En conflicto

Los desaparecidos en las prisiones israelíes

Mujeres palestinas de Beit Hanun a Rafah se reúnen todos los lunes desde 1995 frente a la oficina del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) de Gaza con fotografías de sus seres queridos detenidos en cárceles israelíes.

Las visitas fueron prohibidas en 2007 tras el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit.

Hace ocho años que Umm Bilal no puede ver a su hijo preso en una cárcel israelí. (IPS)

“Podríamos entrar en el Libro Guinness de los Récords por realizar la ocupación semanal más prolongada del mundo”, bromea en tono seco Nasser Farrah, de la Asociación de Presos Palestinos.

Las mujeres palestinas reclaman a la organización Cruz Roja que ayude a garantizar el respeto de los derechos humanos de los palestinos presos en los 24 centros de detención de Israel. La movilización adquirió mayor significado a partir de 2007. Las familias reclaman que Israel les devuelva el derecho, previsto por el derecho internacional humanitario, de visitar a sus seres queridos.

Las visitas fueron prohibidas ese año tras el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit por la resistencia palestina en la frontera de Gaza en cumplimiento de su deber. La movilización de protesta creció hasta reunir a más de 200 mujeres y hombres todas las semanas. El 11 de este mes, el CICR y la Sociedad de la Medialuna Roja colaboraron con una manifestación desde la sede de la primera organización hasta el parque Jundi del soldado desconocido, en protesta por la prohibición impuesta a los gazatíes de visitar a sus familiares presos.

“No le podemos mandar cartas ni verlo ni hablarle”, se lamentó Umm Ahmed, refiriéndose a su hijo Ahmed Abu Ghazi, de 32 años, detenido hace cuatro y condenado a 16 de prisión.  “Como no sabemos nada de él, vamos todos los lunes a la Cruz Roja. Pero no cambia nada. La semana pasada dormimos fuera de la sede esperando que nos ayudaran a hablar con nuestros hijos e hijas”, señaló Umm Ahmed.  “Mientras nuestros hijos están en prisión, sus padres pueden morir sin volverlos a ver”, añadió.

Eso le ocurrió a Bilal Adyani, de Deir al-Balah. Su padre murió el 11 de este mes. Más de 30 familiares de presos palestinos murieron desde que se prohibieron las visitas, informó el CICR.  Umm Bilal, una anciana con un velo blanco sencillo, caminaba entre los manifestantes, llevando una fotografía de su hijo cuando tenía 16 años. El adolescente llevaba una camiseta negra, el pelo peinado con gel y sonreía a la cámara.

“Hace 22 años y 10 meses que está en prisión. Hace ocho que no lo puedo ver”, explicó. “La cantina de la prisión debería vender tarjetas de teléfono, ropa o alimentos, pero Israel lo está complicando. Él quería estudiar, pero no lo dejan”, señaló.  La Corte Suprema falló en diciembre de 2009 que el gobierno debía cancelar el derecho de visita a los presos palestinos en cárceles israelíes. Una de las razones que arguyó es que no es una “necesidad humanitaria básica para los residentes de Gaza” y que no había motivos para verlos porque en la cantina de la prisión podían obtener los suministros necesarios.

El Servicio de Prisión israelí le quitó en junio de este año varios derechos a los presos, como el de inscribirse en universidades e impedir el uso de teléfonos celulares. “El mundo reclama la liberación de Shalit. Pero es sólo un hombre, un soldado”, señaló Umm Bilal.

“Muchos presos palestinos fueron sacados de sus casas. Él estaba en su tanque. Tanques que disparan contra Gaza, matan a nuestra gente, destruye nuestra tierra. Llévense a Shalit, pero liberen a nuestros presos”, reclamó. “Hay más 7.000 palestinos en las cárceles israelíes, incluidas casi 40 mujeres y más de 300 niños. Setecientos presos son de la franja de Gaza”, según Nasser Farrah, de la Asociación de Presos Palestinos.

Otras estimaciones especulan que hay entre 7.500 y 11.000 presos palestinos. “Los 7.000 no incluyen a los miles de palestinos detenidos por los israelíes en Cisjordania, e incluso en Gaza, ni los que están en centros de detención por periodos variables”, señaló Farrah. Los palestinos bajo detención administrativa, incluidos menores, no tienen derecho a juicio, les amplían el plazo de encierro y pueden permanecer de seis meses a seis años.

Israel tuvo hasta febrero de este año a 214 palestinos bajo detención administrativa, según la organización B’Tselem. El artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra prohíbe el traslado de personas de los territorios ocupados. Pero Israel hace eso desde 1967 y ha detenido a más de 700.000 hombres, mujeres y niños palestinos, según la Organización de las Naciones Unidas.

Además de negarles las visitas de familiares, la educación superior y los suministros de la cantina, se estima que hay 1.500 presos gravemente enfermos sin adecuada atención médica. La madre de Majed Komeh tiene muchos lunes de manifestaciones por delante. A su hijo de 34 años le dieron 19 de cárcel, de los cuales lleva seis.

“Hace cuatro años que no sé nada de él”, señaló Umm Majed. “Tiene problemas estomacales y de espalda, pero no recibe la medicación necesaria”, añadió. Es un problema grave, señaló Nasser Farrah. “Muchos tienen cáncer y otras enfermedades, necesitan atención médica permanente, no sólo pastillas para el dolor de cabeza”, añadió.

A 20 presos les diagnosticaron cáncer, a 88 diabetes y a 25 problemas renales, señala un informe de la Sociedad de Presos Palestinos sobre el periodo 2010-2011. “Más de 200 murieron en prisión por falta de atención médica adecuada”, añade. Una de las formas en que personas enfermas terminan en prisión es porque las secuestran cuando pasan por el cruce de Erez para recibir atención médica fuera de Gaza.

“Los israelíes les dan permiso para salir de Gaza y atenderse en Israel o Cisjordania, pero después que cruzan la frontera, los detienen”, señaló Farrah. Vivimos bajo ocupación. No tenemos más opción que manifestar frente al CICR para defender los derechos de nuestros familiares. Es su deber asegurarse que se respeten los derechos de los presos de acuerdo con el derecho internacional”, añadió.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie