Culturas
“Quería documentar lo que muchos ignoraban o no querían ver”
La fotoperiodista estadounidense nos habla del trabajo que llevó a cabo en la Guatemala de los 80.
“No era ninguna ingenua. Sabía lo que estaba pasando en Guatemala y quería documentar lo que muchos ignoraban o no querían ver”. En un buen español Jean- Marie explica las motivaciones que, 20 años atrás, la alejaron de la prosperidad de su país natal para aterrizar en otro, tan ajeno a ella, sumido en la guerra y la miseria.
Procedente de una familia estadounidense de clase media, sus estudios de sociolingüística la llevaron primero a Ecuador, donde despertó su conciencia social y su determinación para convertirse en una gran fotógrafa, al estilo de grandes maestros como Robert Frank. Tenía entonces 22 años y cuando regresó a casa, trabajó duro como mesera en una marisquería de Manhattan para conseguir dinero, comprar una cámara de segunda mano y aprender el oficio. Después, llegó a Guatemala.
Fue a finales de los 70, cuando Centroamérica era un polvorín. Primero la caída de Somoza en Nicaragua, luego la guerra civil en El Salvador, donde acudieron muchos de los corresponsales de guerra de la época. Había, en cambio, una gran escasez de información con respecto a este pequeño país, tierra de los mayas. “La prensa internacional en el 81, explica, ya estaba cansada de la región, no eran capaces de distinguir entre conflictos y el foco de atención se empezaba a desplazar hacia Yugoslavia”.
Trabajar en el país, además, no resultaba económicamente muy lucrativo, pues a diferencia de los que ocurría en otros lugares, la violencia era muy sofisticada y los asesinatos se producían bajo agua. “Hacer un contacto o tomar una foto aquí, afirma Simon, podía llevarte meses y no todos tenían la paciencia o el tiempo para esperar tanto. Pero yo era soltera y no miraba por el dinero, lo que quería era hacer un libro, enseñar lo que estaba pasando. Por eso me quedé”. Entre manos Jean-Marie sostiene un ejemplar de su obra “Guatemala: Eterna Primavera, eterna tiranía”, una recopilación de 150 fotografías que resumen 8 años de historia.
Los años más duros
Jean-Marie se declara tímida, pero con su dulce voz y su aparente inocencia consiguió retratar algunas de las intimidades del Ejército, el Gobierno y la Guerrilla. Vinicio Cerezo en bañador, o en su baño ajustándose la corbata, los militares ganándose con dulces a los niños en el interior y el ORPA fabricando bombas y revisando sus planes de campaña.
“Entre el 80 y el 88, iba y venía constantemente, trabajando para Times y haciendo informes para Human Rights Watch (HRW). Poco a poco las fotos pasaron a un segundo plano y yo me concentré en escribir. Mis amigos estaban aquí, mi cuarto, mi vida estaba en Guatemala”. En la 6ª avenida, 12-51 de la zona 1 de la capital, todavía se encuentra el pequeño hotel en donde tenía rentado su pequeño cuarto.
“Todas las noches, afirma, tenía un carro vigilándome a la vuelta de la esquina y mi teléfono estaba intervenido, comenta, pero con mi pasaporte americano sabía que en cualquier momento podía subirme a un avión y desaparecer sin más”, comenta. “Aunque al principio desconfiaban mucho de mí, ser extranjera me ayudó enormemente, pues sé que habría sido prácticamente imposible hacer lo que hice si hubiera sido guatemalteca”.
Recordar no es volver al pasado
Curiosa e inquieta, a finales de los 80 Simon ya se sentía agotada, y pensó que su momento aquí había terminado. Satisfecha con lo que había hecho casi durante una década, era hora de iniciar una nueva etapa y se fue a estudiar derecho. Después de otros 8 años ejerciendo como abogada en EE.UU, finalmente encontró vocación en la docencia. Con sus alumnos, estudiantes de español, regresa cada año a Guatemala.
“Lo que quisiera es enseñar a una nueva generación de jóvenes que no saben nada de todo esto y hacerles recordar a los viejos. Provocar la plática y crear conciencia, porque recordar no es volver al pasado. La memoria es otra cosa y es que no se puede poner punto y final a una parte tan importante de la historia de un país sin reconocer lo que sucedió y sin que haya habido justicia”.
Jean-Marie da un ejemplo y un mensaje a quienes quieran seguir sus pasos: ser honestos, acercarse a la gente, tener paciencia y sobretodo, entender que el objetivo del fotoperiodista no es ser protagonista. “Los verdaderos héroes para mí son, aclara, aquellas personas que aun teniendo todo que perder y nada que ganar en aquel momento, se volcaron en ayudarme y arriesgaron sus vidas por ello. Mis fotos pueden ser una bofetada o un abrazo, pero en última instancia son patrimonio, el pequeño regalo que yo le hago al pueblo de Guatemala”.
Sus cinco fotos más representativas
- Eugenia Barrios Marroquín, madre, de 26 años, en la morgue de Escuintla.
Este hecho ocurrió dos días después de que Vinicio Cerezo alcanzara el poder, el 10 de diciembre de 1985. Tres hombres armados habían interceptado a esta maestra, madre de dos niños, torturándola y cortándole las manos. “No es morbo, ni violencia gratuita para vender más copias, hice esta foto para que nadie pudiera decir que esto no estaba pasando en Guatemala”, comenta Simon. No solo nadie fue arrestado por ello, sino que el principal sospechoso, el Capitán Villegas, fue nombrado director de la Guardia Presidencial.
- Isabel Choxom y Nineth Montenegro García, del Grupo de Apoyo Mutuo, después de las muertes de sus colegas, zona 1, Ciudad de Guatemala.
“El GAM fue el primer grupo de derechos humanos en el país en 30 años, tenías que tener mucha valentía para ser dirigente”. En esta imagen Isabel y Nineth están llorando en el cuarto de hotel de Jean Marie, momentos antes de la manifestación masiva tras el asesinato, pocos días antes, de Héctor Gómez y Rosario Godoy, líderes de esta organización. “Se pensaba que descabezando el movimiento, conseguirían terminar con él, pero lo que provocó es que más gente salió a las calles en protesta”.
- Niña capturada por el Ejército después de ser herida por bombardeo aéreo, Nebaj, Quiché.
Tomada en el 83 en Nebaj, la niña estaba junto con su familia esperando ser transferida a una de las aldeas modelo que se instalaron en el departamento de Quiché, después de ser herida en un bombardeo. “No recuerdo con exactitud el momento pero me parece una imagen que transmite mucho”. La soledad, el miedo, la infancia rota de las generaciones que vivieron de primera mano el conflicto armado interno, especialmente en el interior del país.
- Soldados, Nebaj, Quiché.
En Guatemala también hubo niños soldados y esta imagen es una prueba de ello. Los niños eran capturados para servir al Ejército. “Algunos de ellos, de procedencia indígena, eran arrancados de sus familias y tomados como una especie de mascota. Pero no todo es blanco o negro, ni que la guerrilla era buena y los militares malos. Todos cometieron atrocidades, en especial con la población más débil: los niños”.
- Muchacha recoge café en arboleda de naranjas, Jocotenango, Sacatepéquez.
En tiempos de guerra la vida cotidiana seguía. En su primera visita a Guatemala, Simon fotografió el día a día de los trabajadores en las fincas. En este caso, una foto sencilla pero profunda. “Una chica tratando una bolsa de café que pesaba mucho”, lo que puede interpretarse como una metáfora del esfuerzo sobrehumano de la gente humilde para poder salir adelante.













Jean- Marie es una gran profesional y gran persona. Hacen falta más como ella.
si lo que se hace trasciende, valió la pena… Jean-Marie lo ha logrado. Gracias por este regalo!
es bueno conocer mas sobre estas tragedias que enlutaron a muchas familias de Guatemala gracias esta buenísimo
Me gusta que aun hay alguien en guatemala que recuerda lo que paso. Por que el govierno y la gente de dinero se ha encargado de borrar por completo el dolo y la amargura vivida por muchos guatemaltecos
Once de la noche. En mi biblioteca hojeo un ejemplar de “Guatemala: Eterna Primavera, eterna tiranía”. Llueve y hace frio, aquí la primavera no es eterna. Mi primera visita a Guate fue en 1989, como consultor enviado por la Vicaría de la Solidaridad, para apoyar a la Confederación de Religiosos de Guatemala (CONFREGUA), en su trabajo de defensa de los derechos humanos. En Chile la dictadura de Pinochet llegaba a su fin y la Vicaría era premiada internacionalmente por su defensa judicial de los DDHH. Cuando propuse a CONFREGUA seguir la misma estrategia, me dijeron “en Guatemala no se puede hacer eso, matarían a los abogados…” Yo insistí. Durante dos semanas transmití todo lo aprendido en la Vicaría. Poco tiempo después, la labor de la Oficina de DDHH del Arzobipado de Guatemala (ODHAG) me daría la razón: Era (y es) muy difícil hacer defensa judicial de los DDHH en Guate, pero no imposible… Al terminar esas dos semanas, en 1989, me despedí de los compañeros de CONFREGUA. Había de todo: religiosos, estudiantes, campesinos indígenas, profesionales, desplazados venidos de la sierra, cuadros urbanos de la guerrilla, etc. Ese día, después de la cena, una dirigenta del EGP me entregó dos regalos: Un paquete contenía tejidos hechos por cuadros de la guerrilla, en el otro estaba el libro de Jean Marie Simon. Mirando sus fotografías y casi sin creer lo que veía, empecé a enamorarme de Guatemala… Al año siguiente estaba de nuevo allá, continuando el apoyo a CONFREGUA. Luego, desde 1996 a 2003, viví y trabajé en el proceso de paz en Guate, mi segunda patria, la de mi amor. Saludos desde el invierno, en Santiago de Chile.
Gracias a todos y en especial a Fernando por el comentario. Me emociona ver como cada instante que pasa, aprendo un poco más acerca de este país y de la gente que lo habita. Yo también quiero mucho a Guate, pues este lugar forma ya parte de mí para siempre. Gracias también a Jean Marie por darme la oportunidad de conocerla. Saludos desde el segundo nivel de una oficina de la zona 7.
Gracias a todos Uds. por sus alentadores comentarios. En julio editaremos una nueva edición de Guatemala: eterna primavera, eterna tiranía, con precio de 80-100 quetzales. Si son periodistas o maestros se lo regalaremos. Favor contactarme por facebook. Un abrazo, JMS
Me parece que siempre en medio de un camino oscuro aparece alguien, alguien que se atreve a decir la verdad.
Jean-Marie , la felicito. Espero que su ejemplo deje legado y que ese legado perdure. El pueblo Centroamericano continúa viviendo la marginalidad, exclusión, amenazas e indiferencia; talvés con diferentes rostros ( no tan diferentes) y el trabajo suyo es una luz, para que nuestros pueblos despierten. Gracias.