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La revolución, impresa en los muros de las calles árabes

El final de las dictaduras árabes promueve una explosión del graffiti en los países donde la revolución fue exitosa

En Siria y Bahréin, donde los levantamientos siguen activos, el fenómeno se consolida como una forma de expresión del descontento

Sólo el Líbano y Palestina tenían tradición de pintadas en los muros antes de la 'primavera árabe'

(Mónica G. Prieto)

En noviembre de 2011, diez meses después de que la sorpresiva caída del dictador tunecino Ben Ali a manos de su pueblo activase un histórico proceso de revoluciones en el mundo árabe, una inquietante pintada apareció en La Goulette, el principal puerto de la capital. El póster representaba a un Ben Ali gigante y sonriente, cómodo en la altura desde la que observaba a sus conciudadanos. Los vecinos de La Goulette se reunieron frente al mural, inquietos e incómodos, casi asustados por el regreso del tirano, y un grupo de hombres no tardó en subir al edificio para deshacerse del incómodo recuerdo: debajo del mismo, un segundo póster les advertía: “Atención, la dictadura puede regresar. El 23 de octubre, VOTA”.

Egipto (AP Photo:Nasser Nasser)

Una de las expresiones más visibles del éxito de las primaveras árabes en cuanto al aumento de libertades se refiere es, precisamente, la aparición masiva de graffitis, una forma de expresión tajantemente prohibida por dictaduras especializadas en borrar cualquier amago de disidencia. En los países donde los procesos se saldaron con la caída de los regímenes autoritarios, como Egipto, Túnez, Libia o Yemen, hoy las pintadas han convertido los muros de las ciudades en improvisados periódicos donde cualquiera puede lanzar su crítica o su mensaje. “Antes, aunque no estaban autorizados, sí existían a muy pequeña escala, pero no eran visibles. Ahora no se pueden evitar en las calles, hay una verdadera explosión de mensajes. No se puede decir que el graffiti árabe haya renacido con la revolución pero sí hay un antes y un después de las revoluciones”, explica a Periodismo Humano Marwan Kraidy, profesor de Comunicacion Global de la Universidad Pennsylvania y especializado en el graffiti como fenómeno de expresión, en una entrevista mantenida a su paso por Beirut.

La directora de la fundación Saradar, Tania Helou, una de las más reconocidas expertas libanesas en el mundo del graffiti –dedicó su tesis doctoral a analizar el impacto del graffiti en la guerra civil, y dispone de una vasta colección de fotografías de esta forma de expresión que comenzó en 1975- coincide con el egipcio Kraidy en lo extraordinario del fenómeno. “En Oriente Próximo, hasta ahora era una rara forma de expresión contra los regimenes políticos. En 1975, sólo se vinculaba a la violencia, a la política y a la guerra. Comenzó en Líbano y en Palestina, y más tarde muy tímidamente en países árabes como Jordania o el Golfo, donde no es algo generalizado ni reconocido. En su esencia, es una actividad ilegal en la región. Con la primavera árabe el fenómeno se ha revitalizado, la juventud revolucionaria ha pasado de forma espontánea y natural al graffiti como forma de expandir su mensaje en su país y en todo el mundo”.

Egipto (AP Photo:Nasser Nasser)

Los primeros graffitis animaron al resto, como lo hicieron el éxito mismo de las insurrecciones sociales en Egipto, Yemen, Libia o Túnez. Resumían las demandas y las frustraciones del pueblo, señalaban los fallos del sistema, recuerdan los desafíos pendientes y los rostros de quienes oprimen y también de quienes dieron la vida por un futuro de esperanza y no de represión. “El grafiti refleja cambios políticos, pero también es precursor de lo que puede ocurrir. En Egipto, después de la caída de Mubarak hubo una etapa de desilusión durante la toma de poder del SCAF de la que los periodistas no hablaban, pero sí podías ver graffitis criticando a la Junta Militar. Cuando no había aún manifestaciones, sí había pintadas. Hay una relación simbiótica entre lo que se ve en el muro y la realidad”, incide Kraidy.

Una irónica representación de Nefertiti, en las calles de Cairo. (Facebook)

Durante los meses que transcurrieron tras la caída de Hosni Mubarak, se creó un extraño juego en las calles del Cairo: por las mañanas aparecían cubiertas de graffitis que horas después serían borrados por los agentes del orden para, a la mañana siguiente, resucitar con más fuerza, más ironía y más color. “Era como si los muros estuviesen vivos”, comenta una profesora cairota cuya residencia se encuentra cerca de la calle Mohamed Mahmoud. Las críticas contra el nuevo presidente, el islamista Mohamed Morsi, que salpican los muros también suelen ser repintadas por la policía.

El pasado septiembre, un mural gigante en una de las calles próximas a la Plaza Tahrir fue repintado por la policía. A la mañana siguiente, el mismo muro había sido rellenado con imágenes, muchas de las cuales criticaban al presidente y a los Hermanos Musulmanes. “Sois un régimen al que le asustan las brochas y los bolígrafos, oprimís y marcáis a los oprimidos. Si hiciéseis lo correcto, no estaríais asustados de lo que pintamos. En el fondo de vuestros corazones, sois unos cobardes”, rezaba una de las pintadas.

El fenómeno es tan imparable y está tan asociado a la revolución que, al fin y al cabo, aupó a los Hermanos Musulmanes al poder, que el primer ministro Hisham Kandil ha condenado la limpieza de pintadas, argumentando que “va en contra del intento de preservar la memoria de la revolución”.

En Egipto, los artistas gráficos implicados en el graffiti han publicado Wall Talk, un libro que recopila, en sus 680 páginas, fotografías de los cientos de pintadas que se han realizado en las calles egipcias desde el 25 de enero de 2011 hasta la actualidad recorriendo así la revolución de forma gráfica. En Yemen, los mismos que hicieron la revolución armados con botes de pintura han evolucionado hasta reunirse en un colectivo, Alwan al Hayah, o Colores de la Vida, para poner color a las calles de Taif inspirándose en el trabajo del olvidado artista Hashim Ali. En Libia, el fenómeno sorprendió poniendo color a un país cuyo régimen había negado cualquier tipo de libertad de expresión a sus ciudadanos: hoy son muchas las pintadas que se mofan del ex dictador como si sus autores se vengaran de décadas de represión.

Egipto (AP Photo:Nasser Nasser)

En Bahréin, donde el desenlace de la revolución está pendiente, las pintadas son menos sofisticadas dado que siguen siendo clandestinas: suelen exigir la caída de la dictadura de los Hamad –en el poder desde hace dos siglos- y muchas veces representan a la Plaza de la Perla, icono de las manifestaciones multitudinarias que iniciaron la actual revolución bahreiní y también de la represión d régimen: la plaza en sí fue finalmente demolida por los autoridades para acabar con el símbolo de los insurrectos.

Una representación de la Plaza de la Perla, en las calles de Manama.

Ocurre algo parecido en Siria, donde la revolución inicial transcurre en paralelo a la guerra civil que ha promovido el régimen. Las pintadas son omnipresentes pese la venganza de la dictadura contra sus autores: no hay que olvidar que fue una pintada elaborada por unos adolescentes en el muro de su escuela en Daraa –Al shaab yurid isqat an nizam, o El pueblo quiere la caída del régimen- la que detonó la actual situación. Los alumnos fueron detenidos y torturados, generando protestas reprimidas con disparos que no tardarían en extenderse a todo el país.

Según Rana Jarbou, autora del libro Arabian Walls –un repaso de la historia del graffiti en el mundo árabe que incluye 11 países- el empleo de esta técnica comenzó en Siria en 2008, con el cortometraje Al Rajool al Bakhakh, el Hombre del Aerosol, la historia de un graffitero sirio que comienza una campaña de pintadas contra la contaminación. Termina entregándose a las autoridades y le encierran en una celda de muros blancos con botes de spray: su tortura es ver su trabajo cubierto de pintura blanca cada vez que lo termina. “Ahora hay un hombre del aerosol en cada ciudad y cada pueblo de Siria. Los jóvenes saben que su trabajo será borrado inmediatamente, así que lo inmortalizan en vídeos de YouTube”.

“Antes, en Siria, no había forma de hacer graffiti porque había demasiado miedo”, asegura Helou. Uno de los activistas más destacados de Homs, Al Jedd, detenido por el régimen hace menos de un año en Aleppo, explicaba a Periodismo Humano que tener un bote de pintura o una cámara de vídeo es considerado un crimen mucho más grave que tener un arma. Son muchos los graffiteros que han sido arrestados –Mohamad Khanki en Damasco, Mohamad Ratib en Homs, o el propio autor del guión de Al Rajool al Bakhakh- pero eso no desanima a los activistas, que han llegado a establecer una Brigada de Sprayman.

