En conflicto

Desde lejos con la revolución siria

Más de cien veces ha salido la comunidad sirio-catalana más activa a la calle para volver a tomar un pulso al régimen de Bashar Al Assad

O al menos, para gritar al mundo y a sus familiares que ellos también están con la revolución y con sus más de 70 mil muertos oficiales.

Manifestación número cien. Así lo creyeron la mayor parte de los presentes en la plaza San Jaume el pasado 30 de diciembre. Sin embargo, entre la muchedumbre (unas decenas de personas), vemos al sirio-catalán Zaki Alrifai, presidente de la asociación convocante, quien nos aclara que, en realidad, pese a que ha trascendido que es la número cien, si no se ha descontado, es la noventa y cinco.

Noventa y cinco veces (ahora más de cien veces), como mínimo, ya ha salido la comunidad sirio-catalana más activa a la calle para volver a tomar un pulso a Bashar Al Assad, el dictador de Siria; o, al menos, para gritar al mundo y a sus familiares que ellos también están con la revolución y con sus más de 70 mil muertos oficiales.

Manifestación número 95 en la plaza San Jaume de Barcelona el pasado 30 de diciembre (fotografía de Laura Balagué)

Nos reencontramos en la concentración con el doctor Muhammad. Han pasado dos semanas ya de la entrevista que mantuvimos con él y su familia en su casa. Muhammad es uno de los médicos de origen sirio, un grupo bastante notable, que vive en Cataluña.

Este doctor y el ingeniero Zaki Alrifai, a quien hemos saludado también hoy en la protesta, tienen una cosa, al menos, en común: los dos son presidentes de una asociación en Cataluña. Muhammad lo es de “Amistad Catalano-siria” y, Alrifai, de la asociación sirio-catalana “para la Libertad y la democracia”. Ahora, las dos entidades han decidido unir esfuerzos para luchar por lo que no dudan en llamar ‘revolución siria’.

Dejamos ahora la manifestación para retroceder en el tiempo. Primero dos semanas, cuando entrevistamos la familia de Muhammad. Luego, iremos aún más atrás, para encontrarnos con Zaki Alrifai.

Zaki Alrifai, presidente de la asociación Sirio-catalana para la libertad y la democracia (foto cedida)

El doctor Muhammad nos abre las puertas de su piso y nos presenta a su mujer y a sus dos hijas, además de a su nieto que corretea ausente del motivo agridulce de mi visita: saber cómo vive la comunidad siria, en este caso la de Cataluña, el conflicto que desde hace casi dos años tiene lugar en el país natal de su abuela y abuelo y que no parece terminar.

El doctor, que ha sido médico adjunto por más de treinta años en el prestigioso hospital San Juan de Dios de Barcelona, nos relata que vino en la década de finales de los 60 a hacer su carrera en Cataluña. De familia acomodada en Siria, su idea inicial fue especializarse fuera y regresar al terminar. Sin embargo, por aquel entonces, Hafez Al-Assad (el padre del actual mandatario en Siria) asumió la presidencia del país, lo que le llevó, conociendo ya una dictadura, la de Franco, a no querer volver.

“El año 82 es cuando comenzamos a oír qué había hecho Hafez Al-Assad [padre del actual presidente] como sanguinario y dictador en Hama: las matanzas de Hama. (…) Mató a más de 40.000 personas y los mató todos a sangre fría, casa por casa… lo que está haciendo [ahora] en Siria. Y de esto, la opinión pública, nosotros, no nos enteramos hasta al cabo de dos semanas”.

Sentados los cinco en el sofá de la casa, mientras el niño continúa absorto jugando arriba y abajo, la hija mayor interviene para contar su experiencia.

Nacida en Cataluña y licenciada en esta comunidad, se marchó a los veinte y tantos años a Siria, donde se casó. Hasta el conflicto, vivió en Damasco. Asegura, que “bien”, pese a no haber los servicios básicos (como enseñanza y salud públicas) adecuados y verse obligada a utilizar los recursos privados, que son –dice- de “high level”, al no existir allí los intermedios. Pero, por otro lado, nos apunta que en Siria disfrutaba de una libertad de tipo religioso mayor. Por ejemplo, podía ponerse o sacarse el pañuelo cuando quisiera sin ser juzgada.

Justo antes de que se iniciasen las protestas masivas en el país, esta muchacha que debe rondar la treintena, nos relata que se cogió un mes de vacaciones para visitar a su familia en Barcelona. Cuando dejó Siria –durante lo que sería, más que un mes, un tiempo indefinido–, nos dice, ya empezaba a hacerse oír el malestar pero, tan solo, en pueblos pequeños.

Periodismo Humano. ¿Tú te marchas de Siria sabiendo que había manifestaciones?

Respuesta. Sí. Cuando empecé a ver las manifestaciones, dije: bueno, esto va a ser esporádico, no va a pasar nada. Como estamos tan acostumbrados a que esta persona nunca se va a ir, la gente es tan sumisa… que te autoconvences que vas a seguir viviendo así hasta que te mueras. Y ya te imaginabas, ya veías, las fotos del hijo del presidente actual colgadas por la calle como diciendo: éste será el próximo.

Asegura que sus reticencias al régimen no las podía comentar por la calle. Eso también echaba de menos de España, su libertad de expresión.

De golpe, en medio de la conversación, en la cual se está implicando toda la familia acomodada en el comedor, interviene Sara. Es la hermana menor y no debe llegar a los dieciocho.

“Mis padres nunca me habían hablado de éste ha hecho tal, tal, tal. Hasta la revolución no sabía lo de Hama, ni el origen de estos presidentes. Y yo pregunté: pero papá, ¿por qué no me lo has contado?. [La respuesta] fue “porque tampoco queríamos que tú fueras allí y dijeras tal y tal”.

Entre los temas que van saliendo, surge el del origen de la revolución. Cómo nacieron las protestas. Este padre de familia concluye: “Las manifestaciones fueron fruto realmente de la primavera árabe contra las dictaduras”. Afirma que el pueblo se fue hartando a partir de un cúmulo de injusticias, como la opresión y falta de libertad, la corrupción o el desnivel social. Cuenta que una parte de la población vivía con pocos recursos, mientras los próximos a la familia Assad lo hacían con abundantes riquezas. “Era como una especie de bomba de relojería… no sabes cuándo va a estallar. La primavera árabe fue una especie de chispa”.

Zaki Alrifai en una concentración frente al parlamento catalán. Se leen pancartas como ‘No negociar con los asesinos’ escritas catalán (fotografía cedida)

En la otra punta de la ciudad, en la calle Marina, Zaki Alrifai nos recibe amablemente para contarnos cómo la comunidad sirio-catalana vivió el inicio del alzamiento.

Por aquel entonces, ya hace más de un año y medio largo, él era el presidente de la comunidad siria en Cataluña, nos dice. Lo fue hasta el inicio de las protestas, cuando dimitió del cargo para unirse a la revolución desde Cataluña, pese al enfado del embajador sirio, asegura. En ese momento, se sumó a la asociación “sirio-catana para La Libertad y la democracia” que organiza manifestaciones y eventos para dar apoyo al pueblo en contra del régimen de Al Assad.

“Cuando empezaron las primeras manifestaciones en Siria estábamos todos muy alegres. Es como cuando presentas un examen y estás esperando a que te digan si estás aprobado o suspendido. Cuando te dicen ‘aprobado’ estás contento. Todos seguimos lo que estaba pasando en Túnez y Egipto, a la espera que pasase en Siria también.”

Le preguntamos si el grueso de la comunidad siria en Cataluña estaba, en ese momento (y continúa ahora estando) con la revolución. “Como en cualquier comunidad hay de todo. La mayoría de gente está con la revolución y hay otra gente que, a lo mejor, no. Los que están con el régimen son muy pocos aquí. Yo no conozco a ninguno personalmente”.

Nos dice que las personas que siguen dando apoyo al régimen no son malas, sino que están obligadas a permanecer a su lado. Bien por miedo, bien por intereses. A algunos, aclara, el régimen les ha dado de comer durante mucho tiempo.

Casas destruídas en Homs. Diciembre, 2011(Mónica G. Prieto / Periodismo Humano)

“Yo te aseguro que, hoy por hoy, no hay ningún sirio que no tenga una de estas cuatro cosas que te voy a contar: o que le hayan matado alguien cercano (hijo, padre, hermano, primo…), o que tenga una persona desaparecida, una persona encarcelada o una casa destruida”.

 “Mataron a mi primo”

En la casa del doctor Muhammad continúan los esfuerzos de la familia para expresar y hacer comprender la situación de Siria y de sus familiares allí.

Ana, la hija mayor, que nos ha contado que se marchó tan solo unas semanas antes de las más grandes manifestaciones en el país, que cuando estalló el conflicto, cree que había más gente a favor del régimen. Personas que también creían que por decir que estaban con el mandatario, todo volvería a la normalidad. “No sabían que esto era el principio de un gran cambio”.

Periodismo Humano. Y ¿cuándo hay ese clic?

R/ Ese clic se produce cuando empiezan a matar, a masacrar Homs. Es cuando inició allí la primera masacre en Baba Amr, cuando la gente comenzó a decir: ya está. Claro que había también personas a favor y aún hay gente que tiene la esperanza que si está a favor, vuelva a estar todo como antes. Y la ciudad, el país, actualmente está destrozado. La gente aún no se cree lo que está pasando en Siria. Y piensan que cuando vuelva todo va a ser como antes: un país al que ibas, disfrutabas con tu familia y volvías a tu país de origen laboral a vivir normal”.

La mujer del doctor Muhammad escucha pero, hasta ahora, ha permanecido prácticamente en silencio, sólo aportando algunos datos. Eso sí, muy buena anfitriona, ha preparado pastas y te típicos de su país de origen.

Toma protagonismo cuando le preguntamos por su visión. Empieza aclarando que ella al principio no salió a manifestarse en Barcelona. Todo cambió cuando hubo disparos y muerte, asegura. “Yo no quería que matasen gente inocente”

Dice que cuando supieron de detenciones y asesinatos en Siria se pusieron muy nerviosos, y lo acentuó no poder viajar a su país natal. “Mataron a mi primo, por parte de mi madre”, nos revela de pronto.

Periodismo Humano. ¿Por qué lo mataron? ¿Se había unido al Ejército Libre de Siria [grupo rebelde opositor al régimen de Al Assad]?

No. Lo mataron porque sí. Se había ido a dejar a su mujer en casa de su familia. A la vuelta, lo pararon en una barrera de control. Lo bajaron del coche y no sabemos qué le preguntaron, pero le dieron dos tiros.

Cada día, nos explica, llama o habla por skype con su familia en Siria que le cuenta que la luz se apaga varias horas al día, que les falta pan y comida y que la zona donde viven la controlan militares. “Cuando salen se despiden porque nunca saben si van a volver”.

Acabada la manifestación en la plaza San Jaume de Barcelona. Día 30 de diciembre. (fotografía de Laura Balagué)

La comunidad siria en Cataluña, encarnada en figuras y personas como Zaki y Muhammad, defiende concienzudamente la revolución. Denuncian que el régimen de Al Assad está intentando dividir la población en etnias, difundiendo miedo, y crear delante de la comunidad internacional una imagen de desunión de tipo étnico o religioso. Lo que ellos niegan rotundamente. Argumentan que, en su país de origen, siempre ha habido diversidad y armonía, y lo achacan a una estrategia del régimen para ganar la batalla.

De vuelta a la manifestación número 95 organizada en la plaza Sant Jaume de Barcelona, oímos de fondo un grito: ‘el pueblo unido jamás será vencido’.

Carteles que se pudieron ver en la concentración del 30 de diciembre (fotografía de Laura Balagué)

También se expresan demandas dirigidas a la comunidad internacional que ha asumido un papel tenue. Muhammad no duda en asegurar que se está dejando sacrificar,  a nivel internacional, el pueblo sirio por intereses a lado y lado del conflicto.

 “Añoramos mucho Siria”

Periodismo Humano. Cuando se acabe el régimen ¿querrá visitar su país?

Zaki Alrifai: Yo, como (casi) todos los sirios, cada verano iba a Siria. Desde que ha empezado la revolución no he ido. Estamos [todos] deseando que se acabe la revolución para poder ir a Siria. La añoramos muchísimo.

Periodismo Humano. Ahora mismo supongo que es persona non grata en el país…

R. No puedo ni cruzar la frontera. Soy un objetivo.

Pero esto no parece ser suficiente para detener al presidente de la asociación sirio-catalana para la libertad y la democracia. “Cuando veo como están matando a gente de mi país, como los están degollando, como los están torturando, pues me digo: no voy a ser menos que ellos. Yo, por mucho que dé aquí, no voy a llegar a lo que ellos están dando ahí: su vida”.

Por su lado, el presidente de la asociación “Amistad Catalano-siria”, el doctor Muhammad, nos dice que están esperando que se forme un gobierno provisional de transición en el país. “Una vez se forme y el Ejército Libre degolle al último soldado a favor de Bashar Al Assad se acabará todo. ¿Cuándo pasará eso? No me preguntes. Ojalá que sea mañana o hoy”.

Más info sobre

,

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie