Culturas

Retorcer la realidad

En este programa, dos ejemplos de autores que trabajan dando un vuelco a “lo normal” para transfigurar lo cotidiano. Y lo literario.

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Detalles de las portadas de Sara Mesa y Matías Candeira

Los materiales de la ficción son eternamente los mismos, más o menos transformados. Pero cuando se leen docenas de novelas o libros de cuentos recientes, asalta demasiado a menudo la sensación de que no se cuestionan las dinámicas tradicionales: leemos en muchos de estos libros una versión de lo cotidiano literaturizada pero ausente de crítica, sin retorcimiento ni perversión, espejo de las lógicas económicas o moralistas más asentadas.

Lo anterior, sería una forma un poco simple de explicar lo que Damián Tabarovsky llama (en Literatura de izquierda), la “literatura del café con leche”.

Dos ejemplos de lo que la literatura, cuando echa abajo las puertas de las narrativas dominantes, puede hacer

Contar lo cotidiano dándole una vuelta, retorciendo visiones reconocibles o, incluso, yendo contra lo cotidiano. En este programa hablamos con Sara Mesa, quien ya cuenta con libros de poemas y relatos, y ahora con la reciente novela El trepanador de cerebros. La realidad, reconocible, de su libro, es transformada para tomar ciertos elementos extravagantes, casi de freak show. Y sus personajes, además, parecen incapaces de medrar en la jungla del progreso, portando dentro una buena dosis de enfermedad.

También conversamos con el autor de Antes de las jirafas, Matías Candeira, joven madrileño que en su último libro nos muestra reversiones de mitos eternos e iconos de la cultura contemporánea, así como una contracara de algunas de las realidades más dolorosas del ser humano: abandono, alienación, melancolía, soledad. El vehículo de sus cuentos es, sólo a ratos, la fantasía, aunque propone nuevos formatos del género; y lo normal, en algunos de estos cuentos, es simplemente “el enemigo”.

Son sólo dos ejemplos de lo que la literatura, cuando echa abajo las puertas y barrotes de las narrativas dominantes, puede hacer. O al menos lo intenta.

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