Economía

“El Gobierno español no puede privatizar el sistema si está a favor del derecho humano al agua”

La activista canadiense Maude Barlow es una las principales voces cuando el tema del agua y su gestión está sobre la mesa

Interlocutora por igual de gobiernos y movimientos sociales, trabaja por la consecución y la traducción práctica real del derecho humano al agua y al saneamiento, entre otros desde The Council of Canadians y de Blue Planet Project

Maude Barlow en la jornada inaugural del Foro Alternativo Mundial del Agua (FAMA) (J. Marcos)

Reconocida con el ‘Premio Nobel Alternativo’ en 2005, su currículo refleja once títulos de doctora honoris causa. Sus publicaciones sobre agua no dejan indiferente a nadie, llegando a ser incluso ‘best seller’ con libros como ‘Oro azul’, escrito junto a Tony Clarke. “La vida de una activista es una buena vida, porque te levantas por la mañana y te preocupas por algo más que por ti o por cómo hacer dinero. Una vida de activismo da esperanza, que es un imperativo moral en este trabajo y en este mundo. Nos da energía y nos da sentido”, dijo en un discurso en la Universidad de Trent en 2009.

La lucha por la gestión pública acaba de recibir un revés en el Foro Mundial del Agua que se ha celebrado en Marsella. La voz de Barlow se escuchó en ambas orillas de la ciudad francesa: en la del foro ‘oficial’ o ‘Davos del agua’ como lo llama su organización y en la del alternativo. Entre medias tuvo tiempo para resumir la tesitura actual.

Periodismo Humano. El Foro Mundial del Agua ha defendido la declaración ministerial, el documento que mejor condensa las conclusiones de la cita oficial, como una ambiciosa postura a favor del derecho humano al agua. Hablan incluso de una superación de la declaración de Naciones Unidas. No son pocas sin embargo las voces que alertan de un grave retroceso. ¿Cuál es su lectura?

Maude Barlow. Es un claro paso atrás. Han dado un paso atrás al compromiso de Naciones Unidas sobre el derecho humano al agua y al saneamiento. La declaración ministerial alberga debilidades clave; ignora por ejemplo el fracaso de la privatización a la hora de garantizar el acceso al agua para todos. Su línea es clara: fomentar la inversión en agua como un capital natural. Desde la declaración ministerial no se pueden construir soluciones. Éste debe de ser el último foro del agua del Banco Mundial y de las empresas.

P. ¿Tenemos que buscar responsables?, ¿a quién pedir cuentas a la hora de criticar la postura del Foro Mundial del Agua?

M. B. El máximo responsable es Canadá. Lo sabemos muy bien porque tenemos información de que cambió los términos de un claro reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento, a una mención muy mínima. No aceptamos el cambio. Y tengo que condenar a mi propio país por eso.

P. ¿Qué supone en términos prácticos la resolución ministerial?

M. B. La declaración no tiene significado alguno y tampoco debería tener consecuencias. El Foro Mundial del Agua es un fraude. No lo consideramos legítimo de ninguna de las maneras. No es un foro que forme parte del seno de Naciones Unidas; es un show privado y comercial, donde campan a sus anchas las grandes corporaciones, apoyadas por el Banco Mundial y pagadas en gran medida por dinero público. Es ilegítimo por mucho que reúna a los Gobiernos y que éstos saquen una declaración ministerial. Es el circo de las corporaciones privadas. Los Gobiernos no deberían estar aquí sino en el seno de Naciones Unidas. Incluso si me gustara la declaración ministerial, que no me gusta, sería ilegítima.

P. ¿Marcará a partir de ahora la ruta de los diferentes Gobiernos presentes en el Foro?

M. B. Lo cierto es que hay muy pocos representantes gubernamentales. Sucedió por ejemplo en la ceremonia de apertura, pues mientras que en otras convocatorias ha venido el presidente o el primer ministro del país anfitrión, Sarkozy no se ha dejado ver. Los organizadores dicen además que hay más de 25.000 personas inscritas pero lo cierto es que hay mucha menos gente… apuesto a que no más de 7.000 personas. Y es sorprendente que la policía esté metiendo miedo a la gente.

Maude Barlow (J. Marcos)

P. Se habla de consenso pero lo cierto es que hay países como Venezuela, Noruega y Dinamarca que decidieron no acudir a la cita. De los que finalmente asistieron, Bolivia ha sido el único país que se ha desmarcado. ¿Cuál es la postura gubernamental más efectiva?

M. B. Como formas de rechazo son válidas tanto la postura de los países que han decidido no venir como los que han venido para expresar su desacuerdo. Otra opción es la de los llamados países azules (entre ellos, España, Alemania y Uruguay), que han sacado una declaración más fuerte, a la que no llaman la declaración de los países pero realmente lo es.

P. Sin embargo, ningún país ha mostrado oficialmente su apoyo al ministro boliviano de Medio Ambiente y Agua, Felipe Quispe.

M. B. La soledad del ministro de Bolivia cuando rechazó la declaración ministerial fue terrible. Nosotros le apoyamos; y entiendo que la declaración de los llamados países azules es en cierto modo un apoyo a su postura. No lo dicen explícitamente, no niegan la declaración oficial, pero es un modo de decir que están aparte. Es una declaración de solidaridad implícita.

P. Hasta ahora España ha sido un claro referente internacional en temas de agua. Fue el país que introdujo, junto con Alemania, el debate sobre el derecho humano al agua en el seno de Naciones Unidas. ¿Espera que el nuevo gobierno siga en este línea?

M. B. Espero fervientemente que la postura de España con respecto al agua no cambie con el nuevo gobierno, porque ha sido increíblemente importante para todos hasta ahora. Independientemente de que se trate de un partido de derechas o de izquierdas, no podemos olvidar que estamos hablando de un derecho humano fundamental. Y el nuevo Gobierno debería entenderlo y apoyarlo en este sentido, como ha hecho hasta ahora en el pasado. Nos decepcionaría mucho que España cambiara su posición. Y lo digo siendo consciente de que ya están apostando por la privatización, de que ya tienen listos los mercados del agua. Lo que pedimos al Gobierno español es que, primero, no cambien su posición y, segundo, que mantengan la consistencia también en el foro interno. Si está a favor del derecho humano al agua, lo que no puede es privatizar es su sistema nacional de agua.

P. El pasado 4 de marzo, un referéndum popular celebrado en Madrid apostó de forma abrumadora (98 por ciento de los más de 165.000 votos) por la gestión pública del agua. ¿Con la ciudadanía en contra de la privatización el futuro del agua pasa por la gestión pública?

M. B. Lo que sucede en el nuevo orden mundial es que no importa lo que la gente piense o diga. Da lo mismo si prácticamente el cien por cien de las personas votan contra la privatización. Si el Gobierno de turno o los bancos europeos dicen lo contrario, es lo que cuenta.

P. ¿Qué expectativas genera un Foro como el alternativo?

M. B. Ha llegado el momento de este movimiento. Queda demostrado que hay un modelo que ha fallado. No vamos a desistir de nuestra lucha por la justicia del agua.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie