Economía

76 heridos en las cargas policiales contra los mineros en Madrid

76 heridos, entre ellos varios periodistas, 8 detenidos, a dos de las cuales se las llevaban con la cabeza abierta es el balance de las cargas policiales llevadas a cabo contra la manifestación de la 'Marcha minera'.

“Mañana Soria nos va a tener que oír, quiera o no quiera”. Ése era el objetivo principal de los 200 mineros que el pasado 22 de mayo decidieron salir a pie de sus respectivas comunidades autónomas y que la madrugada de ayer, a su llegada a Madrid, se encargaban de recordarle al ministro de Industria y Turismo en la puerta de Sol ante los miles de ciudadanos que fueron a darles su apoyo. Y cumplieron su objetivo: a primera hora de la tarde de ayer parte de la marcha que había salido desde la Plaza de Colón y que desembocaría un poco más allá de las puertas del Ministerio de Industria, donde les esperaba un escenario desde el que ofrecerían los discursos al final por los cuales se daría por concluida la marcha, prefirió quedarse frente al Ministerio para hacerse escuchar. Se trataba de grupo numeroso de manifestantes, mujeres y hombres, que arremetían contra los numerosos antidisturbios que protegían el Ministerio parapetados tras sus escudos, sus cascos y sus uniformes, y al otro lado de la valla que los separaba de los manifestantes empezaron a lanzarles petardos, alguna bengala y comida, sobre todo plátanos. “Comed como los monos que sois”, les decía uno de los manifestantes.

Durante diez minutos los antidisturbios han amagado en varias ocasiones previniendo con ello que se iba a cargar si la cosa seguía por ese camino, pero esto no ha amedrentado a los manifestantes que seguían increpándoles. “A mi primo de Asturias bien que le tenéis miedo”, les gritaba uno de ellos, “es que vosotros no tenéis hijos”, decía otra, “no sabéis que hay que darles de comer”. Cuando algunos de los manifestantes han volcado las vallas detrás de las cuales estaban situados los antidisturbios, estos, han decidido salir a cargar con todo.

Las inmediaciones del Ministerio de Industria se convertían de repente en una batalla campal. Los antidisturbios arremetían contra cualquier persona que estuviera allí con pelotas de goma, que incluso han sido disparadas desde las lecheras en movimiento. El resultado ha sido el saldo de alrededor de 76 heridos, 8 de los cuales han tenido que ser trasladados al hospital, una de ellas con pérdida de la consciencia al ser alcanzada por una pelota de goma y que yacía en el suelo durante más de un cuarto de hora, y 8 detenidos, a dos de las cuales, se las llevaban con la cabeza abierta.

También han sido heridos varios periodistas que estaban cubriendo la noticia, como ha sido el caso de un fotógrafo del diario digital de Asturias, que con la cabeza ensangrentada y sin perder en ningún momento las formas le decía al policía que lo había herido: “¿pero no veis que me habéis abierto la cabeza sin motivo?”.

Mientras esto estaba ocurriendo en las inmediaciones del Ministerio, a unos 200 metros, donde estaba situado el escenario en el que se estaba dando el discurso de clausura de la marcha de forma paralela a la carga, se escuchaba decir a uno de los representantes sindicales: “nos llaman violentos porque defendemos nuestros derechos”, quizás ignorando en parte, lo brutal que estaba siendo la carga contra sus compañeros en ese mismo momento.

Alrededor de 2 horas antes de que esto sucediera la marcha había comenzado desde la Plaza de Colón a eso de las 11:15, y hasta ese momento transcurría en un tono casi festivo ambientada por el sonido de petardos y cohetes que se iban disparando a su paso por La Castellana, y las consignas lanzadas al aire que ya advertían que “si esto no se arregla. Guerra, guerra, guerra” o “con el paro, se acaba luchando”.

Por la tarde, según informaba EFE, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Manuel Soria, concluía su intervención en el curso de verano que la Universidad Complutense de Madrid organiza en el San Lorenzo de El Escorial (Madrid), con que “es metafísicamente imposible aumentar las ayudas al sector”. Se refería al de la minería del carbón.

Además, tildó de “radicales” a los protagonistas de la marcha negra. “Muchas veces se piensa que con posiciones de radicalización puede haber alguna modificación” (…) “preferiría que se manifestasen sin ningún tipo de agresividad, radicalización, ni violencia”.

“Esto es un pulso a los sindicatos y los trabajadores, porque saben que representamos la poca unión sindical que queda en este país”, le decía a Periodismo Humano Iván Fernández, un minero de Mieres (Asturias), que vino en uno de los múltiples autobuses que se fletaron a Madrid para apoyar a sus compañeros de la marcha que sentenciaba: “y si esto se rompe, estamos perdidos”.