“Vamos a hacer un cambio, vamos a dejar el miedo”
El Movimiento por la paz con Justicia y Dignidad se reunirá esta semana con el presidente Felipe Calderón para intentar cambiar la estrategia militar contra el narcotráfico
Pondrá sobre la mesa nuevos testimonios de dolor recogidos en los 3.000 kilómetros recorridos por ocho estados del sureste mexicano en su último periplo
La Caravana Sur documentó 221 nuevas víctimas de la violencia, la mayoría desaparecidas
El Movimiento por la paz con Justicia y Dignidad se reunirá esta semana con el presidente Felipe Calderón para continuar con los Diálogos que emprendieron el 23 de junio y que ha establecido mesas de trabajo con los tres poderes del Estado para poner fin a la impunidad, la corrupción y rearticular el tejido social de este país. Pondrá sobre la mesa nuevos testimonios de dolor recogidos en su último peregrinar, y también de resistencia.

Las víctimas volvieron a pedir paz y el fin de la estrategia de militarización al concluir la Caravana Sur en el Zócalo de la Ciudad de México. (Raúl Ibáñez)
“Venimos renovados, fuertes, listos para continuar esta lucha” aseveró Amada Puentes al llegar al Zócalo de la Ciudad de México. En sus ojeras se acumulaban los once días de Caravana Sur, un recorrido de 3.000 kilómetros en los que el Movimiento por la paz con Justicia y Dignidad, tuvo 24 reuniones con organizaciones sociales y víctimas de la violencia de ocho estados del sureste mexicano. En cada una de ellas, los testimonios como los de Amada, una de las decenas de miles de madres que han perdido un hijo en esta “maldita guerra” que sufre México, se mezclaban con los de los pueblos originarios, muy presentes en los estados meridionales y víctimas de otra violencia, la sistemática, la ancestral, que ahora se entreteje con la del narcotráfico. Así, después de compartir sus experiencias con las de tantos otros, Amada no estaba cansada. La solidaridad que recogió en su peregrinar, la mantenía. “Vamos a hacer un cambio, vamos a dejar el miedo porque es la única arma que tienen la delincuencia y las autoridades para tenernos el pie en la cabeza, no se lo permitamos más”, instaba a la ciudadanía desde el templete.
Ella ya perdió ese miedo. Su hijo, Gustavo Castañeda, fue desaparecido el 25 de febrero de 2009 por la policía junto a Melchor Flores. Ambos trabajaban como mimos en una plaza de Monterrey. El 11 de mayo del 2010, unos policías confesaron su detención, pero no se emprendió ningún juicio en su contra, ni aparecieron los jóvenes. Harta de esta situación, Amada salió a recibir la Caravana que impulsó el poeta Javier Sicilia a su paso por Monterrey. Gracias a ella, logró que la Fiscalía pusiese atención a su caso que en los próximos días va a emprender un juicio. Y también con la Caravana reconoce que cambió “sus ansias de venganza por deseos de justicia”. Esa justicia que ya no esperan que venga solo del gobierno, sino de la propia gente, tal como han aprendido en su recorrido por los pueblos del sur.
Después de visitar a los comunidades indígenas oaxaqueñas y guerrerenses y sus ejemplos de resistencia, la Caravana se adentró en Chiapas, donde visitó la comunidad de Acteal, uno de los mayores símbolos de la infamia de la violencia en México, desde que en 1997 un grupo de paramilitares antizapatistas asesinó a 45 personas, niños y mujeres embarazadas entre ellas, que rezaban en una iglesia. Catorce años después, las matanzas se suceden por los cuatro costados de México, sumido en una nueva guerra que, bajo la excusa del narcotráfico, ya se ha cobrado la vida de 50.000 mexicanos en los últimos cinco años.
Sin embargo, en la actual coyuntura, la resistencia histórica de los pueblos originarios a una violencia sistemática han sido una lección para el Movimiento. “Seguimos resistiendo y construyendo autonomía, en busca de paz y perdón que no sea impunidad, de la verdad. Organícense” les instaron los indígenas tzotsiles de Acteal, quienes, sin olvidar su dolor, han enfrentado el miedo y siguen en sus principios por la vía de la no violencia. “La caravana al norte nos dio una muestra del dolor, pero el sur nos dio una muestra de la dignidad que también hay en el país. Y necesitamos las dos cosas”, resumió Julián Lebarón, un ranchero del norteño estado de Chihuahua cuyo hermano fue asesinado. Otro ejemplo de la dignidad indígena en Chiapas es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con quien también se reunió la caravana. Una comitiva de 35 víctimas, encabezada por el poeta Javier Sicilia visitó a la Junta de Buen Gobierno para compartirles sus dolores. Los zapatistas escucharon y les agradecieron su visita. Sus comunidades no cesan de sufrir hostigamientos, Desde julio a la fecha las Juntas de Buen Gobierno, su principal órgano de representación civil, han hecho públicas más de 6 agresiones por grupos de paramilitares y por parte de militantes de partidos políticos. El caso más grave se sitúa en la zona norte, en la comunidad de San Patricio, donde los zapatistas se encuentran sitiados por fuerzas paramilitares y se teme por su vida. Esta comunidad esta cerca de Palenque, un municipio chiapaneco, donde el narco también hace ya de las suyas.

La población y las organizaciones de defensa de los derechos humanos salieron a recibir masivamente a la Caravana a su paso por Palenque. (R. I.)
María (nombre falso) tiene un restaurante cerca de la zona arqueológica que ha hecho famoso este municipio. Desde hace tres meses tiene que pagar 20.000 pesos (unos 1300 euros) mensuales a un grupo de criminales que la amenazaron que si no lo hacía se llevarían a sus hijos. Ahora está pensando en cerrar su negocio, porque no le sale a cuenta, pero aún así tiene miedo, porque asegura que en el municipio hay muchos asesinatos, extorsiones y secuestros. “Es una ola de violencia tremenda y severa, hay muchos secuestros, se dice que son los Zetas pero son gente que han estado en el poder y han trabajado para la misma seguridad del pueblo, gente que estuvo en la policía,…”, cuenta.
En esta espiral de violencia, uno de los sectores más vulnerables son los migrantes del sur que cruzan México hacia los EEUU. Su situación de sin papeles los hace doble víctimas de la ley y del crimen, pues deben viajan por aquellos caminos más apartados hasta que llegan a la Bestia, como llaman al tren de mercancías que cruza el país. Aguantan solanas, tormentas y frío, intentando no caerse del tren en marcha ni que los agarren. Tienen que evitar los controles migratorios, los retenes policiales y ahora, también los de los Zetas. En el mismo tren se encuentran con otros migrantes que les ofrecen jale o ser sus guías y que trabajan para la delincuencia organizada, o para la Policía, que muchas veces están coludidos con los narcos o la delincuencia común. “Estamos en una región verdaderamente ingobernable, la ruta migratoria es un verdadero viacrucis, los albergues donde los recibimos huelen a enfermedad, persecución, muerte, a crucifixión. Es un verdadero holocausto y queremos que el paso de esta caravana nos ayude a luchar por una migración sin violencia”, reflexionó en Palenque, Fray Tomás González, un padre franciscano que regenta un albergue donde se hospedan los migrantes. El cura denunció los ataques que sufren los migrantes por bandas de delincuentes, así como las redes de trata de personas que los manejan, coludidos con los agentes de migración. Estas situación se repite en todo su transitar por México pero es en las fronteras donde se hace más acuciante.

Un joven guatemalteco justo al arrivar a Ciudad Hidalgo, México por el Río Suchiate. La orilla de enfrente es Guatemala. (R. I.)
En un acto simbólico, la Caravana cruzó la barda entre Chiapas y Guatemala, para visibilizar estas otras víctimas. Así, en el río Suchiate, allí donde empieza el calvario de los migrantes, Sicilia pidió “perdón” a los centroamericanos por no haberse movilizado antes para “impedir” la violencia que sufren y denunció “la complicidad del Instituto Nacional de Migración con el crimen organizado” y el “cinismo” del gobierno que lo protege. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, se suma, además a las demandas de las personas migrantes y exige al gobierno mexicano que facilite una visa de tránsito para aquellas que, desde el sur, pretenden recorrer México para llegar al norte. De hecho, en la propia caravana participaron un grupo de migrantes que ya han visto como la búsqueda del sueño americano puede convertirse en una pedadilla. Como Ana (nombre ficticio), que llegó a México hace un mes rumbo al norte. Salió de Honduras en busca de una vida mejor, un trabajo que le permita pagar la escuela de su hija de 11 años, tal vez incluso que vaya la universidad. Sin embargo aquí vio la muerte muy cerca. “Las mujeres somos las que más sufrimos, hay personas que nos ofrecen guiarnos a cambio del poco dinero que llevamos, o gratis, incluso compañeros nuestros, pero que lo que quieren es propasarse con nosotras, hay violaciones, maltratos, robos, secuestros…”, resume. De hecho, poco después de entrar en este país perdió a una de sus compañeras de viaje. Habían cruzado la frontera ocho mujeres juntas, y unos hombres, tambien migrantes en apariencia, les ofrecieron guiarlas.

Performance para denunciar los abusos que sufren los migrantes, en el Puente Internacional en Ciudad Hidalgo, México. (R. I.)
Cuatro decidieron irse con ellos, las otras cuatro, entre ellas Ana, se negaron y siguieron por su cuenta. Quince horas después se las encontraron en medio del camino. El cadáver de una de ellas yacía en el piso, violada, mutilada, asesinada. Le habían incluso cortado una oreja. Las otras tres también habían sido golpeadas y se veían“casi muertas”, recuerda horrorizada. “Si no nos dejamos hacer lo que ellos quieren, o si no tienes dinero para pagarles nos matan. Pasan tantas cosas en este camino…”, dice, mientras la impotencia le salpica la mirada. Cuando el padre que regenta el albergue de migrantes de Lechería, en Estado de México, les invitó a participar en la Caravana al Sur, decidió sumarse. “Vengo porque no quiero que todo lo que hemos pasado en el camino, lo pasen otras mujeres”, asevera y piensa en que las próximas podrían ser sus hermanas o sus amigas.
Pero por hacer públicas estas injusticias, también las organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes, han recibido múltiples amenazas. Fray Tomás es uno de los que las ha experimentado en carne propia hasta el punto que la Comisión Nacional de Derechos Humanos ya le otorgó medidas cautelares en abril. Sin embargo, justo la tarde siguiente a su encuentro con la caravana, Fray Tomás fue retenido por la Policía y el Ejército, junto al activista de Amnistía Internacional, Rubén Figueroa y dos migrantes que los acompañaban a comprar ropa para el albergue. Los cuatro fueron intimidados y retenidos por varias horas. “El país se ha convertido en un lodo, donde el agua y la tierra están mezclados y no sabemos ya donde se esconden los criminales”, dijo Sicilia.
Las detenciones arbitrarias, los secuestros y las desaparicones forzadas se multiplican en esta espiral de violencia que vive México. En Xalapa, la capital del estado de Veracruz, Sicilia habló de los falsos positivos mexicanos, como el padre de Janeth Figueroa. Joaquín Figueroa fue asesinado extrajudicialmente por las fuerzas de seguridad el pasado 17 de junio. Fue detenido en un retén militar en la carretera cuando regresaba del trabajo junto a otros dos compañeros. Los bajaron de su camioneta, los golpearon, los torturaron y los mataron. Presentaron sus cuerpos desnudos junto a otros ocho hombres, acusando a los once de ser sicarios. Su hija clama justicia pero no ha tenido acceso a la investigación, ni siquiera a la ropa de su padre. Lo único que ha recibido del gobierno es “desprecio, mentiras y amenazas para que nos callemos”. Por eso, decidió salir a encontrar a la Caravana.“Venimos a decirle al gobierno que no tenemos precio, que mi familia está luchando por la verdad, por la justicia, les vamos a dar una lección de dignidad”, aseveró entre sollozos.

Una pareja de médicos en la marcha de protesta contra la violencia que vive Xalapa, la capital de Veracruz. (R. I.)
“Joaquín Figueroa y sus dos compañeros, criminalizados, humillados, manchados se llaman falsos positivos. Como la guerra se cuenta por bajas se mata uno, dos, tres delincuentes y se agregan tres inocentes y ya son seis. Esos son los falsos positivos. Pedimos que se limpie el nombre de estos hombres. Los dolores de Veracruz empiezan a parecerse a los estados más dolientes del norte”, aseveró Sicilia y efectivamente las cifras lo demuestran. Apenas dos días después del paso de la Caravana por el estado, 35 hombres aparecieron muertos en una calle de la zona turística del Puerto de Veracruz, tirados como animales.
Para el poeta Javier Sicilia, que encabeza el movimiento, todos estos agravios (los del norte y los del sur), son “producto del modelo económico: la maximización de la ganancia mediante la explotación de la naturaleza reducida a ‘recursos materiales’ y de los seres humanos reducidos a ‘recursos humanos’, ha arrasado tierras, despojado territorios, culturas, memorias, provocado desplazamientos, generado fuerzas paramilitares y asesinatos terribles, como el de Acteal (Chiapas) o Aguas Blancas (Guerrero). Para mantener el despojo, y desgarrado gravemente el tejidos de la patria, el crimen organizado no ha hecho otra cosa que llevar eso a extremos atroces: secuestros, tráfico de personas, asesinatos, uso de la fuerza de trabajo desocupada por la maximización de los recursos de la economía legal para fines delictivos, no son más que la maximización del capital y del poder mediante la explotación ilimitada de esa cosa, de esa mercancía llamada ‘recurso humano’”. Así lo resumió al finalizar la Caravana en el Zócalo de la Ciudad de México.

Javier Sicilia, el poeta que dejó la poesía para alzar la voz contra la violencia cuando le mataron a su hijo, abraza a otra víctima que, como él, no quiso quedarse callada. (R. I.)
Para Amada Puentes también está claro, ya lo dijo cuando pasó la Caravana por Monterrey, “el gobierno de México es parte de la delincuencia organizada”, y ahora lo comprobó un poco más. Ante esto, receta unidad. “Despierten, y unámonos todos”. Es lo que ha intentado hacer esta caravana por el sur. En su peregrinar no solo ha recogido dolores también ha ido articulando una red de organizaciones que trabajan por visibilizarlos para construir la paz. También se hizo un registro de víctimas y se documentaron 221 testimonios, la mayoría de personas desaparecidas, a las que se les va a apoyar y dar seguimiento a sus casos, para garantizar atención jurídica y capacitar a los afectados en la defensa de sus derechos humanos. Pero sobre todo, se lleva una lección importante, cuanto más unidad, menos crimen. “En las zonas sureñas donde permanecen vivas las formas de vida comunitarias, el crimen organizado está limitado. Acteal y las zonas zapatistas son las más seguras de los territorios por donde la Caravana de la Paz pasó”, resumió Sicilia, e instó al país a volverse a mirar en el espejo de los pueblos indígenas para rearticular el tejido social que la economía y el miedo deshicieron.
“¿Qué sigue?” le preguntó un reportero a Sicilia al finalizar su peregrinaje, “no sabemos, vamos construyendo paso a paso”, contestó. De momento, el objetivo principal del Movimiento es parar la propuesta de Ley de Seguridad Nacional que pretende aprobar el gobierno y que sienta las bases de un Estado militar al facultar al Ejecutivo para disponer de las fuerzas armadas prácticamente a discreción y sin pasar por el Congreso.
De momento, el Movimiento ya ha conseguido sacar a las víctimas de esta guerra de la oscuridad y las ha puesto en la agenda. Todo gracias a un padre que perdió a su hijo y no quiso callarse, a un poeta que dejó de escribir poesía para acusar con cada letra el dolor de todo un país.

Autobuses de la Caravana por la Paz circulando por las calles de Puebla, después de casi 3.000 kilómetros de recorrido. (R. I.)

El Padre Alejandro Solalinde, defensor de migrantes, saludando a los zapotecos de Juchitán en uno de los últimos actos de la Caravana de la Paz en Oaxaca. (R. I..)

En el Puente Internacional de Ciudad Hidalgo, entre México y Guatemala, la Caravana de la paz pidió "perdón" a los migrantes por los abusos de los que son víctimas en su cruce por el país azteca. (R. I.)

Sicilia se reunió con representantes civiles del EZLN en el Caracol de Oventik, en los Altos de Chiapas. (Mónica González)

Indígenas tzeltales también se sumaron a marchar con la Caravana de la Paz en Palenque, Chiapas. (Raúl Ibáñez)

Veracruz, cuya capital Xalapa recibió masivamente a la Caravana, es uno de los estados donde más se ha recrudecido la violencia este año. (R. I.)

En su recorrido por el Sur la Caravana ha recogido 221 testimonios de víctimas de la violencia vinculada al crimen organizado, y el 52% de ellos son de desapariciones. (R. I.)

El chihuahuense Julián Le Barón, junto a Sicilia, que besa la mano de otra madre que perdió a su hijo, Teresa Carmona, en su recorrido por el sur. Raúl Ibáñez









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HAY QUE LLAMAR AL PAN PAN Y AL VINO VINO. LOS CIGARRILLOS MATAN, LA MARIGUANA NO. BUENO, NO MATARÍA SI NO FUERA POR ESTA GUERRA TAN CONVENENCIERA. ADEMÁS LA PROHIBICIÓN DE LA VENTA DE LO QUE EN TEORÍA NO ME ESTÁ PROHIBIDO CONSUMIR ES UN SIN SENTIDO TOTAL… UNA CONTRADICCIÓN ILEGÍTIMA COMO DIRÍA SIMONE WEIL. EL ÚNICO SENTIDO QUE TIENE ES QUE DE ESA FORMA SEGUIMOS SUFRIENDO DE LOS PRECIOS DEL MERCADO NEGRO. CALDERÓN ADEMÁS DE LAS DECENAS DE MILES DE MUERTOS LO ÚNICO QUE HA LOGRADO ES SUBIRLE EL PRECIO A LA YERBA DE MARÍA A TRES VECES LO QUE ERA ANTES DE SU GESTIÓN. PARA QUIÉN SERÁ QUE TRABAJA ENTONCES ESTE SR. LOS LAVANDEROS COMO LOS BANQUEROS QUE CONOCEMOS… EL CÍRCULO ES CERRADO. HAY QUE CITIARLOS Y DECIRLES QUE EL EMPERADOR ANDA EN CUEROS… POR FAVOR, JAVIER… DÍSELO YA PERO SIN PELOS EN LA BOCA… POR FAVOR!
SIN PELOS EN LA LENGUA… QUERÍA DECIR…
FE DE RATAS… SITIARLOS …
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