Economía

Trata de personas a la americana

El Departamento de Estado estima que la "esclavitud moderna" es un negocio que mueve más de 42.000 millones de dólares al año

En Estados Unidos, se estima además que 1.6 millones de niños viven actualmente inmersos en una de estas redes.

"Los norteamericanos tienen que saber que cuando hablamos de estas mafias, da igual quien seas".

Los brazos de los coyotes que trafican en la frontera entre Estados Unidos y México a veces se extienden hasta tan lejos como Virginia. Allí, la organización Project Meridian Foundation acaba de resolver un caso en el que una familia era vendida a una red de explotación. Nada más llegar a la localidad de Richmond, un matrimonio mexicano con dos hijos creía ser entregado a la persona que les ofrecería trabajo. El empleo llegó con una deuda de 5.000 dólares por cabeza que sería saldada con la entrega del menor de los hijos a un pederasta de la localidad, abusos sexuales a madre e hija y explotación del padre en los campos agrícolas.

«Esto es esclavitud moderna, un crimen que recorre todo el globo y que proporciona a los autores un suministro infinito de personas de las que abusar con fines lucrativos», admitió la Secretaria de Estado Hillary Clinton en Junio de 2009, durante la presentación del Informe Global sobre Explotación de Personas. «La trata de personas prospera en las sombras y es muy fácil descartarla como algo que le ocurre a los demás, en otro lugar. Pero la explotación ocurre en todos los países, y eso nos incluye a nosotros».

Imagen de una de las campañas contra el tráfico de personas en EEUU

El Departamento de Estado estimó en 2001 que unas 45.000 personas son introducidas cada año en Estados Unidos para su explotación. En 2005 redujo la cifra a unas 17.500, según recoge el Proyecto Polaris, una organización de Washington que lucha contra la esclavitud (PDF). Pero también estimó que 250.000 menores estadounidenses estaban bajo riesgo de sufrir explotación sexual.

Uno de los principales centros de estas redes es la capital, Washington DC. Allí, Nathan Wilson, decidió fundar y dirigir en 2003 Project Meridian Foundation para ayudar a víctimas de trata de personas. Wilson coincide en que Estados Unidos lleva demasiado tiempo mirando hacia fuera de sus fronteras, mientras el problema afecta a casi un millón de hombres, mujeres y niños que son sacados del país para ser explotados en el extranjero.

«Uno de los desafíos a los que nos enfrentamos es que nunca se acaba de contar la historia completa y seguimos acusando a otros, cuando el problema es bien importante en Estados Unidos». Wilson rechaza además el término utilizado por Clinton. «Se ha empezado a hablar de esclavitud moderna cuando en realidad sigue siendo trata de personas para la explotación sexual, crímenes sexuales, torturas, financiación de operaciones terroristas, tráfico de órganos y corrupción en general».

A Wilson le gustaría que los norteamericanos conocieran mejor las cifras con las que él trabaja. El 92 por ciento de las víctimas que caen en redes de tráfico de personas acaban sufriendo explotación sexual. En Estados Unidos, se estima además que 1.6 millones de niños viven actualmente inmersos en una de estas redes. El perfil de la víctima son niñas de 14 años y niños a partir de 11.

«Después de ocho años en contacto con estudiantes de instituto y de universidad, a los que intentamos concienciar de esta situación, la mayoría admiten que han ‘oído algo’ en las noticias, pero lo más preocupante es que también reconocen que no quieren saber de estos problemas», reconoce Wilson. Para él, la reacción de los jóvenes es la misma que se produjo en la sociedad norteamericana hace 35 años cuando empezaba a despuntar el tráfico y consumo de drogas. O hace 20 años, con la formación de las primeras pandillas.

«Como siempre supone la inversión de más recursos, la gente prefiere no saber lo que ocurre en su patio trasero», denuncia Wilson.

Las redes de tráfico de personas se nutren en las grandes ciudades y en pequeñas localidades del medio oeste estadounidense. También en la frontera, enredadas con los coyotes que cobran a los inmigrantes por cruzar desde México, y en el norte, cuando niñas de 12 años son secuestradas en Guatemala para prostituirlas en burdeles de Nueva York.

«Los norteamericanos tienen que saber que cuando hablamos de estas mafias, da igual quien seas. La mayoría de las víctimas son precisamente estadounidenses, niños estadounidenses», dice Wilson.

Unas 2.000 ONG’s luchan en Estados Unidos contra el tráfico y la explotación de personas. Aunque el gobierno reconoce que la colaboración con organizaciones locales es esencial, éstas no siempre encuentran con facilidad los recursos necesarios para trabajar. Project Meridian Foundation recoge donaciones desde 2003 para construir una casa refugio donde puedan residir durante tres meses los menores víctimas de explotación.

«No es lo mismo un chulo que un traficante de menores», reclama Wilson. Sin embargo, sólo 42 estados reconocen la diferencia con penas de cárcel de hasta 30 años, como en el caso de Texas. Durante la presentación del último informe, Clinton reconocía que uno de los problemas sigue siendo la falta de actuación por parte de las fuerzas de seguridad, algo que Wilson justifica por la escasa preparación para detectar a las víctimas.

La poca coordinación entre las agencias gubernamentales, las fuerzas de seguridad estatales, la legislación a nivel estatal y federal y el trabajo de ONG’s que se reparten las pocas donaciones privadas que reciben estos proyectos deriva en situaciones como que las 80 únicas camas disponibles para víctimas de tráfico de personas están precisamente en centros de detención. Es decir, sólo disfrutan de ellas ciudadanos detenidos por otro incidente.

«Si los envían a sus casas, llegan con todas las consecuencias de haber sufrido abusos. Si les envían a centros de acogida, pueden salir fácilmente», lamenta Wilson. El líder de Project Meridian ha valorado su proyecto para construir un refugio en 5 millones de dólares. En comparación, el Departamento de Estado estima que la «esclavitud moderna» es un negocio que mueve más de 52 mil millones de dólares al año.

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