ambas figuran entre las regiones más pobres del Líbano. El resto se ve obligado a pagar por vivir: los más ricos han ocupado los apartamentos de Beirut, Tripoli o Sidón mientras que los más pobres deben conformarse con aquello que se puedan permitir: desde un garaje o un antiguo local comercial –a muchos les alquilan los altos de los locales, destinados en principio a servir como almacén, como lugar de residencia- o las simples tiendas de campaña que florecen en el valle de la Bekaa y en Wadi Khaled, convertidas en un negocio año y medio después de que el Líbano comenzase a recibir refugiados.

Las letrinas de los campamentos son tan precarias como las propias tiendas. (Mónica G. Prieto)

La afluencia masiva de civiles ha provocado la aparición de campamentos ‘privados’ de refugiados: terrenos alquilados de forma mensual, semestral o anual a las víctimas de la guerra para sacar rendimiento a su presencia. Según la revista Le Commerce Du Levant, son al menos 6.000 los refugiados que alquilan terrenos en el valle de la Bekaa para levantar sus jaimas.

En el campamento de Abu Khaled y Abu Mohamed, 15 tiendas donde habitan unas 20 familias procedentes de Homs –“algunas no pueden permitirse levantar su propia tienda”, explica Abu Mohamed- el dueño pide un pago semestral. A cinco kilómetros, en el conocido como campamento de Fatima –la primera siria que se estableció en el prado, hace ya un año, proveniente de Idlib- los residentes aseguran estar pagando cinco millones de libras libanesas (2.500 euros) al año sólo por el alquiler de la tierra. “Lo demás lo pagamos nosotros”, explica Abu Ibrahim, cabeza de una familia de 16 personas. “Vamos a las tiendas libanesas y compramos los materiales”.

Abu Mohamed prepara la estructura de la nueva tienda del campo. (Mónica G. Prieto)

Otros residentes se asoman de sus respectivas jaimas. En este improvisado campo residen entre 30 y 40 familias de toda Siria, desde Idlib, Alepo o Raqqa –en el norte- hasta de Deir az Zor, en la frontera con Irak. “Tuvimos que atravesar todo Siria, pero no queríamos acabar en un campamento de refugiados turco o jordano. Al menos aquí tenemos libertad para entrar y salir, para buscar trabajo” señala Abu Ahmed, de 26 años, que llegó hace 20 días procedente de Alepo con esposa y tres hijos.

En los campos de la localidad de Bar Elías, en el fértil valle de la Bekaa, algunos han logrado emplearse como temporeros. Los mismos dueños de las siembras que recogen son quienes les acogen y cobran por su estancia. La luz y el agua no están incluidos en el precio que pagan Abu Ahmed y Abu Ibrahim, y la renta hay que pagarla por adelantado. “Trabajamos en verano e invierno, y con eso pagamos. A quien acaba de llegar y no puede pagar el alquiler, le ayudamos nosotros”, señala Fatima, con un sempiterno cigarrillo entre los dedos. “Aquí estamos bien porque no tenemos que mendigar para vivir ”, dice en referencia a la situación de campos de refugiados en Jordania o Turquía, donde la miserable situación se suma a la imposibilidad de abandonar los campamentos y, por tanto, de buscar trabajo.

Una niña coge en brazos a su hermano mayor mientras su madre remienda una colchoneta. (Mónica G. Prieto)

La gran diferencia con los campamentos oficiales de Turquía o Jordania es que, en Líbano, no hay ayuda humanitaria a disposición de las víctimas de la guerra siria. Los refugiados deben pagar por los gastos médicos y la educación, y eso impide que los más humildes –como todos los residentes en esta suerte de campamentos privados- escolaricen a sus hijos. “En la guerra de 2006 [cuando Israel bombardeó el Líbano durante más de un mes] acogimos a los libaneses en Siria. Les metíamos en nuestras casas, no tenían que pagar nada. Cuando los refugiados llegaban de Irak, disponían de educación y sistema sanitario gratuito. Mírenos en qué situación nos tienen”, subraya Abu Ahmed.

En el campo de Fatima, los residentes aseguran que ganan unas 10.000 libras libanesas (5 euros) por cada jornada de recolecta. Semejante tarifa obliga a trabajar a toda la familia, incluidos los niños, que ni siquiera pueden soñar con volver al colegio. La guerra les ha mantenido alejados de las aulas ya dos años, y en las actuales circunstancias no hay posible regreso. A pocos kilómetros, en el espacio donde Abu Khaled y Abu Mohamed erigen una nueva tienda, se pueden contar unos 60 menores: los varones más mayores juegan a embozarse en pañuelos y corear consignas revolucionarias mientras que los más pequeños recogen agua de un canal que riega el campo, visiblemente contaminado. Las niñas, súbitamente maduras a consecuencia de la desdicha de la guerra, mecen bebés mientras sus madres remiendan colchones o lavan ropa en cuclillas.

Otro de los campamentos de refugiados en Bar Elías, donde los sirios deben pagar por el alquiler del terreno. (Mónica G.P)

En otro terreno próximo, apenas a dos kilómetros de distancia, otro conjunto de tiendas se alza con aparencia de vertedero. Son unas 30 estructuras básicas de madera recubiertas por alambrada de gallinero, cubiertas por telas o plásticos, muchas veces carteles de supermercados vecinos. “Nosotros solíamos venir a trabajar al Líbano para la siembra”, explica Abu Yasser, de 50 años, procedente de Raqqa. “Cuando empezó el conflicto decidimos no regresar”, masculla mientras recoge restos de piel de naranja, el desayuno del día de sus diez hijos. Abu Yasser pagan 100.000 libras mensuales (50 euros) al terrateniente que lleva años contratándole para la siembra. “Intentamos escolarizar a los más pequeños, pero nos piden un millón de libras al año en el colegio”, dice su esposa acariciando al benjamín, un crío de dos años.

Dos de los niños, de siete y nueve años, dormitan en un colchón en el exterior de la tienda, a los pies de su padre, sentado en una silla de plástico de color indefinido. “Nosotros no nos hemos registrado ante la ONU porque no nos dan nada. Son unos mentirosos, sólo prometen y nunca cumplen. Como los Gobiernos, todos son unos ladrones. Los libaneses nos explotan, nosotros les ayudamos y ahora nos tienen en la miseria”. La agencia de la ONU para los refugiados reconoce estar desbordada por la situación, y asegura que registra diariamente a 1.500 refugiados nuevos en el Líbano.

Un canal de agua contaminada delimita el acceso al campamento. (Mónica G. Prieto)

En el primer campamento, la mitad de los residentes están aún a la espera de que el ACNUR formalice su presencia, permitiéndoles así cobrar los 30 dólares por familia que la ONU distribuye a modo de ayuda humanitaria. “Yo lo he intentado más de 20 veces. He ido a sus oficinas, presentado nuestros papeles y aún estoy esperando a que me llamen para confirmar mi registro”, lamenta Abu Mohamed, quien estima que son más de 30 los pseudocampamentos de refugiados que han aparecido en las inmediaciones de Bar Elías.

El alcalde del municipio, Naji Mahmoud al Mais, confirma la avalancha de civiles sirios que huyen de la guerra. “En las últimas dos semanas han llegado 400 familias, y eso no había ocurrido nunca antes”, aduce semitumbado en un sillón de piel mientras departe con varios vecinos en su despacho. “Ahora notamos mucho la ofensiva contra Damasco porque muchos refugiados vienen de allí. Otros muchos son naturales de Homs que se refugiaron en su día en la capital y que ahora huyen de la misma”. En un encuentro oficial celebrado en Beirut, el representante permanente del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), Robert Watkins, constató tal ascenso. “En los últimos meses el número de refugiados se ha incrementado considerablemente. Se ha observado un aumento del 400% en comparación con cifras registradas hace menos de un año”.

Niños en el campamento de Bar Elías ocupado por civiles huídos de Homs. (Mónica G. Prieto)

El alcalde de Bar Elías estima que los refugiados se han asentado en cinco zonas diferentes de la ciudad, donde los minicampamentos surgen como hongos. “Muchos viven en pisos, pero nos hemos quedado sin oferta. Eso, a pesar de que los precios se han disparado”, afirma. La situación geográfica del municipio, a sólo 15 kilómetros del puesto fronterizo de Masna’a, explica el fenómeno. “Muchos no van más allá, se quedan aquí por cercanía”, afirma Al Mais. En la vecina Anjar, a pocos kilómetros y más cerca de Siria, los refugiados han llegado a buscar refugio incluso en las ruinas romanas de la ciudad, según los vecinos. Antiguas fábricas abandonadas se han convertido también en improvisado refugio para quien no tiene nada.

(Mónica G. Prieto).

“Tenemos registradas unas 2.200 familias, y hay que contar unos siete miembros por cada una. En total, tenemos 15.000 refugiados en un municipio de 45.000 habitantes”, calcula el alcalde de Bar Elías. Las cifras oficiales de refugiados no cuentan, sin embargo, con los trabajadores sirios afincados en el Líbano, muchos de los cuales entran actualmente en la categoría de refugiados ya que no han podido regresar, a causa del conflicto, a Siria para renovar su documentación quedando en un limbo legal en el Líbano. Según el Gobierno libanés, son más de 900.000 los ciudadanos sirios actualmente en territorio libanés, con una población local de menos de 4 millones de personas. Su presencia, las divisiones políticas internas, los incidentes armados, los rencores de la guerra civil y la guerra siria suponen una bomba de relojería que amenaza con hacer saltar el Líbano por los aires.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

17 comentarios

  1. [...] Continúe leyendo el texto completo publicado en Periodismo Humano en el siguiente link. [...]

  2. hatchwell

    Por favor sra Prieto, interceda con los mercenarios del Free Syrian Army para que liberen a la periodista ucraniana Ankhar Kochneva, secuestrada por ellos hace 5 meses.

    http://www.rsf-es.org/news/siria-%7c-los-secuestradores-de-la-periodista-ucraniana-ankhar-kochneva-amenazan-con-ejecutarla-ma%c3%b1ana/

    • obaid

      Por favor sr hatchwell, interceda con los matones del tirano sirio para que liberen al pueblo sirio, secuestrado por los matones de su padre hace 42 anos.

      • Zaratustra

        Sí, obaid. El problema es que el ELS no está dispuesto a deponer las armas para buscar una solución pacífica al conflicto.

        El gobierno sirio está a favor del diálogo nacional. Sin embargo la oposición armada rechaza toda propuesta de diálogo:

        http://www.diariosur.es/agencias/20130212/mas-actualidad/mundo/mayor-grupo-oposicion-siria-rechaza_201302121836.html

        Es evidente que el único objetivo de la oposición armada, y de sus patrocinadores internacionales, es derrocar al gobierno sirio, sin importar la voluntad popular de detener el derramamiento de sangre en busca de una salida pacífica al conflicto.

  3. Zaratustra

    Totalmente de acuerdo con hatchwell.

    A todos nos preocupa la situación de los refugiados sirios, pero no podemos olvidar que la “comunidad internacional” también es responsable de lo que está sucediendo en Siria:

    http://www.nytimes.com/2012/06/21/world/middleeast/cia-said-to-aid-in-steering-arms-to-syrian-rebels.html?pagewanted=all&_r=0

    Le pedimos encarecidamente a la srta. Prieto que pueda investigar sobre la situación de la periodista Ankhar Kochneva, secuestrada por el “Ejército Sirio Libre” desde hace cinco meses.

    Esperamos con impaciencia sus publicaciones.

  4. [...] periodismohumano.com [...]

