ocultar/mostrar banner

En conflicto

Netanyahu: ¿Estado palestino?

Cuando la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución que modificó el estatus de Palestina de "entidad observadora" a "estado observador no miembro", quiso saldar una deuda con la historia.

Pero aun permanecen muchos escollos para que ese cambio tenga un peso real, y el más grande se llama Benjamín Netanyahu.

Concentración en Ramalah en apoyo a la iniciativa palestina en la ONU.

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) votó a favor de la división del Mandato Británico de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.

El líder judío David Ben Gurión aceptó el denominado Plan de Partición que, seis meses después, permitió el nacimiento de Israel. Pero el rechazo árabe a esa iniciativa impidió la creación de un estado palestino.

La semana pasada, fue Israel el país que dijo “no”, repudiando la solicitud del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, para que la ONU hiciera un reconocimiento implícito del estado palestino.

En efecto, al rechazar el cambio de estatus de Palestina, Israel tácitamente repudió también la llamada “solución de los dos estados” para el conflicto en Medio Oriente.

Mientras Israel se niegue a poner fin a la ocupación, no solo la real independencia palestina, sino también el fin del conflicto, seguirán siendo un sueño lejano.

El segundo pilar de la solicitud palestina en la ONU hacía referencia a “la urgente necesidad de reanudar y acelerar las negociaciones de paz en Medio Oriente”.

Además, reafirmaba “su compromiso (…) con la solución de los dos estados para que uno independiente, soberano, democrático, viable y contiguo de Palestina viva al lado del de Israel en paz y con seguridad sobre la base de las fronteras fijadas antes de 1967″.

Sin embargo, nadie realmente espera que se reanuden pronto las negociaciones.

Al comienzo de su actual gobierno (fue también primer ministro entre 1996 y 1999), Netanyahu parecía aceptar, aunque a regañadientes bajo presión de Estados Unidos, la idea de un futuro estado palestino.

“Si reconocen a Israel como el estado judío, estamos dispuestos a aceptar un verdadero acuerdo de paz” y la creación de uno palestino, dijo en junio de 2009 durante su único discurso significativo sobre políticas de paz.

Aparte de la moratoria de 10 meses a la construcción de asentamientos judíos, esa supuesta disposición de Netanyahu nunca se tradujo en políticas concretas.

En cambio, insistió en que las negociaciones no debían tener condiciones de ninguna clase. Esto equivalía a empezar de cero y no reconocer los progresos hechos por su predecesor, Ehud Olmert (2006- 2009).

Dos sangrientas ofensivas contra Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) en Gaza -una entre fines de 2008 y comienzos de 2009, y otra el mes pasado- constituyeron el marco de cuatro años de parálisis diplomática y de un casi incesante crecimiento de las colonias judías.

El proceso de paz se reavivó brevemente en 2010, cuando, tres semanas antes de que llegara a su fin la moratoria, Abbas aceptó reanudar las negociaciones con Israel.

A pesar de la insistencia de Estados Unidos y de Palestina para que Netanyahu mantuviera la moratoria, la edificación de colonias judías continuó y las conversaciones colapsaron.

Aunque destinada originalmente a censurar la política de Israel sobre los asentamientos, la aprobación en la ONU del cambio de estatus de Palestina fue también un reconocimiento de la necesidad de fortalecer a Abbas frente a los ojos de sus propios compatriotas, especialmente luego de la última guerra en Gaza.

En cierto sentido, las fracciones palestinas rivales, la nacionalista secular y la islamista, están ahora empatadas.

Mientras Hamás se encuentra estancado en su negativa a reconocer el derecho de Israel a existir y en su insistencia en que solo la resistencia armada puede poner fin a la ocupación, Abbas apuesta a la no violencia, y ahora puede afirmar que la diplomacia trae frutos.

Al igual que Hamás, Israel insiste en que Abbas aún gobierna un estado sin territorio ni fronteras, sin dominio sobre la franja de Gaza, controlada por el movimiento islámico, ni Cisjordania ni Jerusalén oriental, bajo ocupación israelí.

Israel cierra los ojos frente al nuevo orden diplomático creado por la decisión de la Asamblea General de la ONU.

En una afirmación que recordó la resistencia de los líderes árabes a aceptar la victoria israelí tras la Guerra de los Seis Días, de 1967, el canciller Danny Ayalón señaló que la resolución carecía de significado.

“Abbas llamó a la paz, pero no con nosotros”, fue la respuesta del ministro de Asuntos Estratégicos israelí, Moshe Ya’alon, a la “maniobra unilateral” de Abbas.

Otros ministros acusaron a Abbas de violar los acuerdos firmados y amenazaron con adoptar medidas punitivas “en el momento adecuado” si Palestina usaba el derecho ahora adquirido de denunciar a Israel ante la Corte Penal Internacional por su política de asentamientos o por crímenes de guerra.

Menos de 24 horas después de la votación en la Asamblea General, un alto funcionario israelí confirmó que el gabinete respondió a la resolución aprobando la construcción de 3.000 unidades de viviendas más en asentamientos ya existentes.

También fijó planes para edificar miles de unidades adicionales en torno a Jerusalén oriental, sobre todo en el área designada como “Proyecto E1″.

De ser implementado, el “Proyecto E1″ separaría a Jerusalén oriental de Cisjordania, y por tanto imposibilitaría el establecimiento de esa ciudad como capital palestina.

