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La vida sigue en Koulikoro a pesar del golpe de Estado en Malí

Tras el golpe de Estado de un grupo de militares contra el Gobierno maliense en Bamako, y aunque todavía no se conoce el alcance final de la rebelión, la población civil de Koulikoro, a 50 minutos de la capital, continúa realizando, en gran medida, sus actividades cotidianas.

Normalidad en las calles de Bamako, Malí. 23 de Marzo 2012 (Alejandro Zapico)

Después de que el Ejército se rebelara el pasado miércoles en Bamako en protesta por la falta de medios para combatir la revuelta tuareg, las calles de la capital se han despertado prácticamente vacías, los comercios están cerrados y la Policía ha abandonado sus puestos de trabajo. Al parecer, todos los militares se concentran en la colina de Kati, cercana al Palacio Presidencial. Se ha cerrado el aeropuerto y las fronteras del país han sido selladas.

Gasolinera desabastecida en Bamako, Malí. 23 de Marzo, 2012 (Alejandro Zapico)

El gran problema ahora es la falta de carburante. Los militares y la Policía han llenado todos sus coches y camiones dejando las gasolineras de la capital vacías. Los únicos pasos que hay para que el combustible entre en el país son Burkina Faso y Costa de Marfil; con las fronteras bloqueadas el país se paralizará en unos días. El otro gran problema es el avance de los Tuareg desde el norte.

Apenas cincuenta minutos por carretera separan la ciudad administrativa de Koulikoro de la capital de Malí, Bamako. Sin embargo, distancia suficiente para vivir dos realidades muy diferentes.

Trabajadores extraen áridos del río Níger, Koulikoro, Malí. 23 de Marzo, 2012 (Alejandro Zapico)

En Koulikoro, el escenario es bien distinto. Los niños han ido a la escuela, las mujeres han ocupado sus puestos en el mercado local y los hombres han acudido las orillas del Níger para sacar la tierra del río que después utilizarán en las construcciones. Tres calles más arriba, las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora han abierto su Centro para Mujeres, como lo llevan haciendo todos los días desde hace seis años.

Dos mujeres tejen en el Centro de Mujeres creado por las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora.Koulikoro, Malí. 23 de Marzo, 2012 (Alejandro Zapico)

La política parece que es cosa de hombres y a esas mujeres nadie les ha dicho que se tengan que quedar en casa. “Ellas acuden al centro y yo siento el deber de venir, son mis alumnas y tengo que darles clase”, dice la profesora Mariam Traoré, “la situación en Bamako no nos afecta aquí y tampoco nos impide trabajar, hay miedo pero la vida continúa en Koulikoro”, añade. Así, aguja e hilo en mano, unas, y aprendiendo el alfabeto, otras, han comenzado su tarea; ajenas a lo que está ocurriendo en el país. Y es que, algunas no saben aún que han amanecido sin presidente y si lo saben, tampoco parece que les importe mucho.

La profesora Mariam Traoré. Koulikoro, Malí. 23 de Marzo, 2012 (Alejandro Zapico)

Las viudas de los militares llevan meses manifestándose por la falta de medios y de información a la hora de conocer cuál es la situación de sus maridos. Es el caso de Balakisa Samaké, de 23 años. El pasado 26 de febrero, recibió una llamada del Ejército comunicándole que su esposo Mohammed no regresaría de Tombuctú. Sin más explicaciones.

Balakisa Samaké, de 23 años, viuda de soldado, Koulikoro, Malí. 23 de Marzo, 2012 (Alejandro Zapico)

Más tarde, se enteró de que había muerto diez días antes en el desierto, tras un bombardeo en la base militar y unas cuantas llamadas pidiendo municiones que nunca llegaron. Nunca recibieron su cuerpo. Viuda y con un niño de 16 meses, ahora sus cuñados la tienen encerrada en casa a la espera de la indemnización para apropiársela.

La vida transcurre con normalidad para los 15.000 habitantes de Koulikoro, apenas alterada por unos cuarteles vacíos y la disminución del tráfico de mercancías. Una realidad cuando menos chocante si tenemos en cuenta que se trata de un país que, hace apenas, cuarenta y ocho horas ha sufrido un golpe de Estado.

Niño descansando en el Centro de Mujeres de Koulikoro, Malí. 23 de Marzo, 2012 (Alejandro Zapico)

Malí es un país en el que viven mas de 14 millones de personas, donde la media de edad es de 16 años y la esperanza de vida ronda los cincuenta. La República de Sudán (Sudán francés) y Senegal se independizan de Francia en 1960, pasando a constituir la Federación de Malí, Federación que apenas duró unos meses al separarse Senegal, dando origen a la actual República de Malí. Su primer presidente, Modibo Keita, fue derrocado por Moussa Traoré en 1968, instaurando un régimen autoritario que permanecería hasta 1991, año en que otro golpe militar, capitaneado por Amadou Toumani Touré, permitiría el establecimiento de un régimen democrático cuyo primer presidente electo fue Alpha Konaré.

Tras dos mandatos presidenciales (máximo permitido por la Constitución), en 2002 fue elegido presidente Amadou Touré, que posteriormente fue reelegido en 2007. Las próximas elecciones están previstas para el mes de abril, una decisión que los militares golpistas dicen respetar, ya que lo que reclaman son los medios suficientes para combatir a los rebeldes del norte y garantizar la unidad del país.

Naciones Unidas ha condenado el golpe de Estado al tiempo que ha instado a los golpistas a restaurar el orden constitucional. La Unión Europea y la Unión Africana sancionan a Mali y el Banco Mundial y el Banco Africano retiran sus ayudas. Médicos del Mundo alerta de que 200.000 desplazados malienses precisan ayuda humanitaria en el norte.

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