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En conflicto

“Los ejércitos de Oriente Medio son parte activa del nuevo escenario”

Entrevista con Yezid Sayigh, catedrático de Estudios de Oriente Medio

"Los países occidentales están más preocupados por las políticas contraterroristas que por la democracia en Oriente Medio"

“El proceso de paz palestino es una gran farsa y debe cambiarse”

Las consecuencias de la Primavera Árabe no se limitan a los cambios políticos en marcha en los países donde se han producido las revueltas, sino también a otros procesos y otras zonas de la región, como Palestina. Sobre esto y sobre el futuro de países como Siria y Egipto reflexiona Yezid Sayigh, catedrático de Estudios de Oriente Medio en el King’s College de Londres y  asesor de la delegación palestina en las negociaciones de paz con Israel desde 1990 hasta 1994. Sayigh es profesor visitante en numerosas universidades y centros de investigación como la American University of Beirut, el Carnagie Endowment Center for International Peace y el Gulf Research Center, entre otros.

Los últimos estudios del profesor Sayigh se centran en el papel de las diferentes fuerzas militares en la Primavera Árabe, clave para entender la perpetuación de la violencia en países como Siria, la caída de dictadores como Mubarak y Ben Alí en Egipto y Túnez o la intervención del ejército saudí en Bahrein. Y clave también para ver cómo los militares pueden hacer mover la balanza hacia la democratización o hacia el inmovilismo. Los expertos en la región señalan que cada país tiene un modelo diferente de ejército, pero que existe un denominador común a todos ellos: sus tentáculos se extienden a las esferas política, económica y social, lo cual supone un obstáculo para la separación efectiva de poderes.

PH: ¿Cómo ha afectado la globalización a los ejércitos de Oriente Medio?

Yezid Sayigh: En algunos países, las Fuerzas Armadas son una parte activa, tienen derechos propios dentro del sistema político y económico, se encuentran en una situación en la que pueden sacar provecho de las circunstancias para extender sus intereses. Los cambios que ha inducido el liberalismo económico tienen que ver con la forma en que se relacionan los mercados internos con los externos, en cómo los gobiernos controlan directa o indirectamente el flujo de capital y cómo obtienen beneficios de ello. La clase dirigente, especialmente la de los regímenes autoritarios, están en una situación en la que pueden beneficiarse de los flujos de capital…, y los ejércitos forman parte de esa élite. En otros casos, los ejércitos se oponen a la liberalización, como es el caso de Argelia, que impidió la apertura del sector petrolero.  Otros fuerzas armadas, como las de Jordania o de los países del Golfo, no están consideradas actores económicos dentro del sistema.

PH: ¿Cómo ha influido la lucha contra el terrorismo global impulsada por EEUU en la transformación de las fuerzas armadas?

Y. S.: Lo más importante de la Lucha contra el Terror en Oriente Medio y en todo el mundo es cómo los gobiernos utilizan las políticas contraterroristas para  justificar nuevas formas de militarización, es decir la creación de unidades especiales, de cuerpos antiterroristas, a la venta de armamento pesado, al adiestramiento… Esto no deja de ser una forma de mantener los regímenes autoritarios y de hacerles resistir a las presiones internas y externas para la democratización, porque los países occidentales están más preocupados por las políticas contraterroristas que por la democracia. La presencia de terrorismo es un argumento de ciertos países árabes para obtener ayuda de los países occidentales y acallar a la vez las voces que piden reformas democratizadoras. Mubarak en Egipto, Saleh en Yemen, Ben Alí en Túnez, el monarca Abdullah de Jordania, todos han utilizado la lucha contra el terrorismo como una excusa para recibir financiación continuada de Estados Unidos para el presupuesto militar.

Pero la pregunta es: si los ejércitos ya no luchan en guerras contra otros países, ¿para qué esos inmensos presupuestos, para qué las armas de última generación que compran a EEUU, Francia o Reino Unido?,  ¿cuál es la justificación? En este nuevo contexto, que se viene dando desde 2001, la seguridad interna y externa y las funciones de las agencias de inteligencia tendrán que relacionarse de otra forma.

PH: El Ejército egipcio tomó la decisión de expulsar a Mubarak, sin embargo no parece que haya habido una ruptura real con el régimen…

Y.S: El ejército egipcio es conservador, quería mantener el régimen y ser el último recurso par la protección del sistema contra las amenazas internas, especialmente las islamistas. Era un poder estatal que mantenía el acuerdo de facto pactado en los años ochenta entre Mubarak y el entonces ministro de Defensa por el que los militares tenían su propia economía militar dentro de la institución, contaban con un presupuesto asegurado y tenían libertad para controlar sin supervisión sus propias empresas a cambio de mantenerse fuera de la política. Ése era el pacto.  Pero obviamente, el ejército ahora se ha metido en política.

PH: ¿Por qué?