El gobierno de Netanyahu además anunció que retendrá este mes los ingresos por impuestos de los palestinos, que rondan los 100 millones de dólares, arguyendo que la ANP debe 200 millones a la Corporación Eléctrica Israelí.

“Es una decisión sin significado que no cambiará nada en el terreno”, declaró Netanyahu sobre la votación en la Asamblea General.

Cuando faltan menos de dos meses para las elecciones, la mayoría de los israelíes parecen estar en armonía con el primer ministro.

Apenas 300 israelíes de izquierda se manifestaron en apoyo al reconocimiento del estado palestino frente a la municipalidad de Tel Aviv, en mismo lugar donde Ben Gurión declaró la independencia del Estado judío.

Estados Unidos, que siempre ha estado de lado de Israel en la ONU, podría sentirse traicionado por la decisión de Netanyahu de avanzar con los asentamientos, pues pone obstáculos para el proceso de paz.

Pero Netanyahu no tiene intención de dejar que el más pequeño margen de error le afecte en las urnas, en las que sería reelegido, según las últimas encuestas, liderando una nueva coalición volcada aun más a la derecha del espectro político.

Más info sobre

, , ,

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

2 comentarios

  1. Leonardo

    Contrariamente a los que escribe Klochendler, el voto israelí en las Naciones Unidas contra la posición de Mahmoud Abbas (Abu Mazen) no es necesariamente un voto contra la posición de dos estados, sino contra una acción palestina que viola los acuerdos de paz firmados en Oslo, los que prohíben una acción unilateral de este tipo. El problema no es el de la ocupación (los árabes siempre se han opuesto a reconocer Israel y de esta manera establecer fronteras reconocidas) sino el de la negación árabe de reconocer a Israel y a su carácter nacional de Estado del pueblo judío.

    El supuestamente “moderado” Mahmoud Abbas negó el Holocausto en su tesis doctoral, financió la masacre de deportistas israelíes en las Olimpiadas de Munich, da apoyo financiero a las familias de terroristas asesinos que cumplen pena de prisión en las cárceles de Israel, y permite a las emisores de radio y televisión oficiales de la Autoridad Palestina promover odio contra Israel y los judíos. Continúa en su función pese a que su período presidencial terminó en enero del año 2009, su “gobierno” carece de legitimidad. Recientemente, en su página de Facebook, Abbas escribió que la ocupación de Israel no es sólo de la Cisjordania sino que incluye todos los territorios que están entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo. En otras palabras Israel, aún dentro de sus límites del año 1948, es territorio ocupado ilegitimamente. Así no son posibles conversaciones de paz serias. El problema del Medio Oriente es el de la oposición árabe e islámica al reconocimiento de la soberanía de toda entidad no islámica en la región.

    En su sermón semanal del 22 de noviembre pasado, publicado en el portal de la Hermandad Musulmana luego de la declaración del alto el fuego en Gaza, el Guía General de la Hermandad Musulmana de Egipto, Muhammad Badi’, dijo: “La causa palestina es una de las causas más importantes, y no es de importancia sólo para la [Autoridad] Palestina, el [pueblo] palestino o los árabes, sino que es el asunto más importante en la vida de todo musulmán, uno que une a todos los musulmanes, independientemente de los conflictos entre ellos – [ya que] todo [musulmán está dispuesto a] luchar y sacrificar su vida y sus propiedades por el bien de su restauración [a manos de los musulmanes]…

    “Oh musulmanes por doquier, Oh mundo! Escúchanos cuando hacemos claro y contundente: la causa palestina tiene varios parámetros claros y conocidos que no están sujetos a negociación o concesión, cuatro principios que no pueden ser cambiados, tal como sigue:

    “1. Palestina y Jerusalén son tierra sagrada musulmana y parte de la fe de la comunidad musulmana. Renunciar a cualquier parte de esta es renunciar a la cultura y a la fe del ummah, y es un gran pecado.

    “2. La causa palestina ha sido dada como algo de confiar a cada musulmán, defenderla es un deber religioso mientras que negarla es un crimen contra la fe y una marca de vergüenza sobre la frente de la humanidad…

    “3. Renunciar cualquier parte [de Palestina] a los judíos, ni a nadie, ni siquiera otorgar derecho alguno a los no-musulmanes [en esta, también está prohibido], ya que no es propiedad de ningún hombre o elemento o estado ya que los musulmanes la conquistaron y Alá confirmó [nuestro poder a la] misma.

    “4. Emprender el Jihad para restaurarlo es un deber personal de todo musulmán, árabe o no árabe, ya que todo [musulmán] está en la obligación de proteger los lugares santos, principalmente [Jerusalén]… acordado entre todos los estudiosos musulmanes…”

  2. ale

    El hecho de que la ONU reconozca a palestina como estado observador en su asamblea no lo considero una victoria para el pueblo palestino. No es más que una medalla para un “líder” Mahmoud Abbas, que aspira a tener su propio estado para, valiéndose de un discurso populista, ser elegido el primer presidente de la nueva palestina, en cerca del 22% del territorio original, teniendo ahí su pequeña parcelita de poder, gobernando desde su nueva “capital” Ramallah y desoyendo las tradicionales reivindicaciones de su pueblo, Jerusalén como capital o el retorno de lo millones de palestinos refugiados por todo el mundo.

    Viva Palestina la de 1948 la de verdad.

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa