En conflicto

Marruecos endurece la represión contra la población saharaui en los territorios ocupados

Tras el tajante rechazo por parte de Marruecos a la propuesta de EEUU de que la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental pudiese supervisar el respeto de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental, las fuerzas del orden marroquí están reprimiendo violentamente las manifestaciones de la población saharaui

Ante una comunidad internacional indiferente, los activistas se exponen a ser encarcelados por subir vídeos a las redes sociales para denunciar la represión.

“La presencia militar es cada vez mayor y hay muchos jóvenes escondidos para no ser capturados”, comenta un activista saharaui de 21 años de El Aaiún (Sáhara Occidental) vía internet, con quien Periodismo Humano ha tenido contacto durante los últimos 15 días. Relata que una atmósfera de tensa calma invade el ambiente en los últimos 3 días, por el miedo que infunde esa presencia policial.

A esta situación le preceden imágenes que durante los pasados 15 días han circulado por las redes sociales, sin apenas eco mediático, de jóvenes apaleados en las calles tras sacarlos a rastras de sus casas, mujeres (madres, esposas, hermanas…) que han recibido la misma suerte al tratar de evitar que eso sucediese, detenciones arbitrarias, desapariciones, torturas, destrozos en las casas y coches de los activistas más visibles como es el caso de Aminetu HaidarHechos que se viven habitualmente en ciudades del Sáhara Occidental como El Aaiún y Esmara cada vez que se da cualquier tipo de manifestación pacífica reivindicando la autodeterminación del territorio, pero que en los últimos 15 días se han intensificado debido a la oleada de manifestaciones que se han producido con motivo del tajante rechazo por parte de Marruecos -respaldado abiertamente por Francia, y discretamente por parte de España y Rusia-, a la propuesta de EE.UU. de que la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) pudiese supervisar el respeto de los Derechos Humanos en la zona. Debido al rechazo de la propuesta, la MINURSO seguirá siendo la única misión de paz en la que no se supervisa el respeto de los Derechos Humanos.

Días antes de intensificarse las manifestaciones, el 30 de abril, Adnan Ahmed Amsa’aed de 16 años fue secuestrado en el Bulevar de El Qairaouan, en El Aaiún ocupado, y torturado por los policías marroquíes durante 2 horas, según denuncian varios activistas saharauis de la zona.
Adnan fue llevado al hospital Ben Mehdi a causa de los fuertes dolores que persistían en sus genitales y en la cabeza, en el que se negaron a atenderle. La familia Adnan ha presentado una denuncia ante el procurador por la negativa del médico a atender a su hijo, pero no se ha iniciado ninguna investigación al respecto, según denuncian los activistas. Adnan, debido a los fuertes golpes sufridos, padece amnesia.

“El 4 de mayo con motivo de la presencia de 6 periodistas extranjeras [inglesas y estadounidenses] hubo una manifestación multitudinaria de alrededor de 6.000 personas en El Aaiún, como no se recuerda otra igual desde el 1975 [año en que España abandona el Sáhara]. A raíz de ésta y de manifestaciones posteriores, nos consta que hay más de 250 heridos y 35 desaparecidos”, comenta Abdeslam Omar, Presidente de la Asociación de Familiares de Presos Políticos y Desaparecidos (AFAPREDESA), en conexión por Skype desde los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Y continúa: “estamos muy preocupados por creer que Marruecos está organizando una milicia armada con colonos marroquíes en la zona, como ocurrió en Gdeim Izik, y que se cometa un genocidio de la población saharaui en los territorios ocupados. Lo que está sucediendo requiere una respuesta contundente por parte de la Comunidad Internacional”.

Al otro lado del muro -el segundo más grande del mundo con 2.700 kilómetros de longitud y conocido como el Muro de la vergüenza-, que separa los campamentos de refugiados de Tinduf  (Argelia) y el Sáhara Occidental,  está uno de los jóvenes que permanece escondido porque la policía marroquí lo está buscando, “por manifestarme defendiendo mis derechos y llevar mi bandera. Yo no hice nada más”, alega este joven de 24 años que desde hace una semana no ha visto la luz del día. Se comunica con su familia a través de Internet. “Sabes que aquí los teléfonos los tenemos pinchados”, señala. Su hermano de 26 años, también está escondido por la misma razón, pero no junto a él, aunque tiene noticias de que se encuentra bien, “de momento”, apunta.

