En conflicto
Humor, represión y narrativas ciudadanas sirias
Desde que los sirios se sumaron a las movilizaciones de la Primavera Árabe la represión en el país no ha dejado de aumentar, con cifras de más de 1.500 muertos, según organizaciones de derechos humanos, y más de 10.000 detenidos. La narrativa oficial sigue presentando una realidad de disturbios puntuales y promovidos por los países occidentales, pero los contenidos que comparten ciudadanos sirios desde dentro y fuera del país se propagan por Internet de un modo impensable hace sólo unos meses.
Las detenciones se han convertido en algo cotidiano. Sólo este fin de semana fueron arrestados, entre muchos otros, cinco conocidos activistas por los derechos humanos, entre ellos varios colaboradores de proyectos de Naciones Unidas: Ola Ramadan, Bissan Jasin, y otros a los que sus familias nos han pedido que no se dé publicidad. Quienes participan en las movilizaciones en Siria son calificados por las agencias de comunicación oficiales como “vándalos”, “malhechores”, “salafistas”, “agentes estadounidenses e israelíes”. Las descalificaciones a menudo se contradicen y llegan a extremos delirantes como la publicación de las supuestas razones que justifican el asesinato y la tortura de Hamza El-Khatib, el niño de 13 años que se ha convertido en símbolo de la represión en Siria
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