ocultar/mostrar banner

En conflicto

“En Bahréin somos víctimas del doble rasero de Occidente”

Nabil Rajab, responsable del Centro Bahreiní para los Derechos Humanos, denuncia la represión del régimen en vísperas de la Fórmula 1 y el silencio internacional en comparación con Siria

Los incidentes sectarios crecen en el pequeño reino del Golfo en forma de atentados, vandalismo y amenazas de muerte

El conocido activista Abdulhadi al Khawaja, en inminente riesgo de muerte tras superar 60 días en huelga de hambre

Una mujer pasea con su hijo frente a una pintada contra la Fórmula 1 en Bahréin. Hasan Jamali / AP

Dos cuenta atrás, tan diferentes en la forma como unidas en el fondo, están activadas en Bahréin. La primera, para orgullo de las autoridades, computa los días que quedan para que el campeonato de la Fórmula 1 tenga lugar, señalando así que la normalidad ha vuelto a la isla y atrayendo el regreso de las empresas internacionales que huyeron de la inestabilidad. La segunda, para vergüenza de su régimen, suma los días que permanece con vida el disidente Abdulhadi al Khawaja, el más reputado de sus defensores de Derechos Humanos, retornado tras años en el exilio para participar en la primavera bahreiní y condenado a cadena perpetua por inestabilizar el reino. Comenzó su huelga de hambre el 8 de febrero, y más de 60 días después, su estado hace temer un desenlace fatal en las próximas horas.

El estado de salud de Khawaja y la represión de las manifestaciones en demanda de reformas políticas e igualdad social alenta la indignación de los bahreiníes, que ven cómo el régimen de los Khalifa insiste en su mensaje de normalidad para atraer la carrera automovilística que debe tener lugar en el circuito de Shakir, al sur de Manama, en una zona chií donde se producen protestas contra la familia reinante –desde hace 200 años- casi a diario. Y casi a diario se producen heridos, los muertos ya rondan los 80 en un año de manifestaciones ahogadas en sangre y gases lacrimógenos, y los jóvenes se radicalizan mientras el Gobierno de Manama finje que no ocurre nada.

Imagen del activista Abdulhadi al Khawaja difundida el 5 de abril.

“Se está gastando una barbaridad en compañías de relaciones públicas para mejorar la imagen de Bahréin, se está gastando una barbaridad en atraer a la Fórmula 1. Pero no hay ninguna voluntad de cambiar la situación para la población”, lamenta el activista Nabil Rajab, presidente del Centro de Bahréin para los Derechos Humanos (BCHR) y del Centro del Golfo para los Derechos Humanos, además de asesor regional en varias ONG internacionales.

Ha pasado un año desde el inicio de las protestas bahreiníes, que en febrero de 2011 aprovecharon el contexto revolucionario árabe para tomar un nuevo impulso pese a que desde hace décadas exigen reformas políticas tan básicas como que se permita elegir libremente el Parlamento –parte es designado a dedo por la familia real- y una igualdad social que equipare a la mayoría chií de la población –en torno al 70%- con la privilegiada minoría suní, en el poder. A la primera se le niegan trabajos, ayudas sociales y cargos de responsabilidad, mientras la segunda vive en la opulencia.

La policía antidisturbios reprime con gases lacrimógenos una protesta en Manama. (Hasan Jamali / AP)

En lugar de dar pasos hacia la resolución del problema, el régimen optó por la confrontación, pidiendo tropas a sus aliados del Consejo de Cooperación del Golfo, imponiendo un estado de emergencia que permitió detener a casi un millar de personas y aplicando juicios de dudosa legalidad que llevaron a personajes de la talla de Al Khawaja, durante años responsable de la ONG internacional Front Line Defenders y cofundador de BCHR, a prisión de por vida. Manama ha desestimado la petición de Dinamarca –país del que Khawaja es nacional tras pasar allá una década exiliado, huyendo de la represión– de enviarle al país nórdico a cumplir su pena en condiciones seguras, alegando que no se dan las circunstancias necesarias para entregarle en custodia. El primer ministro danés califica el estado de Al Khawaja de “crítico”. Ahora se teme que las autoridades ordenen que sea alimentado de forma forzosa.

“Un año después, la situación está mucho peor”, evalúa Rajab. Si en la represión contra la acampada de la Plaza de la Perla de marzo de 2011, que duró un mes, fallecieron 35 personas, las víctimas ya son más del doble. “Ahora no se dispara a los manifestantes, sino que se inundan las marchas y las casas de activistas con gases lacrimógeno. Así que muere más gente que antes por efecto de los gases. Unas 30 personas han muerto por gas, tenemos más de 75 fallecidos desde el inicio de la revolución”.