Estos días la policía está actuando con mucha violencia. Entra a las casas a buscar a la gente“. Al preguntarle si el resto de su familia está bien o a sufrido algún tipo de represión asegura: “golpes de la policía reciben todos los días”. Tiene dos hermanas, la mayor de 28 años es activista como él, y cuatro hermanos. Su madre vive, pero su padre falleció hace 3 años como cuenta en sus propias palabras: “por un infarto ante la impotencia de no poder hacer nada, al ver cómo la policía golpeaba en su propia casa a su mujer y sus hijos día tras día”.

Seguir resistiendo es la única esperanza a la que se aferran los jóvenes en el Sáhara Ocupado al entender que el sacrificio de sus antepasados no pueden ser en vano. “Estos días, mientras nos manifestamos, al ver a tanta gente en las calles, nos sentimos libres y medio felices”. Comenta otro joven saharaui de los territorios ocupados, que como el anterior, guarda el anonimato por miedo a represalias. “Pedimos la autodeterminación, pero también derecho a los estudios, a la salud y al trabajo, derechos a los que no tenemos acceso a pesar de estar en nuestro propio país” .

A casa de su familia han entrado varias veces en los últimos días forzando la cerradura de la puerta para realizar registros. Cuando se le pregunta el porqué de dichos registros, no duda ni un segundo en contestar: “por nada”. “Necesitamos que lo que está sucediendo aquí se sepa, por favor. Quienes nos reprimen no son seres humanos”.

Varios vídeos y fotos circulan estos días en páginas de facebook, entre ellas Equipe Media una de las referentes en la contra información emitida por el reino alauita, en las que son los propios activistas saharauis de la zona quienes la gestionan subiendo información casi a diario jugándose con ello la libertad, y hasta la vida. Internet y las redes sociales se convierten así en aliados del pueblo saharaui, frente a un bloqueo informativo que Marruecos impone y el resto de países, entre ellos España, acepta.

El periodista italiano Gilberto Mastromatteo ha sido expulsado recientemente convirtiéndose en el primer periodista expulsado de la zona después del rechazo de que la renovación del mandato de la MINURSO incluyera la supervisión de los Derechos Humanos. El 9 de mayo también fueron expulsados tres activistas Noruegos (Inger Langli, Lise Resvold, Matide Uaggerud), impidiéndoles con ello pasar informes sobre lo que allí está sucediendo.

“Necesitamos la presencia de más observadores internacionales que constaten la utilización de la fuerza, que durante varios días ya y de forma muy violenta, está aplicando la policía marroquí contra la población saharaui”, comenta Abdeslam Omar.

El 9 de mayo, las fuerzas de seguridad marroquíes de El Aaiún, detuvieron a 6 saharauis, entre ellos un niño de 17 años, que habían participado en una de las manifestaciones en favor de la autodeterminación del territorio. Los detenidos se enfrentan a un juicio sin garantías, tras haber sido torturados, según la información disponible, para obtener de ellos “confesiones”, según Amnistía Internacional.

En medio de estos hechos cabe tener en cuenta la muerte del preso saharaui Mohamed El Burhimi, de 22 años, la madrugada del 8 de mayo en el hospital Hassan II en Agadir -al sur de Marruecos-. El Burhimi, detenido en 2008, inició el 30 de abril una huelga de hambre junto con otros presos para exigir su traslado a la prisión de El Aaiún desde la cárcel de Air Melul, en Agadir (Marruecos), a 671 kilómetros de distancia de sus familias. El activista cumplía una condena de 10 años de prisión.

“Exigimos a la ONU que asuma su total responsabilidad en la defensa de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y que Marruecos cumpla en relación al plan de arreglo. Lo que no podemos permitir”, continúa Abdeslam Omar, “es que las dos partes del conflicto sean consideradas como enemigas. Marruecos es claramente quien tiene el peso de la responsabilidad de lo que está sucediendo”. También apela a que el Estado Español no mantenga “el doble juego al que nos tiene acostumbrado en este asunto”, concluye.

Estos hechos se enmarcan en el 40 aniversario de la fundación del Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), el 10 de mayo de 1973, y del inicio de su lucha por la independencia del Sáhara Occidental del que Alberto Senante informará desde el terreno.
Juicio militar a los 25 presos políticos de Gdeim Izik sin garantías procesales

El pasado mes de febrero una corte militar juzga y sentencia a los 25 presos políticos del campamento Gdeim Izik -campamento de la dignidad- que se levantó a las afueras de El Aaiún ocupado en octubre de 2010 para exigir la autodeterminación del Sáhara Occidental, pero en cuyas asambleas también se habló de la necesidad de exigir a Marruecos trabajo, derecho a la educación, a la sanidad y respeto de los derechos humanos. Un campamento que para muchos analistas políticos supuso la llama que encendió la primavera árabe y que 28 días más tarde, una madrugada, fue brutalmente desmantelado por parte de las fuerzas del orden marroquíes y se saldó con la detención de unas 140 personas, cientos de heridos y la muerte de 4 saharauis, uno de ellos menor de edad.

De los 25 presos políticos de Gdeim Izik, 9 han sido condenados a cadena perpetua y el resto a penas de prisión que oscilan entre los 20 y los 30 años. De los 25, sólo dos fueron puestos en libertad, por motivos que ellos mismos desconocen. Siete horas le bastaron al tribunal militar para dictaminar sentencia.

El proceso judicial ha sido puesto en tela de juicio, porque según los observadores internacionales que lo han presenciado, hay una escasa solidez en las pruebas presentadas por la acusación, la falta de garantías procesales y por la vulneración del derecho internacional (Convenio de Ginebra) y de la propia legislación de Marruecos.

Una de las transgresiones de la normativa tiene que ver con el tiempo que los detenidos llevaban en prisión preventiva: más de dos años desde sus detenciones, cuando la ley marroquí establece un máximo de doce meses, es decir, más del doble de lo establecido por ley. Además, la propia Constitución del reino alauita prohíbe los tribunales especiales, pero en este caso los 25 activistas políticos se enfrentaron a una corte militar.

Los hechos que se les imputaron son: pertenencia a banda armada, utilizar la violencia contra la fuerza pública de Marruecos, ocasionar la muerte a 11 agentes marroquíes (aunque no han aparecido los cadáveres a los que realizar la autopsia), atentar contra la seguridad interior, secuestro de las 20 mil personas que participaron en el campamento de Gdeim Izik, aludiendo que estuvieron retenidas contra su voluntad, y, a dos de los detenidos, profanación del cadáver de un policía.

El fiscal presentó varias fotos como testimonio, en las que no se pudo identificar a ninguno de los acusados; varios testigos presentados por la defensa aseguraron que varios de los acusados no se encontraban en el lugar de los hechos. Tampoco se hallaron huellas dactilares en las armas blancas presentadas por la acusación.

Hassanna Aalia, uno de los 9 condenados a cadena perpetua por Gdeim Izik (RMH)

Hassanna Aalia es uno de los 9 presos políticos condenados a cadena perpetua por Gdeim Izik. Está a la espera de que España tramite su asilo político. A pesar de haber sido procesado, juzgado y absuelto por un tribunal civil el pasado enero, el 13 de noviembre se estableció una orden de búsqueda y captura hacia su persona por una corte militar marroquí.

Conoce el estado del resto de sus compañeros encarcelados por sus familias, “están bastante animados”, asegura, a pesar de que le consta que varios de ellos están enfermos por las torturas a las que son sometidos en la cárcel, tal y como comenta en conversación telefónica.

Viaja en tren desde Málaga, donde ha ido a dar una conferencia sobre su situación y la de su pueblo. Desde 2005 que comenzó su activismo político con la primera intifada, no ha parado de participar en manifestaciones en los territorios ocupados, dar conferencias en lugares como el Foro Mundial en Senegal o en cualquier universidad española a la que lo inviten. Piensa que por esta postura tan activa, fue uno de los 25 procesados por Gdeim Izik y uno de los 9 condenados a cadena perpetua, “le tenía que tocar a alguien y me ha tocado a mí”.

Opta porque desde los territorios ocupados se siga luchado de forma activa, pero pacífica. “Creo que por la vía pacífica hemos conseguido y podemos conseguir muchas más cosas, pero entiendo que haya jóvenes, que con todo lo que está pasando, quieran tomar las armas”, una idea que a Abdeslam Omar asusta y sobre la que comenta: “Sería contraproducente para los jóvenes la vía armada y más con todo lo que está sucediendo en Malí”.

Hassanna en estos momentos se mantiene a la espera de que Marruecos pida o no su extradición y de que España le conceda el asilo político. Si España accediera a su extradición, estaría saltándose con ello el convenio firmado en 2009 entre ambos Estados -el español y el marroquí- con el que se estableció no reconocer la posibilidad de extradición a presos políticos.