  5. pastora

    mónica, este es un buen momento para demostrar que periodismohumano no es un fraude, como pensamos muchos

    • flautistareydelapista

      muchos quienes soys, tú y tu gato?

      • Jata Miau

        Muchísimos más que tú y tus ratas, flautista.

        Y es que a diferencia de ellas (tus ratas), nosotros disfrutamos pensando.

      • flautistareydelapista

        repito, es posible que tu mente preclara y tu saber del mundo desde la pantalla de tu ordenador te permita discernir qué medios mienten y cuales dicen la verdad (si periodismo humano miente, quien dice la verdad, la gaceta??? ah! por eso llevas el nick de jata, a ti te va eso de el gato al agua!); pero aun el caso en que tu hipotetica mente preclara tenga razón (dios nos libre de todos los que pensáis que siempre tenéis la razón), qué te hace pensar que hay muchos como tú, de qué tamaño muestral era la encuesta que hicistes? y su desviación típica? O es que a tu mente preclara le basta con chuparse el dedo y ponerlo al viento para saber día, hora, longitud, latitud, declinamiento magnético y/o albedo?
        Por cierto, hay una cosa en la que has acertado plenamente. Me fíaría más de la opinión de una rata que de la tuya.

      • Zaratustra

        flautista,

        No se trata de mentir o no mentir, sino de informar.

        En este medio únicamente se presenta una versión parcializada del conflicto, mientras se omite la información que puede alterar el significado de esa versión del conflicto.

        Precisament ese es uno de los principios fundamentales de la propaganda.

        Según la wikipedia:

        “La propaganda es una forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto de alguna causa o posición, presentando solamente un lado o aspecto de un argumento. La propaganda es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia.

        De modo opuesto al suministro de información libre e imparcial, la propaganda, en su sentido más básico, presenta información parcial o sesgada para influir una audiencia. Con frecuencia presenta hechos de manera selectiva y omite otros deliberadamente para sustentar una conclusión, o usa mensajes manipulados para producir una respuesta emocional, más bien que racional, respecto de la información presentada. El efecto deseado es un cambio en la actitud de una audiencia determinada acerca de asuntos políticos, religiosos o comerciales. La propaganda, por lo tanto, puede ser usada como un “arma de guerra” en la lucha ideológica o comercial.”

        Espero que no se censure mi comentario, pues considero que mi crítica está bien fundamentada y no estoy insultando ni faltando al respeto a nadie. Tan sólo me he limitado a copiar la definición de la wikipedia:

        http://es.wikipedia.org/wiki/Propaganda

  6. monti

    lo siento. La explicación a sin son muchos o no los que creemos que esto es un fraude me está siendo censurada, como se veía venir

  7. mauro

    Es más que sopechoso que de sus análisis de los conflictos siempre uno acaba sacando la conclusión de que lo mejor es que la OTAN bombardee cuanto antes.
    ¿Pudiera ser que la OTAN necesitara controlar la izquierda de la opinión pública española, y lo hace con ph, entre otros?

    Y qué decir de sus artículos en que confirma sus grandísimas conexiones con el CNI?

    http://www.elmundo.es/elmundo/2003/12/01/obituarios/1070243288.html

  8. Jata Miau

    “Por cierto, hay una cosa en la que has acertado plenamente. Me fíaría más de la opinión de una rata que de la tuya.”

    No era necesario que lo dejaras patente de forma tan explícita, flautistareydelapista. Ya me había quedado suficientemente claro.

    Por algo se dice aquello de que la sangre siempre tira. Aunque sea de rata.

  9. Jata Miau

    ¿Qué tal ese rabito, flautistareydelapista?

  10. [...] que no queda una sola estancia libre en el país del Cedro, ya sea de acogida o alquilada, e incluso los solares son arrendados para que los más pobres instalen sus tiendas de campaña. Imagen del interior del penal palestino, de 14 celdas. (Mónica G. [...]

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