Nabil Rajab, durante la entrevista celebrada en Beirut. (Mónica G. Prieto)

La cifra puede quedar desbordada en un corto plazo de tiempo si prosigue la radicalización de la protesta, mezcla del malestar y del sectarismo azuzado por el régimen. “Hay gente que ha empezado a usar cócteles molotov y hay zonas que se están radicalizando como producto de la frustración. Estoy completamente en contra de algo así, pero sé por qué ocurre. No se puede pretender maltratar a la gente, registrar sus casas, robarles el dinero, arrasar sus lugares de culto, humillarles y al mismo tiempo pedirles que sean pacíficos”, reflexiona Rajab en una entrevista mantenida con Periodismo Humano en Beirut.“Dicho esto, lo que esa gente usa son piedras y cócteles molotov contra un Ejército. Y no me extrañaría que, si esto sigue así, terminen utilizando armas. La gente está siendo secuestrada y violada, y eso enfada a la población”.

El activista, reconocido con los premios Ion Ratiu Democracy 2011 y Silbury 2011 por su defensa de los Derechos Humanos, ha sufrido en numerosas ocasiones la represión de su régimen. Su casa ha sido asaltada con gases, ha sido detenido y golpeado en infinidad de ocasiones y se le ha prohibido salir del país en otras muchas. “Al final, se han dado cuenta de que cada vez que algo así sucede hago más ruido que cuando no me pasa nada” dice con ironía.

El silencio, sin embargo, no caracteriza a Rajab, quien el año pasado lanzó una exitosa campaña para impedir la celebración del campeonato de Fórmula Uno. Esta vez, la eficacia de los activistas, que llevan solicitando el boicot de la carrera desde principios de año, está por ver. El patrón de la F1, Bernie Ecclestone, insiste en que se dan las condiciones para celebrar el evento si bien la prensa británica ha destapado que a centenares de empleados de la carrera se les ha emitido un doble billete desde China, donde se celebra el Gran Premio previo a su viaje al Golfo: uno para volar a Bahréin y un segundo con destino a Europa, en caso de que la carrera sea cancelada.

Rajab, tras ser golpeado hace años. Detrás, Abdulhadi al Khawaja. (BCHR)

“El año pasado lo logramos, pero parece que este año el responsable se resiste porque están invirtiendo mucho dinero para mantener la carrera. Pretenden que sea un indicativo de que Bahréin ha vuelto a la normalidad. Si se celebra, vamos a ver cómo resulta porque muchísima gente está dispuesta a salir a las calles”, adelanta Rajab.

El grupo Revolución del 14 de Febrero, formado en Facebook por activistas bahreiníes, ya ha llamado a tres días de la ira entre el 20 y el 22 de abril, cuando está previsto el campeonato, para empañar el acontecimiento deportivo y destacar así la represión del régimen. “Es improbable que la carrera tenga lugar si Abdelhadi al Khawaja o Hassan Mashaima resultan dañados”, argumenta Khalil al Marzuk, líder de Al Wefaq, el principal bloque opositor. Mashaima, secretario general del Haq, importante partido chí, fue sentenciado junto a Al Khawaja a cadena perpetua y está enfermo de cáncer. “Al Khawaja está muy mal. No sabemos cuánto puede resistir con vida, pero estamos muy preocupados. No es sólo porque puede morir, sino por las consecuencias que va a dejar la huelga en su salud de forma irreversible en el caso de que sobreviva”, añade Rajab.

La campaña de relaciones públicas emprendida por el régimen para revestir la imagen del reino de normalidad no se ha limitado a la Fórmula 1. Según los activistas, el informe de la Comisión Independiente de Investigación de Bahréin, nombrada por el régimen para depurar responsabilidades en la represión de las protestas pacíficas, y las medidas adoptadas tras el mismo se inscriben en la misma voluntad de limpiar la imagen del reino, protegido de Arabia Saudí y aliado estratégico de Estados Unidos, ya que alberga la V Flota norteamericana.

“El informe de la investigación no tiene nada que ver con las reformas. El régimen intenta mezclar las cosas: ese informe se refiere a las violaciones de Derechos Humanos en Bahréin. Fue una estrategia inteligente por parte del rey, porque  nunca será acusado por la comisión que él ha formado de los crímenes cometidos en Bahréin a pesar de que él fue quien dictó el estado de emergencia, quien llamó a las fuerzas saudíes a venir… Así se distancia de las responsabilidades. Ahora fingen están llevando a gente a los tribunales, pero ¿quienes son? Oficiales de policía sin importancia”, recalca Rajab.

