En conflicto

Creatividad contra el bloqueo informativo en Siria

Surgen los primeros medios independientes para romper el monopolio de la información, usada por el régimen sirio a modo de propaganda

El semanario Syria Hurriyat, distribuido de forma clandestina en Homs y Damasco, ha dado paso a varias publicaciones similares

La serie satírica de marionetas ToopGun, disponible en YouTube, ha sido vista por 37.000 personas dentro y fuera del país en sus primeras dos semanas de vida

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El pequeño dictador, con pijama y gorro, se agita en su cama. Las pesadillas le impiden conciliar el sueño y, desesperado, opta por levantarse. “¿Por qué no me quieren los sirios? ¿Por qué me quieren juzgar, por qué quieren derribar el régimen? Prometo a dios no haber matado a tantos como mi padre en Hama. ¿Por qué tengo estas pesadillas desde hace siete meses? ¿Qué son?”. Acude a su lado un militar rudo y tosco, hombre de confianza de Bishu, que ante la desesperación de su jefe le ayuda a volver a la cama y entona una tradicional nana árabe con una letra un tanto peculiar. “Vamos, amiguito. Duérmete, duérmete, que yo mataré a los sirios. La gente de Aleppo no se levantará”.

El fuerte ceceo de la marioneta protagonista, el personaje de Bishu, despeja cualquier duda sobre la identidad del personaje, si es que cabía alguna. La marioneta de la serie online Top Goon, diarios de un pequeño dictador, representa a Bashar Assad y supone una transgresión impensable en la dictadura siria, un sistema policial donde no cabe la disidencia política y donde, según el libro Siria, ni pan ni libertad, hay un miembro de la Inteligencia interna por cada 153 adultos.

Antes de la revolución popular que comenzó en marzo, reirse del régimen no era una posibilidad en Siria. Tampoco lo era acceder a información independiente sobre el país, ya que todos los medios de comunicación estaban en manos del Estado o de algún miembro del círculo Assad. El primo del presidente Rami Makhlouf concentra, según el Financial Times, el 60% de la economía siria en sus negocios, y entre ellos se incluyen los únicos medios de información privados, el diario Al Watan, la cadena de televisión satélite Al Dunya o el canal Ninar. De ahí que el régimen conserve intacto, en el interior del país, el monopolio de una información donde no existen manifestaciones, disidencia política, represión ni torturas. Sólo terroristas, infiltrados y un complot internacional destinado a acabar con la estabilidad, generar un conflicto civil y permitir que las grandes potencias se repartan los recursos sirios mediante una intervención militar sanguinaria que afecte a Irán y a Hizbulá y sólo beneficie a Israel.

Imagen distribuida por @abirsasso en Twitter del semanario repartido en Beirut.

Nada que ver con los contenidos que presenta en su última edición en árabe Hurriyat -Libertades-, cuyas páginas dan cuenta de las últimas sanciones adoptadas por la Liga Arabe a finales de noviembre contra Damasco, en un gesto sin precedentes de la institución que ha congelado la pertenencia de Siria y que amenazan con afectar al régimen y a la población por igual; de las denuncias del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre la represión; las últimas cifras de muertos y heridos a manos de las fuerzas de Seguridad o los acuerdos entre el Consejo Nacional Sirio -oposición en el exilio- y los desertores del Ejército Libre de Siria para unir esfuerzos.

Si lo más difícil de la vida bajo una dictadura es perder el miedo al régimen, vencer el temor a las torturas y desafiar el futuro designado por líderes no electos para exigir libertad, la aparición de series satíricas como Top Goon o de medios de comunicación alternativos y cercanos a la revolución constatan un cambio radical en Siria.

El semanario Hurriyat comenzó a publicarse en agosto con sólo ocho páginas y unos centenares de ejemplares de tirada. Hoy en día consta de 20 páginas y distribuye 2.000 copias en Damasco y Homs: toda una aventura clandestina de elaboración, impresión casera y distribución que implica a “decenas de personas dentro y fuera de Siria, algunos periodistas profesionales y otros activistas de Derechos Humanos, blogueros o escritores sin experiencia en periodismo”, explica mediante e-mail su director Karim Lailah, músico y escritor sirio en el exilio pero fuertemente implicado con la revolución que vive el país.

Lailah lanzó el proyecto con el objetivo de “motivar a los manifestantes y también darles una alternativa a los medios oficiales. Durante décadas, no hemos tenido un solo diario opositor y debíamos leer lo que se escribía en los estatales, parecidos en las noticias y en el discurso político. Hurriyat es el primer diario opositor lanzado en Siria durante el régimen de Assad”, asevera.

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El primero pero no el único. A medida que asientan las protestas y el nuevo status quo sirio, aumentan las iniciativas intelectuales traducidas en medios impresos. A Hurriyat se han sumado las publicaciones Al Badil (Alternativo), responsabilidad de la llamada Organización Independiente de Medios en apoyo a la Revolución Siria bajo el eslógan Libertad, Justicia y Ciudadanía o Al Haqq, publicado por los comités de coordinación -responsables de las protestas- del barrio de Midán, uno de los más insurrectos de Damasco.

No todo son opciones impresas. Lo más fácil y seguro es la publicación online, un fenómeno creciente: su ejemplo más destacado es la revista Intelectuales Libres de la Siria Libre, que utiliza Facebook como soporte y cuenta con destacadas firmas como la del disidente Yassin al Hajj Salih o los escritores Khatib Badlah, Rosa Hassan y Rima Fulayhan. “Facebook se ha convertido en un completo boletín de noticias desde el corazón de los acontecimientos. Gracias a la revolución esta red social ha atraido a un enorme número de usuarios y de esa forma un gran número de lectores accede a nuestra revista”, explicaba Luma, una de las fundadoras, en declaraciones al diario árabe Al Hayat.

Internet se está confirmando como el gran instrumento de la disidencia contra Assad. En su universo ha encontrado hueco la primera emisora de radio de la revolución, Radio 1-1, surgida en noviembre con una declaración de intenciones: “Ponemos palabras a lo que está en tu corazón”. Se presenta en dialecto sirio para explicar estar formada por “un grupo de jóvenes hombres y mujeres sirios unidos por el amor a su país. Nuestras voces son diferentes, pero nuestros sueños son comunes. Queremos una Siria libre, civil y democrática”.

En declaraciones a Al Hayat, un responsable de la cadena -que emite desde el Líbano- identificado como Fares explicaba que la iniciativa ha surgido para “expandir la voz no politizada y las aspiraciones de los jóvenes sirios, así como apoyar el movimiento popular de Siria hacia la libertad“. La programación se compone de música -desde temas tradicionales al hip hop o el jazz- a programas de entrevistas y dedicados a la juventud, e incluso algún boletín de noticias. El viernes, uno de los espacios conectaba con Homs en plena represión. El vecino contactado comenzó el relato de lo que estaba ocurriendo con dignidad, casi con parsimonia: a medida que avanzaba, rompió en llanto.

Masasit Mati, nombre en árabe de la pajita con la que se sorbe el mate, bebida tradicional en Siria.

Otro de los medios electrónicos aparecidos a la luz de la insurrección popular contra la dictadura es Nuestra Siria, que comienza tímidamente a pasar al papel. Según confirmaba uno de sus responsables, Suad Yusuf, ya se han distribuido 800 ejemplares aunque “el equipo prefiere que siga siendo electrónica por los problemas de seguridad y los costes de distribución”.

Son las dos grandes preocupaciones de los responsables de medios alternativos. “La impresión y la distribución de Hurriyat se realiza mediante valientes activistas sobre el terreno en Damasco y Homs. Por ejemplo, en Damasco, la Coordinación de Mujeres Libres de Tal realiza un gran trabajo distribuyendo mil copias por semana en los barrios de Tal, Kafarsoseh o Muhajrin”, explica el director de Libertades. “Es realmente peligroso hacerlo, especialmente en las áreas centrales de Damasco, y los activistas se arriesgan a ser arrestados y probablemente asesinados si son capturados haciendo algo así. Pese a ello, todos pensamos que cada uno de nosotros tiene un papel que cumplir y no nos importan nuestras vidas más de lo que les importan a quienes protestan y son disparados en calles públicas”, añade Lailah.

El equipo de Hurriyat, que afirma autofinanciarse y excluye aceptar fondos de ningún grupo opositor, ha recibido “muchas amenazas, advirtiéndonos que paremos bajo amenaza de muerte, lo que al principio nos preocupaba un poco. Ahora nos limitamos a ignorar dichas amenazas”.

Los artistas de Top Goon también tienen la seguridad como su máxima preocupación. Hasta ahora sólo existían iniciativas de espectáculos críticos o satíricos desde el exilio, como Sólo Libertad, pero el equipo de Masasit Mati -que se define en un intercambio de correos electrónicos como “10 artistas sirios independientes”- trabaja desde el interior del país, alternando sus trabajos habituales y su participación en las protestas con la elaboración de las marionetas para dedos que dan vida a Bishu -diminutivo de Bashar, constatación del respeto perdido hacia el líder- y los otros tres personajes, shabih -prototipo del miliciano, con cierto aire a Assef Shawkat, cuñado de Assad, ex responsable de la Inteligencia Militar y actual vicejefe del Estado Mayor sirio, Rosa de Damasco -apodo dado por la prensa internacional a Asma Assad, primera dama, pero personaje femenino global en la comedia online- y el manifestante.

“Sentíamos que no hacíamos lo suficiente participando en las manifestaciones y escribiendo reflexiones en nuestros muros de Facebook”, explican los componentes de Masasit Mati, nombre que recibe la pajita con la que se sorbe la yerba mate, una bebida muy popular en Siria. “Queríamos poner nuestra creatividad al servicio de nuestro país, de forma que nos permitiera ser anónimos y rebajar el riesgo de ser descubiertos o capturados por el régimen o poner nuestras vidas y las de nuestras familias en peligro”, continúan, recordando el destino seguido por destacadas personalidades culturales críticas con la represión como el caricaturista Ali Ferzat, a quien rompieron los dedos por sus viñetas-denuncia, o el cantante Malek Jandali, cuyos padres fueron asaltados después de que participase en una protesta simbólica en EEUU.

Decidideron que una serie de marionetas de dedos, construidas a base de latas viejas, papel, carton y cola, les daría la cobertura necesaria para no exponerlos y, al mismo tiempo, conseguir sus tres objetivos. “Denunciar cómo está respondiendo el régimen a la revolución y los crímenes cometidos contra sirios inocentes; romper el muro del miedo mediante la sátira política, porque creemos que es la única respuesta posible al increíble grado de brutalidad y violencia, y poner una pequeña sonrisa en las caras de los sirios, dados los dolorosos acontecimeintos que la sociedad está padeciendo estos días”.

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En menos de dos semanas de vida, la serie de marionetas ya sumaba 37.000 seguidores en YouTube, algo que animó a los responsables del equipo a multiplicar esfuerzos. “En un momento dado, sacamos de Siria las marionetas porque no queríamos grabar y cargar en la red los episodios desde el interior del país, temiendo que el régimen nos seguiría la pista. Afortunadamente no tuvimos problemas en la frontera, pero tuvimos que camuflar las marionetas para que nadie pudiese reconocer en ellas a Bashar o al matón. La ropa también la llevamos por separado para minimizar riesgos”.

Pronto regresaron para seguir con sus vidas y estudiar de cerca la reacción de los espectadores que se han ido sumando a la serie. Son 15 episodios de unos seis minutos cada uno, pero el equipo ya trabaja en una segunda temporada. Por el momento sólo se han emitido seis: cada domingo aparece uno nuevo.

Cada episodio supone un momento de distensión para los involucrados en las protestas y cualquiera que disienta con el régimen. En uno de ellos, Bishu participa en Quien quiere matar a un millón, parodia de Quién quiere ser millonario, donde el presentador recuerda cómo en ediciones anteriores participaron con notable éxito Hosni Mubarak o Muammar Gaddafi. Cuando Bishu, ante una pregunta complicada, decide recurrir al comodín de la llamada descubre que no tiene amigos a quienes telefonear.

Los personajes de la serie Top Goon. (Masasit Mati)

En otro episodio, La prostitución de los medios, Bishu da una comparecencia vehementemente recibida por la presentadora de Dunya TV en la que anuncia que, tras estudiar las leyes occidentales, el régimen sirio ha decidido adoptar la ley de la gravedad y promete abrir el diálogo sobre las leyes de Pitágoras y Newton, “un comentario irónico sobre el rechazo del régimen a reconocer verdades evidentes“, explica el equipo. En el último episodio, sus propios hijos se rebelan contra Bishu en casa. “Papá, estoy enfadado contigo porque eres un asesino”, dice uno de ellos. “Y yo porque eres un mentiroso”. Tras intentar que recapaciten, Bishu recurre a su matón. “¡Infiltrados, salafistas, Al Qaeda!”, les llama.

“Inspirarnos no es difícil. Como somos parte de las protestas populares tenemos la suerte de experimentar personalmente la brutal forma elegida por Assad y los suyos para destruir toda voz crítica. Cuando te unes a una protesta en Siria, te das cuenta de cuánto quiere la gente cambiar el régimen. Ya no aceptamos ser humillados, hemos tenido bastante después de 50 años de Baaz y 40 años de control de la familia Assad”, continúan los responsables de la serie, que suelen embozarse en kefiyas durante la actuación para evitar ser reconocidos.

“Los sirios hemos experimentado violencia, asesinatos e intimidaciones sistemáticas en los últimos 40 años. Por eso es increíble la negación de la realidad por parte del régimen nueve meses después del inicio de la revolución, las mentiras y los escandalosos discursos llenos de odio que transmiten los medios estatales“, lamenta el equipo de Masasit Mati. “Con nuestra serie, queremos enviarle un mensaje al régimen: Habéis perdido el respeto del pueblo”.