Y.S.: Porque no estaban de acuerdo con los que estaba haciendo Mubarak, intentado convertirse en presidente vitalicio o traspasando el poder a su hijo. Además, la economía egipcia estaba pasando poco a poco a manos de unas pocas personas cercanas al presidente, se había convertido en un capitalismo de amigotes, unido esto a la corrupción, la creciente brutalidad policial, el abuso de los derechos humanos… Se dieron cuenta de que las políticas de Mubarak estaban desestabilizando Egipto. Cuando Mubarak mandó intervenir al Ejército, éste se vio obligado a decidir: o seguían órdenes o las rechazaban, y eso significaba expulsar al presidente. Al utilizar al Ejército contra el levantamiento popular, Mubarak cavó su propia tumba.

PH: Pero podría haberse dado otra situación…

Y.S.: Sí. Pero, al parecer, cuando llegaron a la plaza Tahrir, muchos oficiales se negaron a disparar contra la población, los altos mandos tenían miedo de que hubiese una fractura interna. Estaban tan preocupados por mantener la unidad que se vieron obligados a actuar, y actuar significaba decirle adiós a Mubarak. En realidad era una forma de preservar el régimen. El ejército no quería demasiados cambios. Por eso intervino rápido para evitar una situación más radical o de desintegración. En realidad, los  intereses de Ejército coinciden en parte con los de los Hermanos Musulmanes y parte del viejo régimen de Mubarak: intentar volver a la normalidad, decirle a la gente que se vaya a su casa, preservar su economía militar y su parte del presupuesto. Esto es lo más importante para ellos.

PH: ¿Cuál cree que va a ser la postura del ejército egipcio en un posible proceso de democratización?

Y .S.: Creo que lo que hará el Ejército es esperar el resultado de las elecciones y negociar un nuevo pacto con el presidente o gobierno electo para situarse fuera de la política a cambio de mantener sus privilegios.

PH: ¿Cuál es la situación en Siria desde el punto de vista del poder militar en relación con el poder político? Parece justo la contraria de Egipto…

Y.S: El régimen de Bashar Al-Assad mantiene el poder del Ejército asegurándose de que los principales mandos son o bien familiares, como su hermano o su cuñado, o bien alauís, o musulmanes suníes leales al presidente. Probablemente las unidades del Ejército más importantes –como la 4ª División comandada por el hermano de Bashar Al-Assad– son las que están jugando un papel central en la represión del levantamiento popular. Otras unidades con musulmanes suníes al frente no intervienen de forma directa en la represión porque tendrían que disparar contra su propia gente, y esto podría crear fracturas. La pregunta es si en 3 o 4 meses esto continúa, ¿llegará un punto en el que  algunos oficiales se nieguen a seguir órdenes, algunas unidades deserten o entreguen las armas a otras unidades? Si sigue durante mucho tiempo, la crisis puede estallar como hemos visto en Yemen o Libia donde el ejército está totalmente fragmentado y dividido.

PH: ¿Cuál cree que puede ser el escenario más probable en este país?

Y. S.: Hay varios. Por ahora, todos los mandos, incluidos los suníes, todavía forman parte del régimen y no le han dado la espalda. Por ahora, cualquier sublevación sería mínima, desorganizada y descoordinada. Pero si se produce un abandono por parte de los oficiales podría estallar una guerra civil. Y esto no es inevitable, porque esta Siria ya no es la Siria de 1970. No es tan fácil como decir que  la minoría alauí controla el país, hay una amplia clase media que forma parte de la red clientelista del régimen. Esta clase media es muy importante. Si empiezan a sufrir las consecuencias de la crisis pueden romper el pacto con el régimen, que viene a ser: no interferiremos en política si nos dejáis hacer nuestros negocios. Si se rompe el acuerdo se cierra el cerco sobre el régimen. El ejército puede empezar a pensar que el régimen de Bashar Al-Assad no va  a sobrevivir y que por tanto deben buscar nuevas alianzas.  Es difícil imaginar cómo va a sobrevivir el régimen sirio a largo plazo.

PH: La Unión Europea ha mantenido excelentes relaciones con los regímenes  autoritarios. Ahora ha reformado tímidamente su Política Europea de Vecindad para ayudar a los países árabes a la transición. ¿La UE no encuentra su sitio?

Y. S.: No creo que la UE tenga poder para influir en los acontecimientos de forma sustancial. Puede proveer de ayuda económica y financiera a los países en los que ha habido cambios para evitar el declive de la economía, sobre todo en Egipto, o ayudar a negociar las nuevas demandas sociales.  El problema es que esos países aún no han conseguido una plena transición democrática, solo han dado un primer paso. ¿Puede la UE ser el actor que impulse un proceso democrático profundo? ¿Realmente la UE quiere hacerlo? ¿Realmente le importa? Durante los últimos 15 años de diálogo euromediterráneo le ha dado muy poca importancia al proceso político y a los programas prodemocratizadores, por no decir que eran inexistentes. Europa quería hacer negocios, frenar la inmigración, el terrorismo y el tráfico de drogas. Lo que les importaba era la seguridad. No veo que haya grandes cambios en sus políticas.