Una mujer se protege la cara con una bandera bahreiní en una protesta en Sehla. (Hasan Jamali / AP)

“Todas las medidas adoptadas, como las cámaras fijas para prevenir torturas y demás recomendaciones de la comisión, no tienen ningún efecto. Ahora las torturas no se llevan a cabo en las comisarías sino en instalaciones diferentes, en establos situados en la carretera de Bodaiya, en un edificio municipal de Karzakkan y en un albergue juvenil de Manama: todos edificios civiles. Esto comenzó hace cinco meses: ya no torturan durante el interrogatorio sino después de la detención, así que no tiene sentido poner esas cámaras. Son cambios cosméticos destinados para llevar a equívoco a la opinión pública”.

Mientras, el régimen ha instado al investigador de Naciones Unidas sobre torturas a que aplace su visita cuatro meses, pese a las graves acusaciones que penden sobre Manama sobre los abusos sistemáticos en sus prisiones. “Se le ha pedido que no venga hasta julio, con la excusa de preparar su visita. Bahréin se lo puede permitir porque no es Siria, es un país fuerte porque es Arabia Saudí y así es el rico Golfo que puede influir en Europa y en Estados Unidos. Por eso la reacción internacional es completamente diferente en el caso de Bahréin y en el caso de Siria, porque depende de las relaciones entre los Gobiernos y no del respeto hacia los Derechos Humanos”, lamenta el activista bahreiní. “Somos víctimas del doble rasero de Occidente y de los medios de comunicación. No se nos ha tratado como a las demás revoluciones. Hace unas semanas, la mitad de la población de Bahréin participó en las marchas [que conmemoraban un año del levantamiento] pero no salió en los medios.”

Imagen de previsualización de YouTube

El silencio que pesa sobre Bahréin resulta sorprendente, teniendo en cuenta la frecuencia de sus manifestaciones, la presencia de tropas extranjeras que la oposición considera invasoras y la furibunda reacción del régimen, que emplea el sectarismo como arma para aglutinar a la población suní en su favor. “Unas 40 mezquitas han sido demolidas, más de un centenar de centros de culto chiíes han sido atacados. La excusa es que fueron construida sin permiso, pero algunas llevan en pie un centenar de años. Están provocando el sectarismo y eso lleva a una división en la sociedad”, valora el presidente del BCHR.

La división quedó en evidencia el pasado martes 10 de abril, cuando tras un atentado con explosivos en Al Akar que dejó a siete agentes de la policía heridos, civiles suníes armados con cuchillos irrumpieron en los accesos a aldeas chiíes tras ser convocados por las redes sociales, informó France Presse citando a activistas opositores. “Vi a centenares de hombres armados con palos y cuchillos reunirse en una plaza. Paraban coches e interrogaban a los pasajeros sobre su lugar de residencia para determinar su secta”, explicó un testigo llamado Hussein a la citada agencia. Se trataba del En un comunicado, el partido chií Al Wefaq afirmó que “grupos de civiles, equipados con armas blancas, han parado vehículos, interrogado y golpeado” a habitantes de las localidades chiíes. La policía no paró a los violentos, y a esa acción se sucedió un comunicado online según el cual “jóvenes suníes” amenazan con matar a cualquier “vándalo” o “traidor” en las zonas de Rifaa y ciudad de Issa.

“Una parte de los suníes está cerrando filas con el régimen, sólo laicos e intelectuales se ponen de parte de la revolución. Piensan que la igualdad les hará perder los privilegios que tenían hasta ahora. Ocurre igual que en el caso de Siria, con la diferencia de que hay más suníes bahreinies de nuestro lado que alauíes siria del lado de la revolución”, indica Nabil Rajab. “Por otro lado, no sé cuánto tiempo aguantará Irán viendo tropas saudíes en suelo de Bahréin y viendo cómo son asesinados chiíes. Los saudíes están advertidos de que Bahréin puede degenerar en un conflicto regional”.

12 comentarios

  1. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Protestas en Bahréin por los Derechos Humanos antes de la Fórmula 1 periodismohumano.com/en-conflicto/en-bahrein-somos-victim…  por Er_Pashi hace [...]

  2. [...] Periodismo Humano publicó un artículo titulado ““En Bahréin somos víctimas del doble rasero de Occidente”, donde da a conocer que Nabil Rajab, responsable del Centro Bahreiní para los Derechos Humanos, denuncia la represión del régimen en las  vísperas del periodo de paz. Para leerlo aquí. [...]

  3. [...] quien dice. Para vacunarnos contra semenante gilipollez, este artículo de Mónica G. Prieto en http://www.periodismohumano.com [...]

  4. [...] inminente riesgo de muerte tras superar 60 días en huelga de hambre.Mónica G. Prieto (Beirut) // Periodismo HumanoUna mujer pasea con su hijo frente a una pintada contra la Fórmula 1 en Bahréin. Hasan Jamali / [...]

  5. Jota

    Algunos lectores venimos denunciando el doble rasero de Occidente desde hace meses.

