Culturas
Para quienes disfrutan trabajando, ¿o no?
Que uno disfrute con lo que hace no quiere decir que esté todo hecho. Que la jornada laboral no sea una monotonía insufrible, tener un trabajo diferente, creativo y que te haga alcanzar esa ansiada figura del empleado “realizado”, tiene su precio, generalmente se paga con jornadas interminables y un matrimonio de los largos entre lo personal y lo profesional. ¿Te suena? ¿Te sientes identificado? De eso se habla este fin de semana en Para quienes disfrutamos trabajando, jornadas sobre la precariedad y autoorganización del trabajo creativo.
La hoja de ruta es profundizar en las contradicciones, pero también buscar soluciones. “No arriesgamos demasiado si afirmamos que el anhelo de un trabajo libre y autónomo nos ha salido un poco rana”, dicen sus organizadores. “El deseo de emancipación y de liberación de un trabajo segmentado y repetitivo ha acabado por convertirse en la principal fuente de inspiración del actual modelo de trabajo flexible y precario”. No suena muy alentador, aunque tampoco hay que rendirse, ¿qué pasos podríamos dar para construir una esfera de verdadera autonomía laboral? ¿Se puede ser libre trabajando? ¿Para quién trabajamos realmente? ¿Nos autoexplotamos o trabajamos intensamente en los que nos apasiona? ¿Acaso es malo disfrutar trabajando? Pues eso, muchas preguntas, aunque puede que se necesite más de un par de días para alcanzar respuestas. El encuentro empieza esta tarde en Madrid con la conferencia “Captura y resistencia del trabajo creativo. Del emprendizaje a la autonomía” y continúa mañana con talleres para buscar posibles formas de autoorganización.
Entre las mentes pensantes estarán colectivos como Yproductions, Amasté, Atravesadas por la cultura, La Hormiga Atómica, La Casa invisible, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Ptqkblogzine o Zemos98, éstos últimos colaboradores de periodismohumano. Si todavía no te has decidido, dejamos que sean ellos los que te convenzan, (eso sí, llegas tarde a los talleres porque ya están completos). Esta es su invitación:
“La huida de un trabajo “normal”, el desprecio de unas condiciones regidas por medidas disciplinarias, parecen haber forjado ese extravagante espíritu del trabajador creativo cuyo principal problema no es tanto estar bien o mal pagado como poder disfrutar del trabajo. Tal y como afirma Isabell Lorey, “las prácticas y discursos de los movimientos sociales de los últimos treinta o cuarenta años no sólo han sido resistentes y se han dirigido contra la normalización, sino que también, al mismo tiempo, han formado parte de las transformaciones que han desembocado en una forma de gubernamentalidad neoliberal” (Lorey, 2006). ¿Hemos asimilado el trabajo precario como una vía para la obtención de mayor libertad o autonomía? ¿Es la actual crisis un buen momento para visibilizar estas contradicciones?
Por otro lado, lejos de pensar en esta situación como producto de una elección propia, parece que nos sometemos a un discurso que nos “invita” al autoempleo y a la autoempresarialidad. La figura del emprendedor ha sido fijada como modelo de subjetivación, como mecanismo para la autoresponsabilización de aquellas y aquellos que no encontramos sustento a nuestra práctica laboral (situación que, obviamente, no es exclusiva del trabajo creativo). Vida y trabajo se funden, empresario y trabajador se aglutinan en una mismo agente que se ve obligado a comportarse como una “máquina competente” (Lazzarato, 2007), pero ¿Para quién trabajamos realmente? ¿Nos autoexplotamos o trabajamos intensamente en los que nos apasiona? ¿Acaso es malo disfrutar trabajando?
Y sin embargo, en las nuevas formas de trabajo parece que se ha desarticulado cualquier posibilidad de organizarse colectivamente, de emprender una nueva maniobra que actualice las prácticas sindicales conforme al nuevo estado de cosas. ¿Existen experiencias de innovación política que podamos tomar como referente? ¿Qué tipo de conflictos pueden situarnos en un frente reivindicativo común? Y también: ¿podemos tomar ya algunos modelos empresariales como embriones de formas autónomas de colectivización del trabajo? ¿Nos pueden servir algunos nombres como “empresas políticas” o “empresas del procomún”?
Si, en definitiva, todo esto forma parte de tus preocupaciones nos gustaría participases en las jornadas «Para quienes disfrutamos trabajando» Precariedad y autoorganización en el trabajo «creativo»”.
Aquí encontrarás más información, pincha si te sientes parte del grupo de “personas autoprecarizadas, pero con conciencia política y autoconsciencia”.








[...] Para quienes disfrutan trabajando, ¿o no? periodismohumano.com/culturas/para-quienes-disfrutan-trabaja… por SalParadise hace 2 segundos [...]