Imagen de previsualización de YouTube

“Hasta las revoluciones árabes, no se podía hablar de graffiti político en el mundo árabe”, prosigue la directora de la Fundación Saradar. Líbano, y sobre todo Palestina, fueron las excepciones durante décadas a la represión de los mensajes políticos. El muro israelí levantado sobre enormes sectores de Cisjordania –conocido como el muro del apartheid- ha atraido a artistas locales e internacionales que han abierto ventanas, con sus diseños, en las mentes de los cercados por el cemento. En el país del Cedro, el graffiti atravesó su época más vital precisamente cuando el país se desangraba. “Entonces se empleaba como forma de división sectaria y política, eran usados para interferir en los barrios a causa de la inmadurez de los grupos, que pretendían dominar al resto. La única lección de aquello fue la imposibilidad de dominación, y eso se refleja en la actualidad, donde la coexistencia es un deber dado que somos una sociedad multiconfesional”, explica Tania Helou. “Ahora suele llevar mensajes de unidad. Antes delimitaba los territorios de una u otra milicia, ahora su presencia en toda la ciudad refuerzan la unidad de Beirut”.

Egipto (AP Photo:Nasser Nasser)

Eso explica que hoy en día, las pintadas en Beirut sean apolíticas. La novedad en las calles libanesas es la extensión del fenómeno y también la calidad del graffiti, si bien una iniciativa de Beirut Art Center –con apoyo de la Fundación Saradar- tuvo mucho que ver. Fue bautizada como White Walls y tenía como propósito “convertir la ciudad en la continuidad de la exposición en la galería”, explica a Periodismo Humano Shiska, uno de los graffiteros más conocidos del Líbano. Quince reputados artistas internacionales decoraron el interior de la galería beirutí y también varios muros esparcidos por toda la ciudad, convirtiendo a toda la capital libanesa en una exposición por sorpresa.

“El muro blanco del Beirut Art Center se convirtió en los muros blancos de la ciudad y viceversa. La gente venía, cogía un mapa y continuaba viendo la exposición en toda la ciudad”, continua Shiska. La idea era concienciar al público sobre lo que suponen los graffitis sin herir sensibilidades. “No quisimos tocar temas sensibles: ni religión ni política”, continúa el artista durante una entrevista mantenida en la cafetería de la galería. “Los graffitis de ahora son muy diferentes a los de los años 70 porque somos una generación harta de ser relacionada con la guerra”.

Egipto (AP Photo:Ahmed Ali)

 

Un mural del artista chileno Inti decora aún un edificio en la calle Hamra de Beirut. (M.G.P.)

El joven admite que, en comparación con cualquier otro país árabe, el Líbano es un lugar privilegiado para hacer graffitis. Son escasos los casos de detenciones ya que, en teoría, la técnica es legal, aunque sí se producen arrestos. “Te pueden detener por dañar la propiedad pública, aunque sólo pasa cuando el mensaje molesta. Además preferimos cierta dosis de adrenalina mientras trabajamos porque, si no, no lo disfrutas”, dice con media sonrisa. Para Shiska, en graffiti es una forma de expresión y una forma de arte diferente, porque incluye vandalismo. “Demuestra la revulsión contra el sistema, puedes destruir un muro y puedes embellecerlo. Se puede decir que vandalizamos de forma positiva”.

“Hay que destacar la evolución del graffiti como arte callejero, actualmente las técnicas y la creatividad están cambiando la percepción pública. Era uno de los objetivos de la exposición, embellecer las calles y dar reconocimiento a graffiteros libaneses como artistas con una necesidad de expresarse en lugar de vándalos”, añade Tania Helou.

Nada que ver con la situación que viven los países donde las revoluciones no han terminado. “En tiempos de guerra o de cambios mayores, el vandalismo no tiene sentido”, apunta Marwan Kraidy. Para él, uno de los grandes cambios del mundo del graffiti ha sido la irrupción de Internet, pero no siempre de forma positiva. “Por un lado, el graffiti viaja por Internet extendiendo el mensaje. Hay una página Facebook que recopila los graffitis srios y que está siendo llevada por activistos egipcios, y muchas imágenes son colgadas con suficiente calidad para que cualquiera pueda imprimirse plantillas en casa y representarlas en cualquier momento y en cualquier lugar. La parte negativa es cómo se están creando celebridades de gente que siempre actuó de forma anónima”.

 

28 comentarios

  1. Roma Patricia

    ¡Muy bueno! Y que mujeres árabes se animen a escribir en las paredes… es una revolución!

  2. ¡Muy bueno! Y que las mujeres árabes se animen a escribir en las paredes… una revolución!

    • monkeymusic

      Las mujeres árabes no necesitan “ánimos” de nadie, y menos de occidentales condescendientes que las tratan como si fueran tontas. Las mujeres árabes llevan luchando siglos por sus derechos, contra el colonialismo de antes, contra el imperialismo de ahora y contra los problemas de sus respectivas sociedades. Llevan toda la vida “animadas”.

  3. Zaratustra

    Mónica G. Prieto dice:

    “Ocurre algo parecido en Siria, donde la revolución inicial transcurre en paralelo a la guerra civil que ha promovido el régimen.”

    Es decir, por un lado está reconociendo que la guerra civil y las protestas populares son realidades distintas.

    Hasta ahí totalmente de acuerdo.

    Sin embargo, basándose únicamente en opiniones personales y sin aportar la más mínima prueba, se atreve a afirmar que el régimen sirio ha promovido una guerra civil. Una guerra civil que, por otra parte, va en contra de sus propios intereses.

    Es decir, según la autora del artículo el régimen sirio tendría un particular interés en promover una guerra civil. Pero no nos explica qué interés puede tener el régimen sirio en promover esa guerra.

    Tampoco nos explica de qué manera un régimen puede promover una guerra civil contra su propio pueblo. Es decir, si el régimen sirio ha promovido una guerra civil, entonces ¿también ha promovido la formación del Ejército Libre Sirio? ¿Acaso el régimen sirio está armando y prestando apoyo logístico al Ejército Libre Sirio?

    Es evidente que a la autora del artículo no le interesa profundizar en los orígenes del conflicto sirio:

    1. Según WikiLeaks, Estados Unidos financió campañas de la oposición rebelde siria, con la intención de derrocar al régimen sirio. Los cables diplomáticos señalan que el Departamento de Estado ha canalizado hasta seis millones de dólares a estos grupos desde 2006.

    2. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos están supervisando el suministro de armamento a los insurgentes armados.

    3. La “primavera árabe” en Siria está directamente inspirada en las técnicas de subversión promovidas por la Institución Albert Einstein de Gene Sharp.

    4. La fundación de Gene Sharp también promovió activamente las “revoluciones de colores” en colaboración con distintos “think tanks” neoliberales: NED, USAID, Fondo Nacional para la Democracia, el Instituto Republicano Internacional, el Instituto Demócrata Internacional, Freedom House, etc.

    5. Existen vestigios de inducción estrátegica en el caso de la Primavera Árabe.

    Cualquier persona con un mínimo de sentido común estará a favor de las legítimas exigencias democráticas del pueblo sirio. Pero afirmar que el régimen sirio ha promovido una guerra civil, únicamente demuestra un gran desconocimiento de la realidad. Si la represión del régimen fuese el único motivo de la guerra civil, entonces las protestas pacíficas también se habrían militarizado en Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, España, Estados Unidos…

    6. Pero lo cierto es que “detrás de cada movimiento revolucionario exitoso hay mucho trabajo”, según palabras de Sinisa Sikman, miembro del movimiento Otpor, financiado y supervisado por los mismos “think tanks” estadounidenses que han promovido las “revoluciones de colores”.

  4. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos   La revolución, impresa en los muros de las calles árabes   periodismohumano.com/en-conflicto/la-revolucion-impresa-e…  por anthea62 hace [...]

  5. Voland

    Muy bueno. La libertad siempre encuentra grietas para expresarse hasta en la más ferrea de las dictaduras.

  6. [...] Lea el reportaje completo de Periodismo Humano en el siguiente link. [...]

  7. Típico y descarado artículo intoxicado imperialista, un burdo intento de justificar las políticas belicistas agresivas que el imperialismo USA y la UE están llevando contra pueblos pacíficos estratégicamente situados y ricos en recursos naturales. Con la disculpa de ser un articulo inocente ,”apolítico” y “original” sobre nuevas formas de lucha por medio de expresiones graficas nos cuelan los estereotipos del “tirano” ,en Libia y ahora en Siria , con la única finalidad de satanizar estos Estados y así modelar la opinión publica para que acepte las masacres programadas contra esos países. Es su táctica habitual.

  8. A

    Excelente reportaje. La autora tan sólo muestra una faceta más de las revoluciones ,por cierto, muy interesante y desconocida. Enhorabuena.

  9. Jata Miau

    A los partidarios de recurrir al argumento de autoridad tal vez les vendría bien leer esto:

    “Por fin alguien que cuando habla de la crisis del periodismo no se limita a elucubrar sobre la viabilidad de las empresas o los aparatitos en los que se empaquetará la información. La docena de periodistas que participan en este libro, cuando piensan en periodismo, lo hacen sobre su contenido: qué se debe decir, cómo se debe decir y cómo se debe buscar la información. No es que estemos de acuerdo con todos ellos, pero se agradece un debate que vaya más allá de lo empresarial y lo tecnológico. Las colaboraciones son muy irregulares, encuentro entre ellas a una periodista a la que debo agradecer la gran ayuda prestada para uno de mis libros y también a otro que, tan tranquilo, en la entrevista que realizó hace unos años a una periodista y amiga cubana, escribió que el hombre que le acompañaba durante el encuentro en Madrid, director de la revista Umbral y Premio Bolívar-Martí de literatura, era un policía cubano que tenía como misión vigilar las respuestas.

    Existe una constante en todos ellos: la preocupación y el pesimismo por la decadencia de la profesión. Expresan su inquietud por la degradación que ha supuesto internet y la gratuidad, así como su crítica a eso que se llama “periodismo ciudadano”. Todos coinciden en señalar la responsabilidad de directivos burocratizados convertidos en gestores, empresas que solo buscan rentabilidad económica, precariedad laboral, desprecio empresarial a los periodistas y al riesgo que sufren en muchas ocasiones unos corresponsales a los que no se les proporcionan ni medidas de seguridad ni la mínima garantía económica. Pero ninguno cita con nombres y apellidos a ninguno de esos directivos miserables que desprecian a los periodistas, no señalan a ninguna de esas empresas accionistas que tanto están destruyendo la profesión con su búsqueda del beneficio y no concretan los medios que cometen esos atropellos. Tampoco se atreven a plantear ninguna alternativa al mercado dominante, al omnímodo poder del dinero y las empresas privadas, ninguno insinúa la responsabilidad o solución que podría proceder de los poderes públicos. El resultado es un discurso plañidero de quienes lanzan la piedra y esconden la mano, inútiles ladridos a la luna, diagnósticos acertados procedentes de quienes conocen en qué han convertido el periodismo las empresas para las que ellos trabajan, pero que no quieren o no se atreven a señalar a los culpables o la dirección de la salida. No soy quien para juzgarles, pero sí para contar lo que he leído en su libro y lo que he echado en falta.”

    http://www.pascualserrano.net/libros/por-fin-alguien-que-habla-de-contenidos

  10. Jata Miau

    Y tal vez a Ignacio Ramonet y/o “LE MONDE diplomatique” tampoco les vendría mal facilitar los datos que corroboren irrebatiblemente la siguiente afirmación:

    “Y [Gadafi]ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).”

    Afirmación incluida en el “Editorial en detalle” publicado en el Nº: 186 de “LE MONDE diplomatique enespañol”, de abril de 2011, firmado por Ignacio Ramonet y titulado “Libia, lo justo y lo injusto”.

    http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e684c57b-e238-480d-b7f7-bcea31a481b9#

    Yo tampoco me considero nadie para juzgar a Ignacio Ramonet o “LE MONDE diplomatique”, pero sí para contar lo que he leído en ese editorial y lo que he echado en falta. Y, por lo tanto,considero que una aclaración no estaría de más.

  11. VboaUDVrBeDmXPFzId 9527

  12. [...] manera casual, hace un par de días un amigo compartió en su muro de Facebook un artículo (aquí os dejo el enlace) sobre las pintadas que en la primavera árabe se realizaron en varios países en los que, hasta [...]

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