Economía

El Santander contraataca:
la casa de José Luis, de nuevo a subasta

Su pulso quiere convertirse en símbolo de la indignación social contra los bancos

Las organizaciones que le apoyan denuncian el "bloqueo informativo" en los medios

Este miércoles está prevista la puesta en venta de la casa que no puede pagar

Este miércoles 9 de febrero la casa de José Luis Burgos será subastada si un nuevo movimiento en el tablero no lo impide. Comenzó a mediados de 2010 como una pelea de David contra Goliat. Luego se convirtió en un partido de fútbol donde el equipo débil, José Luis y sus amigos, pilló en fuera de juego al galáctico Santander, que encajó un gol como pudo. Ahora ya es un enfrentamiento mucho más complejo, una partida de ajedrez con muchas fichas sobre el tablero.

Después de que su caso fuera publicado en Periodismo Humano, y tras su repercusión en redes sociales, el Banco Santander cedió ante las demandas de José Luis Burgos, al que el banco le había negado durante meses la indemnización por discapacidad del seguro que contrajo al tramitar su hipoteca. El día antes de que se subastara su casa, el pasado 16 de diciembre, el Santander suspendió la venta y ofreció 90.000 euros de indemnización a José Luis. La entidad intentó explicar que lo hacía como gesto de buena voluntad y para detener “la campañana mediática iniciada”, según fuentes oficiales, y culpó a José Luis de no haber presentado la documentación correcta para ser considerado discapacitado en el grado que preveía la póliza.

Pero el siguiente movimiento de José Luis no fue precisamente conservador: no aceptó los 90.000 euros. Y no lo hizo porque reclama casi el doble para, según sus cuentas, hacer frente a 32 cuotas impagadas y sus intereses acumuladas desde que tuvo que dejar de trabajar al contraer escoliosis. Si se le abonaran los 90.000 euros, éstos irían por completo a tapar ese acumulado, pero la casa seguiría sin pagar. Ya a finales de diciembre, el afectado anunció en Periodismo Humano que tras las Navidades volvería a la huelga de hambre que había mantenido en la puerta de las oficinas principales del banco en Barcelona.

¿Qué haría el Santander ante esa nuevo desaire de su todavía cliente? ¿Intentaría negociar una nueva oferta al alza? Pues más bien no. La entidad presidida por Emilio Botín ha contraatacado y ha puesto de nuevo en marcha la maquinaria de la ejecución hipotecaria.

José Luis se resiste al jaque mate y al tiempo que su cuerpo va estando más débil, su entorno va cogiendo fuerza. El grupo de personas que intenta dar visibilidad a sus reinvidicaciones, como símbolo de resistencia al poder de los bancos, ha ido aumentando en las últimas semanas. Una campaña de recogida de firmas ha alcanzado ya más de 1.800 apoyos; por Twitter (#joseluisenhuelga) y Facebook circulan con más intención que éxito vídeos y mensajes de apoyo; la organización social ATTAC, a la que José Luis pertenece, también ha mostrado su condena al Santander por esta situación.

Y, sin embargo, tanto el propio afectado como sus compañeros de causa están indignados con “el muro de silencio mediático” al que según ellos se ha sometido su caso. Tras esta experiencia, José Luis Burgos tiene claro que los medios de comunicación son “el enemigo público número dos”, después de los bancos. Él explica este argumento, y muchos más, en este vídeo.

Una sentencia contra ‘los mercados’

Mientras tanto, una sentencia judicial ha replanteado las reglas del juego. La Audiencia Provincial de Navarra ha estipulado que el embargo de la vivienda es suficiente para saldar por completo la deuda hipotecaria pendiente y así será efectivo en el caso de un cliente del BBVA. En un texto más cercano al mensaje político que al mero tecnicismo legal, los magistrados califican de “moralmente rechazable” y “especialmente doloroso” el comportamiento de los bancos.

Estas reinvidicaciones abren un camino por el que llevan luchando años colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Sus portavoces nos contaban hace dos meses que el sistema de ejecución hipotecaria es, según su opinión,  “una estafa generalizada y alimentada por la ley y la irresponsabilidad de los bancos y los medios de comunicación”. Según sus datos, “estas subastas ahora mismo no tienen compradores y en más de un 90% quedan desiertas”, con lo que el banco pasa a tener la potestad de adquirir el piso por un 50% del valor de tasación. “Así que al propietario se le echa de casa, el banco se vende el inmueble a sí mismo a mitad de precio y, si queda más hipoteca por pagar después de ese 50%, pues encima se le obliga al cliente a hacerse cargo del resto de la deuda, que a saber cuándo y cómo podrá pagar”.

Y en este gran tablero, otros tres gestos. El de la Federación Española de Municipios y Provincias, que según su presidente, Pedro Castro, va a estudiar la posibilidad de proponer al Gobierno que cambie las leyes para que las familias con dificultades económicas puedan cancelar sus hipotecas entregando los pisos al banco. El del mercado, a través de la agencia de calificación Moody’s, que ha advertido de que bajaría la nota sobre el sistema hipotecario español “en el improbable caso de que esta sentencia siente un precedente”. Y el del Ministerio de Economía, que ha dicho que “los cambios brucos” en las condiciones hipotecarias “de un día para otro serían perjudiciales para nuestro sector financiero y para futuras hipotecas”.

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