Economía
Altavoces que son garrafas y cocos con cremallera

Njugana, al que algunos llaman "el fabricante de juguetes más pobre del mundo", posa en Mathare (Nairobi, Kenia), un suburbio donde viven medio millón de personas.
El juego es vida y un camión de colores en mitad del suburbio más empobrecido de Kenia es el símbolo perfecto de la resistencia al abandono. Pero, en la miseria, el ingenio no es sólo un refugio o una oportunidad económica sino también una herramienta para tener objetivos, superarte y sentirte realizado.
“Ya me iba de casa de mi madre en Masindi (Uganda) y entré en el cuarto de mi hermano pequeño a despedirme de él y mis sobrinos. Estaban escuchando la radio y me pregunté de dónde la habrían sacado, porque mi madre no se puede permitir ese lujo”, cuenta Teddy en AfriGadget.
La radio había sido construída con trozos de componentes electrónicos que los chavales habían encontrado “jugando por ahí”. Un cable por aquí, otro por allá, uno que hace de antena y el remate, una garrafa que cumple perfectamente el papel de caja de resonancia para un altavoz. Los ingenieros tienen entre 12 y 15 años y en este vídeo grabado por Teddy vemos su trabajo.
Otro ejemplo: el de Sam Todo, un estudiante de Togo, que es capaz de crear robots a partir de piezas de televisores antiguos.
La web AfriGadget es una mina. Da testimonio de lo mucho que se consigue con poco – y de cuánto se podría conseguir con un poco más. Helicópteros hechos casi a mano, bicicletas modificadas para sacarle todo el partido, baterías de coche reutilizadas, talleres de ropa o unos cocos con cremallera que son lo más de lo más para los turistas.
También conocemos el caso de granjeros como Frederick, de Malawi, que nunca pudo terminar la escuela pero que ha acabado siendo un inventor compulsivo y autodidacta. Entre sus diseños, un sistema para reutilizar el biogás de los residuos fecales para crear electricidad. También ha construido un cargador para el teléfono o un ventilador que funcionan con electricidad que él mismo produce.
“No tuve tiempo de hablar con ellos bien, pero me fui con una sonrisa para Kampala”, dice Teddy, el hermano y tío de los chavales que construyeron la radio. De vuelta a la ciudad donde vive, iba pensando que “con casi el 50% de la población con menos de 15 años, ¿cuántas mentes curiosas estarán esperando una oportunidad para hacer cosas como estas? Y encima, ¡a ver a quién se le ocurre utilizar una garrafa como altavoz! Eso ya es de genio”.








que buen reportaje, hay que ver la cantidad de genios que andan en la calle, que la necesidad los lleva a ser creativos, a utilizar sus precarios recursos economicos pero con una habilidad innata, o creada, los felicito, por abrirle al mundo, tantos conocimientos de las culturas que estan escondidos, gracias a ustedes y a mucha gente, esto sale a luz. “FELICITACIONES”.
Alucinante, qué creatividad.
muy conmovedor, muy esperanzador tambien…
Me deja sin habla. Precioso.
[...] El fabricante de juguetes más pobre del mundo. [...]