ocultar/mostrar banner

En conflicto

El ‘Gran Cortafuegos’ chino intenta contener el incendio de Hong Kong

Se estima que Pekín ha aumentado la censura y el bloqueo de páginas web entre 2 y 5 veces desde el inicio de las protestas de Hong Kong

El objetivo es evitar que se propague la disidencia en la China continental, donde se persigue en mínimo atisbo de activismo

Unos 40 activistas chinos han sido arrestados en apenas una semana por simpatizar con las manifestaciones de la ex colonia

Song Ningsheng (Fotos Hong Kong Occupy Central)

Sostener una pancarta con el mensaje Solidaridad con Hong Kong Occupy Central le ha costado a Song Ningsheng la libertad. La foto colgada por este activista chino en las redes sociales, con las que pretendía levantar conciencia en su país sobre la marea democrática de Hong Kong, fue rastreada por las autoridades hasta dar, el 30 de septiembre, con Ningsheng. Fue arrestado en su casa, en la provincia de Jiangxi, como también lo fueron ese mismo día los activistas Gong Xinhua y Chen Maosen, todos por el mismo motivo. Y no son los únicos: el Centro Chino para los Derechos Humanos estima que la cifra de detenidos en la China continental por mostrar su simpatía hacia los manifestantes prodemocráticos que han tomado la ex colonia británica roza ya los 40.

Tras dos semanas de movilización, la reacción de las autoridades de Pekín –desgastar a los insurrectos en una guerra de tiempo y dejar que el malestar de quienes no participan, acuciados por la crisis económica propia de la paralización del centro, descalifique a los manifestantes- se nota más en el interior de China que en la ex colonia británica. La principal batalla parece ser evitar un efecto contagio que subleve a la población, y para ello el principal arma del Partido Comunista Chino es el conocido como el gran cortafuegos, un exhaustivo sistema de control de Internet que permite al Gobierno de Pekín ejercer de gran hermano y, en las actuales circunstancias, detener a aquellos que traten de promover el conocimiento sobre la situación en Hong Kong.

La revolución de los paraguas ha obligado a las autoridades chinas a radicalizar el control sobre sus ciudadanos porque las demandas de los hongkoneses pueden ser contagiosas. Piden poder elegir libremente a sus representantes en las elecciones de 2017, y para ello China tendría que derogar la decisión adoptada el pasado 31 de agosto según la cual un comité de 1.200 notables –próximos a Partido Comunista Chino- tendrá la capacidad de vetar a candidatos. ¿Por qué ellos sí y la China continental no? Tras la entrega, en 1997, de Hong Kong de manos británicas a manos chinas (y en este punto hay que recordar que el mandato de Londres nunca se tradujo en libertades para los ciudadanos del territorio) Den Xiaping, entonces máximo líder chino, anunció “un país, dos sistemas” que permitiría a los hongkoneses mantener su economía de mercado pese a estar controlados por la China comunista. También prometió un “alto grado de autonomía” política durante un periodo de 50 años. Esa es la gran baza de los manifestantes, que exigen a Pekín que mantenga la promesa del icónico líder: por cierto, el mismo que ordenó la sangrienta represión de los estudiantes de Tiananmen.

Los llamamientos a la democracia que se corean desde China son lo último que quieren oir las autoridades. El apagón informativo está siendo controlado desde todos los frentes. Según denunciaron oficiales como el responsable del Consejo de Industria y Turismo de la ex colonia británica, Joseph Tung Yao-chung, o el presidente de la Asociación de Tour-Operadores Ricky Tse Kam-ting, las autoridades han negado  el visado a los grupos turísticos chinos que tenían previsto viajar a Hong Kong durante la semana dorada, un periodo vacacional que coincide con el aniversario de la fundación de la República Popular China. “Una gran parte de los viajeros llegan mediante grupos organizados de la China continental”, explicaba Yao-chung. “Si no pueden venir, pueden imaginar el impacto en la economía. Dependemos mucho de esos viajes, esto puede dañar la industria turística de forma definitiva”.

El objetivo es doble: dañar la economía y minar así la legitimidad de las protestas pero también evitar que los turistas chinos regresen al país relatando haber visto protestas en demanda de democracia. En la dictadura comunista que controla las vidas de 1.300 millones de chinos, las concentraciones no organizadas por el régimen son inexistentes.

