ocultar/mostrar banner

Economía

Vergonzosa hambruna

Demasiado tarde: las contradicciones de la hambruna declarada en Somalia, el campo de refugiados en Kenia de Daadab, abierto desde 1992, y el espectáculo de una crisis que se pudo haber evitado.

Una crisis humanitaria por la que según las ONG y agencias de la ONU en el terreno, algo más 12 millones de personas requieren asistencia en Somalia, Yibuti, Kenia y Etiopía. Y la cifra aumenta cada día.

Sahara se balancea sentada en el colchón de plástico verde. Se le entrecierran los ojos. Uno no sabe si la niña quiere dejarse caer o mantenerse sentada. Tiene tres años pero aparenta mucho menos. Viste una pequeña camiseta rosa que queda enorme en su cuerpo diminuto. Su padre, Mohamed Hassan, la mira con una mezcla de miedo, cariño y esperanza. Finalmente, la coge con delicadeza y la tumba en la cama.

Sahara, de dos años de edad, sentada junto a su padre en el hospital de Médicos Sin Fronteras en Dagahaley, uno de los tres campos de refugiados en Dadaab, Kenia, el 22 de julio de 2011 (Phil Moore)

“Vine con mi mujer, Sahara y nuestros otros cinco hijos. Llevamos un mes y dos días en Dadaab, tardamos tres días en apuntarnos y aún no nos han registrado. Nadie nos da comida o refugio, dormimos en la calle junto a la cabaña de unos familiares”, relata cansadamente Mohamed.

Estamos en el ala de malnutrición aguda del hospital de Médicos Sin Fronteras en Dagahaley. Éste es uno de los tres asentamientos que conforman el campo de refugiados de Dadaab, el mayor del mundo, en el que más de 400.000 personas se agolpan en un campo construido en 1992 para 90.000. Sahara es uno de los más de 10.000 niños que sufren algún tipo de malnutrición en Dadaab.

Mohamed sigue lentamente desgranando su historia. “Yo era pastor pero todo mi ganado empezó a morir a principios de este año. Hará mes y medio, vendí los pocos animales que me quedaban para comprar comida y transporte y decidimos venir. Tardamos una semana, a veces andando y a veces en vehículos que accedían a llevarnos”.

La historia de Mohamed es la de la mayoría de los recién llegados a Dadaab. Los refugiados somalíes huyen de un país que lleva en guerra desde 1991. Además, ahora la peor sequía en 60 años en el Cuerno de África está acabando con los pocos recursos que aún quedaban.

Mohamed y su familia vienen de Baidoa, la tercera mayor ciudad de Somalia. “Allí, Al Shabab mata a la gente, si tienes mucho ganado, te quitan la mitad; si te afeitas la barba, pueden hasta matarte. Al Shabab recauda impuestos pero no ofrece nada a cambio, e incluso expulsan a las organizaciones que ofrecen ayuda”.

Baidoa, como casi la totalidad del centro y sur de Somalia, está bajo control de Al Shabab, una milicia islamista enfrentada al Gobierno de Transición y que quiere imponer un régimen islámico radical en el país.

Una anciana en la entrada del campo de refugiados Dahaley (P. M.)

El 6 de julio, la ONU declaró dos regiones de Somalia en estado de hambruna y el 3 de agosto añadió otras tres, todas bajo control de Al Shabab. Para que una región sufra hambruna, se han de dar varias circunstancias: que al menos el 20 por ciento de los hogares carezcan completamente de comida, que más del 30 por cien de la población sufra malnutrición aguda y que la tasa de mortalidad por estos motivos exceda 2 de cada 10.000 personas por día.

Es la primera vez que hay hambruna en África desde 1992, cuando también fue en Somalia. Y la segunda desde la hambruna de 1983-85 en Etiopía, cuando niños esqueléticos poblaban las televisiones occidentales.

Las mismas imágenes llegan hoy desde Somalia y Dadaab. Pero no sólo allí: la crisis humanitaria afecta a todo el Cuerno de África y, según las ONG y agencias de la ONU en el terreno, algo más 12 millones de personas requieren asistencia humanitaria en Somalia, Yibuti, Kenia y Etiopía. Y la cifra aumenta cada día.

Aunque no se trata de una crisis repentina o inesperada. La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, en inglés) llevaba desde septiembre de 2010 advirtiendo sobre la posibilidad de hambruna en la región si no se intervenía con urgencia. No parece que mucha gente les escuchara aparte de las pocas ONG que llevan en el terreno desde principios de los 90. Ahora ya es demasiado tarde pero es ahora cuando el circo mediático se ha puesto en marcha y estas mismas ONG se han visto desbordadas por las visitas de periodistas y diplomáticos de todo el mundo.

Familias esperando poder entrar en el campo de refugiados de Dadaab Dagahaley (P. M.)

En unos pocos días, decenas de periodistas y representantes de países occidentales y de organizaciones internacionales han tomado Dadaab. Pequeños grupos recorren los tres asentamientos para los refugiados, Dagahaley, Ifo y Hagadera. Además del cansancio, las enfermedades y el hambre, estos días los refugiados se enfrentan a preguntas y más preguntas, a cuadernos, cámaras de fotos y de vídeo y a delegaciones diplomáticas de personas trajeadas y rodeadas de seguridad. La pregunta es cuánto durará esta enorme presencia internacional y si tendrá algún efecto no sólo inmediato sino también a medio y largo plazo.

En tres de las camas junto a la de Mohamed y Sahara, tres mujeres somalíes vigilan a sus niños y miran con desaprobación. Se niegan a ser entrevistadas o fotografiadas e intentan convencer a otras refugiados a que hagan lo mismo. Hablan acaloradamente en somalí. “Dicen que están hartas de los periodistas, que vienen les hacen preguntas y fotos y se van y nada cambia”, comenta Aden, nuestro traductor.

Fuera del ala de malnutrición aguda, un gran barreño y un gancho sirven de balanza para pesar a los niños. Padres y madres aguardan pacientemente mientras un niño, poco más que piel y huesos, despierta de repente en el barreño y se pone a llorar con fuerza a pesar de su aspecto demacrado y frágil. Sus ojos enormes y su cabeza, grande en comparación con su pequeño cuerpo, miran alrededor sin comprender.

Sin embargo, aquí en Dadaab el problema no es la comida. Los somalíes ya registrados oficialmente como refugiados reciben comida del Programa Mundial de Alimentos (PMA) dos veces al mes.

Distribución de raciones de harina (P. M.)

En el asentamiento de Dagahaley, la ONG Care distribuye los alimentos del PMA. Los refugiados ya registrados, unos 379.000 en todo Dadaab, vienen con su tarjeta de racionamiento, traen sus propios sacos y van pasando puesto por puesto para recibir harina, legumbres, aceite, sal y un combinado nutritivo de maíz y soja. Sacos y más sacos llenos de alimento se amontonan en el almacén.

La mayoría de los refugiados que acuden son mujeres que arrastran o cargan como pueden con los sacos ya llenos hacia la salida del recinto. Y apenas a diez metros de esta salida, hay algunos que venden parte de esta comida y se puede comprar en el mercado negro estos mismos alimentos que el PMA y Care acaban de entregar gratuitamente.

“El motivo es la falta de empleo y que necesitamos dinero para comprar uniformes y los libros escolares para los niños, o también para comprar azúcar”, explica una mujer que compra y vende harina en este mercadillo. Por un kilo de harina, pide 10 chelines kenianos (unos siete céntimos de euro). La mujer continúa: “También hay refugiados que vienen, compran aquí la comida y luego la venden en otro sitio de Dadaab para ganar algo de dinero”.

De hecho, Dadaab, que originalmente era poco más que un pueblo a un par de horas de la frontera con Somalia, se ha convertido hoy en una de las mayores ciudades de Kenia. La gran mayoría son refugiados somalíes pero también hay una importante presencia de ciudadanos kenianos y del personal extranjero de las numerosas ONG y agencias de la ONU que trabajan en la zona.

Cuando uno llega a Dadaab por carretera, es curioso el contraste entre los poblados kenianos de alrededor, de aspecto desolado y en los que muchos de sus habitantes viven en tiendas, y los campos de refugiados, donde los que llevan más tiempo ya viven en casas o en cabañas bien construidas y estables.

Sigue siendo un lugar pobre que carece de muchos servicios e instalaciones, pero en él los refugiados obtienen comida, asistencia médica y educación para sus hijos, todo gratuito. Pequeños negocios y bares han florecido, se puede vender y comprar casi de todo y, según cuentan algunos cooperantes, hay un establecimiento que sirve cappuccino “de verdad”.

Además, también muchos de sus habitantes pueden conseguir trabajos tales como cocineros, limpiadores, traductores o conductores para la ONU o las ONG, aunque el sueldo máximo al que pueden aspirar es de unos 85 dólares al mes, mucho menos de lo que cobraría un ciudadano keniano por el mismo empleo.

Alrededores del campo de refugiados de DAgahaley, uno de los tres de Dadaab (P. M.)

No sorprende, precisamente, que muchos kenianos que viven en esta zona y que étnica y culturalmente son somalíes, intenten hacerse pasar por refugiados. Según un estudio realizado por el Departamento de Asuntos de Refugiados del Gobierno keniano, hasta un 27 por cien de la población local del área de Dadaab está registrada como refugiada. Y en momentos como ahora, cuando un ejército de periodistas toma los campos, la población local y los propios refugiados aprovechan para emplearse como traductores, guías, personal de seguridad y para conseguir coches y material para los periodistas.

Dadaab muestra al mismo tiempo las posibilidades y las miserias de la intervención internacional humanitaria. Por definición, un campo de refugiados es un lugar temporal o de tránsito donde personas que huyen de su país pueden pasar un tiempo hasta poder regresar a su lugar de origen o ser integrados en otro país. Pero Dadaab lleva abierto desde 1992, se ha convertido en una ciudad vibrante, alberga ya casi cinco veces la población para la que fue construido y no parece que la situación en Somalia vaya a permitir el regreso de los refugiados a corto o medio plazo.

Un niño espera poder entrar en el campo de refugiados (P. M.)

Dadaab es un oasis pero también una prisión, ya que a los refugiados no les permite residir o trabajar fuera de los campos y sólo pueden viajar temporalmente y tras conseguir un permiso escrito por parte de las autoridades. Muchos niños y jóvenes han nacido y se han criado en Dadaab y nunca han estado en Somalia, pero su nacionalidad y situación y las de sus familias sigue siendo la de refugiados somalíes.

Bashir Ahmed Bihi, de 47 años, es expresidente de los refugiados de Dadaab. Llegó en 1992, “cuando estaban abriendo los campos”, y 10 de sus 11 hijos han nacido aquí, han recibido educación y hablan inglés. El mayor, que nació en Somalia y tenía 3 años cuando su familia se convirtió en refugiada, trabaja hoy para MSF en Dadaab. “Nosotros nos hemos adaptado a esta vida, pero aún puede ser duro para los que siguen llegando ahora”, dice Bashir.

Son estos recién llegados los que muestran las vergüenzas de la intervención de la  comunidad internacional en Somalia y en el Cuerno de África. Tras 20 años de presencia en la zona de agencias de la ONU y ONG, las sequías y crisis alimentarias se siguen repitiendo y la guerra en Somalia parece no tener fin, lo que sigue produciendo una continua afluencia de refugiados.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y Francia intervienen de otro modo en Somalia, deteniendo e interrogando ilegalmente a ciudadanos kenianos y somalíes en prisiones secretas en Mogadiscio, según un informe publicado el 12 de julio en la revista norteamericana The Nation.

En el punto de recepción para recién llegados de Dagahaley, unas 150 personas esperan ansiosas a que se abran las puertas. Una de ellas es Sarura, una mujer de 25 años que viene de Mogadiscio y aguarda en la cola con sus tres hijos de dos, tres y cuatro años. “Durante una batalla, mi marido y yo nos separamos y no le vi durante 20 días, así que decidí huir”, cuenta. Tuvieron suerte y un coche los recogió por el camino, pero aún tuvieron que andar durante cuatro días para llegar a Dadaab. “No tuvimos problemas excepto el hambre, ahora llevamos aquí dos días y nadie nos ha apuntado o dado agua o comida y dormimos al raso”.

