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En conflicto

El expolio de la memoria palestina

Un documental sobre los libros robados en la Nakba y la cultura perdida por la guerra rescata una Palestina culta y avanzada

Unos 70.000 volúmenes fueron requisados en todo el país. Sólo 8.000 se pueden consultar en la Biblioteca Nacional israelí

La OLP ha editado una investigación que dibuja una sociedad con teatro, poesía y educación, lejos de la tragedia de hoy de los refugiados

Imagen de la Biblioteca Nacional israelí, con los tomos requisados en casas árabes en 1948. /  B. Brunner

Imagen de la Biblioteca Nacional israelí, con los tomos requisados en casas árabes en 1948. / B. Brunner

“Un día volveremos, como el viento, a nuestras casas…”. Diana susurra versos de su paisano Mahmud Darwish mientras pasea por el barrio de Baka, en Jerusalén. Es cristiana y tiene una enorme fe, pero a veces recurre a las oraciones de los poetas. “A ver si la justicia de los hombres es más rápida que la divina”, bromea melancólica. Su voz, grave y cantarina a un tiempo, resuena en unas calles donde sólo se escucha el gorjeo de los cuervos, el viento entre los ficus, una radio con jazz a lo lejos. Un vergel salpicado de casonas árabes –arcos apuntados, balcones, celosías y filigranas- donde dice la tradición que Salomón escribió el “Cantar de los cantares”. Un lugar ideal para la paz, que para Diana es el escenario del mayor dolor de su vida. Allí cerca, en su casa, la de los Safieh, en la noche del 13 al 14 de mayo de 1948, los paramilitares sionistas del Irgún entraron arrasando, expulsando a la familia y confiscando sus propiedades. Fue el inicio de la Nakba, la catástrofe palestina, el comienzo del exilio y la persecución.

Diana Safieh, expulsada de niña de su casa de Baka, Jerusalén.

Diana Safieh, expulsada de niña de su casa de Baka, Jerusalén.

Diana no añora tanto su cuarto o su jardín como sus libros y sus primeros dibujos, que se quedaron dentro. “No cogimos ni ropa ni muebles ni nada. Pensábamos que volveríamos en unos días”. Van ya 63 años largos. La niña de siete años y medio que vivió aquella noche recrea con sus manos los cuadros que colgaban de las paredes, la Biblia que su madre le leía diariamente, las enciclopedias de su padre. Es el expolio cultural de los palestinos, la memoria requisada, que una doble iniciativa está sacando a la luz: el documental del cineasta israelo-holandés Benny Brunner sobre el saqueo de las bibliotecas palestinas y el informe de la Organización para la Liberación de Palestina sobre la vida intelectual cercenada por la guerra.

“El gran robo de libros de Palestina”, inmerso ahora en una ruta de exhibición en diferentes festivales internacionales, denuncia que en una gran operación conjunta entre las milicias israelíes y la Biblioteca Nacional –en 1948 dependiente de la Universidad Hebrea de Jerusalén (HUJI)- se recogieron más de 30.000 volúmenes en casas palestinas en Jerusalén oeste y otros 40.000 más en ciudades de elevada población árabe, como Nazaret y Haifa, en el norte. El investigador Gish Amit estaba preparando su tesis doctoral cuando comenzó a localizar documentos que reseñaban estos datos y añadían que hombres armados, junto con los bibliotecarios, habían desechado hasta 24.000 de esos libros. “Si para ellos mis cuentos no eran valiosos, para mí sí”, replica Diana.

Cerca de 8.000 de estos volúmenes, desvela la cinta, están clasificados en el campus de la HUJI con la etiqueta “PA”, que significa “propietario ausente”. El resto “no se sabe dónde han ido a parar, aunque hay evidencias de que han sido integrados, en todo o en parte, en la colección general, con lo que es muy complicado aclarar ahora de dónde vinieron, a quién pertenecieron”, señala Amit. En la Biblioteca Nacional no responden sobre dónde pueden estar los demás títulos. Se remiten a una nota redactada hace años en la que “agradecen” al Ejército israelí y sus guerrillas originales el “amor y comprensión” por la cultura mostrados al “rescatar” las obras.

Escritores como Ilan Pappé, autor, entre otros ensayos, de Los demonios de la Nakba, están presionando para que el Ministerio de Finanzas, que controla esta área, desvele qué ha pasado con ese material y lo ponga a disposición de todo el público como fase previa a su devolución a las familias expoliadas. Una declaración suscrita por más de cien intelectuales de ambos lados de la línea verde recuerda, además, que el Gobierno de Israel firmó en 1954 la Convención de La Haya, que aboga por proteger los bienes culturales en caso de conflicto. Incluso los del contrario.

La llave de los refugiados, símbolo de campos como el de Aida, en Belén (Cisjordania).

La llave de los refugiados, símbolo de campos como el de Aida, en Belén (Cisjordania).

En su momento, cada libro fue catalogado según su procedencia, pero en la década de 1950 se fueron eliminando las tarjetas identificativas, claves para que sus dueños pudieran reclamarlos algún día. Lo mismo ocurrió con el “gran” archivo de periódicos requisado a las familias palestinas, “un tesoro de la Historia local”. El documental cita casos como el del joven Anwar Ben Badis, residente en Jerusalén, cuya familia, originaria de Tantura (norte) arrastra la pérdida de 1.600 libros, muchos de ellos sagrados. Relata que en 1991 un investigador amigo se topó con los nombres de varios de los familiares de Anwar en las páginas de unos volúmenes y los acabó robando, ante lo infructuoso de las numerosas reclamaciones por vía oficial.

Realmente valiosas eran las “joyas” de la literatura islámica y árabe, eruditas, religiosas, de ficción o ensayo, robadas a las familias más poderosas de Jerusalén. En la lista de propietarios que conserva la Universidad, pese a las lagunas, se leen repetidos los apellidos de los Nashasimi, Al Huseini o Sakanini, junto a títulos de coranes tricentenarios, recopilaciones insólitas de poesía local, tratados de medicina y zoología… “Este documento, elaborado en marzo de 1949, es como un quién es quién de la élite cultural palestina del momento. Desmiente por completo el mito de que los árabes era gente sin cultura. Tenían que destruirla, que es diferente, porque era un arma peligrosa”, refrenda Amit. La ausencia de obras tangibles se agravó con la marcha de autores e investigadores, dentro de ese grupo de más de 700.000 personas que se convirtieron en refugiados. “En 1951, no quedaban ni diez poetas”.

El tajo en la producción artística palestina a causa de la guerra del 48 es el eje, además, de la última publicación de la OLP, “Nakba, la historia jamás contada de una catástrofe cultural”. Relata cómo a mediados de la década de los 40 había 24 librerías sólo en Jerusalén, “donde se podía encontrar cualquier libro que estuviese de moda en Oriente o en Occidente”. 23 imprentas mantenían uno de los flujos de edición más activos de Oriente Próximo, con más de 200 títulos nuevos entre 1919 y 1944. De sus máquinas salían también 161 publicaciones en el momento de la independencia israelí; en su mayoría, periódicos y revistas. Había prensa en árabe, inglés y francés (algunos diarios eran de referencia en la región, como Falastin o Miraat Al Sharq, e incluían las primeras páginas para mujer más allá de los consejos de belleza) y publicaciones especializadas en arte, humor, agricultura o comercio, además de cabeceras importadas de Egipto o Reino Unido.

"Nakba, la historia jamás contada de una catástrofe cultural", editado por la OLP.

“Nakba, la historia jamás contada de una catástrofe cultural”, editado por la OLP.

El Instituto de Estudios de Jerusalén y el Centro Badil ratifican estos daños y añaden otros más: había 2.023 clubs culturales, deportivos o de caridad en el 48, un 85% de ellos árabes; el nivel de escolarización era el segundo más alto de la zona, sólo superado por Líbano, con cerca de 400 escuelas (privadas). Palestinos eran más de 3.000 estudiantes repartidos por universidades del mundo árabe; es una de sus pocas lagunas: no tenían un campus propio, bloqueado por el mandado británico. Más: había 47 compañías de teatro reconocidas, con 70 representaciones al año y la fotografía cuajaba con especial seguimiento.