El historial de protestas se ha borrado de la memoria colectiva, hasta el punto de que toda una generación desconoce que la matanza de Tiananmen, de la que se cumple 25 años, haya ocurrido jamás. El ejemplo hongkonés puede ser detonante de malestar –la corrupción del régimen chino, contra la que ha iniciado una campaña el actual presidente Xi Jinping que le ha provocado no pocos enemigos en el círculo de poder- en la sociedad, y eso es algo que las autoridades no están dispuestas a permitir.

“Con toda seguridad, el Partido Comunista Chino tiene miedo de perder el control”, explica a Periodismo Humano desde su exilio norteamericano el disidente Wen Yunchao, un conocido ciberactivista premiado con el galardón de Derechos Humanos de la República Francesa en 2010 y actualmente en Nueva York. “Decenas de activistas en el continente están siendo detenidos o intimidados por sus muestras de apoyo. Instagram ha sido bloqueado para que no se compartan imágenes de OccupyHongKong. Los internautas de Hong Kong no pueden colgar material en Weibo [una combinación local de Twitter y Facebook] y aunque compartan textos o imágenes en WeChat, los amigos de la China continental no pueden encontrar esos comentarios”.

El Gran Cortafuegos, el macroparaguas que impide la libre circulación de información sobre China considerado el sistema de control de Internet más eficaz del mundo, se emplea a toda máquina. Charlie Smith –pseudónimo de uno de los ciberactivistas detrás de GreatFireWall, el único recurso online que sigue de cerca la censura en China, habla mediante Skype con un software que le robotiza la voz. “Lo siento”, se disculpa. “Estamos bajo constante ataque. Por eso hacemos lo posible por esconder nuestras identidades”. Según Smith, desde que comenzasen las protestas en Hong Kong la censura “se ha incrementado sobre todo en Weibo, ahora es entre dos y cinco veces más de lo habitual. Si haces una búsqueda de la palabra Hong Kong, sólo salen referencias a las compras, al clima o al turismo. Todo lo que está remotamente relacionado con las protestas no existe”.

Smith habla de dos niveles de censura: la primera consiste en el bloqueo de “websites, la mayoría extranjeras. China las añade a lo que llamamos el gran cortafuegos y de esa forma, si estás dentro de China, no puedes acceder a ellas. Eso incluye Facebook, Twitter, YouTube, Google y otras muchas. El segundo nivel es la censura doméstica en sus propias redes sociales, que suele ser mucho más peligrosa porque, cuando detecta que estás buscando algo relacionado con un tema sensible, suscitas sospechas”. Eso por no hablar de los medios de comunicación convencionales: el China Media Project, basado en Hong Kong, sólo pudo contabilizar nueve artículos en la prensa china en los primeros cuatro días de protestas, seis de ellos basados en la información de la agencia oficial, Xinhua, donde se afirmaba que las protestas “ilegales” dañaban la economía local y citaban testimonios que llamaban a la dispersión de los manifestantes.

Todos coinciden en el miedo de las autoridades chinas a una expansión del ejemplo hongkonés. “Con toda claridad, las autoridades chinas no quieren que la gente del continente sepa los hechos, por no mencionar la posibilidad de que se inspiren por Hong Kong. Se han movido rápidamente para detener a decenas de personas que han expresado su apoyo, lo cual constituye un endurecimiento de la línea de Pekín incluso en lo que respecta a la crítica más pacífica”, explica en declaraciones a Periodismo Humano Sophie Richardson, directora de la oficina en China del Human Rights Watch.

La experta se refiere a una línea ya muy criticada por todos los grupos defensores de Derechos Humanos. “Desde la llegada de Xi Jinping al poder [en 2012] han sido detenidos más activistas que en todo el mandato de Hu Jintao”, que se alargó durante toda una década, denuncia el ya citado Wen, quien no se atreve a regresar a China. “Dado que soy crítico, Estados Unidos es mejor destino para mí. Creo que lo único que me espera si regreso es la cárcel”. Los informes elaborados por el Centro Chino para los Derechos Humanos hablan de un meteórico ascenso del número de presos de conciencia y de desaparecidos en el año 2013: en su informe anual respectivo al año pasado, titulado Un año de pesadilla bajo el sueño chino de Xi Jinping, el centro daba fe de un “asalto de las autoridades chinas el pasado año que indica lo lejos que están dispuestas a llegar en su deseo de suprimir una sociedad civil crecientemente activa y envalentonada”. El sueño chino es la doctrina lanzada por Xi tras su llegada al poder descrita por el presidente chino como “el rejuvenecimiento y  mejora de las condiciones de vida, la prosperidad, la construcción de una sociedad mejor y un fortalecimiento militar”.

“En conversaciones con el CCDH, docenas de activistas han descrito 2013 como el peor año para los Derechos Humanos desde 2008, con la represión de libertades civiles en el contexto de los Juegos Olímpicos de Pekín. Algunos van más lejos asegurando que no se había visto un nivel de represión tan severo desde 1990, cuando muchos organizadores del Partido Democrático de China fueron encarcelados”.

Las cifras del informe hablan de un aumento de las desapariciones forzosas en 2013, en números mayores incluso a las registradas durante el llamamiento online a la revolución de jazmín china inspirada en las primaveras árabes. En conversación con PH, la investigadora del centro Frances Eve explica que “la represión de los Derechos Humanos bajo el mandato de Xi se ha incrementado. El pasado año, 70 personas fueron detenidas en una campaña contra las reuniones pacíficas y contra los derechos de asociación y expresión, incluidos muchos miembros del Movimiento Nuevos Ciudadanos, y este año hemos visto 152 personas afectadas por la campaña del 25 aniversario del 4 de junio (Tiananmen). En este contexto, se ha visto una rápida acción de la policía china a la hora de detener, interrogar, amenazar u hostigar a cualquier activista o ciudadano que haya expresado su apoyo a las protestas de Hong Kong, incluso aquellos que sólo han intentado viajar a Hong Kong”.

Pero ¿conseguirá el gran cortafuegos y el celo de los funcionarios chinos parar la información de los acontecimientos en Hong Kong? Las autoridades “tienen un departamento encargado de la censura con mucha gente trabajando en él, pero también confían en las compañías locales. Por ejemplo, Weibo tiene que contratar gente para controlar el contenido de su plataforma (de acuerdo con los requerimientos del Gobierno). Siempre hay gente vigilando, así que si el Gobierno ve que alguna información está siendo filtrada en Weibo, llamará a la compañía para decir “ey, a vuestra gente se le está escapando algo” y Weibo tendrá problemas. Por eso tienden a estar en el lado seguro censurando más de la cuenta para evitar que las autoridades llamen a la puerta”, detalla Charlie Smith.

“Los mecanismos de censura paran muchísima información proveniente de Hong Kong, pero hay algunos internaturas que saben cómo saltarse el gran cortafuegos mediante protocolos VPN y que están escuchando el otro lado de la historia, prosigue Eve. “La solidaridad es poderosa entre los activistas y defensores de derechos chinos, que se sienten inspirados por las protestas, pero no son una mayoría de la población”. De hecho, son una ínfima minoría aquellos que disponen de las herramientas y el conocimiento para saltarse el muro cibernético de las autoridades chinas. “La información está siendo bloqueada pero no de forma completa, e incluso si la gente sólo puede encontrar notas parciales en la prensa local, eso les hará plantearse que algo más puede estar ocurriendo”, valora Wen.

Las nuevas formas de persecución surgen a diario: según informaba Reuters, se ha observado un nuevo virus informático que espía el sistema operativo IOS (usado por dispositivos como Ipad, Iphone o los ordenadores Mac, muy extendidos en Hong Kong) y que, según los expertos citados por la agencia, se está usando para espiar a los activistas de Hong Kong, que hasta ahora habían recurrido a FireChat –un sistema de intercambio de mensajes que funciona con Bluetooth- para circunvalar la censura. El descubrimiento del malware se realizó mientras se investigaba un software maligno similar que ya afectó al sistema Android de los activistas de la ex colonia. “Es uno de los fenómenos más interesantes que nunca he visto”, explicaba a la agencia el director ejecutivo de la empresa Lacoon Mobile Security, Michael Shaulov. “Es la primera indicación real de que tipos realmente sofisticados han pasado de infectar PCs a infectar dispositivos IOS”.

¿Qué ocurrirá si la situación en Hong Kong se extiende en el tiempo? Por el momento, China acusa a Occidente de crear una crisis inexistente en Hong Kong mediante sus medios y a Estados Unidos de ‘injerencia’ en su territorio. “Hoy repiten sus trucos, y se ponen muy contentos al ver movimiento en Hong Kong. Sus sucias manos se cuelan por las grietas”, escribía el diario chino Global Times en un artículo repetido por la agencia oficial Xinhua.

Los precedentes de hace 25 años siguen vivos, y el fantasma de la represión militar en la Plaza de Tiananmen planea sobre los manifestantes. Por el momento no se ha producido un aumento de las tropas del Ejército Popular de Liberación en Hong Kong ni en la provincia de Guandong, a la que pertenece, como tampoco se ha percibido el envío de tropas a Taiwan, territorio autónomo reivindicado por China que observa muy de cerca los acontecimientos en la ex colonia británica. Eso sí: el diario del Ejército Popular informaba de que un millar de reclutas recién llegados a su cuartel de Hong Kong recibieron su primera lección de educación política el pasado 1 de octubre, con motivo de la fiesta nacional. Fue la primera clase de un curso que se alargará dos años con el objetivo de “lograr que la voz del Partido sea la más fuerte del campo… asegurad la lealtad absoluta, la pureza absoluta y una confianza absoluta en la guarnición”.

“Es una situacion paralela a la que ocurrió hace 25 años en Pekín”, explicaba un académico local amparado en el anonimato al diario South China Morning Post. “Ven los acontecimientos de Hong Kong como una continuación de aquella lucha, y ni el Gobierno de Pekín ni sus objetivos han cambiado”.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

3 comentarios

  1. [...] El ‘Gran Cortafuegos’ chino intenta contener el incendio de Hong Kong Sostener una pancarta con el mensaje Solidaridad con Hong Kong Occupy Central le ha costado a Song Ningsheng la libertad. La foto colgada por este activista chino en las redes sociales, con las que pretendía levantar conciencia en su país sobre la marea democrática de Hong Kong, fue rastreada por las autoridades hasta dar, el 30 de septiembre, con Ningsheng. Fue arrestado en su casa, en la provincia de Jiangxi, como también lo fueron ese mismo día los activistas Gong Xinhua y Chen Maosen, todos por el mismo motivo. etiquetas: bloqueo de páginas web, censura, disidencia, china continental usuarios: 1   anónimos: 0   negativos: 0   compartir: sin comentarios actualidad karma: 13 (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); [...]

  2. [...] Sigue leyendo esta noticia de Periodismo Humano en El ‘Gran Cortafuegos’ chino intenta contener el incendio de Hong Kong [...]

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa

.
Twitter de Periodismo Humano

Lo último

Enfoques

Leila Nachawati

Algo se mueve en Arabia Saudí Leila Nachawati

Las movilizaciones que sacuden la región de Oriente Medio y Norte de África desde finales de 2010 parecen haberse asentado también en Arabia Saudí. [...]
Carlos Sardiña

Escuela de ciudadanía en Birmania Carlos Sardiña

Rangún (Birmania). “Bayda” es el nombre birmano del jacinto de agua, una flor que se puede hallar flotando en los ríos de todo el país. Se dice [...]

Sociedad civil

image

1-O: Las autoridades estatales y catalanas deben garantizar los derechos a la libertad de expresión, reunión y manifestación Aminstía Internacional

Manifestación de apoyo al 1-O en Barcelona, septiembre 2017. Copy: AP Photo/Emilio Morenatti A una semana de la convocatoria del 1-O, Amnistía Internacional [...]

De referencia

DISCURSO DESPUÉS DE RECIBIR EL PREMIO GERNIKA POR LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN Gervasio Sánchez / Heraldo de Aragón

DISCURSO REALIZADO EL 26 DE ABRIL DE 2017, COINCIDIENDO CON EL 80 ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO DE GUERNICA, DESPUÉS DE RECIBIR EL PREMIO GERNIKA POR LA [...]

Esto pinta bien Costanza Vieira / Colombia

X Conferencia Nacional Guerrillera Tercer día Noche Intervinieron 51 delegados a la Conferencia. Todos fueron elegidos democráticamente en asambleas [...]
-->