Pulsera de registro en el centro de refugiados de Dagabaley (P. M.)

Según ACNUR, sólo en junio y julio llegaron unos 76.000 a Dadaab y en agosto siguen llegando más de 1.500 cada día, desbordando a la propia agencia de la ONU, a las autoridades kenianas y a las ONG en el terreno. Pueden pasar días hasta que los refugiados se apuntan como recién llegados y reciben una ración de comida para 21 días y pasan a la lista de esperar para poder registrarse oficialmente como refugiados en Dadaab, algo que puede tardar hasta dos meses.

Una vez registrados, tienen derecho a recibir comida dos veces al mes y a una parcela de tierra, aunque hace ya años que el Gobierno de Kenia declaró Dadaab lleno y que no queda tierra para ceder, así que los recién llegados se instalan en los alrededores de los campos y se construyen tiendas con cartones, telas, ramas de árboles o restos de otras tiendas o cabañas.

La ONU se plantea declarar hambruna en todo el centro y sur de Somalia, el área controlada por Al Shabab. Hay quien dice, sin querer dar su nombre, que la situación en algunas zonas de Kenia, como Turkana, y de Etiopía también podrían ser declaradas como de hambruna, pero que no se hace porque supondría avergonzar políticamente a los gobiernos kenianos y etíopes, ambos socios de la comunidad internacional. Además, apenas hay periodistas que viajan a estas zonas, donde no hay refugiados y hay muchas menos organizaciones internacionales trabajando, por lo que la población local permanece invisible.

Mientras dure el conflicto en Somalia, mientras los propios gobiernos keniano y etíope no inviertan decididamente en las zonas áridas de sus propios países y mientras la comunidad internacional no sea capaz de colaborar con las autoridades para implementar programas que mejoren la situación de forma sostenible y a largo plazo, se seguirán repitiendo las crisis y los medios sólo hablaremos de ellas cuando, como ahora, las imágenes de niños famélicos y las historias de refugiados que caminan durante semanas sean demasiado fascinantes para ser ignoradas por los editores en Estados Unidos y Europa.

Sahara con su padre en el hospital de MSF (P. M.)

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

31 comentarios

  1. Eugenio Pintado

    Habría que recordar ahora quiénes son los verdaderos piratas.

    http://vimeo.com/18915020

    • Iñigo

      Eugenio, felicidades por el vídeo, ¡qué impotencia, qué mala leche se crea al ver la pasotismo de los mandatarios!
      Aun y todo debemos seguir;
      muchas gracias Eugenio

  2. Buen artículo, y genial el enlace al vídeo que nos ha compartido Eugenio Pintado.
    Mi pequeña aportación: un vídeo de Esther Vivas http://vimeo.com/27045509

  3. Esta frase me ha dejado helado, vergonzosos políticos.:
    “La situación en algunas zonas de Kenia, como Turkana, y de Etiopía también podrían ser declaradas como de hambruna, pero que no se hace porque supondría avergonzar políticamente a los gobiernos kenianos y etíopes, ambos socios de la comunidad internacional”

  4. FAS

    Manfred Max Neef, premio Nobel alternativo de Economía, propone que dividamos los 17 trillones de dólares empleados en el rescate a bancos privados por los 30.000 millones de dólares anuales que la FAO estima para superar el hambre en el mundo. “El resultado es que tendremos 600 años de un mundo sin hambre. Difícilmente puede concebirse una realidad más obscena que ésta. Es la decepción más profunda que uno puede tener con quienes tienen influencias de dirigir el mundo. ¡Me repugna!”.

  5. Manuel

    Cuidado con el análisis, es incorrecto hablar de crisis alimentaria, es un problema de soberanías alimentaria. Los gobiernos de Etiopia, Somalia y otros vecinos han expulsado a los campesinos de las mejores tierras y se las han entregado a capitales extranjeros para que las exploten y produzcan alimentos y flores que tienen como destino el mercado internacional. Al gobierno le reporta divisas por impuestos y alquiler de tierras pero ha desposeido a una población que no tenía títulos y ahora tampoco el sustento. Un problema es la crisis de valores éticos y soberanía alimentaria y otro el eufemismo periodístico de la “crisis alimentaria”. La única crisis es la de la avaricia.

    • Jose Miguel Calatayud

      El acaparamiento de tierras y la soberanía alimentarias de las que hablas son otro aspecto muy interesante del problema. Y es cierto que vienen muy a cuento, pero no en Somalia, donde el Gobierno ni siquiera controla toda Mogadiscio, por lo que no puede vender tierras a empresas extranjeras.

      En el este de África, y por lo que sé, el acaparamiento de tierras sí es muy relevante sobre todo en Etiopía -como dices- y en Sudán del Sur, y en menor grado en otros países. Yo estoy siguiendo el tema y es una cuestión muy compleja que, en ocasiones y en otros países (como en Liberia), ha tenido resultados positivos.

      En teoría, y si se trata de un gobierno democrático y responsable, de una empresa u organización ética y si se informa adecuadamente al pueblo y se le da voz y voto, este tipo de acuerdos podrían tener consecuencias positivas. El problema, claro, es que en la práctica casi nunca se dan esas circunstancias y estos acuerdos sí suelen acabar siendo lo que dices: acaparamiento de tierras para beneficio de los bolsillos de los políticos y de la empresa extranjera en cuestión.

      Dejo un enlace para quien le interese el tema (en inglés). Es un informe del International Institute for Environment and Development: ‘Land deals in Africa. What is in the contracts?’ http://pubs.iied.org/12568IIED.html

      • Manuel

        Por favor!!!!!!! ¿cómo puedes decir eso?!!!!!! Nunca jamás es una solución la venta, alquiler o cesión de tierras a multinacionales o capital extranjero, da igual que el país sea “democrático”. Trabajo en ello hace tiempo y nunca he visto un modelo que no excluya, ni criminalice al campesino. Y si, en Somalia se han cedido tierras, expulsado a campesinos e impedido la existencia de una economía local tradicional.
        Lo siento pero estoy en total desacuerdo.

      • Jose Miguel Calatayud

        Perdón de antemano por la extensión del comentario.

        Hombre, a mí me parece una cuestión demasiado compleja como para afirmar tan rotundamente que “nunca jamás es una solución”, además de que normalmente se trataría de procesos a medio y largo plazo, que pueden empezar bien y acabar mal o viceversa.

        Bueno, y que yo sepa, en la actualidad ya no se da la ‘venta’ de tierras tal cual, en el sentido de dar para siempre tierras a otro país (esto es lo que hizo Estados Unidos cuando compró Louisiana a Francia o Alaska al Imperior Ruso, por ejemplo), o a una empresa privada, lo que sí me parecería un error tremendo porque una empresa no está bajo control democrático. Así que en todo caso se suele tratar de alquileres o diferentes formas de cesión.

        Y también que yo sepa, el gobierno somalí no ha cedido tierras a empresas extranjeras. El último gobierno que controló gran parte del país durante un periodo de tiempo largo fue el del dictador Siad Barré, que llegó al poder en 1969 y cayó en 1991. Quizá su gobierno sí cedió tierras a países o empresas extranjeras, no lo sé. Pero, desde entonces, sólo el gobierno de la Unión de Tribunales Islámicos ha controlado de forma estable grandes partes del país, y sólo durante unos 7 meses en 2006, y que yo sepa tampoco cedieron tierras a empresas extranjeras. Y dudo mucho que en la actualidad la milicia islamista radical Al Shabab esté cediendo tierras a, por ejemplo, empresas chinas, indias o malayas en las zonas bajo su control. Lo que sí hacen, según he leído y me han contado los propios refugiados somalíes, es robar ganado y frutos de la tierra como ‘impuestos’ a las poblaciones locales. Pero si tú tienes información sobre acaparamiento de tierras en Somalia, por favor compártela porque sería algo muy interesante y de lo que yo no he oído hablar.

        Yo no he visto en primera persona tierras cedidas a una empresa extranjera, y de todas formas sólo llevo poco más de dos años en África y haría falta más tiempo para evaluar un proyecto en cuestión. Pero por lo que he leído y como dije en mi anterior comentario, estoy de acuerdo contigo en que en la práctica estos acuerdos sí suelen acabar como “acaparamiento de tierras para beneficio de los bolsillos de los políticos y de la empresa extranjera en cuestión”.

        Pero también he leído artículos que hablan de consecuencias positivas en algunos casos y el documento al que enlacé en mi anterior comentario es un estudio serio y sobrio sobre la cuestión y que describe efectos positivos en unos casos muy particulares (en los que el proceso fue democrático y los propios campesinos tuvieron voz y voto, por ejemplo).

        Mira, el hecho es que en esta zona hay gente que se muere literalmente de hambre y lo siguen haciendo ahora que ya los medios no hablamos de ello. Y dentro de unos cuantos meses o años volverá a haber una crisis similar porque se trata de problemas estructurales que los gobiernos de la región son incapaces de administrar (por falta de voluntad y por ineficiencia) y que la ‘comunidad internacional’ tampoco tiene interés, ganas ni capacidad para arreglar.

        Un ejemplo. En julio y agosto, en algunas partes de Kenia la cosecha había sido buena y había comida de sobra. Pero la falta de infraestructuras y una buena red de transporte conllevaba que esa comida se estuviera pudriendo y echando a perder. Mientras en otras partes del país los niveles de malnutrición aguda infantil eran más altos de lo necesario para declarar hambruna (en inglés en el Standard, un periódico keniano: http://www.standardmedia.co.ke/InsidePage.php?id=2000039811&cid=4&ttl=In%20Turkana%20there%20is%20no%20food%20but%20in%20Njabini%20potatoes%20rot%20on%20the%20farms).

        ¿A quién corresponde construir carreteras y permitir que productos del centro de Kenia se puedan vender en el norte del país? Al Estado keniano, que en casi 50 años desde que el país es independiente no lo ha hecho. Y ya que los diferentes gobienos kenianos se muestran tan inútiles y en lugar de ahora pedir miles de millones de dólares, ¿no sería más fácil y barato para las innumerables agencias de la ONU u ONGs o agencias de cooperación de países como España insistir o ayudar a construir carreteras y a permitir que unos kenianos puedan comerciar con otros? Pues tampoco se ha hecho. Y supongo que habrá organizaciones que lo hayan intentado y por diferentes razones no hayan podido, pero por favor que me expliquen estas razones.

        Cuando se llega a una situación de emergencia como la actual, hay que enviar ayuda de emergencia, más o menos como se está intentando hacer. Pero la ayuda de emergencia es -exagerando quizá bastante- como ponerle tiritas a un enfermo de cáncer. Y lo que hay que hacer es ir a por el cáncer, hay que ir a por los problemas estructurales para que no se vuelva a dar una situación de emergencia. Y para eso, en mi opinión, hay que considerar y plantearse todas las soluciones posibles e intentar implementar las que se crean más convenientes de la mejor forma posible. Por supuesto ‘desde abajo hacia arriba’, yendo al terreno para ver la situación en el terreno, dando voz y voto a la gente que vive y trabaja allí y comenzando a implementar los programas poco a poco y con la idea de que acaben siendo sostenibles por la propia comunidad local (nada de diseñarlo e implementarlo “desde arriba” en oficinas en Nueva York o París o Madrid).

        Y si ceder la administración de ciertas tierras a una empresa extranjera de forma bien hecha, en la que la población local haya sido apropiadamente informada y la haya aprobado, va a producir más comida para evitar que la gente se muera de hambre, bienvenida sea. Y si se trata de un proceso bajo control democrático y el contrato está bien hecho, en el momento que la empresa extranjera no lo respete o empiece a excluir o criminalizar a la población local, entonces se debería entender que esa empresa ha incumplido el acuerdo y el contrato debería finalizar.

        Ahora, lo malo es que en la práctica es muy difícil que un acuerdo de cesión de tierras se haga correctamente y para el beneficio del país local. Pero te repito que aquí la gente se muere porque literalmente no tienen nada que llevarse a la boca. Y si la cesión de tierras es una opción que puede ayudar a evitar esto (aunque, como todo en la vida, también pueda acaba mal), yo la consideraría.

        En resumen, yo no defiendo la cesión de tierras en sí misma y estoy de acuerdo en que en la práctica suele acabar mal y como acaparamiento de tierras. Y, por ejemplo, yo ni me lo plantearía aquí en Kenia, donde el gobierno es completamente corrupto e incompetente y donde, además, yo creo que hay suficientes recursos locales para trabajar las tierras. Pero, después de ver lo mal que están las cosas en algunos sitios en la zona, sí defiendo que se estudie y considere cada posibilidad que pueda ayudar en cada caso y lugar concretos.

  6. [...] hambruna By Roy Batty on 10 agosto, 2011 in destacados, nuevo orden mundial, salud Tweet PeriodismoHumano — Sahara se balancea sentada en el colchón de plástico verde. Se le entrecierran los ojos. [...]

  7. María

    La verdad es que este artículo me ha resultado un poquito “naif” (a estas alturas utilizar expresiones como “comunidad internacional” tiene… su miga), sobre todo después de haber leído un artículo de Thomas C. Mountain titulado “¿Ángel misericordioso o ángel de la muerte?” al que pertenece el siguiente fragmento:
    “El Programa Mundial de Alimentos (PMA), una de las mayores agencias de ayuda de las Naciones Unidas, tiene una historia muy desagradable en Somalia.

    Retrocediendo hasta 2006, el PMA empezó a distribuir toda la ayuda de grano de años para Somalia justo en el momento en el que los campesinos somalíes llevaban sus cosechas de grano al mercado. Con miles de toneladas de grano gratis disponible, a los campesinos somalíes les resultó casi imposible vender sus cosechas y tuvieron que enfrentarse al desastre.

    Miles de indignados campesinos somalíes se reunieron en los centros de distribución del PMA por toda Somalia para protestar, en ocasiones violentamente. En un intento por calmar las cosas, el PMA prometió una investigación que, una vez llevada a cabo, anunció que sí, en efecto, lo que el PMA le había hecho a los campesinos somalíes había sido un desacierto y prometieron no volver a repetirlo.

    Después, en 2007, justo cuando la cosecha de grano somalí empezaba a llegar a los mercados locales, el PMA de nuevo distribuyó toda su ayuda de grano de años, solo que esta vez allí estaba el ejército etíope para protegerles. Con una sequía de cuatro años de duración de nuevo afectando a la mayor parte de Somalia, se podría decir que el PMA ayudó a dar el tiro de gracia a la agricultura somalí.

    Por tanto, no cabe sorprenderse mucho de que la resistencia somalí, “Los Muchachos”, Al Shabab, haya sacado a patadas al PMA de la mayor parte del sur de Somalia que controla. [...]”

    El artículo completo está en:

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=133460

  8. Manuel

    lo que dice María es otras de las cosas que se callan y mientras seguimos denunciando la superficialidad de las cosas y no entramos en el fondo para que se entienda de una vez que la causa de la pobreza es la riqueza, que no hay pobres sino empobrecidos, que la sequía no es la culpable sino la avaricia del ser humano como dice un grafiti recogido en Bruselas: “C’est parce que nous avons ce que nous avons, que nous voulons tout, le RESTE”.

  9. No sólo la responsabilidad es de los políticos, toda la humanidad, porque sin lugr a dudas deberíamos dejar de lado tanto egoísmo y luchar por la igualdad.

    Me hago eco de una frase escrita por un amigo del alma:

    > La solidaridad es una gran herramienta que en muchas ocasiones esta en desuso, y hay que
    ponerla en marcha en cada paso de nuestras vidas. Román Valente (periodista)

  10. La producción de nuestro humilde medio de comunicación digital levató esta nota y la publicará en su sección periodsmo independiente. Miradas – la otra realidad.

  11. Iñigo

    ¡Qué impotencia ver que los “mandatarios” siguen década a década haciendo y deshaciendo lo que les da la gana y encima contaminándonos con sus falsas noticias!
    Debemos seguir aportando maravillas como este video;
    muchas gracias Eugenio

    • Realmente ver esto indigna. Sobre todo cuando sabes que el mundo cambiaría con la colaboración de tanta gente que sólo piensa en su dinero, en su poder. Eugenio pronto estaremos nuevamente escuchando que todo cambiará porque habrá elecciones, mientras en el mundo, se debaten entre la vida y la muerte pobres criaturas que no tuvieran la suerte de nacer en mejores condiciones. No dejaré de felicitarte, por todo tu trabajo por los ancianos y por los pobres. Ojalá tomaran conciencia. Te felicito.

  12. Imprescindible documental para entender todo esto:Planeta en venta. http://vimeo.com/23987980

  13. [...] Cada uno de los seres humanos que vive en este planeta, si se considera digno de ser llamado “ser humano” debe sentir algo de vergüenza ante el dantesco espectáculo de la hambruna de Somalia. Yo la siento. ¿Ud la siente? Si aún no la siente revise esta noticia. [...]

  14. serena

    malditos países capitalistas después de saquear la naturaleza de áfrica (madera piedras preciosas petroleo esclavos etc.) la dejan abandonada

  15. yo

    Dejadles PESCAR y no tendrán hambre.

    • yo

      Se veía venir desde lo de las marineros con ametralladora.

  16. maria

    La hambruna y las crisis humanitarias son una cuestion politica. Todo lo “humanitario” es politico. las crisi humanitarias siempre estan ligadas a decisiones politicas hechas en algun momento. Hay que tener en cuenta que no es la mision de las ONGs el prevenirlas o el resolverlas. Solo el paliarlas.

    Los estados son los resposnables de asegurar los derechos humanos de sus ciudadanos, no las ONGs, a ver is nos enteramos ya. A ver si les pedimos mas cuentas a los estados, y menos a las ONGs que hacen su trabajo interminable de paliar y curar canceres con tiritas, porque los no quieren (prefieren genocidar y hacer la guerra y dividirse desiertos y oleoductos.

    Por otra parte no hay que sorprenderse de que campos de refugiados en situacion de inestabilidad cronica se conviertan en micro-cosmos con sus relaciones comerciales sociales etc. Asi es el ser humano. de que sorprenderse?

    La gente se mueve para sobrevivir, siguen teniendo cerebro y ganas y mucha fuerza.

    En Somalia no hay Estado, y a Europa le da igual, como le dan igual tantas otras cosas. Belgica y España siguen vendiendo armas y municiones donde se las compran, el cuerno de Africa le simporta un cuerno. el cuerno compra, todo el medio oriente compra? china tambien nos compra, pero por ahora no importa.

    Europa con su politica de los tres monitos ni ve, ni habla, ni oye. Quien siembra vientos recoge tempestades…

  17. AVISO: El chiste de hoy NO tiene gracia. Pero me importa un cuerno. http://gallota.com/2011/09/05/cuerno

  18. [...] “Sahara se balancea sentada en el colchón de plástico verde. Se le entrecierran los ojos. Uno no sabe si la niña quiere dejarse caer o mantenerse sentada. Tiene tres años pero aparenta mucho menos. Viste una pequeña camiseta rosa que queda enorme en su cuerpo diminuto. Su padre, Mohamed Hassan, la mira con una mezcla de miedo, cariño y esperanza. Finalmente, la coge con delicadeza y la tumba en la cama”. Sahara, de dos años de edad, sentada junto a su padre en el hospital de Médicos Sin Fr… [...]

    • filomena muriel perez

      no pude resistirme a entrar a verlo,,,,,sobran palabras.
      un blog estupendo marivi,estupendo.

  19. Jose Miguel Calatayud

    .

  20. [...] La magia, capaz de sacar un conejo de una chistera, también puede conseguir que la educación, los alimentos y el agua lleguen a ese mundo olvidado donde la pobreza extrema se cobra miles de vidas. Ese es el objetivo del ‘Festival de Magia Solidaria Por África’ que la oenegé Calor y Café celebra, por cuarto año consecutivo, en el centro cívico del Zaidín: recaudar fondos para ayudar a Kenia, donde en apenas un año se ha duplicado el número de personas en peligro de muerte por hambruna. [...]

  21. [...] pesar de no ser una “crisis repentina o inesperada” el Cuerno de África sufre una de las peores hambrunas de nuestra [...]

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa