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En conflicto

El nuevo Egipto abre la jaula de Gaza

Tras cuatro años de bloqueo y aperturas intermitentes, el gabinete interino egipcio ordena abrir su frontera con la franja. Un millón y medio de palestinos se beneficia de esta ansiada libertad de movimientos

Israel insiste en que la medida sólo servirá para relajar la vigilancia y permitir la entrada de armas para Hamás y Al Qaeda

Un palestino ondea la bandera egipcia ante el acceso del paso fronterizo de Rafah, en la mañana del sábado, cuando se abrió tras cuatro años de bloqueo.

La jaula está rota. Sólo por una de sus esquinas, sólo por el sur, pero es un punto de no retorno: Gaza ya puede respirar y moverse a través de Rafah, su paso fronterizo con Egipto, tras cuatro años de sistemático bloqueo. Apenas un grupo irrisorio de estudiantes, empresarios y pacientes podía cruzar de lado a lado, y eso sólo cuando la barrera subía, que era casi nunca. Eso ya es pasado. El sábado, a las nueve de la mañana, empezaba un tiempo nuevo con la apertura permanente de la frontera para el millón y medio de palestinos que vive en la franja. Aún no pueden ni salir por el norte, a Israel, ni al este, a Cisjordania, ni al oeste, al Mediterráneo. La culpa es del bloqueo impuesto por el Gobierno de Tel Aviv, en represalia por el triunfo de Hamás en las elecciones.

Un autobús palestino cruza la última barrera para acceder a Egipto.

Un autobús palestino cruza la última barrera para acceder a Egipto.

Ahora la junta militar que dirige la transición en Egipto ha roto con las limitaciones de estos años y ha abierto unilateralmente la frontera, permitiendo el paso franco de sus vecinos: pasan ya sin problemas las mujeres, los hombres menores de 18 años y los mayores de 40; los varones comprendidos en esta franja de edad necesitan un visado especial, que están logrando sin especiales problemas, según fuentes del Gobierno de Hamás. Es el mismo documento que necesita quien quiera entrar desde Egipto a Gaza, un trámite dependiente del nuevo gabinete cairota. Rafah abrirá todos los días salvo el viernes -jornada de descanso para los musulmanes- y los festivos.  La apertura del paso viola un acuerdo alcanzado en 2005 entre EEUU, Israel, Egipto y la Unión Europea, que otorgaba acceso al cruce a monitores comunitarios, con el fin de asegurar que los terroristas y las armas no alcanzarían la franja de Gaza, tras la retirada de ese enclave. Pero los palestinos no miran su legalidad, sino el hecho de que el Gobierno de Hosni Mubarak nunca dio el paso, y los militares sí lo han dado, la realidad de que, para su causa, soplan nuevos vientos en Egipto. Y “su causa” no es la de Hamás, es la del pueblo, porque ahora se sabe que el gobierno de El Cairo juró no abrir la frontera hasta que no se dieran los primeros pasos en un Gobierno de unidad para Palestina. Más allá de méritos políticos o irregularidades, lo más importante es que esta decisión permite el movimiento de personas que llevan dos décadas sin salir de la franja, de gente que quiere ver a su familia en otros países árabes o que simplemente ansía conocer otros paisajes y mezclarse con otras gentes. “Un sueño hecho realidad, una oportunidad que nos brindan nuestros hermanos egipcios para que nos abramos al mundo”, resume Hasam Jaber, periodista gacense que ya planea su primer viaje: “En cuanto la situación se estabilice en Libia llevaré a mi familia, porque tenemos a un tío allí al que vimos de niños y nunca más…”. Hasam tiene 46 años.

La mañana de estreno en Rafah es suave, como las dunas que rodean el control; lenta, como los trámites burocráticos que afrontan los viajeros; con un punto de nerviosismo por la novedad, los cambios, la prensa. Un policía apunta que hay más o menos la misma gente de un día normal, con una enorme diferencia: hasta hace dos días, la sala en la que se concentraban bien de mañana unas 300 personas estaba llena, con la misma gente, al caer la tarde, a las cinco, la hora de cierre. Ahora, los autobuses que cruzan de Palestina a Egipto se han llevado a un número similar de pasajeros en apenas hora y media. Y se renuevan las caras, los equipajes, las ilusiones. El cambio es significativo. También al otro lado: Abov acaba de llegar y dice que Egipto ha aligerado los trámites para el paso a Gaza. Ha tardado una hora en llegar a la franja, un trayecto que antes completaba en cinco. “Eso, si no te dejaban tirado en una esquina porque decidían cerrar o porque llegaba la hora y no te había atendido ni un funcionario o no les gustaban tus papeles”, lamenta mientras compra tabaco en la primera tienda de Rafah, el café-ultramarinos de Salamah.

Linda lleva 18 de sus 31 años sin salir de la franja de Gaza. Ahora viaja a Egipto para conocer otros mundos.

Linda lleva 18 de sus 31 años sin salir de la franja de Gaza. Ahora viaja a Egipto para conocer otros mundos.

Algunos palestinos han esperado a ver si realmente la apertura funciona, si los visados se entregan, si es real éste el “sueño” del que hablaba Hasam. Otros no han podido esperar, tan grande era el deseo de salir de esta cárcel al aire libre que es Gaza. Es el caso de Linda, 31 años, que lleva 18 sin moverse de la franja para nada. Ahora, acompañada de su familia (su hija, Sheima, la mira feliz), ha decidido aprovechar la oportunidad y escapar por unos días. “Sólo voy a Egipto como turista, sólo quiero viajar, tener nuevas experiencias y aprender de otros. Al fin ha llegado el momento de hacerlo”, dice mientras aguarda a que la megafonía anuncie su nombre. Será el momento entonces de cerrar el trámite con la policía, lograr esa especie de carné blanco plastificado que sirve de salvoconducto, montarse el el autobús y cambiar de país.

Fuad tampoco lleva un propósito claro, más que el de escapar de Gaza. Pasó cinco años en prisión como preso político y luego se encontró el bloqueo. Imposible moverse. Estaba en las calles, pero sólo en las de Gaza. Sólo desea llenarse los ojos con la realidad de una tierra diferente, una curiosidad que mueve al hombre desde que el mundo es mundo. Una banca más alante, Fathiah muestra orgullosa su pasaporte palestino, “que no es de un estado pero lo será pronto”. Esta mujer de 71 años acude a visitar a sus sobrinos -su única familia-, que viven en Memfis. Hace seis años que no los ve. Está sola y no sabía de nadie que le ayudara a lograr el permiso, limitadísimo, que hasta ahora se concedía para cruzar. También temía verse horas y horas en la frontera, con su cuerpo en declive, renqueante. Ahora afronta el viaje ilusionada. Ahora no hay límites para su cariño.

Haisa cruza camino de Sharm El Sheij para ir al médico. Va sin acompañante, por miedo a que haya problemas en la frontera.

Haisa cruza camino de Sharm El Sheij para ir al médico. Va sin acompañante, por miedo a que haya problemas en la frontera.

Haisa, manos en las rodillas, voz imponente, ya cruzó en diciembre para ir al médico en Sharm El Sheij. Tiene muchos dolores de espalda, que se le han extendido por la pierna izquierda, y en Gaza no encontró el instrumental para hacerse las pruebas que requería. Ella puede pasar, pero el primer visado le costó siete meses. “Y el dolor no cesaba”, lamenta. Va sola, pese a que necesita ayuda para caminar, porque aún teme que le pongan problemas a su marido. “Hemos pasado tanto que es mejor esperar y que venga la próxima vez”. Cuando en su primera consulta le dijeron que debía quedar ingresada unos días, se hundió. “¿Qué hacía una mujer sola sin su esposo, entre desconocidos?”, recrea intimidada. La simple compañía a un enfermo. Un nuevo derecho recuperado para los vecinos de Gaza. O la compañía a un hermano, la que Yusuf va a hacer durante una semana a Mohammed. El primero tiene 17 años y se estrena cruzando fronteras. En su vida sólo ha estado en la franja. Ahora, tras ahorrar trabajando en un supermercado, se marcha con su hermano mayor a El Cairo, donde Mohammed estudia Medicina. “Es mi hermano pequeño, le quiero enseñar todo: las pirámides, los cines, las tiendas, las librerías… Llevo en Egipto tres años y nunca ha venido a visitarme un familiar, sólo yo tenía

Haisa al lado egipcio de la frontera (Nuria Tesón)

permiso de estudios. Tendremos que celebrarlo por todo lo alto”, dice radiante, rodeado de maletas. En alguna van los dulces de la madre.

En la puerta de la sala de espera, los hermanos fuman un cigarro a medias mientras cambian divisas: shekels (los Territorios Palestinos usan la moneda de Israel) por libras egipcias. “Valen más ahora que los dólares”, dice el cambista mientras agita el fajo de billetes. Es la otra cara de la apertura: el negocio. De momento, se ha aceptado el libre tránsito de personas, pero no de mercancías, que siguen estando muy limitadas. Sólo puede entrar ayuda “humanitaria” y poco más. Sin embargo, la falta de vigilancia por parte de la UE y de Israel hace prever que, en breve, comenzarán a llegar productos vetados, como materiales de construcción, gas y combustible. Algunos analistas, sin embargo, sostienen que se hará de forma muy lenta, ya que nadie quiere que se interprete que Gaza es una parte de

Egipto, un peligro que se corre si se robustecen de tal manera los lazos entre ambos territorios. “Si llega demasiada mercancía puede decirse que Gaza se abre en exceso a Egipto, eso no es bueno, porque Gaza es Palestina”, insiste el reportero Jaber.

Mientras se da el paso, el negocio seguirá, pues, en los cientos de túneles que, agujereando la tierra, conectan los últimos barrios de Rafah con los primeros de Egipto. Ahí no hay más límite que el que marca la naturaleza, las dunas, las filtraciones y los desprendimientos. Ocho trabajadores han muerto

Una niña aguarda para subir al autobús que la llevará hasta Egipto.

Una niña aguarda para subir al autobús que la llevará hasta Egipto.

en el último año tratando de buscar estas vías alternativas, ilegales, de entrada de material. Algunos tienen hasta 40 metros de profundidad, una auténtica mina. Nadie enseña los enormes, los que permiten traer desde Egipto los coches y electrodomésticos. Por los pequeños entra de todo: piedras para construcción, verdura, pescado, bombonas de gas, piezas de electrónica… “Y armas”, dice el Gobierno de Benjamin Netanyahu, convencido de que los túneles, junto a la apertura “sin control ni monitorización de la UE ni de Israel” en Rafah, permitirán la entrada de más armas en Gaza y, por consiguiente, un aumento de la actividad terrorista contra Israel. Hamás, al mando en Gaza, en plena

reconciliación con Fatah y catalogado como terrorista por Europa y EEUU, lo niega tajantemente. El viceministro de Exteriores Ghazi Hamad insiste en que “en los últimos cuatro años se ha trabajado sin vigilancia de ellos en la zona y no ha habido ni violencia ni altercado alguno. Tampoco han entrado drogas, ni armas, ni productos ilegales. Hemos cumplido con lo previsto y hemos demostrado que podemos hacerlo, por tanto no hay motivo para preocuparse“. “Hamás y Al Qaeda saldrán fortalecidos“, replica Israel.

Ibrahim y Shadi cortan la valla metálica y cruzan a Egipto para robar, incluso armas.

Ibrahim y Shadi cortan la valla metálica y cruzan a Egipto para robar, incluso armas.

Shadi e Ibrahim contradicen a Hamad y no tanto a Netanyahu, aunque sea a pequeña escala. Su negocio es robar armas en Egipto e introducirlas en Gaza. Dicen que no les va mal. No se dedican a otra cosa. Ni siquiera a ir a la escuela, que sería lo lógico teniendo en cuenta que tienen 16 y 13 años, respectivamente. Son niños beduinos que viven rondando el paso de Rafah y que no necesitan visados ni órdenes de Egipto para cruzar. “Cuando los soldados duermen, abrimos un agujero en la valla metálica y cruzamos. Allí robamos las armas y lo que podemos, bailamos, lo pasamos bien”, resume el mayor mientras fuma. Shadi ha sido detenido ya en dos ocasiones y su colega inseparable, cinco. Menores al límite. Tanto que da miedo. O que parece mentira. Pero no: los vecinos acreditan su historia. Son conocidos por buscar compradores para su mercancía.

Un niño juega con las banderas de Palestina y Egipto a hombros de su padre, junto al paso de Rafah.

Un niño juega con las banderas de Palestina y Egipto a hombros de su padre, junto al paso de Rafah.

Los comerciantes locales -los mismos que a veces les compran sus botines- no se pronuncian sobre el torbellino de novedades. Aplauden la medida de Egipto porque traerá seguro más productos, pero callan a la hora de afrontar las preguntas sobre túneles y contrabando. “Tenemos buenas noticias”, se limitan a decirle a la prensa el día de la apertura. En el otro lado, ya hacen hasta cuentas y calculan que las ventas subirán al menos un 40% en las tiendas de Al Arish, el primer pueblo egipcio tras la frontera, a menos de 30 minutos de Gaza, informa AFP. También el dinero como parte esencial en esta pelea por la libertad, en este intento (este logro) de romper los muros y respirar. “No hay vuelta de hoja. Lo que nos queda es mejor, es avanzar hacia el progreso, es aprender de la diversidad, es fortalecernos, curarnos, aprender. Cuando eso ocurra, que ya está ocurriendo, vendrá un estado palestino sin intermediarios ni supervisores, un país con libertad de movimientos, con familias que se vean y abracen, con empresas que compitan y cooperen, con transportes, con dignidad. Lo que nos queda por venir debe ser bueno, ya hemos sufrido mucho“. No lo dice un político inspirado, lo afirma Nasser, 52 años, chofer de autobús, el hombre que ha llevado a los primeros palestinos de Gaza a ver a sus vecinos egipcios. El conductor de los sueños de un pueblo.