“Hablamos de un mundo en crecimiento, con entidades como el Arab Bank generando un cuarto más de beneficios año tras año, o el turismo, muy valorado entre los europeos”, afirma Khaled Baba, palestino y norteamericano de Detroit, descendiente de desplazados de Lod, investigador universitario sobre los efectos económicos de la Nakba. Parte importante de ese golpe se percibió, además de en los campos y frutales sustraídos, en el plano inmobiliario. “Hablamos de más de 500 barrios y villas destrozados. Sólo en Jerusalén, en zonas como Qatamon, Baka o Talbiya, cada casa puede costar hoy un millón de dólares como mínimo”, calcula Adnan Abdel Razek, experto que ha editado diversas sobras sobre arquitectura y expolio. De visita por Talbiya junto a él, enumera los personajes israelíes que se han asentado en la zona: primeros ministros como Golda Meir y Benjamín Netanyahu, el filósofo Martin Buber, diversos gobernadores del Banco Central… Y señala las casas alteradas para pasar desapercibidas: un arco truncado, los números árabes borrados, versos del Corán retirados…

Casa árabe en el barrio de Talbiya, Jerusalén Oeste, ocupada en 1948 por el Irgún.

Casa árabe en el barrio de Talbiya, Jerusalén Oeste, ocupada en 1948 por el Irgún.

Algunos de los trabajos los hicieron hasta trabajadores palestinos. Hassan Yunis, ahora jubilado y residente en Nablus, fue uno de ellos. Recuerda que era muy joven y necesitaba trabajo. Vino a Jerusalén en los 50 y se empleó como albañil. Lo contrataron “ricos de la Colonia Alemana” y su cometido era “cambiar lo más ofensivo para ellos, que para mí era lo más bello”. “No todos lo hacían. Esas casas son tan hermosas… Algunos lo respetaban. Logré conservar algunas losas. Llevo años tratando de reproducir y copiar en mi taller aquello que recuerdo. El interior de las viviendas era precioso: los dibujos de los azulejos del suelo, los techos altos y abovedados, las barandillas de madera labrada…”, rememora. Ahora, dice, se culpa de haber “colaborado”.

“Es casi mejor ver los cambios que reconocer lo tuyo en manos de otros”, sostiene Diana Safieh. Luego reflexiona. “No, todo es igual de duro”. No quiere acercarse esta vez a la que fue su casa. Una vez que lo hizo, “hace mucho”, vio a la familia que ahora ocupa ese espacio. Su habitación se ha convertido en un pequeño local de chucherías, el aparcamiento es un jardín y del sótano han sacado un nuevo apartamento. De ese chalet pasó a un colegio atestado en la ciudad vieja, luego a Líbano, vuelta a Jerusalén Este, a Sheik Jarrah, y ahora reside en Beit Hanina. Sus hermanos, Josep y Afif, emigraron a Bélgica y Brasil. No tiene familia próxima cerca. Y perdió a sus vecinos de Baka. “A veces me siento una extraña en mi propia ciudad. Me falta mi gente”, se duele. No tiene su techo querido, ni sus muñecos ni sus pinturas, pero las llaves de aquella casa y del coche de su padre son tangible muestra de su memoria viva. “Y tengo esperanza de volver. Si no, no sabría sobrevivir. Aguanto porque no han podido borrarme la memoria, porque la cultura no se aniquila con la guerra”.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

18 comentarios

  1. Leonardo

    Propaganda barata, basta recordar que hasta la liberación israelí de Judea, Samaria y Gaza, los ocupantes árabes no habían permitido universidades en esa zona, las que sí fueron erigidas cuando las mismas pasaron a control israelí.

    Hace unas semanas leí un interesante artículo del periodista árabe israelí Khaled Abú Toameh que ilustra como son las cosas. Israel, en un gesto sin precedente, permitió a decenas de miles de palestinos que viven en territorios controlados por la Autoridad Palestina visitar Jerusalén durante Eid al-Fitr, festival musulmán que celebra el final de Ramadán, mes durante el cual los musulmanes ayunan desde la madrugada hasta la noche.

    Pero luego, Israel hizo algo que provocó la cólera de la Autoridad Palestina y la protesta de Hamás: Permitió a decenas de miles de palestinos de la Cisjordania visitar otros lugares de Israel. Por primera vez desde el inicio de la Guerra del Terror en el año 2000, o aún desde la década de los 90 cuando Israel entrego el control de la mayor parte de Cisjordania a la Autoridad Palestina, miles de familias palestinas se bañaron en las playas de Tel Aviv, compraron en los Centros Comerciales, y sus niños disfrutaron de los toboganes en los parques de agua.

    Durante años la Autoridad Palestina ha exigido que Israel deje entrar a los palestinos que quieren visitar. Pero, ahora que Israel lo permitió se queja amargamente de que esa política de puerta abierta daña a la economía palestina. Varios funcionarios palestinos dijeron que era una conspiración israelí contra la Autoridad Palestina, y, ¡Allah nos libre!, promueve “normalización” con Israel, lo cual, para ellos, es peor que un crimen.

    • Ale

      La propaganda es lo que tú sueltas sin documentar… este artículo está documentado con datos, personas, libros, fechas…

      Hablar de “ocupantes árabes de Gaza, Samaria y Judea” que llevaban viviendo allí cientos y cientos de años (varias generaciones) es decir que todos los americanos (desde alaska hasta la tierra de fuego) son ocupantes… ya que no llevan apenas 4 siglos… Patético y cínico por igual.

      • Leonardo

        Nos soy ni patético ni cínico, sino que tú desconoces la historia. La idea de un nación árabe palestina viviendo durante siglos en esa tierra, simplemente no es cierta. La mayoría de los árabes palestinos son descendientes de los migrantes musulmanes que en el período 1845-1947 llegaron desde el Sudán, Egipto, Líbano, Siria, Iraq, Arabia Saudí, Bahrain, Yemen, Libia, Marruecos, Bosnia, el Cáucaso, Turkmenistán, Kurdistán, India, Afganistán y Beluchistán. El censo de 1931 registra el lugar de nacimiento de la población no judía del país como proveniente de 24 países diferentes hablando un total de 51 idiomas. El Imperio Otomano primero, y su sucesor británico luego, impulsaron la inmigración musulmana como mano de obra para trabajar en proyectos diversos como el puerto de Haifa, instalaciones militares, ferrocarriles, y carreteras. Nunca hubo una capital árabe en Jerusalén ni existió una moneda árabe doméstica.

        Fathi Hammad, Ministro del Interior y de Seguridad Nacional de Gaza, dijo a Al-Hekma TV el 23 de marzo pasado: “Personalmente la mitad de mi familia es egipcia. Así somos todos. (…) la mitad de los palestinos son egipcios y la otra mitad son sauditas. ¿Quiénes son los palestinos? Tenemos muchas familias llamadas al-Masri, cuyas raíces son egipcias. (…) Pueden ser de Alejandría, de El Cairo, de Dumietta, del norte, de Asuán, del Alto Egipto. Somos egipcios. Somos árabes. Somos musulmanes.”

        Zahir Muhsein, miembro del comité ejecutivo de la O.L.P. en un reportaje del diario holandés “Trouw”, el 31 de marzo de 1977: “El pueblo palestino no existe. La creación de un estado Palestino es sólo un medio para continuar nuestra lucha contra el estado de Israel en beneficio de nuestra unidad árabe. En realidad no hay diferencia entre los jordanos, los palestinos, los sirios y los libaneses. Hablamos de la existencia de un pueblo palestino sólo pr razones políticas y tácticas, dado que los intereses nacional árabes demandan que para oponernos al sionismo debamos presentar la existencia de un “pueblo palestino” distintivo. Por razones tácticas, Jordania, que es un estado soberano con fronteras definidas, no puede presentar demandas por Haifa o Yaffo, mientras que como palestino, yo puedo reclamar Haifa, Yaffo, Beer-Sheva y Jerusalén. Sin embargo, en el momento que hayamos reclamado nuestro derecho a toda la Palestina completa, no tardaremos ni siquiera un minuto en unir a Palestina y Jordania.”

        El único dueño legítimo de la tierra de Israel es el pueblo de Israel, los judíos son la mayoría entre el río Jordán y el Mediterráneo, tuvieron en el pasado, durante cientos de años, soberanía en el lugar, una moneda propia, llamada entonces igual que ahora “shekel”, Jerusalén como su capital. Los niños israelíes estudian su pasado en la Biblia, leyendo el texto en su original.

    • Eduardo Retamero

      ¿Que tiene que ver esto del “gesto sin precedente” con lo que está tratando el artículo? Como siempre, intentando marear la perdiz ¿no?

      • María

        Leonardo
        Eso hijos de migrantes musulmanes cómo tú dices, no corresponden al pueblo palestino. El Estado de Israel se conformó también por judíos procedentes de países de oriente (Irán, Yemen, Siria, Irak..como tú bien dices) que fueron “rescatados” por Israel de su países en defensa de la raza y ante el miedo de un nuevo Holocausto. Digamos que para hacerse más fuertes. Muchos provienen de Marruecos y son hijos de los llamados Sefardíes que bien nos encargamos de echarles nosotros de España en tiempos de los Católicos. Estos inmigrantes orientales, fueron maltratados en Israel desde un principio y relegados a desempeñar trabajos duros como peones, limpiadores…es decir discriminados y hoy día se identifican con la derecha más conservadora de Israel para defender su identidad Judía y no ser duramente discriminados. Ese es el pueblo al que tú alabas el que discrimina y odia a su propio pueblo. El que llora el Holocausto y hace lo mismo con su gente. Infórmate mejor no difames por favor

    • Equilibrador

      Muy interesante tus datos. Los palestinos islamicos porque no son reubicados en Libia o Arabia saudita donde sobran los recursos económicos.

  2. Sarah

    Mi pueblo, el judío, arrasó con toda la vida palestina, es consecuencia de la guerra, lo incomprensible es la persecución de estas décadas y el obviar que son gente con derechos. Eso es de una enorme injusticia. Debemos integrar un estado con los dos pueblos y obligar a una igualdad plena de derechos. Me da igual cómo se llame ese país, pero que sea la casa de la paz.

  3. Jose

    Disculpe, Leonardo, es cierto lo que cuenta de esos permisos, pero no hay que rendirle pleitesía a Israel porque una vez le da por abrir el muro y dejar que la gente pase. Si reconociera las legítimas fronteras de Palestina, las del 67, se creara el estado y se establecieran relaciones de vecindad eso no sería necesario, la gente iría y vendría. Israel seguiría sacando beneficio, tiene las mejores tierras y el mar, mientras los palestinos se han quedado con rocas y desierto, ni agua le han dejado. La economía palestina no está mal por una salida puntual a los mall de Tel Aviv, sino por la ocupación israeli y la corrupción de sus propios políticos.

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  6. Amaia

    He tenido oportunidad de conocer a Diana, como Dama de la Orden del Santo Sepulcro, cristiana comprometida con la causa de Jesús y los palestinos. Vivo ejemplo de ese periplo sin fin de los refugiados. Esto no acabará sin el regreso de cinco millones de expatriados. Viva Palestina Libre.

  7. Javier

    Después de la guerra de agresión que los árabes lanzaron en 1948 para destruír al recién creado Estado de Israel, 800.000 judíos residentes en los países árabes debieron huir por las manifestaciones de agresión a la que las turbas enardecidas alentadas por sus gobiernos los sometieron.
    Manifestaciones muy similares a las que están aconteciendo hoy día.
    Comunidades antiquísimas asentadas en esos países desde cientos de años.
    Los judíos de esos países debieron huír con lo puesto, abandonando propiedades y pertenencias para salvar la vida amenazada.
    Y debieron abandonar además un tesoro cultural compuesto por libros de historia, literatura, filosofía, moral, etica, religión entre otros.
    Además de obras de arte.
    Acervo cultural destruído por acción o por omisión de los gobiernos árabes.
    La “civilizada” conducta de los pueblos árabes se pudo comprobar en 1967, cuando después que Israel derrotó la nueva guerra de agresión, al entrar en Jordania se vió que los jordanos habían utilizado lapidas del cementerio judío para hacer letrinas.
    800.000 refugiados judíos, un acervo cultural destruído, lápidas utilizadas como letrinas: he aquí el nivel de cultura y civilización islamicas.
    La denuncias no deben ser hemiplejicas,señores.

  8. Raúl

    Nadie está libre del pecado de ultrajar al enemigo, lamentablemente, pero las letrinas que cita, Javier, equivalen a las detenciones de menores (sin cargos ni derechos) que hace hoy la Policía de Israel, la usurpación de tierra, o la ocupación quemando olivares y envenenándolos, o los actos de price tag contra objetivos musulmanes y cristianos. ¿Es eso respeto? ¿Son unos santos todos los judíos? No, como no lo son los de ninguna confesión. Muy triste que no sean capaces de ver la paja en el ojo propio, caballeros. Así éste es el conflicto sin fin.

  9. Javier

    Utilizar el argumento de los menores para tratar de exculpar el uso de lapidas para letrinas es un recurso inapropiado.
    Si gustan referirse al tema de la minoridad sería bueno tener en cuenta que las organizaciones terroristas palestinas han usado a menores para transportar cinturones explosivos hacia el interior de Israel.
    En una ocasión la brigada antibombas del Ejercito israelí tuvo que despejar la zona y rodear a un menor que portaba uno y que estaba muy asustado (no por el ejercito sino por el cinturón que le habían colocado) y temblando de miedo.
    Con un megafono lo fueron guiando para que lentamente se lo sacara; operación que pudo llegar felizmente a buen termino con la guía de los especialistas militares y con el uso de un robot diseñado a tales efectos.
    Varios investigadores periodisticos han descubierto el videomontaje que han fabricado los palestinos mostrando menores ensangrentados que no eran tales.
    Varias cadenas internacionales han mostrado brigadas de niños palestinos vestidos con uniforme militar y la vincha verde, portando metralletas y lanzando gritos de guerra.
    Situación que ha sido denunciada en reiteradas oportunidades por las organizaciones internacionales.
    Y no es de extrañar dado que los libros escolares están repletos de incitación al odio hacia los judíos.
    La única usurpación de tierras que hay que mencionar es la que los palestinos quieren llevar a cabo: su proclamado intento de destruír al Estado de Israel, para lo cual cuentan además con la colaboración explícita del regimen teocratico fundamentalista de Iran y su brazo armado en el Líbano, la organización terrorista Hizbollá.
    La mayor tarea que tiene la Policía de Israel es la detección y captura de terroristas palestinos adultos que, usufructuando las libertades de circulación de la democracia israelí,tratan por todos los medios de reeditar los sangrientos atentados cometidos ente el 2002 y y el 2008 con decenas de civiles israelíes asesinados.
    Finalmente, Raúl, corresponde que te haga una corrección.
    Lo que se mira en el ojo propio no es la paja, sino la viga.
    Dejar de mirar la paja en el ojo ajeno y mirar la viga en el ojo propio, ha sido una recomendación del judío Jesús.
    Ese gran judío que el cristianismo lo ha adoptado como el Padre fundador de su religión.
    Y que el extinto Arafat, pretendió ungirlo palestino como parte de su estrategia para tratar de destruír la memoria judía.
    Además de tratar de aniquilar físicamente el Estado de Israel,pretenden los palestinos la destrucción de su historia, de su cultura y de su existencia espiritual.
    A menos que abandonen ese proposito, el conflicto se extenderá por mucho tiempo.

  10. Llaura

    Parece que los propagandistas de la “hásbara” están haciendo horas extra…

    Contra sus patrañas, un estudio documentado en archivos israelíes por un historiador israelí (para que luego no se quejen): “La limpieza étnica de Palestina”, de Ilan Pappé.

  11. javier d muri

    Es

  12. javier d muri

    Muy muy bueno. me encanta.

  13. Elisa-María

    Tengo hace tiempo la impresión de que en todo conflicto y en todas las guerras los pueblos son los que sufren mientras los gobiernos de turno y los especuladores juegan como en ajedrez a enfrentar unos contra otros.
    Las personas vivimos, amamos y procuramos el alimento para nuestras familias, no nos preocupa en sinceridad de donde ha venido el vecino ni si tiene un color u otro. Nos tratamos como seres en comunidad que somos.
    Para ser realmente humanos deberíamos defender a cada humano y no defender las estrategias e intereses de los que detentan el poder.
    El Poder es la máxima droga, que no solo hace daño a una o varias personas sino que es capaz de esquilmar a pueblos enteros.
    ¡ESTEMOS ATENTOS A NUESTRA PROPIA CONCIENCIA!
    Salud y Buena Suerte a todos.

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