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Culturas

Lo micro se expande

"La cultura se defiende compartiéndola, ya se trate de música, de las calles, de internet o de cualquier otro tipo de expresión"

Radioactivos Expandido recoge cuatro experiencias de microbios, de personas invisibles que se unen por un objetivo común.

La canción de aquella serie de dibujos animados decía “los diminutos, nadie saben dónde están. /Están viviendo con nosotros, pequeños seres bondadosos. /Pero seguro que no los verás“. Estos personajes eran una fuerza amiga que habitaba entre los muros, siempre viviendo aventuras. Siempre luchando. Y con este mismo espíritu se celebró en Sevilla, la semana pasada, el 12 Festival Internacional ZEMOS98 con el eje temático Microbios, seres vivos diminutos:

Somos individuos minúsculos jugando a interaccionar con otras formas de vida de diferentes tamaños y tratamos de establecer cadenas, de crear redes de pares o redistribuirnos por afinidad, familiaridad o simple azar. Somos eso, seres vivos diminutos con memoria. Pequeñas células sociales que comparten saberes. Microorganismos que se perpetúan, con sus virtudes y defectos, a través del tiempo, el espacio y en continua representación

Este año, una de las actividades programadas para el Festival ha sido Radioactivos Expandido, un podcast que tiene ya tres años de vida y que materializa a través de este formato las líneas de trabajo de gestión, creación y comunicación sobre cultura digital y educación en las que el colectivo trabaja desde su nacimiento en 1998. Y en esta ocasión, Radioactivos Expandido se ha llenado de microbios, de estos seres diminutos activos e invisibles y de los que, sin embargo, las ciudades están llenas. ZEMOS98 invitó a una pequeña sala de estar para que contaran en primera persona sus vivencias como microbios:

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Radioactivos Expandido 12 Festival Internacional ZEMOS98

En Radioactivos Expandido se descubrió que una paella puede esconder, además de trozos de conejo, pollo o marisco el valor de la cultura libre, el de compartir el espacio que genera cocinar y comer en reunión. De ahí que el logo del colectivo Compartir Dona Gustet sea una C -de copyleft- con las asas de una paellera. La cocina como la música, cuenta Griselda Casadellás de este colectivo, forman parte del saber compartido, crean y alimentan espacios públicos que hay que proteger porque “la cultura se defiende compartiéndola, ya se trate de música, de las calles, de internet o de cualqueir otro tipo de expresión”. Para este proyecto pluridisciplinar compartir significa “no estar solo, avanzar, ser más fuerte y tener más capacidad de transformación”.

Griselda Casadellás habla en Radioactivos Expandido de Compartir Dona Gustet (Foto: Julio Albarrán/Flickr)

San Bernardo es un barrio sevillano de origen obrero, con “trabajadores de la metalurgia, de la pirotécnia, de la Renfe, de la fábrica de harinas”, que en los 60 estaba lleno de corralas de vecinos “donde se compartía todo, las puertas se quedaban abiertas, todo el mundo se conocía, nadie se sentía solo  y en donde las mujeres mayores se sentaban en la puerta en verano”, cuenta Carmen Portal, vecina de este barrio. El arraigo es fuerte, muchos han nacido ahí, se han casado, han tenido sus hijos en esas casas. Toda una vida en San Bernardo. Antonio Buenavida y Carmen Portal explican cómo a partir de junio de 2004 pasaron de ser vecinos del barrio a ser unos ocupas. La mayoría de ellos tienen entre 50 y 89 años.

Familias de personas ya por encima de los 50, muchas mujeres viudas y solas, ocuparon un edificio de viviendas en San Bernardo 52, cansados de Urbanismo, de las amenazas de sus caseros, de los andamios y puntales que aguantaban sus techos y paredes y con órdenes de desahucio en sus buzones. Cuenta Carmen que cuando a uno de los vecinos se le ocurrió la idea todos pensaron que era una locura, pero tampoco “teníamos nada que perder”. Después de eso, empezaron las asambleas, el asesoramiento y poco a poco “fueron envalentonándose y conveciendo a más gente”. Tras varios días de cerco policial, la administración se retiró. “Los abuelos ocupas” habían ganado la primera batalla.

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Distrito compartido de Yolanda Spínola

Esta ocupación fuera de lo común ha sido una “lucha de mujeres” porque algunos maridos no se atrevieron a formar parte. Carmen cuenta el caso de “una mujer sin voz ni voto en su familia” que fue  capaz de oponerse a su marido y sus hijos. “La única vez que tomó una decisión sola en su vida y fue para ocupar una vivienda para vivir dignamente“. A día de hoy siguen organizados, solo cinco de las diez familias han conseguido un contrato de cinco años renovables. “Si somos capaces de crear un clima de confianza, de juntar las fuerzas, se pueden hacer cosas, sino grandes, espectaculares”, afirma otro vecino ocupa, Antonio Buenavida.

Otro de los proyectos que participaron en Radiactivos Expandido fue El laboratorio sonoro para niños del colectivo El sueño de Tesla, un taller de ecología acústica para preescolares. “Estamos en la cultura del ojo y el sonido está relevado a un segundo plano”, señala Chinowski Garachana. Con diferentes juegos y ejercicios los niños entran en contacto con el espacio natural en el que viven, se les enseña a diferenciasr entre sonido, ruido y silencio. Aunque los niños son muy pequeños hay que enseñarles a escuchar, “si escuchan tendremos una sociedad más tolerante, dialogante, menos ruidosa y al final, más productiva. Una sociedad que escucha es una sociedad mejor”, añade Garachana.

Grego es artista, hace música y dibuja. También ha vivido en la calle y no ha tenido trabajo. Él se define como “un profesional no homologado”. Huye de las restricciones impuestas por la sociedad, del control que se ejerce sobre los ciudadanos, de la violencia impuesta. En el programa, Grego, reflexiona sobre el miedo: “¿Por qué hay miedo? ¿Quién lo genera? ¿Para qué?” se pregunta, pero admite que en él “prevalece el miedo de no confiar en nadie”.  Grego vive despojándose de banalidades y afirma que la gente está acostumbrada por “satisfacer caprichos y no necesidades”.

Cuatro proyectos micro que se hacen macros al descubrir el valor de esos seres diminutos que se esconden tras ellos, personas llenas de convicciones, de fuerza, de ganas de compartir, de luchar. Nunca Goliat pensó que David fuera a vencerle.

4 comentarios

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    This post was mentioned on Twitter by tesladream: Leyendo Lo micro se expande http://periodismohumano.com/culturas/lo-micro-se-expande.html

  2. Gracias Jessi. Tú eres 100×100 Radioactivos

  3. [...] de los lobbies empresariales, de la incidencia política de las ONG, del asociacionismo o de proyectos pequeños en la periferia del sistema. Y sin embargo se extiende la sensación de que una realidad nueva se abre paso, un escenario del [...]

  4. [...] de los lobbies empresariales, de la incidencia política de las ONG, del asociacionismo o de proyectos pequeños en la periferia del sistema. Y sin embargo se extiende la sensación de que una realidad nueva se abre paso, un escenario del [...]

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