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Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

18 comentarios

  1. zamir shimshon

    Srta Carmen: Su articulo, que explica en muy buena forma los deseos naturales de sentirse “libres” por parte de la poblacion de la Franja de Gaza, no nos explica en que contribuira Egipto a otorgar lugares de trabajo a cientos de miles de Palestinos (fuera de unos centenares que contrabandean todo tipo de cosas) que viven hoy en Gaza, y que comen diariamente gracias a las donaciones Occidentales.
    Ese es el gran problema, y la solucion esta solamente en el reconocimiento, por parte de Hamas, del derecho de existencia de Israel, y el abandono de toda forma de terrorismo.
    Esos “cambios” son los unicos que permitiran convertir a Gaza en un lugar en el cual los habitantes “viven de su trabajo”, como era hace 15-20 anios.
    Atte. Shimshon Zamir. Israel

    • felipe sutil

      como se puede ser tan hipócrita de pedir que reconozcan a la colonia ocupante de Israel como Estado cuando ellos no reconocen el Estado palestino ni en broma

  2. Estrella Castro

    Hamas son terroristas. Usan el sufrimiento del pueblo, de esta gente tan desesperada que cuenta el reportaje para su beneficio. Que nadie dude que entrarán armas. Sólo deseo que la presión mundial arrincone a esta gentuza y los gazenses sean libres.

    • felipe sutil

      Como si Israel no fuesen unos criminales tan terroristas como lo pueda ser Hamas. Como sois tan cínicos que solo veis la paja en el ojo ajeno. Eso es lo que os pierde que para encima de ser terroristas sois unos hipócritas mayúsculos

      • coco

        felipe…sos un pelotudo ni sabes donde queda gaza

  3. Gemma Hernández-Risueño

    Aunque Hamás sea una formación terrorista, que lo es y nada lo justifica, no podemos estar siempre exigiendo a los mismos, señor Zamir. Ellos deben dejar las armas y reconocer a Israel. Es justo y necesario. Pero ¿cuándo va a reconocer Israel al estado Palestino? No hacen más que poner obstáculos a sus intentos de independencia y cuando van por el camino correcto, o sea, por la ONU, mueven sus hilos con USA para que todo acabe en un desastre, que es lo que va a ocurrir seguro este verano. Además, el hecho de que unos terroristas gobiernen (con el voto del pueblo, ya me duele reconocerlo), no quiere decir que su gente debe pagar, porque estamos hablando en este reportaje de gente, de personas, no de políticos, de ciudadanos que carecen de derechos y servicios esenciales porque Israel, no otros, han impuesto un bloqueo. Le confieso que me hubiera gustado que la llamada comunidad internacional hubiera bloqueado los intereses de Hitler cuando lo votaron los alemanes, pero el sometimiento del pueblo nunca es justificable. Son civiles, señor, que no pueden moverse, que no han visto el mundo, que no pueden curarse porque no los dejan salir de una franja asediada, sin medios potentes. ¿Que viven de las ayudas? CLARO ¿Cómo no? Paro galopante, territorio destrozado por Plomo Fundido, tasas millonarias para traer lo básico desde Israel… Así yo también me meto en un túnel y paso de la ley. Pensemos en la gente, por favor, y castiguemos SÓLO a quien lo merece. Dicho esto, muestro mi admiración profunda por el pueblo de Israel, su fortaleza y capacidad de progreso, pese a que no considere legítimos todos los territorios que ahora controla. Apoyo absolutamente la creación del estado israelí pero no las guerras posteriores y, menos aún, su política colonialista. Repito, estoy con el pueblo israelí, no con sus gobernantes que dan la espalda a la paz. Y no por eso criminalizo a todos.

    • zamir shimshon

      Srta(?) Gemma: Muchas gracias por su carta.
      Por las dudas, le contestare que personalmente nunca he visto a quien critica actitudes determinadas de Israel como “anti-semita” o “anti-sionista”.
      A otro tema: Uno de los mayores problemas que tienen los “Occidentales” respecto al tema Palestino es el querer “agarrar el palo de los dos lados”.
      Es cierto que Hamas subio al poder en Gaza como consecuencia de elecciones suficientemente democraticas. Pero entonces, la politica llevada a cabo por Hamas SI representa la opinion publica de la poblacion, y por lo tanto, esa poblacion tambien es responsable de las consecuencias de esa politica respecto a la vida diaria de esa poblacion.
      Porque, de pronto, se convierten en “victimas”?
      Quien voto a Hamas, sabia que el resultado inmediato iba a ser el cierre de las fronteras, y la imposibilidad de trabajar en Israel, dada la ideologia de Hamas.
      Es que algun pais del Mundo puede permitirse hacer entrar a su territorio cada dia a cien mil personas que ideologicamente, declaran que estan dispuestos a suicidarse para “borrar del mapa” a ese Pais?
      Podria relacionarme largamente a cada uno de los temas que Ud. ha tocado en su comentario, pero seria demasiado prolongado.(Tambien sobre las N.U.)
      Solo reiterar que todo tiempo que los Palestinos esten convencidos que detras de ellos existe una serie de organismos y personas de buena voluntad, que “haran el trabajo politico” a favor de sus posiciones, no habra solucion en el M.Oriente, dado que el problema no es el “Reconocimiento Israeli del derecho de los Palestinos a tener un Estado Independiente” sino el “Reconocimiento Musulman-Arabe- Palestino del derecho del Pueblo Judio de tener un Estado Independiente en el M.Oriente”
      Me alegrara leer su respuestaal respecto.
      Atte. Shimshon.

      • Miguel

        Cumplimiento estricto de las resoluciones de la ONU por ambas partes. Mientras esto no suceda ninguno de los dos estados son legales, y mucho menos con ninguna autoridad para aleccionar a los demás.
        Si la población es culpable de los actos de sus representantes elegidos, aplíquese el mismo criterio y deje la demagogia barata y el victimismo.

  4. Satur Clavero

    ¿Por qué los medios convencionales sólo han hablado de Egipto y Hamás y no de la gente que tiene problemas (bueno, un poco El País)? Os he descubierto con el DEMOCRACIAREALYA y os habéis convertido en mi medio de cabecera. ¿Os puedo pedir que también haya edición de fin de semana? Os prometo que en cuanto me paguen el dinero atrasado que tengo en el negocio lo primero es hacerme socia vuestra. Besos de esta toledana que os quiere

  5. [...] El nuevo Egipto abre la jaula de Gaza periodismohumano.com/en-conflicto/el-nuevo-egipto-abre-la…  por prometeo79 hace 1 segundos [...]

  6. Alguien tiene información si en la frontera de Rafah esta permitida la entrada de europeos en la franja de Gaza?
    un cordial saludo a todos.
    Javier

    • Yoana Álvarez

      Javier, se puede entrar desde Rafah a Gaza a través del mismo procedimiento que se estilaba hasta ahora: hay que pedir un visado en el consulado o embajada de Egipto que tengas más cerca. Es un trámite más bien sencillo y no demasiado lento. Depende de la oficina, preguntan más o menos por las intenciones del viaje. Ese visado se pega en el pasaporte y se indica, a veces incluso a bolígrafo, que la persona portadora va a entrar a Gaza, para que lo sepan en inmigración. Parece que la junta militar no ha cambiado nada en el procedimiento. Sé que en estos primeros días se están relajando los cuestionarios de los funcionarios, así que el tiempo total de viaje entre Egipto y Gaza es de una hora aproximadamente. Saludos desde Ramala

  7. Esmeralda Zafón

    Estáis dando la mejor información de Israel y Palestina de la prensa española. No he visto ni una foto de Netanyahu o Abbas! Sólo veo al pueblo! El portavoz de Hamás va en cuatro líneas! GRACIAS GRACIAS GRACIAS

  8. [...] y nosotros hemos vivido muy bien y lo único que nos preocupaba es tener el IPad 2 mientras se está abriendo la Franja de Gaza a través de [...]

  9. [...] y nosotros hemos vivido muy bien y lo único que nos preocupaba es tener el IPad 2 mientras se está abriendo la Franja de Gaza a través de [...]

  10. [...] nosotros hemos vivido muy bien y lo único que nos preocupaba es tener el IPad 2 mientras se está abriendo la Franja de Gaza a través de [...]

  11. Giulia

    Excelente artículo. Me alegro por la gente que ha logrado pasar.

  12. [...] que hiciese. Si hubiera un nuevo gobierno más independiente en Egipto, aunque no vaya a dar pasos radicales como abrir la frontera con Gaza definitivamente o romper el acuerdo de paz con Israel, sí podría dar más apoyo a [...]

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