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“Blitzkrieg” financiera sobre Chipre

En la noche del domingo del 24 de marzo, mientras las autoridades de Chipre elegían condenarse a los deseos de la troika, en torno a 2000 manifestantes proferían gritos antieuropeos frente a la Casa de Europa, en el centro de Nicosia

"Lo que la troika está tratando de imponer tiene poco que ver con la ayuda. Es chantaje, simple y llanamente, están tratando de subyugar a una nación por la simple fuerza", dice el dr. Sypros Syprou

" Cualquier miembro de la Eurozona debería encontrar ofensiva la postura del Eurogrupo hacia Chipre", dijo el Nobel de Ciencias Económicas, Christopher Pissarides

(Bostjan Videmsek)

por bostjanvidemsek.com

 En la noche del domingo del 24 de marzo, mientras las autoridades de Chipre elegían condenarse a los deseos de la troika, en torno a 2000 manifestantes proferían gritos antieuropeos frente a la Casa de Europa, en el centro de Nicosia. No hace mucho tiempo, este edificio tipificaba los valores cívicos y sociales más positivos de la región; ahora, sus puertas aparecen casi en ruinas, mientras son guardadas por miembros de las fuerzas especiales de la Policía. En la fachada cuelga una placa conmemorando la obtención del último premio Nobel de la paz por la Unión Europea. “Tu premio, la paz”, manifestaba con suficiencia.

¡Europa, déjanos en paz!“, “¡Mantén tus manos fuera de Chipre!” y “¡Angela Merkel – el Cuarto Reich!” eran algunas de las opiniones expresadas por los manifestantes. Varios de ellos se apartaban de su camino para informarme de que Bruselas y Berlín, junto con las instituciones financieras internacionales, habían decidido iniciar una “blitzkrieg” (guerra relámpago) económica entre la Europa del norte y la del sur. En su opinión, el objetivo último de este conflicto no es sino transformar la región meridional del continente en una piscina estancada de mano de obra barata sin derechos, así como conformar un número de supuestas zonas de libre comercio que, perversamente, ayudarían a soportar al norte los costes de su competición con China. Ello, por supuesto, sólo sería posible si una parte de Europa, concretamente el sur, se convertía en una Pequeña China, una parte de Asia dentro de la Unión Europea. No es, pues, extraño que la retórica de las calles griegas y españolas se haya esparcido rápidamente por Nicosia, una ciudad con poca experiencia en tales protestas.Como de la noche a la mañana, las cosas se habían vuelto inimaginablemente difíciles. La crisis parecía dispuesta a convertirse en un estado permanente, y la última ganga ofrecida por Bruselas consistía en sumergir a un país entero en una forma moderna de esclavitud.

(Bostjan Videmsek)

“¡Lo que estamos viendo es algo completamente nuevo! Desde la invasión turca de 1974, en que mi generación fue consciente de que podría perderlo todo, nuestra calidad de vida no ha hecho sino mejorar. La gente joven no se hace a la idea de lo que es la pérdida: la idea de una crisis les deja pasmados y desorientados. Eso es una parte del porqué nuestra conmoción ha sido tan grande. Ocurrió de la noche a la mañana, pese a que ha habido gran cantidad de señales avisando de la tragedia. Aun así, nada podía prepararnos para un desastre de tal magnitud. Hace catorce días, cuando el presidente Nicos Anastasiades anunció que todos los propietarios de depósitos en bancos chipriotas perderían parte de sus ahorros, la gente se volvió loca. ¡Lo vieron como el anuncio de un robo!. Al final, el poder decidió que los pequeños ahorradores serían perdonados, si bien los ricos perderían una cantidad considerable de su patrimonio. Bien, ello bien podría ser visto como una medida correctora a corto plazo, pero también es seguro que destruirá nuestro sector bancario y por consiguiente toda nuestra economía, y las peores consecuencias están todavía por llegar. Mucha gente no se hace a la idea de lo que le espera. Quizá… quizá eso sea lo mejor”, afirma el dr. Sypros Syprou, profesor de antropología en la Universidad Europea de Nicosia.

El país podía haber sido paralizado y sus negocios haberse quedado estancados, pero la desesperación aún no había alcanzado sus calles y tabernas. A juzgar por los debates que alcanzaba a escuchar, parecía como si los habitantes de esta pequeña isla albergaran todavía alguna esperanza en despertar de la pesadilla, y que la película de terror dirigida por Berlin y Bruselas podría tener, de alguna forma, un final feliz.

No podrían haber estado más equivocados.

(Bostjan Videmsek)

“Durante veinte años, hemos estado viviendo una ilusión materialista. Vergonzosamente, no ha habido ningún signo de autocrítica. ¡Casi ninguno se hacía las preguntas correctas! Todos sabíamos que nuestra economía estaba basada en bajos impuestos y un sector financiero inflado que sólo crecía y crecía. Sólo era cuestión de tiempo que la burbuja estallase. Ahora, cuando ya ha ocurrido, la gente se prepara para perder sus trabajos, su dinero y su futuro. Seremos forzados a partir de cero, lo que habría sido difícil, pero no imposible. El problema es que toda la fe en nuestros políticos, así como en la Unión Europea, se ha esfumado -irremediablemente y con razón, podría añadir-. La idea de Europa, que ha sido construida en torno al principio de solidaridad, conoce un macabro final aquí en Chipre. Lo que la troika está tratando de imponer tiene poco que ver con la ayuda. Es chantaje, simple y llanamente, están tratando de subyugar a una nación por la simple fuerza. Los alemanes están actuando como un profesor que cree que puede golpear a cualquier alumno con una vara simplemente porque él es el profesor y goza de ese privilegio. Ésta no es la Europa que deseábamos, sino un club de políticos con una agenda política y económica cuidadosamente planeada.

El daño ya hecho es enorme. Bruselas y Berlín están decididos a continuar sus políticas de dominación a través de la arrogancia, y me temo que será necesario un largo tiempo para recobrar la idea de Europa, si alguna vez resulta posible”, dijo el profesor Syprou, quien se mostraba profundamente preocupado por el futuro de sus alumnos. Aquellos que ya se han graduado encuentran cada vez mayores dificultades en el mercado laboral. Ahora, según creía el antropólogo, resultará casi imposible conseguir trabajo… “Tras muchos años, experimentaremos una vez más una fuga de cerebros. Esto significa, irremediablemente, una enorme pérdida para nuestra sociedad, que tendrá que volver a los modos de vida tradicionales. También me asusta que la crisis pueda crear las condiciones para el surgimiento de movimientos políticos extremistas, como es el caso de los partidos fascistas aparecidos tras Amanecer Dorado en Grecia. Si eso ocurre, la Unión Europea será uno de los principales responsables”. O, como indicaba recientemente The Economist: “La economía en la eurozona está estancada. Los partidos que apoyan las protestas están creciendo. El euro fue creado como la manifestación de un gran proyecto político. Ahora es, por lo que parece, un matrimonio sin amor en el que el precio del divorcio resulta mayor que el de permanecer unidos.”

(Bostjan Videmsek)

Falta de autocrítica

“Nos hemos estado haciendo pocas preguntas. Permanentemente buscamos la culpa en el exterior; pero debemos admitir previamente que gran parte de la culpa de esta calamidad nos corresponde a nosotros“, me dijo Syprou en su oficina en la Universidad Europea. A pesar de la gravedad de la situación, la universidad parecía todavía rebosante de júbilo. Durante nuestra conversación, el profesor Syprou mencionó rápidamente cómo la sociedad chipriota había visto con alegría los tratos de las autoridades con Slobodan Milosević o la mafia rusa. A la gente de Chipre tampoco pareció importarle particularmente el que su país se convirtiera en una parte importante del proceso de venta de armas al régimen sirio de Bashar Al Assad (hay que darse cuenta de que Chipre es el único país de la Unión Europea que tiene frontera con Siria). Sin embargo, todo ello se encuentra lejos de ser la razón por la cual Bruselas y Berlín decidieron saquear este estado insular.

“Temo que nunca llegue a despertarme de esta pesadilla. Toda ella me recuerda a la ocupación turca de 1974. Por aquel entonces, mi familia fue privada de todo. Ahora, cuando nuestros ocupantes son las instituciones financieras internacionales, gran parte de lo mismo parece estar obligado a acontecer. Nuestros ahorros están en peligro -esto es algo de lo que la gente de toda Europa debería tomar nota-. Aparentemente, ya no hay reglas. ¡Es la guerra! Es algo horrible. Creo que no puedo ni pensar acerca de lo que está ocurriendo. ¡Menudo shock para todos y cada uno de nosotros! No creo que nadie pudiera esperar que tal desastre nos golpease de la noche a la mañana y nos robase el futuro. Mira, la gente de Chipre, todos estamos dispuestos a contribuir para salvar a nuestro país… Pero no así, no bajo los dictados crueles de las élites financieras internacionales. No hace tanto tiempo, la Unión Europea era una referencia absolutamente positiva para nuestra sociedad. ¡Ahora es una horrible amenaza, un ocupante, un agresor! ¡Y exactamente lo mismo podría decirse de Alemania!”, dijo la señora Despo Ioanou entre lágrimas. Hablé con ella durante las últimas manifestaciones. Lleva trabajando para el banco Laiki desde hace 35 años y no queda mucho para su jubilación pero, al igual que miles de compañeros, está segura de que perderá su trabajo”.

(Bostjan Videmsek)

La novia rusa

En una conferencia reciente en Nicosia, el ganador del Premio Nobel de Ciencias Económicas y presidente del Consejo de Economía Nacional, Christopher Pissarides, remarcó que no veía razones para que Chipre siguiera los dictados de la troika. “No soy capaz de comprender por qué el Eurogrupo bloqueó la financiación a Chipre cuando la mayor debilidad de su economía era su sistema bancario, al contrario de lo que ocurre en Grecia, un país que recibe una gran financiación por parte de la Unión Europea”, dijo el profesor Pissarides. “Luxemburgo es todavía más dependiente de los servicios financieros que nosotros, y todavía no he oído a nadie hablar de ello. No estamos buscando un préstamo de Alemania, sino del sistema euro, que debería ayudar a nuestros bancos. ¿Podría ser explicado el tratamiento de Chipre por la Eurozona partiendo del hecho de que muchos rusos, que no son queridos por los ministros europeos, usan bancos chipriotas? Cualquier miembro de la Eurozona debería encontrar ofensiva la postura del Eurogrupo hacia Chipre. La fuente del problema en Chipre, y en Europa en general, es el asunto de la supervisión bancaria, el cual nunca fue solucionado, sino simplemente dejado a cada Estado, causando una crisis de confianza”, es la opinión de un chipriota laureado con el Nobel.

Pissarides también cree que Chipre podrá emplear sus grandes reservas de gas natural cercanas a su costa meridional para recuperarse. Pero, en el mejor de los casos, ese gas no entraría en el mercado internacional antes de 2019. Para entonces, Chipre se habrá convertido en un país del tercer mundo en busca de nuevos aliados fuera de la Unión Europea. Un primer candidato sería Rusia, quien ya ha colonizado la isla turística y financieramente. Los ciudadanos rusos tienen en torno a 30 billones de euros en cuentas bancarias chipriotas actualmente congeladas. Pero, hasta ahora, el gobierno ruso no ha ofrecido mucha ayuda. Los potentados del Kremlin son bien conscientes de que, aun a costa de grandes pérdidas económicas, tiene más sentido mantener buenas relaciones con Alemania que tratar de resolver un problema muy posiblemente irresoluble en Chipre. Ésta, la irresolubilidad del problema, era más o menos la idea de Hermes Solomon, un comentarista del diario Cyprus Mail, publicado en inglés. De acuerdo con él, la votación del parlamento chipriota de tan rotundo “NO” a los recortes de las cuentas bancarias no era sino una táctica para comprar por más tiempo a las élites locales y para hacer saber a Rusia que, si es apropiadamente motivada, Chipre se mantiene dispuesta a proteger sus activos.

(Bostjan Videmsek)

“Votar NO fue simplemente un show destinado a tranquilizar a la gente de la calle y a retener la mayor cantidad de dinero ruso posible”, cree Solomon. No tardó en añadir que, días antes de la erupción de este último episodio de la blitzkrieg financiera, una gran cantidad de dinero ruso ya había dejado la isla y se hallaba ahora en Letonia, Malta, Zürich y Londres. Para Solomon, el actual paquete de austeridad estaba destinado a fracasar, ya que se había encajado tan rápidamente que rayaba el pánico. “El fondo de solidaridad resultará un fracaso total. Nadie estará lo suficientemente loco como para confiar su dinero al gobierno. Robar a Petros para ayudar a Pavlos no es la solución. Todo ello acabará en lágrimas. Ahora se ha creado un absoluto desastre, y la confianza en nuestros bancos y autoridades se ha agotado definitivamente”.

Solomon continuó explicando que no era, bajo ningún concepto, partidario de las políticas europeas oficiales, si bien también expresó la creencia de que sus compatriotas harían bien en despertarse y ser conscientes de quién era el mendigo y quién el jefe. “Aquí, en Chipre, nadie está preparado para pagar el precio de nuestros errores políticos y financieros. Siento que se está cociendo una gran tragedia. Entre otras cosas, la tasa de paro alcanzará cotas astronómicas. Es demasiado tarde para gritar y protestar ahora. Deberíamos habernos enfrentado a nuestra propia corrupción y despilfarro hace años. Ahora es tiempo de poner los pies en el suelo”.

“¡Tratan de convertirnos en esclavos!”

Desde hace varios años, Manolis Mihalis trabaja para el Banco de Chipre. Su posición le ha permitido un asiento de primera fila para contemplar el ascenso y caída del sector financiero más pretencioso de Europa. Claro, asintió cautelosamente, la crisis financiera global se dio a conocer aquí, pero ni siquiera en sus sueños más aterradores esperaba el Estado hallarse en bancarrota de la noche a la mañana. “Llegó completamente fuera de contexto, la estupefacción fue total. Todos estábamos sorprendidos, por decir algo. Durante los años en que he ido ascendiendo a una posición considerablemente alta en el banco, debería haber oído algo, o al menos haber tenido un indicio, pero no. Cierto, no estábamos haciendo las cosas bien desde hacía un tiempo, pero tras estos diez días de presión internacional, todo lo que nos queda es un funeral masivo“.

Hablé con Mihalis en un café en el centro de Nicosia. Parecía visiblemente alterado y furioso, aunque no estaba tan preocupado por su futuro profesional, ya que su suegro posee una gran granja de cerdos, pero sí lo estaba por el futuro de sus amigos, compañeros y de todo el país. “Hemos sido totalmente despojados de nuestra soberanía. No tenemos más alternativa que doblegarnos a los dictados de la troika. Si nuestros políticos fuesen mejores negociadores, habríamos logrado un mejor trato que esta rendición incondicional, pero así es… Está teniendo lugar una guerra económica en Europa y habrá numerosas víctimas, exactamente igual que en una guerra convencional. Ahora mismo, nos encontramos indefensos, nuestro adversario es demasiado fuerte. La situación es verdaderamente trágica”.

(Bostjan Videmsek)

Manolis interrumpió nuestra conversación, ya que tenía prisa por llegar a una protesta. Al marcharse, dijo: “creo que en torno a 10.000 personas están a punto de perder sus trabajos en los próximos días. Seguramente, el banco Laiki se irá a la ruina, y probablemente también el mío. Después, el resto de ellos seguirá el mismo camino. El efecto dominó arruinará nuestro país. Una vez que se pierde la confianza, es imposible recuperarla. Las empresas extranjeras abandonarán nuestro país. El malestar social acabará estallando, y ello supondrá el fin de la tercera rama más importante de nuestra economía, el turismo. No dentro de mucho, toda la isla será un yermo. Han decidido destruirnos. En mi opinión, no se trata tanto del dinero ruso como del gas natural. Si se nos permitiera aprovecharlo y venderlo al extranjero, nos habríamos convertido en una economía fuerte por propio derecho. No pueden dejar que eso ocurra, ¿verdad? Es difícil imaginar cómo será Chipre dentro de un año, pero hoy es el primer día del resto de nuestra vida. Desde el día de hoy, para todos nosotros, ¡cada euro cuenta!”

Según Mihalis, Berlin y Bruselas están usando Chipre como un laboratorio en el que comprobar los límites de resistencia de una sociedad entera. “Es un experimento a gran escala, y nuestras manos están atadas, no hay nada que podamos hacer. Vamos a convertirnos en una supuesta zona de libre comercio, una pequeña porción de Asia o África dentro de la Unión Europea”. En claro contraste con el resto de sus compatriotas, Mihalis se negó a poner una pizca de esperanza en Rusia. “Los rusos también están jugando su propio juego geoestratégico. Nunca dejarán de lado a la Unión Europea o a Alemania en nuestro beneficio. ¿Por qué deberían hacerlo? No fueron los rusos los que nos metieron en este lío, fueron nuestros propios políticos, los de derechas e izquierdas, todos ellos mintiendo por sus bocas. Nos recuperaremos fácilmente, nos dijeron. No habrá recortes, vuestros ahorros son inviolables, la troika está aquí para ayudar, somos demasiado importantes para que nos den de lado… ¿Sí? Bien, míranos ahora; mira la situación sólo unas pocas semanas después de las elecciones”.