    Me parece perfecto que Periodismohumano al fin denuncie la existencia de una campaña de relaciones públicas en el caso de Bahrein, a pesar de que los medios alternativos de izquierdas lo llevasen denunciando desde hace un año.

    Pero no deja de ser curioso que no denunciéis el doble rasero de Occidente en los conflictos de Siria y Palestina:

    A los opositores sirios les apoya Occidente y reciben el nombre de ‘Ejército de Liberación Sirio’. Por su parte la administración estadounidense ha bloqueado cualquier solución diplomática a la ocupación del territorio palestino, y se califica de terroristas al movimiento de resistencia palestino.

    Me cuesta creer que un medio periodístico no vea la campaña de relaciones públicas de Occidente en el caso de Siria.

    • Jota

      Y que conste que no soy yo el que califica de terrorista a nadie. Al contrario, cada conflicto tiene su propia complejidad.

      Sin embargo la gran mayoría de medios periodísticos tienen la mala costumbre de reducirlo todo a buenos y malos, según su propia subjetividad, con el sesgo informativo que eso implica.

      Sencillamente soy crítico con este medio por entrar en el mismo juego que el resto de medios.

    • Jota

      Invito a Periodismohumano a que vea el siguiente documental para una reflexión autocrítica:

      http://www.colonialdream.org/2011/10/peace-propaganda-promised-land-emf.html

      Este video pone al descubierto la estrategia de relaciones públicas que está llevando a cabo Israel en combinación con los intereses de política exterior de las élites estadounidenses, para ejercer una poderosa influencia sobre la información difundida por los medios sobre el conflicto de Oriente Medio. Mezclando extractos de telediarios americanos y británicos con los comentarios de analistas, periodistas y activistas, Peace, Propaganda & the Promised Land nos ofrece una visión histórica general, una comparación impactante de diferentes medios de comunicación y un análisis de los factores que han distorsionado la cobertura mediática en EE.UU. y, a su vez, la opinión publica de ese país.

      • Jota

        En resumen, Bahrein está siendo víctima de una campaña de relaciones públicas por parte de los medios occidentales. Lo que no dice el artículo es que esa campaña de relaciones públicas tiene como objetivo desviar la atención a Siria para justificar una intervención militar ante la opinión pública.

        Lo mismo sucedió en Libia. Mientras todos las medios centraban su atención en el conflicto libio, nadie hablaba de Siria, Costa de Marfil, Sudán, Bahrein, Yemen… Todos sabemos ahora quién se ha quedado con el petróleo libio, y quién está siendo torturado por aquellos “pacíficos manifestantes”, defensores de la libertad y los derechos humanos, que fueron apoyados por los medios occidentales.

        Me parece bien que se denuncie el doble rasero en Bahrein, pero vosotros sois los primeros que censuráis las torturas que están cometiendo los mismos rebeldes que apoyabáis en Libia, y al mismo tiempo censuráis cualquier información que comprometa vuestra versión de los hechos en Siria.

        Espero que no se censure mi comentario y se tome como una crítica constructiva.

  6. [...] “Somos víctimas del doble rasero de Occidente”. Mónica G. Prieto. Bookmark on Delicious Digg this post Recommend on Facebook share via Reddit Share with Stumblers Tweet about it Subscribe to the comments on this post Esta entrada fue publicada en Bahrein y etiquetada Bahrein, deporte, derechos humanos, represion. Guarda el enlace permanente. ← Historias del capitalismo [...]

  7. [...] país árabe vive un momento extremadamente sensible. “Estamos en un momento muy delicado porque la tensión sectaria, entre suníes y chiíes, está cruzando fronteras. La línea de fuego es tan g… [capital de Bahréin] puede tener influencia en el Líbano”, explica. “Los políticos no se [...]

  8. [...] ha denunciado el Centro del Golfo para los Derechos Humanos, una organización fundada por el activista bahreiní Nabil Rajab, él mismo detenido y condenado a tres años de prisión por “implicación en prácticas ilegales y en la incitación de [...]

  9. [...] Durante 2012 y 2013, la represión se acrecentó pese a los lavados de imagen promovidos por el régimen, ya fuera desde agencias de relaciones públicas o con acontecimientos como la celebración de la Fórmula 1, pero los activistas no cejaron en sus campañas de denuncia. Pese a los arrestos masivos, las exageradas condenas contra defensores de Derechos Humanos, los asaltos policiales contra viviendas de supuestos opositores y los castigos colectivos contra poblaciones chiíes consideradas conflictivas, las protestas se han seguido celebrando y algunas de ellas han derivado en el lanzamiento de cócteles molotov contra fuerzas de seguridad, confirmando los peores temores de muchos activistas de Derechos Humanos como Nabil Rajab, hoy en prisión, quien en esta entrevista admitía su temor a que la decepción social ante el fracaso de la revolución pacífica se tradujes… [...]

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa