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En conflicto

Fusiles y lapiceros

Los habitantes del Putumayo, región colombiana fronteriza con Ecuador, han sufrido la violencia de las FARC, de los paramilitares y del propio Ejército.

La protagonista perdió a sus familiares, asesinados por los paramilitares y presentados como guerrilleros abatidos en combate.

Un niño corre en un campamento de desplazados forzosos en el que vivieron más de 800 personas de todas las regiones de Colombia. El campamento se levantó en un parque de Bogotá (William Fernando Martinez / AP)

A finales de los 90, los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) desembarcan en el Putumayo. Atraídos por el negocio de la coca y amparándose en la lucha contra la guerrilla de las FARC fueron durante años dueños y señores del departamento con la complicidad del Ejército colombiano. Una década de masacres y expolio que forzó el desplazamiento de miles de personas. Durante el día marcaban a la población civil códigos de comportamiento y vestimenta de obligado cumplimiento. Por la noche, salían a matar. El departamento colombiano de Putumayo, frontera con Ecuador, sufre de lleno el impacto del conflicto armado desde la década de los años 90. La población civil ha sido obligada a vivir bajo las leyes impuestas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ( FARC) primero y por los paramilitares después. En la actualidad, niños y niñas crecen rodeados por las armas que portan miles de policías y soldados desplegados en la región.

La protagonista de este reportaje lo perdió todo. En una sola noche perdió a su padre, a su hermano, su finca familiar… La llegada de los paramilitares de las AUC transformó irreversiblemente su vida. Su padre y hermano fueron presentados como guerrilleros abatidos  -hoy llamados “falsos positivos”- cuando en realidad eran simples campesinos. Ella huyó para salvar la vida.

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