(Bostjan Videmsek)

“¡Desastre! ¡Difícilmente puedo creer en lo que está ocurriendo! Quieren destruirnos y convertirnos en sus esclavos. Todo este tiempo, conocían perfectamente lo que estaba pasando en nuestros bancos. Ambos, Alemania y la Unión Europea dieron su aprobación explícita. ¡Dejaron que nuestros políticos nos desangraran y traicionaran horriblemente! Todo lo que pueden hacer ahora es enterrarnos”, me dijo una mujer llamada María en una manifestación masiva organizada por los trabajadores del sector bancario chipriota. Había sido empleada del banco Laiki. Cuando hablé con ella, era algo bien sabido que ese banco jamás abriría sus puertas de nuevo. A causa de la caída del Laiki, que seguramente será seguido por otros muchos bancos, en torno a 8.000 personas estaban a punto de perder sus trabajos. “¿Qué ocurre con mi familia?”, imploraba Maria. “No tengo ahorros. Incluso si los tuviera, me sería imposible acceder a ellos. Tengo un gran crédito hipotecario, y en cuanto me despidan no podré hacer frente a mis pagos nunca más. Mi hermana trabaja para el banco de Chipre, al igual que su marido. Ambos perderán su trabajo tarde o temprano. Todo el sistema bancario está a punto de venirse abajo. Nosotros, la gente normal, seremos abandonados sin nada. Han arruinado nuestras vidas. ¿Qué vamos a hacer? No hay forma de combatir a nuestros ocupantes”.

La muerte de la idea de Europa

En Chipre, la dictadura de los mercados financieros internacionales en conjunción con las élites políticas de ciertos países centroeuropeos, está perfilando la historia. La idea de una Unión Europea, que todavía hace unos años significaba un modelo de esperanza para la llamada Nueva Europa, ha recibido un golpe del que nunca se podrá recuperar.

“¡Ésta es la Unión Alemana, no la Unión Europea!”, grita un hombre enfadado en la plaza de Nicosia el mismo jueves en que los bancos se disponían a reabrir sus puertas. Ninguno de mis interlocutores chipriotas tardó en plantear la idea de que la tan cacareada solidaridad europea se había ido. En las calles de Chipre, al igual que previamente en las de Grecia o España, la palabra Europa es tan sólo un insulto un poco más suave que el de Alemania o troika.

(Bostjan Videmsek)

Aquí, en el acosado sur, una convicción gana fuerza día tras día: la de que los países ricos del norte de Europa han decidido tirar de las riendas de la deudocracia y convertir a cierto número de antiguos países soberanos en sus colonias, para así ser capaces de competir con China. Ciertamente, parece como si los principales hombres y mujeres del centro de Europa hubieran decidido deshacerse de lo que consideran como peso muerto. En esta empresa, son ayudados por la manipulación de las instituciones financieras internacionales y unos medios de comunicación absolutamente corruptos que insisten en la idea del vago y hedonista sur, incluso cuando las estadísticas oficiales revelan una verdad muy diferente. El primer paso de este proceso masivo fue dado el 1 de enero de 2007, cuando tanto Rumanía como Bulgaria fueron admitidos dentro de la Unión Europea, dos gigantescos pozos de mano de obra barata, con ciertas similitudes asiáticas en lo que se refiere a su legislación, sobre todo en lo concerniente a derechos de los trabajadores.

Hace diez años, los optimistas suponían que el crecimiento económico de China la acercaría a la Unión Europea en lo político. Ahora, es evidente que ocurre precisamente lo contrario. En Grecia, tras seis años de irreversible sometimiento a la esclavitud, el proceso se encuentra cerca del final. El precio del trabajo, del poco trabajo que queda, ha caído en picado. Las nuevas generaciones, en ninguna manera culpables de los pecados de sus élites políticas, han sido privadas de un futuro. Todo lo que les ha sido enseñado acerca de Europa se ha revelado como una farsa despreciable. El sur de Europa está siendo gobernado por un sistema de leyes completamente diferente a las del norte. Pero, al menos, el norte ha acabado mostrando su verdadera cara, que desde luego no es democrática ni compasiva. Es, más bien, la de unas fauces ulcerosas que, entre otras cosas, son responsables del imparable alzamiento del neonazismo en Grecia.

Por bostjanvidemsek

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

1 comentario

  1. Robert S.

    ”gritos antieuropeos frente a la Casa de Europa”. Me recuerda a cuando los falangistas (que se decían de izquierda nacional) atacaban con gritos anti-internacionalistas las casas del pueblo de mi ciudad en el 36: ¿Es que las crisis económicas nos vuelven a todos locos además de pobres?.

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