En conflicto

Brasil y Turquía frenan a EEUU y las sanciones a Irán

El acuerdo nuclear entre iraníes, brasileños y turcos complica la aprobación de nuevas sanciones para Teherán

Washington y la UE infravaloran el trato y piden "hechos, no sólo palabras"

De izquierda a derecha, el ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, el presidente brasileño Lula da Silva, el presidente de Irán Mahmud Ahmadinejad, el primer ministro de Turquía Tayyip Erdogan y su ministro de Exteriores Ahmet Davutoglu, en la firma de un acuerdo de comercio de energía nuclear, el 17 de mayo de 2010 (Avahid Salemi / AP)

Estados Unidos ha reaccionado con escepticismo al acuerdo nuclear que firmaron Irán, Turquía y Brasil, y ha sugerido a Teherán tome medidas adicionales para evitar las sanciones sobre su programa atómico.

“Reconocemos los esfuerzos de Turquía y Brasil”, declaró el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, tras el anuncio del acuerdo firmado el lunes en Teherán. No obstante, Washington “seguirá trabajando con nuestros socios, y a través del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para dejarle en claro al gobierno iraní que debe demostrar con hechos, no sólo palabras, su voluntad de cumplir con las obligaciones o enfrentar las consecuencias, incluso las sanciones”, ha advertido Gibbs.

La Unión Europea (UE) reaccionó de manera similar. “Si Irán aceptó ahora la propuesta de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica), bienvenido sea, pero no soluciona el problema fundamental: que la comunidad internacional tiene serias reservas sobre la intención pacífica del programa nuclear iraní”, ha declarado la portavoz de la UE, Maya Kocijancic.

Los analistas sostienen que el acuerdo firmado por los cancilleres de los tres países trabará las gestiones de las potencias occidentales para lograr que el Consejo de Seguridad apruebe una cuarta ronda de sanciones contra Teherán en las próximas semanas. Si Teherán cumple con el acuerdo, es casi seguro que Brasil y Turquía, miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, voten contra las sanciones. Eso daría margen político para que otros miembros veten la resolución.

Para quienes pretenden aprobar las sanciones en el Consejo de Seguridad el próximo mes, como Washington, París y Londres, “esto es un golpe para todos ellos y para la intensa labor diplomática que realizaron en los últimos cinco o seis meses”, escribió Gary Sick, especialista de la neoyorquina Universidad de Columbia y ex asesor de anteriores gobiernos estadounidenses sobre Irán.

“Será inmensamente más difícil, si no imposible, conseguir la aprobación de las sanciones” con este acuerdo, agregó en su blog.

El acuerdo negociado por los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, implica que Irán enviará en junio 1.200 kilogramos de uranio enriquecido al 3,5 por ciento a Turquía, a cambio de 120 kilogramos de uranio enriquecido al 20 por ciento, que será utilizado en el Reactor de Investigación de Teherán para producir isótopos médicos.

La cantidad incluida en el acuerdo es la misma que propusieron en octubre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, juinto a Alemania (P5+1), a través de la AIEA. Teherán había aceptado inicialmente la propuesta de la AIEA, pero luego se retractó cuando la misma fue criticada por fuerzas internas en Irán.

No queda claro si el acuerdo del lunes resultará aceptable para Washington y la UE. En octubre, 1.200 kilogramos representaban casi 70 por ciento del total de uranio en poder de Irán, pero ahora constituyen poco más de 50 por ciento del uranio iraní, estimado en 2.300 kilogramos.

Estados Unidos podría exigir el incremento de la cantidad de uranio que Teherán enviaría a Turquía, con el fin de evitar que Irán acumule el material radiactivo necesario para producir un arma nuclear, estimado en unos 800 kilos, según el Institute for Science and International Security, una organización estadounidense que investiga los vínculos entre la ciencia y la seguridad internacional.

Funcionarios iraníes citados por medios internacionales el lunes aseguraron que su país continuará enriqueciendo uranio al 20 por ciento. Expertos en Washington creen que las potencias occidentales insistirán en que el enriquecimiento cese como condición para aceptar el acuerdo.

Si las potencias de Occidente “aceptan el acuerdo… y comienza una nueva ronda de negociaciones – sobre temas nucleares y demás – entonces esto podría ser un hito. Si lo rechazan, o si ambas partes no lo utilizan para negociar algunos de los temas importantes que los separan, entonces no se habrá logrado mucho”, sostuvo Sick, especialista de la Universidad de Columbia.

Varios factores indican que Washington y sus aliados tomarán este último acuerdo en serio. Uno es la creciente influencia de Turquía, cuya posición geoestratégica es considerada aun más importante de lo que fuera durante la Guerra Fría. Otro es la de Brasil, el candidato más fuerte de América Latina a ocupar un sitio permanente en el Consejo de Seguridad. Ambos países son democracias pujantes que han recibido grandes cantidades de inversión extranjera.

Además, el hecho de que el líder espiritual iraní, el ayatolá Alí Jamenei, diera indicios de apoyar el acuerdo al reunirse con Lula, “hará más difícil convertirlo en un instrumento político interno”, opinó Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional Iraní Estadounidense, en Washington.

Al mismo tiempo, el gobierno de Barack Obama se encuentra en una situación delicada, ya que este mes el Congreso legislativo presentaría al presidente un proyecto de ley que sancionará a las empresas extranjeras que comercien con Irán. Obama “siempre ha dicho que quiere ver si la diplomacia da resultados. Si ahora la diplomacia dio resultados, y seguimos apoyando las sanciones, vamos a tener muchos problemas”, aseguró Parsi.