Un militar yemení se une a la protesta tras la muerte de decenas de manifestantes. 21 de Marzo de 2011 (Muhammed Muheisen / AP)

PH: Así que la reforma de la Política Europea de Vecindad puede quedar en agua de borrajas…

Y.S.: Si la Unión Europea quiere tener un impacto real a largo plazo debería suprimir las restricciones a la entrada de productos textiles y otros bienes del sur del Mediterráneo y África. Esto es lo que deberían hacer porque así permitirían el crecimiento económico, así habría más clase media y esta es la mejor forma a largo plazo de estabilizar el crecimiento económico y de consolidar las transiciones democráticas.

PH: ¿Cómo  cree que ha influido la Primavera Árabe en la situación Palestina?

Y.S.: Aunque la influencia de la Primavera Árabe ha sido muy discreta, la consecuencia más inmediata es que los gobiernos de Hamás en Gaza y de Abbas en Cisjordania se han visto bajo mucha presión interna. La gente está harta de la división. En el plano exterior, Hamás ha perdido en parte apoyo de Damasco, pero ha habido un leve acercamiento a Egipto. Por otro lado, con la salida de Mubarak, Abbas ha perdido su apoyo y por lo tanto ya no puede confiar en El Cairo para presionar a Hamás. Creo que esto no está mal porque Mubarak no estaba ayudando a Palestina, hacía lo que EEUU quería que hiciese. Si hubiera un nuevo gobierno más independiente en Egipto, aunque no vaya a dar pasos radicales como abrir la frontera con Gaza definitivamente o romper el acuerdo de paz con Israel, sí podría dar más apoyo a Palestina.

PH: ¿Puede la sociedad civil, como el movimiento 15 M egipcio, conseguir algún cambio?

Y.S.: En Palestina, la gente y sobre todo la juventud que se mueven por Facebook y Twitter está harta de la división, quieren unidad pero no existe una masa crítica capaz de salir a la calle y forzar a los gobiernos a cambiar o dimitir. Las manifestaciones del 15 de marzo fueron muy limitadas. No creo que lleguen a más.

PH: ¿Cómo pueden influir estos cambios en el mundo árabe en la votación  de la Asamblea General de Naciones Unidas prevista para septiembre sobre el reconocimiento de Palestina?

No existe todavía una estrategia palestina clara. Todavía no se ha decidido si finalmente va a haber un acuerdo para ir a la votación en septiembre. Tampoco han decidido que pasará a continuación, tanto si se reconoce la autodeterminación de Palestina como si no. Personalmente creo que llevar esta propuesta a la ONU es una buena idea, porque las reglas del juego no funcionan. EEUU no permite ningún cambio significativo y deja la iniciativa en manos de Israel, con un gobierno de derechas que rechaza incluso la petición de EEUU de frenar los asentamientos. Nadie cree a EEUU y a Israel.  La Unión Europea le deja hacer a EEUU. El proceso de paz palestino es una gran farsa y debe cambiarse.

EEUU y la UE, a raíz de la Primavera Árabe están más nerviosos que antes a la hora que oponerse abiertamente al reconocimiento de Palestina en Naciones Unidas. No creo que la UE ejerza el derecho a veto, pero EEUU puede recurrir a él. Cada estado miembro de la UE deberá votar de forma independiente en la Asamblea General de Naciones Unidas y los principales países serán muy conscientes de que su decisión puede afectar a sus relaciones en el mundo árabe. Ahora ya no pueden confiar en Mubarak, el rey Abdullah o Ben Alí para hacer lo que les de la gana.

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Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

2 comentarios

  1. Siempre con mucha procuracion y tacto ,cuando se habla del mundo arabe,una teoria falsa,hay que detinguir entre tes factores:
    1.Los dectadores que tienen megalomania y piensan que son unicos.
    2.Los religosos que son fanaticos,cogen de la religion lo que les conviene para mandar y prohibir todo,menos mal que son pocos y en realidad no tienen cabida en nuestro mundo actul.
    3.El pueblo esta entre los dos perdido,no tiene poder ninguno,es generoso,hospitalario,busca la paz yel bien estar.
    Occidente maneja mejor a los dectadores y se penificia mas ya que toda la economia de estos paises acaban en bancos occidetales,no tienen que ocuparles,los mismos dectadores se encargan a robar a sus pueblos y depositarlo fuera,donde tenian sus riquezas Mubarak,Ben Ali,Kadafi,Assad,las monarcas….
    Para cambiar todo esto occidete tiene que cambiar su mentalidad y apoyar a los pueblos para derocar a estos dectadores sin que los pueblos toman las armas y alli donde pueden filtrar los los religiosos que son lo peor que puede pasar a un pueblo.
    Pero claro siempre con el miedo que viene el Lobo,un dia llegara y sera terrible para todo el mundo.
    Si en Iran,en tiempo del Shah,occidente presiono para que no halla tanta corrupcion y represion ,hoy en dia no tenemos a los Ayatulah instalados en el poder

  2. [...] … entrevista con un experto en Oriente Próximo, publicada en http://www.periodismohumano.com [...]

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