Economía

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El banco cede, suspende la subasta de su casa y le reconoce una indemnización de 90.000 euros por su discapacidad

José Luis a la puerta del Banco Santander (Miguel Figuerola)

El Banco Santander iba a subastar ayer la casa de José Luis Burgos, afectado por una escoliosis que le impide trabajar y cuya batalla contra el desahucio contamos en periodismohumano hace una semana. Pero no ha sucedido; a última hora la entidad bancaria ha comunicado al afectado, sentado en huelga de hambre en la puerta de las oficinas principales del Santander en Barcelona, que paraba la venta a tenor de “la campaña mediática iniciada”. Le ofrecen 90.000 euros como indemnización del seguro que hasta ahora le negaban; José Luis ha dicho que no.

“Estaban esperando a que tirara la toalla, a que me fuera debilitando y perdiera la fe. Han jugado a no decirme nada al pasar por la puerta, a no darme los buenos días, a ignorarme…”, hasta que ayer por la tarde, uno de los directivos que tantas veces había pasado por su lado salió a la puerta e invitó a José Luis a acceder a las oficinas para hablar.

"He permanecido 12 días con frío, hambre, cansancio... ha sido terrible", dice José Luis (M.F.)

El caso de José Luis se resume rápido: sufre una poliomelitis que le ha obligado a usar prótesis para andar desde niño pero que nunca le ha impedido trabajar y comprarse una casa; ha sido otra enfermedad posterior, una escoliosis grave, la que le ha dejado oficialmente fuera del mercado laboral. En condiciones normales, el afectado hace uso de la indemnización del seguro contratado con la hipoteca para poder terminar de pagar la casa, pero en este caso el Banco Santander le negaba el seguro acusando a José Luis de no haber avisado de su poliomelitis (perfectamente visible y que nada tiene que ver con su discapacidad).

El caso se ha hecho público y, llegado el momento de la subasta, el Banco ha cambiado de argumento para solucionar la situación. Según el documento por el que la entidad solicita formalmente la suspensión de la subasta, al que hemos tenido acceso, José Luis Burgos no ha presentado lo necesario para que se haga efectiva la póliza. De acuerdo con la versión actual del banco, el afectado ha acreditado un “Grado de dependencia 2”, certificado por la Generalitat de Catalunya, pero no la “invalidez absoluta permanente”, que es un certificado de la Seguridad Social y el término exacto que consta en la póliza, tal y como hemos podido comprobar. Sin embargo, el propio procurador del banco admite que “el Grado de Dependencia Dos puede ser equiparado a la Invalidez Absoluta Permanente (…) quedando cubierta ésta por el correspondiente seguro”.

Es decir, que, según el banco, todo el problema hasta ahora es que José Luis había presentado el papel equivocado y ellos no se habían dado cuenta hasta que se han puesto a investigar su historial en la Generalitat. José Luis considera que “como han visto que esconder la polio es imposible y que fue una excusa que pensaron a la ligera, ahora vienen con esto”, dice.

La reunión entre José Luis y los directivos del Banco Santander ni terminó en acuerdo ni fue amigable. El banco dice que, cuando presente la documentación en el nuevo plazo que le han dado, se harán efectivos los 90.000 euros de la póliza. “¿Usted se cree que yo soy un pardillo?”, contestó José Luis al directivo enviado a la reunión. “Eso es la mitad de lo que queda por liquidar de la hipoteca, que son 180.000”, según sus cuentas, porque ahora tendrá que hacer frente a 32 cuotas impagadas y sus intereses, con lo que si se le abonaran los 90.000 euros, éstos irían por completo a tapar ese acumulado.

Un viandante lee el cartelón con el que José Luis explica su caso (M.F)

Se puede decir que José Luis le ha metido un gol al banco, pero quiere más. “Quiero que me paguen hasta el último centavo con caracter retroactivo, además de una indemnización por todos los gastos que me ha acarreado esta batalla legal y personal; he tenido que pedir mucho dinero a amigos para poder hacerlo”.

Ayer durmió “todo lo que pudo” en casa para recuperar fuerzas, aunque seguirá sin comer, y hoy tiene previsto volver a la puerta del Banco Santander, “donde me pienso quedar todas las Navidades hasta que cumplan con su deber”. A pesar del gesto de acercamiento de la empresa, José Luis está muy enfadado: “en lugar de arreglarlo todo de un plumazo, que para ellos es fácil con todo el dinero que tienen, escatiman hasta el último momento, para putearte y dejarte claro quién manda… Son unos usureros, hasta cuando se ven contra las cuerdas”. El partido no ha terminado.

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